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Biblioteca Dawit Isaak.
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26-Marzo-2023

La censura en la Unión Soviética fue un fenómeno persuasivo de presión ideológica estatal que tuvo vigencia a lo largo de toda la historia de ese país (1922-1991), aunque con ciertos altibajos. Tuvo dos períodos de relajamiento: el primero, después de la muerte de Iósif Stalin en 1953 (desestalinización), y el segundo durante la política de glásnost (“transparencia”) implementada por Mijaíl Gorbachov en 1986.

La censura se realizaba de dos maneras principales:

La protección de los secretos estatales eran manejados por la Administración Principal para la Salvaguarda de los Secretos de Estado en la Prensa (más conocida por su sigloide Glavlit), la cual era la responsable de censurar cualquier intento de publicación o transmisión de secretos sensibles.

La censura, de acuerdo a los lineamientos ideológicos y políticos impuestos por el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), fue implementada a través de varios departamentos estatales especializados, a saber:

- Goskomizdat censuraba todo lo relativo a material impreso: ficción, poesía, etc.

- Goskinó, a cargo del control de la cinematografía.

- Gosteleradio, a cargo de las emisiones o transmisiones radiales y televisivas.

- El Primer Departamento (en varias agencias e instituciones, como el Comité Estatal de Estadísticas (Goskomstat)), era responsable de asegurarse de que los secretos estatales y la información sensible sólo alcanzasen las pocas manos autorizadas.

Un joven Putin a las ordenes del KGB.

Una vez asentado el nuevo régimen soviético, se implementó la destrucción en masa de los libros y periódicos pre-revolucionarios y extranjeros, los cuales prácticamente desaparecieron de las bibliotecas. Las viejas “colecciones especiales” (en ruso transliterado spetsjrán o spetskhran), las cuales contenían material prohibido y políticamente incorrecto, solamente eran accesibles a través de un permiso especial otorgado por los organismos de seguridad (como el KGB). Los libros y periódicos eran retirados de la bibliotecas, según los cambios oficiales -a veces contradictorios- que solían tener lugar dentro de la historiografía oficial. Por ejemplo, luego del cisma ideológico sino-soviético, la bibliografía oficial que había sabido ensalzar la alianza de Iósif Stalin con el líder chino Mao Zedong comenzó a desaparecer “misteriosamente” de las bibliotecas. Incluso algunos ciudadanos prefirieron destruir el material “políticamente incorrecto” que tenían en sus viviendas, ya que aquellas personas que eran sospechadas de posesión del mismo eran frecuentemente perseguidas.

Luego del arresto y posterior fusilamiento de quien fuese la “mano derecha” de Iósif Stalin, Lavrenti Beria, los suscriptores de la segunda edición de la ideologizada Gran Enciclopedia Soviética (GES) recibieron una página con una ampliación del vecino artículo sobre Vitus Bering, para que la pegasen sobre la biografía del personaje caído en desgracia. Las reimpresiones y nuevas ediciones de la GES directamente ni siquiera mencionaban a Beria, como si éste nunca hubiese existido. Por su parte, la propia GES definía a la censura de la Unión Soviética en los siguientes términos:

“La Gran Revolución Socialista de Octubre” puso fin tanto a la censura zarista como a la burguesa ... La censura en la Unión soviética es de un carácter totalmente diferente a la censura en los Estados burgueses [occidentales]” ”Es un órgano del Estado socialista, y su propósito es evitar la que los secretos militares y estatales aparezcan impresos y evitar la publicación de materiales sujetos a dañar los intereses del pueblo trabajador [comunista]”.

Gran Enciclopedia Soviética.

No sólo las referencias a las personas incluidas en las listas negras eran rutinariamente eliminadas de los textos, sino que también sus fotografías y retratos eran eliminados.

Las pocas traducciones de obras occidentales, salvo que proviniesen de autores comunistas extranjeros fiables, se hacían de una manera truncada y con omisiones (resultando por lo tanto en un producto final sesgado), acompañadas en todo caso de eventuales notas al pie “correctivas” de la supuesta tendenciosidad de los autores “burgueses”. Por ejemplo, la traducción soviética de 1976 de la “Historia de la Segunda Guerra Mundial” de Basil Liddell Hart, no hace mención a la purga estalinista de los oficiales del Ejército Rojo, al protocolo o anexo secreto del Pacto Ribbentrop-Mólotov, la posterior invasión soviética de Polonia del 17 de septiembre de 1939, muchos detalles de la Guerra de Invierno de 1940 entre la Unión Soviética y Finlandia, la anexión soviética de los estados bálticos de Estonia, Letonia y Lituania, la ocupación soviética del norte de Bucovina y de Besarabia (esta última básicamente corresponde al territorio de Moldavia, la actual Moldova).

Se trata, no obstante de hechos históricos que efectivamente sucedieron y que están muy bien documentados. En la traducción de ese libro también fueron eliminados (es decir, censurados) otros contenidos “ideológicamente comprometedores”: la ayuda aliada a la Unión Soviética durante la Gran Guerra Patria (el Frente Oriental de la Segunda Guerra Mundial), así como otros esfuerzos aliados (sobre todo en el teatro de operaciones europeo occidental), los fracasos y errores llevados a cabo por la dirigencia soviética, y las críticas en general hacia la Unión Soviética.

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El primer tractor, de Vladímir Krijatzki.

El realismo socialista es una corriente artística cuyo propósito es expandir la conciencia de clase y el conocimiento de los problemas sociales y las vivencias de las personas. Fue la tendencia artística impuesta oficialmente durante gran parte de la historia de la Unión Soviética, particularmente durante el gobierno de Iósif Stalin, en la República Popular China y, en general, en la mayoría de los países socialistas.

