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19 - Noviembre - 2019
>>>> Paisajismo > Islandia I

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La pequeña economía de Islandia se ha caracterizado en las últimas décadas por vivir unos ciclos económicos mucho más acentuados que el resto de las economías europeas: intensos booms de crecimiento (con acumulación de desequilibrios) seguidos de grandes recesiones. Ahora, algo parece haber cambiado respecto al pasado. La economía islandesa lleva creciendo a gran ritmo casi ocho años, pero para sorpresa de muchos, los desequilibrios exteriores (y domésticos) no sólo no han aparecido, sino que Islandia disfruta de un fuerte superávit por cuenta corriente y una inflación estable. El secreto de este cambio está en el turismo.

El turismo ha cambiado el comportamiento histórico de la economía islandesa de forma radical, tanto es así que la Comisión Europea ha publicado un documento en el que destaca esta novedosa posición: "La economía de Islandia se encuentra en una peculiar situación, una combinación de elevado crecimiento, una posición fiscal fuerte junto con una inflación baja y superávits por cuenta corriente".

En 3 años los islandeses pasaron de acoger 400.000 visitantes a los 800.000 de 2012, y su previsión es recibir en pocos años hasta 6.000.000 de turistas anuales. Son crecimientos que marean, y esto ha de tener un fuerte impacto en Islandia con total seguridad… ¿Cómo se van a preparar a nivel de plazas de alojamiento o transporte desde y al aeropuerto de Keflavik? ¿Cómo harán para que semejante número de turistas no impacten negativamente en el entorno natural, su activo más preciado? ¿Cuántos turistas caben en la catedral de Reykjavik, el Lago Azul o los barcos que hacen excursiones de avistamiento de ballenas? Retos sin duda muy interesantes para una sociedad que mira al futuro con confianza y optimismo.

Durante el primer semestre del año 2018, 1.027.373 turistas extranjeros llegaron a Islandia, frente a los 973.541 del año pasado.

La llegada de turistas se ha duplicado en relativo poco tiempo. Los viajeros que entran en el país cada año sextuplican la población de Islandia.

Este incremento de los visitantes ha disparado el gasto de los turistas, que es ahora una importante fuente de ingresos, las compras de estos visitantes han pasado de representar el 2% del PIB en 2005 hasta el 10% en 2016.

Además, la contribución directa del turismo al PIB se acerca al 9% comparado con el 3,5% de 2009.

Como destaca el trabajo, el turismo ha sido uno de los grandes apoyos para el crecimiento y para mantener equilibrada la balanza por cuenta corriente (grosso modo, exportaciones menos importaciones). El gasto de los turistas en Islandia cuenta como exportación, puestos que estos viajeros traen dinero de sus países para consumir en la isla. Aunque muchos de los productos que adquieren los turistas están hecho con bienes importados, los servicios (hoteles, excursiones, actividades...) son 100% islandeses. Esta situación ha influido de forma positiva en el crecimiento a la vez que ha compensado el déficit en la balanza de bienes, permitiendo el superávit por cuenta corriente que mantiene a raya el endeudamiento con el exterior.

Islandia dio la primera gran sorpresa del Mundial de Rusia 2018. Los "vikingos" le arrebataron un empate a la Argentina de Jorge Sampaoli y Lionel Messi. El pequeño país europeo jugaba el primer partido de su historia en una Copa del Mundo. El equipo que fue la sopresa de la última Eurocopa, posee en su plantel jugadores que no solo se dedican al fútbol, sino que tienen llamativas profesiones. Heimir Hallgrímson, el técnico de 51 años y quien sorprendió con su vestimenta en el duelo ante los trasandinos, es odontólogo. Cuando no está a cargo del equipo, trabaja como dentista, incluso dirige una clínica en las Islas Vestman, lugar donde nació. Hannes Halldorsson, el arquero y una de las figuras del histórico empate ante la Albiceleste, sobre todo después de atajarle un penal a Lionel Messi, tiene una profesión bastante curiosa para el mundo del fútbol. Es nada más ni nada menos que director de cine. "De ahí obtengo la mayor parte de mi dinero", bromeó en una entrevista con el diario argentino La Nación, donde también afirmó que empezó a trabajar con las cámaras a los 12 años. ¿Su sueño? Tener su propia película antes de retirarse. Birkir Bjarnason, el volante del Aston Villa, tiene una granja familiar.

Cada vez que vuelve a Islandia, trabaja en ella. Jon Bodvarsson, el jugador del Kaiserslautern de Alemania, que milita en la tercera categoría germana, trabaja en una gasolinera durante sus vacaciones de invierno. Gylfi Sigurdsson es uno de los más reconocidos de los "vikingos", jugó en el Tottenham y actualmente defiende la camiseta del Everton. Su pareja, Alexandra Ivarsdottir, fue Miss Islandia en 2008. Tiene una empresa de pesca, Lotna Ehf, una de las más importantes del país.

El boom del turismo no ha generado grandes desequilibrios gracias a la apreciación de la corona islandesa (que ha impedido que se desboque la inflación) y a la flexibilidad del mercado laboral del país. Islandia siempre aparece en las primeras posiciones de los rankings de flexibilidad laboral de la OCDE. No obstante, en esta ocasión, más que esa flexibilidad, ha ayudado más la llegada de inmigrantes que han incrementado la oferta de trabajadores cuando más se necesitaban. Durante la devastadora crisis de 2008, miles de islandeses salieron de la isla para buscar trabajo en Suecia, Noruega y Dinamarca.

