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23 - Julio - 2019
>>>> Séptimo arte > Cambio de final

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Pretty woman', 'Atracción fatal', 'Seven', 'Cadena perpetua', 'Casablanca' ...

Son clásicos a los que se modificó el final por las causas más peregrinas.

Orson Scott Card, el autor de El juego de Ender, decía que lo contrario a un final feliz no es un final triste sino un final insatisfactorio. En Hollywood saben que en la escena final de una película el espectador decide si recomendarla o no el lunes en la oficina. Cinema Paradiso, El sexto sentido o Bohemian rhapsody fueron fenómenos sociales gracias a sus últimos minutos. Por eso, antes del estreno de una película, se proyecta ante un público seleccionado que al salir rellenará una encuesta. Y siempre se tienen en cuenta sus opiniones, con ilustres excepciones como cuando tras el pase de prueba de El mago de Oz todos los asistentes coincidieron en que Somewhere over the rainbow era aburrida y ralentizaba la trama.

Estas 13 películas provocaron estrés entre los productores, furia entre los directores y frustración entre los actores cuando se decidió, a escasas semanas del estreno, rodar un final radicalmente distinto. ¿Fueron estos cambios a mejor o a peor? En algunos casos, se puede comprobar porque el final alternativo está disponible.

- 'Atracción fatal' (Adrian Lyne, 1987)

El final que conocemos: Alex (Glenn Close), la amante despechada, se cuela en la casa de Dan (Michael Douglas), el marido infiel, con un cuchillo de cocina. Él la ahoga en la bañera, pero queda un último susto: la maniaca salta de la bañera ansiosa por rajar caras y al final tiene que ser la mujer engañada (Anne Archer) la que arregle el desaguisado de su marido rematando a la amante de un disparo. Fueron felices, se supone, y comieron perdices, pero a ver cómo remontan ese matrimonio.

¿Cómo acababa originalmente? Alex (Glenn Close) se suicidaba abriéndose el cuello con un cuchillo, no sin antes enviar una cinta a la policía en la que incriminaba de asesinato a su examante, Dan (Michael Douglas), que acababa en la cárcel.

¿Por qué lo cambiaron? En los seis pases de prueba distintos, el público consideró el suicidio un desenlace demasiado compasivo para Alex.

Nadie la entendió como una enferma mental, humillada por las manipulaciones de un hombre sin escrúpulos sino como la enésima loca y, por lo tanto, “querían que esa zorra fuese exterminada”, según recuerda el productor que dijo el público al que se proyectó la película antes del estreno. Glenn Close luchó sin éxito por mantener el desenlace original y tanto ella como Anne Archer lloraron tras rodar el nuevo final. “En las tragedias griegas, después del caos, el orden solo puede restablecerse mediante un derramamiento de sangre. Fue catártico para el público”, recuerda hoy Close.

- 'Cadena perpetua' (Frank Darabont, 1994)

El final que conocemos: Red (Morgan Freeman) viola su libertad condicional (porque a quién le va a importar la huida de un viejo que ya ha pagado su deuda) para reunirse con su amigo Andy (Tim Robbins) en la playa de Zihuatanejo, México.

¿Cómo acababa originalmente? En la penúltima escena, con Red (Morgan Freeman) montado en un autobús describiéndose en la narración como “un hombre al principio de un largo viaje cuyo destino es incierto”. La voz en off despedía la película con un final abierto: “Espero poder cruzar la frontera, espero ver a mi amigo y estrechar su mano, espero que el Pacífico sea tan azul como en mis sueños, espero...”.

¿Por qué lo cambiaron? La productora Liz Glozer convenció al director de rodar un final feliz que confirmase que Red (Morgan Freeman) efectivamente conseguía reencontrarse con su compañero. Y lo hizo con una frase que Darabont no pudo rebatir: “Los espectadores ya han sufrido bastante: se merecen este final”.

- 'Acorralado' (Ted Kotcheff, 1982)

El final que conocemos: Tras ser asediado por la policía durante horas, el veterano de Vietnam John Rambo (Sylvester Stallone) se refugia en una tienda y acaba derrumbándose y siendo arrestado entre lágrimas.

¿Cómo acababa originalmente? Con un suicidio. Rambo le pedía al coronel Trautman (Richard Crenna) que le matase y, ante su negativa, empuñaba la pistola contra su estómago y la disparaba. Acorralado era una denuncia de cómo la sociedad americana abandonó a sus soldados traumatizados por la guerra y muchos de ellos acabaron suicidándose.