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Absolutamente todos los medios dentro de la Unión Soviética estaban estrictamente controlados por el Estado, ya se tratase de la radio, la televisión, libros, revistas y periódicos. Esto se lograba mediante la exclusiva propiedad estatal de todas las instalaciones dedicadas a la producción, por lo que necesariamente sus miembros debían ser empleados del Estado. Esto se extendía también hacia las bellas artes, incluyendo el teatro, la ópera y el ballet. Los conciertos de música y las exhibiciones de arte sólo podían realizarse en lugares controlados y previamente autorizados por el Estado. En algunas oportunidades, la censura hacia tal o cual autor que no contaba con el beneplácito del régimen soviético era apoyada por campañas contra su material “ofensivo” en los medios de comunicación (sobre todo, en los periódicos).

Asimismo, se solían aplicar otras sanciones adicionales, como la expulsión de las organizaciones profesionales respectivas (por ejemplo, de los círculos de escritores oficiales). En el caso de la publicación de libros, los manuscritos o redacciones a máquina originales de los autores debían pasar por el filtro de la férrea censura ideológica. Usualmente las editoriales estatales sólo publicaban las obras de los autores plenamente identificados con el gobierno. Los libros que contaban con el visto bueno oficial (por ejemplo, la colección de discursos del líder Leonid Brézhnev) eran impresos en grandes cantidades, mientras que otro material no tan “importante” era publicado en números mucho menores y no era adecuadamente distribuido. Por otro lado, la literatura popular “escapista”, como los principales éxitos editoriales (best sellers) occidentales, como novelas de romance y misterio eran virtualmente inexistentes dentro de la Unión Soviética.

La posesión de máquinas de escribir y, con más razón, de imprentas era estrictamente controlada, para intentar prevenir la circulación de las copias ilegales samizdat, ya se tratase de revistas o libros. Por otro lado, las tecnologías “exóticas” como las de las fotocopiadoras y las computadoras virtualmente no existían dentro del país. Tan sólo unos pocos de esos aparatos electrónicos serían importados durante los años de Mijaíl Gorbachov (1985-1991). La posesión de una simple copia samizdat manuscrita, como alguno de los libros de Andréi Siniavsky era considerada un delito “ideológico” serio, que incluso podía costarle a alguien una desagradable visita por parte de agentes del KGB. Otra cosa que disgustaba bastante a las autoridades era la publicación de libros prohibidos en el extranjero. Tal fue el caso de Archipiélago Gulag, escrito por el célebre disidente Aleksandr Solzhenitsyn, el cual fue inicialmente publicado en Occidente en 1973. Era una práctica relativamente común en las bibliotecas soviéticas restringir el acceso a los diarios y periódicos que tuviesen más de tres años de antigüedad.

Andréi Donátovich Siniavski fue un escritor, editor y disidente soviético, sobreviviente de los campos de trabajos forzados del sistema Gulag.

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La historiografía soviética es la forma cómo la historia fue escrita por parte de los historiadores soviéticos durante la existencia de la antigua Unión Soviética. Incluye también la práctica de historiadores actuales que estudian el período desde la perspectiva de los historiadores soviéticos. Se caracterizada por la alternancia de períodos de libertad y de restricción impuestas por el Partido Comunista, así como, por la lucha de los historiadores soviéticos para llevar a cabo sus estudios a partir de sus propias estimaciones.

Las narraciones históricas deliberadamente falsas eran con frecuencia usadas en conjunción con medidas represivas y a veces usadas como pretendido fundamento de teorías jurídicas emanadas de las cortes y organismos de seguridad de la URSS. Por ejemplo, una de las supuestas razones de la eliminación sistemática de los ministros estonios anteriores a la ocupación soviética de 1940 era la idea que el legítimo gobierno de Estonia posterior al Imperio ruso había sido bolchevique, el cual había sido ilegalmente derrocado por reaccionarios con el apoyo de algunos ejércitos extranjeros. Sobre esa base, cualquiera que hubiese estado trabajando en una oficina estatal o pública estonia antes de la ocupación soviética de 1940 podía verse sujeto a ser condenado por supuestas “actividades antisoviéticas”.

El drama oculto de las violaciones masivas durante la caída de Berlín.

Un nuevo libro, publicado en Rusia durante 2006 y titulado Historia moderna de Rusia: 1945-2006: Manual para maestros de Historia recibió un significativo grado de atención, luego de haber sido públicamente apoyado por el ex presidente (y posterior primer ministro Vladímir Putin durante una conferencia para maestros de historia. En esa ocasión, Putin afirmó que “no podemos permitir que nadie nos imponga un sentimiento de culpabilidad sobre nosotros” y que el nuevo manual ayuda a presentar una más balanceada o equilibrada visión de la historia rusa que aquella promovida por Occidente.

El libro reconoce las represiones llevadas a cabo por Iósif Stalin y por otros líderes soviéticos, pero argumenta que “eran un mal necesario en respuesta a una Guerra Fría comenzada por los Estados Unidos contra la Unión Soviética”. Por otro lado, la obra también cita una entonces reciente encuesta de opinión realizada en Rusia que le otorgó al fallecido dictador Iósif Stalin un índice de aprobación del orden del 47%, además de afirmar que “La URSS no era una democracia, pero fue un ejemplo para millones de personas alrededor del mundo de la mejor y más justa sociedad”. La tradicional revista especializada británica The Economist argumenta que el libro está inspirado en la anterior historiografía soviética en lo que respecta a su tratamiento de la pasada Guerra Fría, al afirmar que fue iniciada por los [unos hostiles o agresivos] Estados Unidos y que la Unión Soviética estaba actuando en [legítima] autodefensa, además de que la URSS no perdió ese enfrentamiento bipolar indirecto sino más bien que voluntariamente decidió ponerle fin.

Comunistas y fascistas solo unidos por la Dama Censura.