Ahora, Islandia ha 'abierto' sus fronteras y el número de inmigrantes que llegan al país es el mayor en décadas, lo que está complementando a la fuerza laboral local e impidiendo un crecimiento desbocado de los salarios. Además, la tasa de ahorro bruta del país se encuentra en el 25% del PIB, unos niveles históricamente altos. Por último, aunque esta boyante situación obliga al Banco Central de Islandia a mantener unos tipos de interés mucho más altos que los países vecinos, el instituto está utilizando la regulación para evitar la entrada masiva de flujos de capital que generen burbujas y aprecien la corona islandesa más todavía. En 2016 entraron en vigor varias medidas que pretenden contener la entrada de flujos de capital en el país. La norma más importante y controvertida obliga a los inversores extranjeros que quieran invertir en los mercados de Islandia a aportar una garantía del 66% del total de la inversión. Ese 66% debe mantenerse durante un año en una cuenta no remunerada. Esta normativa busca prevenir entrada de 'dinero caliente' en Islandia, que entra igual de rápido que puede salir. Por un lado se frena este tipo de flujos y por otro se busca una mayor estabilidad para los capitales que entran.

¿Y ellos?¿Adonde van? Aumenta de forma clara el número de islandeses que salen de Islandia para disfrutar de sus días de vacaciones u ocio, casi un 80%, cifra récord en el último decenio. Reino Unido fue el destino más popular, seguido por España (incluyendo las Islas Canarias) y Portugal. En 2018 y con motivo del mundial de fútbol, casi 40.000 islandeses visitaron Rusia.

Este crecimiento del turismo también tiene sus riesgos. La fuerte demanda de coronas islandesas por parte de los turistas ha ayudado a apreciar esta divisa, que acumula una subida del 44% contra el euro desde 2009. Esta fortaleza de la divisa ya ha levantado ciertas quejas de otros sectores de la economía, que tienen dificultades para exportar sus bienes y servicios. Otro efecto negativo es el rápido incremento del precio de la vivienda. Como resultado de la fuerte demanda de alojamiento, los precios de la vivienda en la capital han avanzado muy rápido. Existe una evidencia creciente de que hay un efecto expulsión en el sector inmobiliario, que por ejemplo está dificultando a las familias jóvenes encontrar vivienda asequible cerca de la capital. Por último y quizá lo más importante es que esta fuente 'mágica' de ingresos derivada del turismo puede acabar igual de rápido que empezó. Los economías de la CE destacan que "la causa del auge de la popularidad de Islandia como destino turístico es difícil de determinar". Se puede aludir a la curiosidad que despertó la erupción del volcán situado bajo el glaciar Eyjafjallajokull o la inestabilidad en los países árabes, ambas situaciones pueden cambiar y el turismo modificar sus decisiones.

El documento de la Comisión Europea reconoce que "muchos aspectos del actual boom son muy similares al de expansiones previas, que a menudo terminaron en un colapso económico y en fuertes recesiones... Sin embargo, las restricciones impuestas por el banco central hacen la situación presente más segura. El boom actual es principalmente el resultado de la demanda externa y hasta ahora no se ha trasladado en desequilibrios internos".

“Los tiempos están cambiando”. Nuestra experiencia nos dice que el turista de hoy es mucho más crítico y exigente, y valora cada vez más la calidad, tranquilidad, seguridad y asistencia en sus viajes. Tips Travel responde a estas necesidades aportando un equipo internacional de profesionales expertos y bilingües, cuidadosamente seleccionados y formados. Ellos están presentes en todo momento y en todos los destinos, actuando como Asistentes de Viajes, antes, durante y después del viaje.

¿POR QUÉ VIAJAR CON NOSOTROS?

- Asistencia directa con un agente: antes, durante y después de tu viaje.

- A menos que seas un viajero con más millaje que Marco Polo, la primera vez que viajes a Islandia te recomendamos que lo hagas a través nuestra ya que te llevamos a conocer las mejores atracciones en el mejor tiempo.

- Planifica con tiempo y no dejes todo para el último momento.Las opciones de alojamiento se reducen drásticamente si tratas de reservar sobre la marcha.

RAZONES PARA IR A ISLANDIA

- Islandia Tierra de Hielo y Fuego.

- Islandia es un país de ensueño. Islandia es tan increíble que parece que estás en otro planeta.

- El país más seguro del mundo. Naturaleza pura y salvaje.

- Capital Cosmopolita. Paisajes de Película. Singular gastronomía.

- Baños geotérmicos. Mínima contaminación.

- Aurora Boreal. Fauna accesible. Tierra de duendes.

Recuerda el dicho: en Islandia se pueden vivir las 4 estaciones del año en un solo día.