¿Por qué lo cambiaron? El director y Sylvester Stallone se dieron cuenta de que a lo largo de la película ya queda clara esa denuncia. “Rambo ya ha sufrido bastante: la policía abusa de él, atraviesa aguas heladas, le disparan en un brazo y tiene que curarse él solo. ¿Y además íbamos a matarlo?”, recuerda Stallone. Gracias a este cambio de última hora este año veremos una última aventura, Rambo V, con Oscar Jaenada y Paz Vega.

- 'Clerks' (Kevin Smith, 1994)

El final que conocemos: Dante (Brian O'Halloran), el cajero de un ultramarinos que “ni siquiera tenía que venir a trabajar” aquel día, decide intentar hacer algo productivo con su vida empezando por disculparse con las dos chicas a las que ha faltado al respeto durante la película. Cierra la tienda. Fundido a negro.

¿Cómo acababa originalmente? Tras el cierre, un tipo entraba en el local, disparaba a Dante y vaciaba la caja registradora. Este final evocaba la teoría del propio Dante de que El imperio contraataca es la mejor película de Star Wars porque “los finales de bajón son mejores”.

¿Por qué lo cambiaron? El director reconoció que no tenía ni idea de cómo terminarla, así que se inspiró en la estructura de Haz lo que debas, de Spike Lee: un día corriente que termina en tragedia. John Pierson, el mentor de Kevin Smith (director de Clerks), le sugirió que solo porque fuese una película indie no tenía por qué acabar con un final siniestro.

- 'Casablanca' (Michael Curtiz, 1942)

El final que conocemos: Rick (Humphrey Bogart) sacrifica la gran historia de amor de su vida y convence a Ilsa (Ingrid Bergman) de que se suba a ese avión, porque si no se arrepentirá (“quizá hoy no, tampoco mañana, pero sí pronto y para el resto de tu vida”) de quedarse con él en Casablanca.

¿Cómo acababa originalmente? No tenía final. A diferencia de la mayoría de películas, esta se rodó en orden cronológico porque los guionistas iban escribiéndola sobre la marcha. Hoy Casablanca se usa como ejemplo de cómo construir un guion perfecto, pero lo cierto es que en ningún momento los guionistas lo escribieron sabiendo si Ilsa y Rick acabarían juntos o no al final.

¿Por qué lo cambiaron? La despedida final quedó tan agridulce (“siempre nos quedará París”) que una vez terminada la película se añadió en el doblaje la icónica frase de “Louis, creo que este es el principio de una hermosa amistad” para culminar con cierta sorna optimista y mirando hacia el futuro. La frase alternativa que barajaron los guionistas, expertos ya en improvisar diálogos para la posteridad, fue “Louis, debí saber que mezclarías tu condición de patriota con la de ladrón”. Casi es igual de buena.

- 'Seven' (David Fincher, 1995)

El final que conocemos: El asesino en serie John Doe (Kevin Spacey) cita a los detectives Mills (Brad Pitt) y Somerset (Morgan Freeman) en un campo para culminar su opus macabro con los dos pecados capitales que el faltan: la envidia (ha matado a la esposa de Mills y ha metido su cabeza en una caja) y la ira (Mills dispara a Doe cuando descubre lo que hay en la caja).

¿Cómo acababa originalmente? Este es el caso inverso: la cabeza en la caja era el final original, pero el estudio trató de cambiarlo por todos los medios. Sugirieron que la cabeza fuese la del perro de Mills, que este salvase a su esposa (Gwyneth Paltrow) en el último momento y se enzarzase en una persecución callejera o que detuviese al asesino en una iglesia, por aquello de hacer metáforas cristianas que entendiese todo el mundo.

¿Por qué (no) lo cambiaron? Brad Pitt, harto de que Hollywood le vacilase, le exigió a su abogado que incluyese una cláusula en su contrato para proteger el final: “Diles que la cabeza se queda en la puta caja”. El director, David Fincher, recuerda que en el primer pase el público, al que habían prometido “un thriller con Brad Pitt (Leyendas de pasión) y Morgan Freeman (Paseando a Miss Daisy)”, la gente salió de la proyección “sintiendo que les habían violado en grupo”. Uno de los espectadores escribió en su opinión que “la gente que ha hecho esta película debería ser ejecutada”. Ese final traumatizó a toda una generación, que sigue recordando Seven 24 años después a diferencia del resto de thrillers genéricos de la época.