Según The Economist, un “rabioso antioccidentalismo es el leitmotiv de la ideología [del libro]”. En 2009 el presidente Dmitri Medvédev creó la denominada “Comisión de la Verdad Histórica” con el propósito de contrarrestar propaganda antirrusa. Oficialmente la misión de este organismo es “defender a Rusia contra los falsificadores de la historia y aquellos que niegan la contribución soviética a la victoria en la Segunda Guerra Mundial”. También, el partido Rusia Unida (el de Putin y Medvédev) propuso un proyecto de ley con la pretensión de imponer una pena de 3 a 5 años de prisión “para cualquiera en la antigua Unión Soviética condenado por haber rehabilitado el nazismo”. El 19 de febrero de 2013 el presidente Vladímir Putin encargó la elaboración de unos manuales de historia únicos, que contribuyan a "demostrar que el destino de Rusia se ha ido formando por la unión de distintos pueblos, tradiciones y culturas".

El sistema soviético, con su práctica historiográfica oficial de pretender escribir la historia de manera tendenciosa y omisiva, le sirvió de inspiración al escritor británico George Orwell para concebir el denominado Ministerio de la Verdad y otros conceptos semejantes en su clásica novela distópica 1984 (1948) y para otra de sus obras más conocidas, Rebelión en la granja (Animal farm, 1945). En Rusia se ha acuñado la expresión jocosa "nuestro pasado impredecible" para describir los tumbos que sigue dando la historiografía patria.

27-Marzo-2023

Que '1984' (George Orwell, 1949) es una novela política es una verdad como un templo. Su inesperado ascenso en 2017 a la lista de los libros más vendidos en EEUU y en España, donde llegó a ser el libro más vendido en Amazon.es, tras el triunfo de Donald Trump. En efecto, 68 años después, conceptos orwellianos como "neolengua" y "Ministerio de la Verdad" siguen funcionando como espejo de la actualidad política. ¿Anticipó el gran clásico distópico de Orwell rasgos del trumpismo? En la odisea vivida por '1984' para ser publicado en España bajo el franquismo, contra todo pronóstico, la censura no dio importancia al contenido político del libro, sino al sexual. En efecto, hay que tener la mente muy calenturienta para interpretar '1984' en clave de novela picante, pero así fue.

La editorial Destino solicitó a la Sección de Censura la publicación de 2.500 ejemplares de '1984' en 1950. El contenido político del libro no fue un problema, al contrario: aunque se puede interpretar '1984' como un libro contra cualquier totalitarismo, la censura franquista se sumó a las interpretaciones políticas canónicas de la época (guerra fría): “La novela de Orwell parte de la ficción de un mundo dividido en tres ‘supertotalitarismos’ al estilo comunista, Oceanía, Eastasia y Eurasia, describiendo la vida infrahumana y esclavitud absoluta de los ciudadanos de Oceanía (léase Norteamérica e Inglaterra) de 1984”, escribió el censor.

La película '1984' volvió en 2017 a los cines de EE.UU. en protesta contra Trump Casi 200 cines independientes en Estados Unidos proyectaron una de las versiones basada en la novela de George Orwell '1984' sobre un futuro distópico, como protesta contra el gobierno del presidente Donald Trump, dijeron los organizadores. El libro volvió a las listas de más vendidos aquel año, retrata un gobierno con un 'Gran Hermano' que espía a sus ciudadanos y los obliga a aceptar versiones contradictorias de la verdad.

"No es extraño que la censura española interprete la obra desde la perspectiva más favorecedora para el régimen franquista y no pusiera reparos de tipo político", escribió Alberto Lázaro en una investigación de la Universidad de Alcalá. Pero que el libro de Orwell no fuera subversivo políticamente, no significó su publicación: con la moral habíamos topado. "El censor encuentra objeciones de tipo moral. En su opinión la acción gira 'alrededor del tema del ‘crimen sexual’ cometido por un hombre y una mujer', lo que implica 'una serie de descripciones exactamente gráficas' que impide su autorización. Al ser muchas las tachaduras que recomienda el censor -más de veinte-, honestamente considera que su supresión afecta a la trama de la novela, por lo que aconseja que no se publique en esas condiciones", escribe Lázaro.

Alberto Lázaro estudió Filología Inglesa en la Universidad de Valladolid, licenciándose en 1981 con Premio Extraordinario.

Lázaro es un experto investigador de la censura.

La editorial pidió la revisión del expediente censor dos años después. Lo hizo de un modo cuando menos curioso: alabando el anticomunismo del libro': “1984' constituye un formidable alegato contra el régimen comunista, por lo cual está prohibida y es perseguida en todos los países de influencia soviética". He aquí, por tanto, todo un caramelito editorial para el régimen. De igual modo, Destino se ofreció a purgar todas las referencias sexuales, dado que "no afectan en nada al contenido esencial de la obra", sutil manera de decir que la interpretación sexual hecha por la censura franquista era un tanto rebuscada. "Un nuevo censor insiste en los pasajes escabrosos de tipo sexual que hay que eliminar, pero autoriza su publicación. En efecto, en 1952, Destino publica 1984, traducida por Rafael Vázquez Zamora. Es una versión muy recortada que deja fuera los pasajes escabrosos que la censura ha indicado En la mayoría de los casos, se trata de referencias sexuales que surgen de la relación entre Winston y Julia. El primer corte está ya en el primer capítulo, cuando Winston se halla en uno de los Dos Minutos de Odio característicos de Oceanía y siente un fuerte rechazo hacia Julia, la muchacha que está junto a él", resume Lázaro en su estudio.