ISLANDIATIPS.COM

Varias compañías aéreas comunican destinos con el Aeropuerto Internacional de Keflavik. Iceland Air opera en temporada alta desde ciudades como Madrid o Barcelona, Vueling lo hace desde la ciudad condal y la bajo coste islandesa Wow Air, sale desde Alicante durante todo el año (a los islandeses les fascina la zona de Levante donde vienen a olvidarse del mal tiempo de su país). También la española Iberia Express opera durante el verano. El coste de los vuelos a Islandia ida y vuelta tienden a estar en una horquilla aproximada de 300€ ida y vuelta, aunque si los compramos con poca antelación pueden subir y duplicarse. Otra opción es hacer escala en Londres, de donde salen varios vuelos diarios con destino Islandia. Prácticamente en intervalos de media hora o una hora máximo parte un autobús que realiza el trayecto que une el aeropuerto del centro de Reikiavik y que pasa cerca de un buen número de hoteles. Tiene una duración de 45 minutos y el billete ronda los 20 euros el trayecto.

La mejor época para viajar a Islandia y contar con un clima más benévolo es, por supuesto, el verano (junio, julio y agosto) con sus 24 horas de luz. En los meses de mayo o septiembre el tiempo no es malo y la afluencia de turistas es menor. Pero Islandia es para todo el año. En pleno invierno, cuando el frío es evidente y se hace de noche enseguida, tenemos el reto de poder asistir en directo a un espectáculo de auroras boreales o de realizar múltiples actividades invernales. Abril no es mal mes para viajar a Islandia y nos permite hacer muchas de las cosas que se pueden llevar a cabo en verano contando con serias opciones para ver auroras, aunque sea complicado dado que anochece a eso de las diez de la noche. Si se viaja en verano a Islandia debemos saber que no se hace nunca de noche. Y como las persianas no van con ellos entra luz por mucho que tapes las ventanas con una cortina. Llevarse un antifaz que nos cubra los ojos cuando nos acostemos nos ayudará, y mucho, a conciliar el sueño y no despertarnos a deshora.

¿Cuántos días son necesarios para viajar a Islandia? La pregunta del millón, el tiempo que necesitamos para recorrer el país. Mínimo una semana, diez días si queremos dar la vuelta a la isla en coche alquilado y un par de semanas para hacerlo mucho más tranquilos. Si ya queremos hacer trekkings más o menos complejos tres semanas son perfectas. Aunque hay gente que se escapa a Islandia en puentes de 5 días para dedicarse por completo a Reykjavik, el círculo dorado (hay excursiones concretas con las que hacerlo en el día) y tratar de observar auroras boreales (para invierno es una muy buena idea y se suelen ofrecer salidas nocturnas desde Reikiavik para quien no alquile un vehículo). Las posibilidades para hacer en un día (con ida y vuelta) desde Reikiavik son immensas.

En el caso de no disponer de vehículo propio para recorrer Islandia es posible hacerse con visitas guiadas fácilmente accesibles en una jornada desde Reikiavik.

- Tour terrestre para ver auroras boreales a las afueras de Reikiavik (de 3 a 5 horas, recogida y traslado al hotel en el que se esté alojado). También se ofrecen salidas en barco.

- Ruta del círculo de oro (8 horas, recogida y traslado al hotel).

- Safari en barco para ver ballenas. Safari para ver frailecillos (excursión en barco).

- Blue Lagoon (entradas y transporte de ida y vuelta).

- Costa sur y cascadas (9 horas, recogida y traslado al hotel).

- Tour panorámico y guiado de Reikiavik (3 horas).

- Tour por Reikiavik y Círculo de oro (10 horas, recogida y traslado al hotel).

- Escenarios islandeses de Juego de Tronos (8 horas, recogida y traslado al hotel).

- Excursión a Landmannalaugar (12 horas, traslado al hotel).

- Costa sur, cascadas y avión abandonado (10 horas, traslado al hotel).

- Moto de nieve en glaciar y cascadas del sur (10 horas, traslado al hotel).

- Glaciares y cascadas. Incluye la fabulosa Laguna Jokulsarlon.

- Excursión de un día a la península de Snaefellsnes.

Y el sur al completo (ruta por glaciares y cascadas), dos días.

Hay muchas maneras de recorrer Islandia. De forma organizada en grupo, de manera completamente independiente o un mixto que funciona especialmente bien y que ofrecen compañías que operan en Islandia como Island Tours. Se trata de un paquete llamado “A su aire” en que en función de tus fechas y presupuesto te consiguen los vuelos, el coche de alquiler y los alojamientos, así como las actividades que te interesen, a un precio inferior a si lo haces por tu cuenta in situ. Todo de una manera coordinada, con asesoramiento total por parte del equipo que forma parte de la compañía De ese modo se puede hacer un viaje por libre en Islandia dejando cerradas algunas cuestiones importantes y así sólo preocuparse de disfrutar. Y si sucede algo (como quedarse tirado en un temporal) tienes un teléfono de emergencia 24 horas con el que ayudarte y cambiar reservas del camino si es necesario.

Una buena manera de recorrer Islandia por nuestra cuenta es hacerlo en vehículo de alquiler utilizando la carretera circular que rodea completamente la isla, la Ring Road o Ruta número 1. Podemos hacerlo siguiendo las agujas del reloj o al revés, en función de lo que más nos pueda apetecer. La carretera circular número 1 es asfaltada en su mayor parte, salvo en unos pequeños tramos pequeños situados en los fiordos orientales, en ningún modo complicados. Es mayoritariamente de dos carriles bien diferenciados, uno por cada sentido. Lo que viene siendo una carretera secundaria en cualquier país. Por el momento no existen las autopistas ni autovías en Islandia. Está bien mantenida, sin apenas baches o badenes molestos.La máxima velocidad permitida en Islandia es 90 kilómetros por hora fuera de ciudad en carreteras asfaltadas como, por ejemplo, la Ring Road o carretera circular. Dentro de poblado está prohibido pasarse de los 50 km/h. A pesar de ser carreteras absolutamente rectas donde puedes tardar una hora en ver otro vehículo conviene no sobrepasar la velocidad marcada puesto que hay radares tanto fijos como móviles y las multas de tráfico en Islandia son muy cuantiosas. Estamos hablando de más de 600€ por ir 20 km por encima del límite.