- 'Soy leyenda' (Francis Lawrence, 2007)

El final que conocemos: Acorralado por los zombis, Robert Neville (Will Smith) le da la cura para el virus a Anna (Alice Braga) y a continuación detona una granada para fulminar a las criaturas y permitir que Anna escape. Neville muere en la explosión y es recordado como una leyenda que salvó a la humanidad.

¿Cómo acababa originalmente? Neville (Will Smith) se daba cuenta de que los zombis tenían sentimientos y que de hecho él había sido su “hombre del saco” durante toda la película, así que le entregaba el antídoto al líder de los zombis y se iba a un campamento de supervivientes junto a Anna y el hijo de esta. En este caso, Neville resulta ser una “leyenda” porque ejercía como el monstruo para la sociedad de zombis, que vivían aterrorizados por él.

¿Por qué lo cambiaron? Porque el estudio prefirió que Will Smith quedase como un héroe que sacrificaba su vida a que se convirtiese en el villano de los zombis. Este final heroico, sin embargo, cambia radicalmente la existencia de los zombis y hace incomprensibles varios momentos de la película en los que se percibe que las criaturas eran sensibles, organizados e inteligentes.

- 'El resplandor' (Stanley Kubrick, 1980)

El final que conocemos: Tras la huida de su mujer y su hijo, el asesino enajenado Jack (Jack Nicholson) se congela de frío, presumiblemente hasta la muerte, mientras la cámara se adentra por última vez en el hotel Overlook para mostrarnos una perturbadora fotografía de una fiesta de 1921 en la que Jack fue uno de los invitados.

¿Cómo acababa originalmente? Entre el plano de la nieve y el de la foto enmarcada había una escena de la familia de Jack, Wendy (Shelley Duvall) y Danny (Danny Lloyd), explicándole a la policía en un hospital lo sucedido. El gerente del hotel aparecía para negar su versión sobrenatural de los hechos, pero le daba al chaval la pelota amarilla que le había atraído hacia la infame habitación 237.

¿Por qué lo cambiaron? Este es un caso tan extremo como la propia película: Stanley Kubrick, el director, eliminó la escena del hospital con la película ya estrenada. “Cuando vi las reacciones del público, exaltados durante el clímax, me di cuenta de que esa escena era innecesaria y superflua”, explicó. La solución fue enviar a sus asistentes a cada cine donde se proyectaba, coger el rollo de película, cortar los fotogramas de la escena y volver a ponerlo en el proyector. Todas las copias de esa escena fueron destruidas, pero los personajes de “Policía” y “Enfermera” siguen apareciendo en los créditos finales.

- 'El efecto mariposa' (Eric Bress y John Mackye Gruber, 2004)

El final que conocemos: Evan (Ashton Kutcher), un chaval capaz de viajar en el tiempo, se da cuenta de que cada vez que intenta cambiar algo del pasado acaba arruinando la vida de algún ser querido. Así que decide proteger a su novia viajando al instante en el que se conocieron y rechazándola. Pero en esta nueva línea temporal, Evan conoce a la chica igualmente como adultos y la invita a un café, sugiriendo que estaban destinados a enamorarse o que los seres humanos somos unos testarudos y preferimos enamorarnos aunque nos vaya a traer la ruina.

¿Cómo acababa originalmente? Evan se daba cuenta de que no había solución posible y que él era el culpable de todos los males de las personas que le rodeaban, así que viajaba en el tiempo al útero de su madre y se suicidaba asfixiándose con el cordón umbilical.

¿Por qué lo cambiaron? Porque era una película concebida para convertir a Ashton Kutcher en una estrella y, para ello, necesitaba atraer al público joven con un final feliz. Funcionó: la película se convirtió en un improbable fenómeno de culto entre los adolescentes.

- 'Rocky' (Roger G. Avildsen, 1976)

El final que todos conocemos: Rocky Balboa (Sylvester Stallone) pierde el combate contra Apollo Creed, pero se lo pone tan difícil que el público le celebra como a un ganador moral. La cara ensangrentada de Stallone gritando el nombre de su chica (“¡Adrian!”) aparece en todas las listas de los finales más conmovedores de la historia del cine.