"Igualmente se censura la frase en la que Winston afirma que Julia no es más que una rebelde de cintura para abajo. A veces, los pasajes recortados son muy extensos, como el que narra el primer encuentro amoroso entre Winston y Julia en el campo. Más de cuarenta líneas con los detalles de cómo consigue Winston los favores de la joven Julia, se transforman, por obra del censor, en la escueta frase: 'Esta vez no hubo dificultad'", añade el investigador. Y una maravillosa paradoja para rematar: la primera edición íntegra de '1984' publicada en España en castellano data de 1984. Moraleja: es muy fácil ver el totalitarismo ajeno y muy difícil ver el propio.

John Hurt en la adaptación de 1984, en 1984.

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28-Marzo-2023

“Todas las ediciones de 1984 de G. Orwell se retirarán del mercado. El informe sobre la implementación se presentará a más tardar el 19 de mayo”, dijo en 2021 la orden del gobierno de Alexander Lukashenko, según publicó Nasha Niva. Se trata de uno de los periódicos bielorrusos más antiguos, fundado en 1906, pionero del periodismo en su país. Funcionó entre 1906 y 1915, y de 1991 a la actualidad. En 2017 se convirtió en el sitio web más visitado en bielorruso. Nasha Niva es un medio abiertamente opositor a Lukashenko, recibió enormes multas y fue excluido de la circulación estatal. Los editores y periodistas fueron perseguidos en varias ocasiones y también detenidos. El 27 de enero de 2022, el Ministerio del Interior de Bielorrusia declaró a Nasha Niva “una formación extremista”. Jahor Marcinovic, su editor, detenido; para organismos de derechos humanos en Bielorrusia lo consideran un preso político. La opositora Svetlana Tijanóvskaya, candidata a la presidencia de Bielorrusia en 2020, escribió en Twitter que “no es casualidad que la pena de muerte por ‘intento’ de terrorismo se introdujera el mismo día en que supuestamente se prohibió en Bielorrusia el libro de Orwell 1984. El coagresor quiere engañarnos de que la guerra es la paz y llama terrorismo a la disidencia. Pero veo pavor, no fuerza”. La guerra desatada por Vladimir Putin entre Rusia y Ucrania es el contexto de esta prohibición.

Vladimir Putin y su par bielorruso Alexander Lukashenko en el Kremlin, 11 de marzo de 2022.

Efectivamente, Bielorrusia dictó en esas fechas un decreto con la pena capital por “intento de acto de terrorismo”. “El presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, firmó la ley que prevé la posibilidad de aplicar la pena de muerte por una tentativa de acto de terrorismo”, publicó la agencia de noticias estatal rusa Ria Novosti, mientras que hasta ahora sólo podían ser ejecutados los que cometían un acto de este tipo. “Estas medidas son las de un líder autoritario que se aferra al poder a través del miedo y la intimidación”, dijo el secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, en alusión a Lukashenko.

“El régimen ha impuesto políticamente cargos de ‘extremismo’ y ‘terrorismo’ contra muchos de los más de 1.100 presos políticos, y ha utilizado estos cargos para arrestar a decenas de miles más”, agregó. “Se trata de ciudadanos de Bielorrusia que quieren ejercer sus libertades fundamentales: manifestantes pacíficos, miembros de la sociedad civil, periodistas, opositores y aquellos que han sido arrestados por su oposición a la guerra injustificada contra Ucrania”, aseguró Blinken en un comunicado. Nasha Niva sostuvo que el informe que recibieron “no lo publicamos por motivos de seguridad de las personas que nos lo transmitieron. No sabemos cuántas librerías y librerías han recibido tal pedido”.

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“1984", el clásico de Orwell, tendrá una nueva versión en clave de género Tras una larga búsqueda, la familia Orwell encontró a la persona “perfecta” para narrar “1984" desde el punto de vista de Julia, el personaje femenino de la novela.

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Novela política de ficción distópica y gran crítica al totalitarismo es como suele definirse a 1984 de George Orwell —novelista, periodista, ensayista y crítico británico nacido en la India—, un libro considerador un verdadero clásico de la literatura del siglo XX. Escrito entre 1947 y 1948 y publicado el 8 de junio de 1949, logró una gran popularidad por su concepto de Estado omnipresente y vigilante, al que llamó Gran Hermano o Hermano Mayor. En la Unión Soviética ha estado prohibido hasta 1987. La primera edición en bielorruso se publicó en 1992, traducida por Serhiy Shupa. En 2020, la editorial Yanushkevich volvió a publicar la novela, y al año siguiente se hizo una edición volviéndose un éxito de ventas en varias librerías, según escribe el periódico, y asegura que en la red estatal Belkniga ocupó el cuarto lugar en la lista de los más vendidos.

La novela de Orwell transcurre, como el título lo indica, en 1984, pero fue escrita casi cuarenta años antes. Se desarrolla en Londres, parte de una región llamada Franja Aérea 1, integrada en un inmenso estado colectivista: Oceanía. Hay tres clases: los miembros “externos” del Partido Único, los miembros del Consejo dirigente y una masa de gente, los proles (proletarios), que vive en la pobreza y bombardeada por entretenimiento para que no se rebele. Los miembros “externos” constituyen la burocracia del aparato estatal (de ahí la necesidad de la estricta vigilancia), viven sometidos a un control asfixiante y a una propaganda alienante que los desmoraliza y les impide pensar críticamente. El estado suprime todo derecho y condena a una existencia poco más que miserable, con riesgo de perder la vida o sufrir vejámenes espantosos.

Quien no demuestre suficiente fidelidad y adhesión a la causa nacional, morirá. Las manifestaciones en las calles son a favor del Partido, del status quo, y vociferan contra los supuestos traidores. Hay que expresar fervor fanático, aunque no se lo sienta realmente, par no ser detectado por la policía del pensamiento. Hay cuatro ministerios: del Amor, de la Paz, de la Abundancia y de la Verdad. Para muchos teóricos, la novela de Orwell mantiene una enorme actualidad.