Antes de preparar una ruta por carretera conviene mirar la web islandesa de tráfico. en la que se puede consultar las condiciones de la vía actualizadas al minuto. Incluso se pueden ver los distintos tramos por webcam. Especialmente útil cuando hay temporales de nieve en que se cortan las carreteras de repente. Hay distintos colores que definen la situación de la vía, siendo el verde el “Fácil de pasar” y el rojo el “No se puede pasar por aquí”. Entre medias hay matices como el blanco (nieve en el asfalto), el amarillo (placas de hielo dispersas), azul (escurridiza), el rosa (difícil conducción) o el negro (pésimas condiciones de la vía).

Cuando hay temporal en Islandia la visibilidad puede ser mínima o se corre serio peligro de quedarnos atrapados en la nieve. Normalmente cuando esto sucede sacan grandes máquinas quitanieves por la mañana, aunque no a primerísima hora. Podemos despertarnos con las carreteras cortadas y tenerlas habilitadas en menos de una hora. Si tenemos algún problema en carretera el 112 es el teléfono islandés de emergencias. Cuando vayamos en el coche podemos encontrar largos tramos de carretera sin cruzarnos con un solo vehículo. Y sin una sola gasolinera. Conviene llevar con nosotros un buen mapa de Islandia que refleje las gasolineras (aunque si llevamos GPS mejor que mejor) y no apurar el combustible en demasía para evitar contratiempos que nos mantengan parados en el arcén durante horas. El 100% de las gasolineras islandesas son autoservicio. Y, aunque algunas ofrezcan según casos la posibilidad de pagar dentro, lo normal es que paguemos con la tarjeta de crédito en el propio surtidor antes de llenar el deposito. Los islandeses son, por regla general, muy hospitalarios con los extranjeros que visitan su país. Su amabilidad está fuera de toda duda y siempre ofrecen su ayuda cuando nos encontramos en algún aprieto como, por ejemplo, cuando nos quedamos tirados en la nieve con el coche.

Si hay algo que puede resultar un suplicio en Islandia no es el frío sino el viento. Podemos tener temperaturas de 0º como en cualquier invierno europeo pero la sensación térmica ser de -15º. Las temperaturas islandesas no son tan extremas como podamos imaginar, incluso en invierno, pero sí lo es el viento, que es el que puede jugarnos malas pasadas.

En Islandia el clima es muy cambiante y podemos pasar de la noche a la mañana de tener un día soleado a caer una nevada de 80 centímetros. Existe un dicho popular que nos cuenta que “si no nos gusta el tiempo, esperemos cinco minutos”. Y esta es una gran verdad que debemos tener en cuenta. Herramientas como la web del servicio de meteorología islandés es muy práctica e informa de los pronósticos del tiempo con muchísima precisión.

En Islandia tenemos desde hoteles de lujo, sobre todo en Reykjavik y poco más (o el magnífico Hotel Ranga en Hella), pasando por el hotelito con encanto bien situado, la granja (del grupo Farm Holidays), la guesthouse de un particular o el hostel de turno.

Por otro lado hay un buen número de campings donde en ocasiones no hay nadie para que pagues y pones el dinero en una caja, en Islandia existe la confianza en las personas. Muchos hospedajes en Islandia son en realidad granjas con un edificio acondicionado para alojar a la gente. Son prácticamente hoteles pero se identifican de una manera diferente cuando los vemos desde la carretera. Si las indicaciones en amarillo reflejan poblaciones concretas (con el número de carretera), las granjas aparecen señalizadas con carteles azules.

Islandia es de los pocos lugares del mundo donde se puede hacer un viaje de dos semanas y no tener que cambiar dinero o utilizar el cajero. Absolutamente todo, hasta las cantidades más insignificantes, se paga con tarjeta de crédito. Y cuando digo todo es todo. Será como buscar una aguja en un pajar el caso en que no podamos abonar una cantidad determinada, aunque sea por el valor de un chicle en la tienda del pueblo más perdido de Islandia. Una comida/cena en restaurante o en el hotel puede costar de 50€ para arriba sin ser nada del otro mundo. Resulta más asequible comer en gasolineras donde se estila un buffet de sopas y pan que, aunque nos parezca extraño, es especialmente contundente y vienen a costar entre 6 y 10 euros.

Las sopas islandesas son potentes y nos pueden dar energía (y calor) en los almuerzos. Por cierto, no dejar de probar la de champiñones. Una buena manera de ahorrar está en comprar nuestra comida en la cadena de supermercados Bonus que hay en las ciudades y pueblos islandeses. Los precios no son demasiado elevados y la cuenta final del viaje se verá mucho más reducida. Además hay bastante variedad de productos. Embutidos y pan para bocadillos o sándwiches, bollería para el desayuno, fruta, el típico skyr (yogur made in Iceland) o refrescos pueden salvarnos de no esquilmar demasiado la tarjeta de crédito.