¿Cómo acababa originalmente? Cero épica. Puro realismo. Rocky aceptaba un soborno para dejarse ganar por Creed y le daba el dinero a Adrian para que abriese una tienda de mascotas. En realidad, este desenlace estaba mucho más en sintonía con el resto de la película, una fábula social sobre lo mal que lo tiene la clase obrera para llegar a algo en la vida.

¿Por qué lo cambiaron? Porque tras la crisis de valores que sufrió Estados Unidos con el Watergate, la guerra de Vietnam y la crisis del petróleo la nación necesitaba un cuento de hadas sobre la superación, la resistencia y la dignidad de no tirar la toalla bajo ningún concepto. Y así es como pasó Rocky a la historia.

- 'El crepúsculo de los dioses' (Billy Wilder, 1950)

El final que todos conocemos: En este caso, el principio: el cadáver de Joe Gillis (William Holden) yace flotando en la piscina de una mansión mientras él mismo narra lo sucedido, “siempre había querido tener una piscina”, y comienza a contar la historia de cómo ha llegado hasta ahí.

¿Cómo empezaba originalmente? Con el cadáver de Gillis, en la morgue, contándole sus aventuras al resto de muertos.

¿Por qué lo cambiaron? Porque el público de los pases de prueba se reía tan histéricamente con este arranque que se pasaba el resto de la película confundido: ¿era un drama o una comedia? Billy Wilder, el director, abochornado, abandonó la sala y se cruzó con una espectadora que salía a mitad de la película. “No he visto un montón de mierda peor en toda mi vida”, se quejó la señora. El director rodó un nuevo comienzo, sarcástico pero dramático, que sí sentaba las bases del estado de ánimo del resto de la película. El recurso de un narrador muerto fascinó a crítica y público y ha sido homenajeado en películas como American beauty.

- 'Terminator 2' (James Cameron, 1991)

El final que todos conocemos: Tras la autoinmolación del T-800, Sarah Connor (Linda Hamilton) y su hijo John (Edward Furlong) conducen hacia el horizonte con esperanza en el futuro, pero incertidumbre. “Porque si una máquina, un terminator, puede aprender el valor de la vida humana quizá nosotros también podamos”.

¿Cómo acababa originalmente? Con una escena ambientada en 2029 en la que una anciana Sarah Connor observaba a su hijo y a su nieto, en el mismo parque donde había presenciado una profecía del holocausto al principio de la película, y nos explicaba que al final John Connor había conseguido mejorar el mundo de la forma menos violenta posible: metiéndose en política y ejerciendo como senador de los Estados Unidos.

¿Por qué lo cambiaron? Porque el maquillaje de la anciana no resultaba creíble, porque presentaba un futuro demasiado bucólico (según James Cameron, el director, las máquinas no dejarían de existir incluso aunque perdieran la guerra) y porque el tono sentimental de un parque infantil rompía con el espíritu fatalista, industrial y arrebatado del resto de la película. Gracias al final abierto, este año veremos el regreso de Linda Hamilton como Sarah Connor en Terminator: Destino oscuro.

- 'Pretty woman' (Garry Marshall, 1990)

El final que conocemos: El caballero/tiburón de los negocios (Richard Gere) aparece en un caballo/limusina blanca para rescatar a la princesa/prostituta (Julia Roberts) de su torre/apartamento compartido. “¿Y qué ocurre después de que el caballero salve a la princesa?”, le pregunta. “Que ella le salva a él”, responde ella.

¿Cómo acababa originalmente? El acuerdo al que llegaban Edward (Richard Gere) y Vivian (Julia Roberts) es que ella debía pasar una semana sin drogarse. Cuando Vivian recaía, él la tiraba de la limusina en marcha y le arrojaba el dinero a la cara. Así que ella se iba a Disneylandia para fundirse la pasta con su compañera de esquina, Kit de Luca (Laura San Giacomo). En aquel momento, la película se titulaba 3000$, la cantidad que él le paga por sus servicios.

¿Por qué lo cambiaron? A Disney, distribuidora de la película, no le hizo ninguna gracia la idea de acabar con dos prostitutas entrando en su parque temático. El director reescribió el guion entero para convertir un drama social “espeluznante” (según describió Roberts) en un cuento de hadas sobre el capitalismo que acabaría convirtiéndose en la comedia romántica más famosa del planeta. Ese sí que es un final feliz. Sobre todo para los inversores de Disney.

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