31-Marzo-2023

Grace Linn es una viuda de 100 años de un veterano de la Segunda Guerra Mundial, abuela y artesana. El martes, habló en una reunión de la junta escolar del condado de Martin, Florida, para protestar por la eliminación de más de 80 libros de la biblioteca escolar. Su declaración recibió mucha cobertura mediática y luego fue entrevistada en MSNBC, Fox 35 y más. Esto es por una buena razón, porque en un discurso que duró sólo unos minutos, demostró efectivamente lo que se necesita para luchar contra la censura.

Las prohibiciones y desafíos de libros han aumentado exponencialmente en los últimos años, liderados por grupos conservadores que buscan sacar de las escuelas y bibliotecas públicas los libros LGBTQ, las historias BIPOC y los libros de educación sexual. Book Riot ha sido líder en la lucha contra esta ola de prohibiciones de libros y en este libro describimos cómo puedes ayudar. Estos consejos se aplican a todos los amantes de los libros, desde educadores y bibliotecarios hasta miembros de clubes de lectura y lectores de todo tipo. Si tomas algo de este libro, que sea esto: ¡no te limites a leer o comprar libros prohibidos! Cómo luchar contra la prohibición y la censura de libros proporciona un marco para involucrarse de modo que todos puedan tener acceso a los libros que desean leer. Es fácil desanimarse, pero necesitamos su voz para ayudar a defender la libertad intelectual y la Primera Enmienda, y este libro ofrece un punto de partida para unirse a la conversación. "Un recurso vital para educadores y bibliotecarios, y para comunidades que ya han tenido suficiente extremismo y quieren el contexto y las herramientas para defender la libertad de expresión en nuestras escuelas y bibliotecas". -- Alex London, autor de más de 25 libros para niños, adolescentes y adultos.

Una de las preguntas que activistas y grupos anticensura reciben con más frecuencia es: “¿Qué podemos hacer? ¿Cómo puedo ayudar? Grace Linn muestra exactamente cómo hacerlo.

12-Abril-2023

Erskine Preston Caldwell (Moreland, Georgia, 17 de diciembre de 1903 - 11 de abril de 1987) fue un escritor estadounidense. Sus primeros libros publicados fueron Bastardo (1929) y Poor Fool (1930), pero los que realmente le consagraron fueron El camino del tabaco (1932) y La parcela de Dios (1933). Su primera novela, Bastardo, fue inmediatamente prohibida, quizás a causa únicamente de su título, y las copias fueron retiradas del mercado. Más adelante, con la publicación de La parcela de Dios, las autoridades fueron más allá, e instigadas por la Sociedad Literaria de Nueva York, arrestaron a Caldwell y secuestraron las copias de su obra durante una firma de libros en Nueva York. El juicio posterior exculpó a Caldwell, quien decidió entonces denunciar a sus acusadores por falso arresto y denuncia maliciosa. De aquella novela se vendieron 10 millones de ejemplares, 2 millones más que Lo que el viento se llevó.

Nuestra bibliotecaria habla de Caldwell en la tercera página de su selección de autores.

Publicada en 1933, un año después de El camino del tabaco, La parcela de Dios fue censurada en Georgia, prohibida en Boston y llevada a los tribunales en Nueva York, así que no es sorprendente que llegara a vender más de diez millones de ejemplares. Pero este best seller dista mucho de compartir nada con otros éxitos editoriales al uso; elogiado por Faulkner, Bellow o Pound, Caldwell fue uno de los pocos escritores capaces de dotar de aliento poético la más cruda de las denuncias. Retrato descarnado y sin contemplaciones de un mundo que agoniza -el Sur empobrecido y dejado de la mano de Dios de las primeras décadas del siglo XX-, La parcela de Dios cuenta la patética historia de los Walden, una familia blanca pobre de la Georgia rural. Exhortados por el rijoso patriarca, Ty Ty, destrozan su granja excavando descomunales agujeros con la descabellada idea de que, tarde o temprano, encontrarán oro.

Descuidados los cultivos, sumidos en una miseria cada vez más lastimosa, los Walden padecen, además, una fiebre tan peligrosa como la del oro: un incontenible impulso sexual que conduce a una serie de traiciones, engaños y, finalmente, un asesinato que supondrá la disolución definitiva de la familia. En paralelo a esos sucesos, transcurre la historia del yerno de Ty Ty, un obrero textil en una fábrica en huelga que no correrá mejor suerte -si acaso más digna- que el resto de la familia. Impregnada de un sentido del humor tan negro que bordea el absurdo, La parcela de Dios refleja con mirada implacable -pero extrañamente comprensiva con sus personajes- la explotación, la hipocresía y el envilecimiento moral.

Dentro de su obra, la novela corta está presente.

Con The Bastard, Caldwell acertó con su talento descriptivo. Capturó un tiempo, un lugar y su gente. No es una lectura fácil. Habría preferido cortarse la mano con una azada oxidada antes que escribir una novela bonita y placentera, una que no cavara hasta la médula del hueso, por así decirlo. En cuanto a las mujeres "golpeadas y violadas", como señaló un crítico de The Vine en su sinopsis del libro, si una mujer es maltratada en 'The Bastard', es maltratada por otra mujer. Y, sin revelar sorpresas, en cuanto a una "joven" violada en la cárcel, la joven era una prostituta travesti; El conocimiento común sugiere que los travestis son extremadamente populares tras las rejas entre la mayoría de los demás reclusos, e incluso entre algunos guardias. La única escena de "violación" verdaderamente memorable que menciona el autor es cuando una joven campesina fuerte y hambrienta de sexo viola a un vendedor de la ciudad. Caldwell tenía un sentido del humor tremendamente retorcido, lo que lo hace tan entrañable para los sureños. Adentrarse en Caldwell es huir de lo hipersensible y políticamente correcto. Es realismo y hoy en día todavía es vigente. No sólo en los estados sureños norteamericanos, sino en todo el mundo. La pregunta es ¿Puedes lidiar con la verdad o simplemente negarla?