Un buen abrigo, dando igual la época del año que sea, es imprescindible. Asimismo es aconsejable no olvidarse un cortavientos (más útil que el propio abrigo), forro polar, un gorro para cubrir la cabeza, una braga para el cuello (aunque en invierno puro los pasamontañas pueden aliviar bastante), guantes y calcetines gordos. Evitar en la medida de lo posible el algodón. En realidad el truco en Islandia es el de las capas. Como puede variar la temperatura empezamos por la mañana como una cebolla y nos vamos quitando prendas a medida haga más calor. Y viceversa.

Las gafas de sol son necesarias, tanto cuando haga sol como cuando no y vayamos a la nieve. O conduzcamos también en territorio nevado donde es fácil deslumbrarse.

El calzado debe ser impermeable al agua o la nieve (Gore-Tex) y, a ser posible, con buena suela para cuando vayamos a salir de caminata. Si vamos a andar por la nieve, mejor botas de caño alto para no calarnos los pies. Por si acaso, no está de más llevar dos juegos (botas y zapatillas de trekking, por ejemplo). En el caso de hacer un trekking por el glaciar harán falta crampones, unos dispositivos metálicos de tracción que se colocan en la suela de determinados tipos de bota para posibilitar o mejorar la adherencia, que proporcionan las empresas que organizan las excursiones.

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El mejor momento para observar las auroras boreales en Islandia lo tenemos entre noviembre y abril, aunque lo ideal está en los meses de diciembre, enero, febrero y parte de marzo. En abril la cosa se complica y a partir de mayo lo que nos falta son horas de oscuridad total.

Una buena idea para saber si tenemos probabilidad de ver auroras boreales en Islandia es mirar a partir de 48 horas de antelación la web del servicio de meteorología islandés, que nos informa del grado de actividad prevista y de cómo va a estar el cielo de cubierto en según qué horas de la noche. No tiene una efectividad 100% para lo bueno y para lo malo, pero funciona bastante bien.

En los hoteles también pueden asesoraros si se presenta una buena noche. Incluso existe la posibilidad de que ofrezcan el servicio de avisarnos y que nos llamen a la habitación, sea la hora que sea, si está habiendo auroras en ese momento.

Islandia es el país de las cascadas. Y son tan hermosas que lo complejo es escoger cuál visitar. Si tenemos que decidir qué cataratas debemos ver sí o sí en nuestro viaje a Islandia tendríamos que anotar los siguientes nombres: Gullfoss (en el círculo dorado), Skógafoss, Svartifoss (con columnas de basalto), Seljalandsfoss (se puede pasar por detrás), Godafoss (la cascada de Dios) y Dettifoss (estas dos últimas en el norte de Islandia). También Öxarárfoss en Thingvellir, Dynjandi, en la región de los Fiordos del Oeste o Kirkjufellfoss en la península de Snaefellsnes.

El ave nacional de Islandia es el simpático frailecillo, conocido como puffin en inglés. El payaso volador llega a las costas del país a finales de abril y se marcha a finales de agosto. Anida al borde de los acantilados en zonas en la que la hierba permite tener nidos mullidos que ellos mismos se ocupan de excavar y ocupar un año tras otro. El mejor momento del día para ver a esta fotogénica ave marina es durante las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde (en verano a partir de las 20:00) cuando regresa su acantilado tras una larga jornada de pesca en el océano (flota como una barca y se hace con sardinas o arenques aprovechando su gran pico de colores).

Los mejores lugares para ver frailecillos en Islandia o en cualquier lugar del Ártico son, por supuesto, los acantilados (también se dejan ver frailecillos en las costas de Gran Bretaña). Tendremos más posibilidad de éxito en el promontorio de Dyrhólaey junto a Vík (aunque cierran el paso entre el 1 de mayo y el 25 de junio en que crían), en Látrabjarg Cliffs dentro de los fiordos occidentales, en alguna de las isletas del norte de la península de Snaefellsnes o en Borgarfjörður al norte de los fiordos del este. También en las islas Westman (Vestmannaeyjar) se encuentra la mayor colonia de frailecillos de toda Islandia. En Reykjavik las mismas compañías que organizan salidas para ver ballenas durante la primavera y el verano, tienen excursiones muy demandadas centradas en la observación de frailecillos. En el norte, concretamente en Húsavík, más conocido por las actividades de avistamiento de ballenas, se ha vuelto muy popular combinar los cetáceos con una visita a la conocida como isla de los frailecillos. Ballenas jorobadas y frailecillos en un tour veraniego. ¡Muy recomendable!

Las mejores opciones para avistar ballenas en Islandia son Husavík, en el norte de Islandia (con un 98% de éxito en las salidas) y Reykjavík (con un 91% en temporada alta y un 60% fuera de temporada). En el caso de Husavík, considerada la capital de la observación de ballenas en Islandia, se puede observar mayoritariamente ballena jorobada, normalmente en buen número y a una cercanía asombrosa del barco. En Reykjavík es más fácil ver las ballenas minke (las más pequeñas y las que gusta cazar a los balleneros japoneses), aunque también se pasean por allí algunas ballenas jorobadas y, de manera excepcional, la ballena azul (el animal más grande del planeta). Incluso a veces se dejan ver orcas en ambos casos, aunque esto sea una lotería.