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Cuando la cirujana de nervios Susan Mackinnon necesitó ayuda para terminar una operación, buscó, como suele hacer, un libro de anatomía de mediados del siglo XX. Gracias a las complejas ilustraciones dibujadas a mano, que muestran el cuerpo humano capa a capa, Mackinnon, de la Universidad de Washington en St. Louis, pudo completar el procedimiento. El libro que había usado, "La anatomía topográfica del hombre de Pernkopf" -que suena inocuo-, es ampliamente considerado como el mejor ejemplo de dibujos anatómicos del mundo. Es más rico en detalles y más vívido en color que cualquier otro. La piel, los músculos, los tendones, los nervios, los órganos y los huesos se revelan con detalles gráficos. No es para gente que se impresione fácilmente.

Una ilustración del atlas muestra la mejilla parcialmente disecada de un hombre.

Pero el libro, a menudo denominado "El atlas de Pernkopf", ya no se publica más y los volúmenes de segunda mano -de los cuales hay varios- se venden por miles de dólares en línea. Sin embargo, a pesar de su elevado precio, pocos lo exhiben con orgullo en su clínica, biblioteca u hogar. Eso se debe a que los dibujos del libro provienen de los cuerpos de cientos de personas asesinadas por los nazis. Son sus cuerpos, cortados y disecados, los que se muestran en miles de páginas. Los críticos dicen que el libro está contaminado por su pasado oscuro y los científicos tienen que lidiar con las cuestiones éticas involucradas en su uso. Mackinnon dice que se siente incómoda con su origen, pero que usar el libro es una parte crucial de ser un "cirujano ético", y que no podría hacer su trabajo sin él. El rabino Joseph Polak, un sobreviviente del Holocausto y profesor de derecho de la salud, cree que el libro es un "enigma moral" porque se deriva de "la verdadera maldad, pero puede usarse al servicio del bien".

Mackinnon durante una cirugía.

El libro fue un proyecto de 20 años de un destacado nazi y médico, Eduard Pernkopf, que ascendió en las filas académicas en Austria gracias a su apoyo al partido de Adolf Hitler. Sus colegas lo describieron como un nacionalsocialista "ardiente" que, desde 1938, usaba un uniforme nazi para ir al trabajo todos los días. Cuando fue nombrado decano de la escuela de medicina de la Universidad de Viena, despidió a todos los miembros judíos de la facultad, incluidos tres premios Nobel. En 1939, una nueva ley del Tercer Reich aseguró que los cuerpos de todos los prisioneros ejecutados fueran enviados inmediatamente al departamento de anatomía más cercano para fines de investigación y enseñanza. Durante este período, Pernkopf trabajó 18 horas al día diseccionando cadáveres, mientras que un equipo de artistas creaba imágenes para su libro. A veces el instituto de anatomía estaba tan lleno de cadáveres que las ejecuciones debían posponerse. La doctora Sabine Hildebrandt, de la Facultad de Medicina de Harvard, dice que al menos la mitad de las 800 imágenes del atlas provienen de presos políticos. Incluían hombres homosexuales y lesbianas, gitanos, disidentes políticos y judíos.

La firma de Erich Lepier con una swastika en el centro.

En la primera edición del atlas, publicada en 1937, las firmas de los ilustradores Erich Lepier y Karl Endtresser incluían esvásticas y la insignia de doble rayo de las SS. Incluso la edición en inglés de dos volúmenes de 1964 incluía las firmas originales, incluidos los símbolos nazis. Ediciones posteriores sacaron con aerógrafo la insignia nazi.

Miles de copias del atlas fueron vendidas en todo el mundo y se tradujo a cinco idiomas. Los prefacios y las presentaciones en los libros describen "dibujos pictóricamente impresionantes... y piezas de arte sobresalientes" y evitan cualquier mención de su pasado sangriento. Fue solo en la década de 1990 que los estudiantes y académicos realmente comenzaron a cuestionarse quiénes eran las personas en el atlas. Después de que se revelara la brutal historia, el atlas dejó de publicarse en 1994. Mackinnon dice que nada más "puede siquiera compararse" con la precisión y los detalles del libro, y es particularmente útil para cirugías complejas porque la ayuda a "descubrir cuál de los muchos nervios pequeños que recorren nuestro cuerpo están potencialmente causando dolor". Pero ella dice que se asegura de que todos los involucrados en la cirugía conozcan los oscuros orígenes del libro. "Cuando me di cuenta del origen contaminado y malvado de este atlas, comencé a mantenerlo bajo llave en el casillero de mi sala de operaciones", dice.

La doctora Susan Mackinnon sigue usando el libro, incluso después de conocer su historia.

El año pasado, el rabino Polak y el historiador médico y psiquiatra, profesor Michael Grodin, prepararon un Responsum (una respuesta académica basada en la ética médica judía) sobre si es ético usar el atlas basado en la experiencia de la doctora Mackinnon. Llegaron a la conclusión de que la mayoría de las autoridades judías permitirían el uso de las imágenes para salvar vidas humanas, bajo la condición de que se conociera la historia del atlas, para que a las víctimas se les diera algo de la dignidad que se les debía. "Mire a la doctora Mackinnon: no podía encontrar un nervio y es la mejor en su campo. El paciente le dijo 'Quiero que me corten la pierna si no puede encontrarlo' y nadie quiere que eso suceda", le dijo el rabino Polak a la BBC. "Así que pidió que le trajeran el atlas de Pernkopf. En minutos encontró el nervio gracias a esas ilustraciones". "Ella me consultó sobre la situación. Y le dije que si eso iba a curar a esta persona y devolverle la vida, entonces no hay duda de que el atlas puede usarse"

.Pernkopf y sus ilustradores.