El precio de las excursiones para observar ballenas en Islandia supera los 80€ y se recomienda reservar con antelación. No se garantizan salidas diarias puesto que depende del tiempo, aunque si la mar no está excesivamente brava, los barcos hacen sus rutas con normalidad. Y si no pueden salir te devuelven el dinero. En dichos barcos proveen a los turistas de trajes para el frío y la humedad. Hay que ponérselos encima de lo que llevemos, aunque vayamos de por sí abrigados hasta los dientes. Nunca nos parecerá suficiente cuando el aire frío corta como un cuchillo, sea verano o invierno.

Cuando hagamos una excursión por zonas volcánicas con fumarolas, géiseres y pozos de agua hirviendo (algo bastante usual en Islandia) debemos ser escrupulosos con la señalización que encontremos. Bajo ningún concepto debemos salirnos de los senderos marcados porque podemos poner nuestra vida en juego si cede el suelo. Todos los años hay turistas que por pasarse de imprudentes sufren graves quemaduras. Hacer caso a las indicaciones de los parques o reservas naturales es cuestión de lógica y dos dedos de frente. Y si se va con niños, razón de más para tenerlos controlados y que no se nos escapen donde no deben.

En Islandia la comida tiende a ser entre las 12:00 y las 14:00 y no suele ser especialmente contundente. Las cenas, mucho más fuertes, empiezan a las 18:00 y terminan a las 20:00 o 20:30. A partir de esa hora podemos encontrarnos con que el cocinero se marche a su casa y no sirvan absolutamente nada. Hacernos cuanto antes a los horarios locales nos pondrá siempre las cosas más fáciles. Y no pondremos en un aprieto al recepcionista del hotel cuando vengamos con hambre después de un día largo de actividades y no haya nada para comer. El baño más famoso de todo Islandia es el Blue Lagoon con su inconfundible azul y unas instalaciones magníficas, aunque también sea el más caro (mínimo del paquete básico 45€). Por mucho menos dinero tendremos múltiples posibilidades de darnos un baño delicioso con vistas mientras vemos caer la nieve. Incluso muchos hoteles, granjas o guesthouses cuentan con sus propios hot pots, que son una especie de jacuzzis o mini-piscinas donde meternos al agua por la noche a ver las estrellas (o las auroras) mientras en el exterior estamos a bajo cero.

Reykjavík a pesar de ser una ciudad pequeña y tranquila, se vuelve loca por las noches. Cuenta con un elevado número de locales nocturnos que funcionan durante toda la semana. Cuando llega el viernes, además, comienza el runtour, en que la juventud no sólo sale de marcha. Se pone a dar vueltas con el coche para ligar. Así como suena. Es realmente curioso. Así que ya sabéis, si buscáis fiesta Reykjavik es el lugar. Hay internet gratis en prácticamente el 100% de los alojamientos islandeses. Está muy extendido el wifi, que llega a las gasolineras más remotas, a los restaurantes, cafés y muchos lugares públicos.

El Blue Lagoon tiene las mejores instalaciones y es uno de los iconos de Islandia en cuanto a baños se refiere. Puja con él el Myvatn Natural Bath en el norte de Islandia, bastante más barato, y en un entorno sobrenatural. Pero también es cierto que cuando un lugar es famoso, lo es por algo, así que sí recomiendo darse el capricho del Blue Lagoon nada más empezar el viaje. O incluso diría que mucho mejor al terminarlo. Se encuentra próximo al aeropuerto de Keflavik (20 kilómetros o 15 minutos) y puede ser una forma magnífica (y relajante) de despedirnos de nuestro viaje a Islandia. Salen a diario excursiones de ida y vuelta desde Reikiavik.

Algunos datos que posiblemente no sabías de Islandia.

- Islandia tiene una población de tan sólo 310.000 habitantes, de los cuáles unos 120.000 viven en su capital Reykjavik, y su área metropolitana suma alrededor de 200.000. La isla tiene una superficie un 20% más grande que Irlanda, sin embargo esta última tiene censados más de 6 millones de habitantes, para que te hagas una idea de la poca densidad de población de Islandia… Otro dato sorprendente es que, desde que Islandia comenzó a poblarse en el 870 después de Cristo, su número de habitantes sólo ha aumentado en 4 veces su tamaño inicial, mientras que Noruega, el país de origen de los primeros vikingos colonizadores de Islandia, lo ha hecho en una proporción de 70 veces.

- Islandia ha sido considerado como uno de los países más ricos del mundo, y a pesar de que la crisis financiera golpeó muy fuerte en 2008 ha conseguido recuperarse rápidamente y sigue manteniendo una sanidad pública envidiable o unos porcentajes de universitarios inalcanzables para los demás del 96% (Suecia se queda en un 95%). La economía de Islandia va viento en popa, su sociedad está cohesionada, el futuro sólo parece presentar oportunidades de mejora y el optimismo que se percibe en las calles de Reykjavik así lo refleja. A pesar de todo esto, no deberías pensar que Islandia ha sido siempre el paraíso terrenal, pues es una isla en donde sus habitantes llevaban sufriendo unas condiciones de vida muy duras desde que se instalaron en el 870. La desaparición de gran parte de las tierras cultivables, erupciones volcánicas y terremotos apocalípticos, la devastadora peste, varias hambrunas y una climatología muy dura hicieron que incluso los islandeses se plantearan abandonar la isla a mediados del siglo XIX.