Pernkopf fue arrestado después de la guerra y despedido de la universidad. Estuvo recluido en un campo de prisioneros de guerra de los aliados durante 3 años, pero nunca fue acusado de ningún delito. Después de su liberación, regresó a la universidad y continuó su trabajo en el atlas, publicando un tercer volumen en 1952. Murió en 1955, poco antes de la publicación de un cuarto volumen.

La Biblioteca Británica conserva varias copias del Atlas de Pernkopf.

Más de 60 años después, el atlas sigue siendo uno de los mejores recursos para obtener información visual para trabajos anatómicos y quirúrgicos detallados, según la doctora Hildebrandt, quien enseña anatomía. "Aquellos de nosotros que hemos aprendido a 'ver' con él lo usamos cuando tenemos dudas. En la cirugía de nervios periféricos, algunos cirujanos consideran que es una fuente de información única e insustituible", dice. "Yo personalmente no uso las imágenes de Pernkopf en mi enseñanza de anatomía a menos que tenga tiempo para hablar sobre su historia".

Sabine Hildebrandt ha escrito mucho sobre el atlas.

Jonathan Ives, un bioético de la Universidad de Bristol, está de acuerdo en que el atlas es "increíblemente detallado", pero dice que está contaminado por su "horrible pasado". "Si lo estamos usando y cosechando los beneficios, implica que de alguna manera somos cómplices", dice. "Pero también se podría argumentar que al no usarlo, el atlas se perdería y no podría usarse como un recordatorio de lo que sucedió". Para Mackinnon, sigue siendo una herramienta vital, incluso si su pasado nunca pueda ser olvidado. "Como cirujano ético, considero que debería usar cualquier recurso educativo que creyera que me ayudaría a maximizar un resultado exitoso", dice, "y mi paciente esperaría eso de mí". "En mi experiencia, sin estos libros se retrasaría enormemente la cirugía de nervios detallada".

Considerado el mejor ejemplo de dibujos anatómicos en el mundo, el Atlas de Anatomía Humana y Topografía Aplicada de Eduard Pernkopf compendia unas 800 imágenes a color que describen nervios, órganos, músculos, tendones y huesos de la cabeza, el tronco y las extremidades humanas. Aunque es conocido como uno de los libros ilustrados más precisos de la medicina, dejó de publicarse en 1994. ¿La causa? Sus modelos están basados en los cadáveres del genocidio nazi. Había sido traducido a cinco idiomas por ser el libro más rico en detalles y colores vivos que cualquier otro manual.

23-Abril-2023

Ella Scott y Alyssa Hoy solo estaban tratando de "salir vivas" de la escuela secundaria hasta que encontraron su vocación: defender el derecho a elegir qué libros leer. La madre de Hoy, una maestra local, les contó en diciembre de 2021 que las autoridades educativas en Leander, una ciudad en el estado de Texas, estaban prohibiendo varios libros de instituciones académicas, alegando que habían recibido "quejas" de los padres. La conversación estimuló a las dos adolescentes a establecer un club de lectura de libros prohibidos. Desde entonces, muchos más han surgido en todo Estados Unidos en respuesta a la creciente censura de obras literarias en escuelas y bibliotecas públicas.

"Definitivamente es desconcertante pensar que esto está sucediendo en un lugar como EE.UU., donde tenemos esta cultura de libertad". El club de lectura de Scott y Hoy comenzó con un grupo de niñas de su clase y luego creció hasta incluir estudiantes de la Vandergrift High School, una escuela estatal con 2.709 alumnos. "Vienen personas de diferentes grados y orígenes. Es genial escuchar las diversas conversaciones que surgen cuando hablamos de un tema que nos afecta a todos", agrega Hoy, también de 17 años.

Ella Scott (izq) y Alyssa Hoy se han movilizado contra la prohibición de libros en su ciudad.

Leander está lejos de ser un caso aislado en el que las autoridades educativas han restringido el acceso a obras literarias consideradas controvertidas. La Asociación de Bibliotecas de EE.UU. (ALA, por sus siglas en inglés) informó en marzo que las solicitudes para la retirada de libros de las bibliotecas escolares y públicas en 2022 alcanzaron su mayor número desde que comenzaron los registros hace 20 años. En su informe más reciente, que cubre el año escolar 2021-2022 en EE.UU., PEN America, una ONG con sede en Nueva York que rastrea la censura literaria, informó que más de 2.500 prohibiciones de libros fueron emitidas por distritos escolares en 32 estados. PEN America estima que esas decisiones afectaron a 5.000 escuelas y a casi cuatro millones de estudiantes.

Las acusaciones de "obscenidad" a menudo respaldan las campañas para prohibir ciertos libros.

Texas, donde viven Scott y Hoy, tuvo el mayor número de prohibiciones de libros (801), seguido de Florida (566) y Pensilvania (457). Los números podrían aumentar aún más en todo EE.UU. A fines de marzo, la Cámara de Representantes de mayoría republicana aprobó una ley conocida como la Carta de Derechos de los Padres, que según los críticos otorgaría a los padres derechos de veto sobre los libros en el sistema escolar. El proyecto de ley aún no ha sido aprobado por el Senado, que tiene una mayoría demócrata. "Es natural que haya siempre alguien que se sienta incómodo con ciertos temas", dice Scott. "Pero eso no es necesariamente motivo para retirar los libros o quitarles la oportunidad a los demás de que formen su propia opinión".