- El topónimo Reykjavik significa 'bahía de vapores' y se explica por la gran cantidad de fuentes termales que existen en el subsuelo de la capital. Resulta que el famoso Lago azul que está entre Reykjavik y su aeropuerto internacional (Keflavik) no es muy popular entre los islandeses, ya que lo consideran una turistada y prefieren sus piscinas públicas termales de toda la vida en Reykjavik.

Vistas de Reykjavik desde su catedral.

- La bebida alcohólica nacional es el licor Brennivín que en inglés significa burning wine. Hecha de granos y pulpa de patata; fermentada y sazonada con comino y semillas de alcaravea o angélica. Si alguna vez te has preguntado qué sienten los traga fuegos, este elixir tiene la respuesta.

- Formó parte de Noruega, posteriormente de Dinamarca y consiguió su independencia completa hasta 1944.

- Todos los islandeses son familia en algún tipo de grado: la mayoría son primos segundos, o terceros… Es el único país del mundo en que se conserva el árbol genealógico de todos sus habitantes (pensad un par de veces en ello), y antes de establecer una nueva relación en pareja, es habitual consultar la base de datos de parentescos del país para saber qué grado de consanguinidad tienen con sus pretendientes. No es broma, hay incluso aplicaciones móviles en donde pueden consultarlo al instante.

- Los islandeses, como buenos nórdicos que son, creen en gnomos, elfos y personas invisibles que se ocultan en los parajes más solitarios de la isla. También les va la clarividencia, y la mayoría de islandeses reconocen abiertamente que han ido en alguna ocasión a que les echen las cartas. Para estos vikingos isleños, cualquier montaña, colina, cascada o río tiene nombre propio y son habitantes de la isla como ellos, y todos los islandeses tienen sus preferidos. En tiempos antiguos, cuando un anciano veía que su tiempo en la tierra tocaba a su fin no era extraño que abandonara a su familia y se dirigiera a la montaña de su preferencia, en donde desaparecía para siempre y se cree que su espíritu se refugiaba allí para formar parte de la montaña y proteger a sus descendientes por los siglos de los siglos.

Kvöldvaka (reunión nocturna) en un hogar islandés, óleo de August Schiøtt (1823 - 1895).

- Islandia carece totalmente de hormigas.

- Jón Gnarr, ex alcalde de Reykjavik es de profesión comediante y acudió a las elecciones en 2012 como una broma… hasta que fue elegido por una amplia mayoría. Su programa electoral no tenía desperdicio, y se basaba en 3 puntos principales: poner toallas gratis en las piscinas públicas de Reykjavik, colocar un oso polar en el zoo, y 'hacer lo que esté bien la mayor parte de las veces'. Jón declaró que no repetiria mandato pese a que las encuestas decian que seguia teniendo el apoyo de la mayoría, ya que según sus palabras: 'si tuviera que hacerlo de nuevo, tendría que convertirme en un político, y no lo soy; soy un comediante, lo he sido toda mi vida y mi objetivo sigue siendo hacer feliz a la gente'.

Bucólicos y enigmáticos paisajes en Islandia.

- De 2009 a 2013 estuvo al mando la Primer Ministro Johanna Sigurðardóttir, quien es abiertamente homosexual y la primera jefa de gobierno reconocida como LGBTQ del mundo.

- No hay McDonalds (pero sí Taco Bell). Debido a la crisis financiera que sufrió el país en 2009 cerraron los tres locales de Islandia.

- El refresco nacional se llama Appelsín y pese a su nombre, el sabor es de naranja y no de manzana.

- No les gustan los perros. En 1924 la ciudad de Reikiavik prohibió tenerlos como mascotas.

- Los islandeses gustan de una copita.

- Hay mucha afición a los jacuzzis. Estos son sus lugares principales de reunión y donde se debaten las mejores conversaciones y se cierran negocios.

- Los islandeses son tremendamente aficionados a los baños termales, y tienen un dicho popular que dice que si tienes un problema que no sabes resolver, no busques asesoramiento profesional: vete a cualquiera de los baños termales públicos, allí todo el mundo te escuchará y te aconsejará en base a su experiencia o a la de amigos. Estos lugares son muy importantes a nivel social, y constituyen uno de los verdaderos puntos de reunión de los islandeses. Otro son los cafés –les encanta el café– donde hacer un buen fika entre amigos.

El animado Café Paris de Reykjavik.

- En las carreteras islandesas podrás no ver nada en kilómetros, buscar gasolineras o restaurantes y no encontrarlos durante horas, pero eso sí, en mitad de la nada, en medio de volcanes y glaciares, verás una alberca con agua caliente geotermal, lista para disfrutar.

- Islandia es un país de narradores: uno de cada 10 islandeses publicará un libro. No en vano en 2011 Reikiavik, su capital, fue designada por la UNESCO, ciudad de la Literatura. Es su forma de expresión favorita desde tiempos medievales, donde por medio de Sagas que datan del siglo XIII, cuentan las historias de los primeros colonos nórdicos y asentamientos del país. Además, el islandés lee aproximadamente 40 libros al año.