La mayoría de las solicitudes de prohibición involucran obras que tratan sobre identidad racial y sexual. PEN America dice que de los más de 1.600 títulos que sufrieron algún tipo de censura de 2021 a 2022, más del 80% tenían personajes prominentes de la comunidad LGBTQ+ o no blancos. Uno de estos libros fue "All Boys Aren't Blue" de George M. Johnson, una memoria sobre la experiencia de crecer como negro y queer, que se ha convertido en el tercer título más prohibido por las autoridades escolares. "Cada vez que escribes un libro en el que hablas sobre tu verdad, habrá personas que querrán silenciarla", dijo Johnson en una entrevista de 2022 con la radio pública estadounidense NPR. El escritor y periodista, que usa los pronombres neutros, cree que el plan de estudios que se enseña en la mayoría de los sistemas escolares estadounidenses todavía está fuertemente orientado hacia el adolescente heterosexual, blanco y hombre, y que a las personas que toman tales decisiones les queda difícil aceptar la diversidad. "Es como: '¡Oh, Dios mío, cuán peligroso sería que los adolescentes blancos tuvieran que aprender sobre las otras personas que existen en la sociedad?'".

Pero la censura también afecta a los textos básicos que han sido leídos por estudiantes estadounidenses durante décadas. Un ejemplo es "Matar a un ruiseñor", la novela ganadora del Premio Pulitzer de Harper Lee publicada en 1960 que analiza la injusticia racial en EE.UU. Fue prohibido por los distritos escolares de Oklahoma y Carolina del Norte en 2021. Las organizaciones de libertad de expresión argumentan que la frecuencia y el volumen de objeciones se han intensificado debido a la polarización política desatada después de las amargamente disputadas elecciones presidenciales estadounidenses de 2016 y 2020. PEN America dice que ha identificado al menos 50 grupos que abogan por prohibiciones a nivel local, estatal y nacional. La mayoría, dice la ONG, parece haberse formado en 2021. "Los padres y los miembros de la comunidad juegan un papel importante en la configuración de lo que los estudiantes aprenden en la escuela", dijo Suzanne Nossel, directora ejecutiva de PEN America, en un comunicado. "Pero esto va mucho más allá de las expresiones orgánicas de preocupación o el intercambio normal entre padres y educadores en un ambiente escolar saludable".

Además, las reglas sobre quién puede cuestionar un determinado libro varían en cada distrito escolar. Algunos incluso permiten que las personas que no son padres de estudiantes expresen sus preocupaciones.

Scott y Hoy quieren que su voz se escuche en este debate. Uno de los libros discutidos recientemente en la reunión de su club es otro título frecuentemente prohibido, "Fuera de la oscuridad", de Ashley Hope Pérez, una novela centrada en una historia de amor entre una adolescente mexicano-estadounidense y un adolescente afroestadounidense en la década de 1930 en Texas. "Es tan extraño que en una sociedad tan individualista como EE.UU. haya algunas personas tratando de eliminar historias que muestran diferentes individualidades", señala Hoy. "Eso crea un tipo de persona 'ideal' que se supone que debes ser. Da miedo crecer en tiempos como estos". Las adolescentes texanas son parte de un movimiento de base que está haciendo más que desafiar las prohibiciones de libros leyéndolos. En el estado de Missouri, dos estudiantes llevaron al distrito escolar de Wentzville a los tribunales el año pasado por la decisión de eliminar ocho libros considerados "obscenos", incluido "Ojos azules" de Toni Morrison, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 1993. Siete títulos fueron devueltos voluntariamente a las bibliotecas escolares por las autoridades educativas. Otro caso que llegó a los titulares en EE.UU. fue una larga protesta de estudiantes de secundaria en Pensilvania en 2021 por la decisión de restringir el acceso a más de 300 libros, películas y artículos vinculados principalmente a autores negros y latinos. Las campañas para facilitar el acceso a obras específicas también forman parte de este movimiento. En Florida, el activista y poeta Adam Tritt creó la Fundación 451, que compra libros prohibidos y los distribuye en lugares públicos, como cafeterías y heladerías.

La Fundación 451 promueve la distribución de libros prohibidos en Florida.

"Hemos distribuido casi 3.000 de esos libros a niños y jóvenes, y mi sueño es recaudar más fondos para hacer lo mismo en todo el país", le dijo Tritt, de 58 años, a la BBC. Tritt, un profesor de inglés en una escuela secundaria en la ciudad de Palm Bay, comenzó la campaña en mayo del año pasado después de recibir un mensaje de las autoridades educativas locales solicitando la eliminación de dos libros de su clase -"Cometas en el cielo" de Khaled Hosseini y "Matadero cinco" de Kurt Vonnegut- porque las obras eran consideradas "pornográficas" y "anticristianas". "Las alarmas sonaron en mi cabeza y, de inmediato, supe que era necesario actuar". Tritt dice que su campaña provoca dos tipos de reacciones: por un lado, el agradecimiento de jóvenes, algunos de la comunidad LGBTQ+, y de sus padres. Por el otro, intercambios airados con personas que se oponen a la iniciativa. "Me insultan y me acusan de ser pedófilo. Y a menudo recibo amenazas de muerte", agrega el maestro. Él dice que es importante crear conciencia sobre una causa que, irónicamente, la mayoría de los estadounidenses apoyan en principio. Las encuestas nacionales muestran que la mayoría de las personas de todas las tendencias políticas se oponen a las prohibiciones. El problema, cree Tritt, es que esta mayoría no está involucrada en el debate. "Por eso es importante ver a los jóvenes protestando. Puede que todavía sean demasiado jóvenes para votar y cambiar la ley, pero ya están luchando".

Eso es música para los oídos de las estudiantes Ella Scott y Alyssa Hoy en Texas y su Club de Lectura Prohibida. "Estamos defendiendo una posición sobre un debate que creemos que está ocurriendo principalmente en las reuniones de la junta educativa y que está siendo planteado por padres que no quieren que sus hijos lean un determinado libro", dice Scott. "Está bien sentirse incómodo y no leer un libro. Pero quitárselo a todos los demás no es justo", añade Hoy.

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