- Últimamente, Islandia disfruta de una escena musical que ha explotado como nunca, de gran calidad y variedad. Y no todo es Bjork o Sigur Ros, ni mucho menos… Cada año surgen decenas de bandas de proyección internacional, como por ejemplo los juveniles Of Monsters and Men, la enigmática Soley o el celebrado retorno de Emiliana Torrini tras su maternidad, con el album Tookah. Y recordemos que estamos hablando de una población de tan sólo 300.000 habitantes, 70 veces menos que en Noruega, 200 veces menor que en España… Sólo hace falta visitar la famosa tienda de discos 12 Tónar o salir una noche de pubs por Reykjavik para comprobar la vitalidad y la variedad de la escena musical islandesa.

Cartel de la famosa tienda de discos 12 Tónar.

- No creen en Cristóbal Colón. Para ellos fue un islandés quien descubrió América, pues según la saga de Erik el rojo fue Leifur Eiriksson el primero en ver la nueva tierra. De echo hay estudios que así lo afirman.

- En Islandia no existen los apellidos familiares. En una familia de cuatro personas (mamá, papá, hijo, hija) todos tienen distinto apellido. En Islandia la tradición es usar el nombre del padre (o madre en algunos casos) más dóttir (que significa hija) si es mujer, o son (que significa hijo) si es hombre. Como primer ejemplo usemos el caso de la cantante islandesa Björk, que se apellida Guðmundsdóttir, es decir, es hija de Guðmund. Segundo ejemplo: el cantante de la banda Sigur Ros se llama Jón Þór Birgisson, o sea, hijo de Birgi. Sus nombres completos constan de un nombre y un patronímico —el nombre del padre, que sustituye al apellido—. si el padre de una mujer se llama Ástvar, la hija tiene el patronímico Ástvarrsdóttir —literalmente 'hija de Ástvar'—. De la misma manera, el hijo de Jóhann sería Jóhannsson —'hijo de Jóhann'—. Así, los miembros de las familias tienen apellidos diferentes y las esposas islandesas no adoptan los nombres o patronímicos de sus maridos al casarse. Además, los islandeses no tienen formas de tratamiento como 'señor' o 'señora' y suelen llamarse los unos a los otros por sus nombres, incluso para dirigirse al presidente u otros altos funcionarios del país.

- Hasta que Islandia no fue invadida por los Estados Unidos a mediados de la II Guerra Mundial, el país no disponía de aeropuerto internacional, sino de un patatal de pista en donde despegaban y aterrizaban pequeños y destartalados aviones usados principalmente en vuelos internos. Los islandeses no habían tenido posibilidad de salir de su isla, apenas conocían el resto del mundo y hasta bien entrada la década de los 70 del siglo pasado no fue que comenzaron a viajar fuera y descubrir otras sociedades, tal era su estado de aislamiento y pobreza. A partir de entonces comenzaron a asimilar otros valores, otras formas de vivir y otras culturas, que han ido integrando a su sociedad poco a poco. Hoy en día todos los islandeses hablan un inglés perfecto, la gran mayoría viaja fuera ya desde la infancia, acaban su formación universitaria en otros países y la Reykjavik actual no se siente diferente de estar en cualquier otra ciudad escandinava, salvo por un paisaje más duro y unos edificios menos sofisticados que en Noruega, Suecia o Dinamarca.

- Hay lugares donde puedes estar sobre una placa tectónica y pisar suelo estadounidense y europeo al mismo tiempo. La grieta se formó despues de un terremoto.

- Hay una estadística alucinante que dice que en Islandia hay una media de un crimen cada 6 u 8 años, casi siempre por causa involuntaria y debido al consumo de alcohol o de drogas. Reikiavik se escandalizó en 2017 ras el asesinato en el puerto de una joven de 20 años, se cree que a manos de un marinero procedente de Groenlandia. Esta desgracia provocó insultos de islandeses a otros groenlandeses, tras lo cuál el padre de la chica publicó en Facebook un mensaje llamando a la calma y a no culpar a todo un país por el asesinato. Las mujeres islandesas no suelen vigilar muy de cerca a sus niños ya que la isla es cien por cien segura ya que prácticamente no se cometen crímenes en el país.

- El consumo de cerveza estuvo prohibido hasta 1989. Tras el levantamiento de la restricción, los habitantes de la isla adoptaron la costumbre de celebrar el 1 de marzo bebiendo varias pintas de cerveza. La prohibición entró en vigor en 1905, cuando se prohibió el consumo de alcohol en el país. La cerveza fue prohibida debido a que los islandeses relacionaban la bebida con Dinamarca —contra la que Islandia luchó por su independencia—. No obstante, hasta el día de hoy el precio del alcohol sigue siendo relativamente alto y solo puede comprarse en las tiendas gubernamentales.

- Islandia que no tiene ejército ni partida presupuestaria destinada a él, dispone de una única fragata para patrullar sus costas.

- En Islandia las señales de tráfico son meras guías no reglas. Son un poco locos conduciendo, no intentéis adelantarlos porque se 'pican' fácilmente.

- La familia y las tradiciones son de suma importancia y ocupan el primer escalón en prioridades.

- En el cine todavía existen los intermedios.

- En la isla apenas hay árboles y los islandeses, que parece que tienen un dicho para todo, bromean al respecto diciendo que: 'si te pierdes en un bosque en Islandia, sólo tienes que ponerte de pie'.

- El idioma islandés es una lengua escandinava traída a la isla por los primeros vikingos noruegos, y se da la circunstancia de que apenas ha evolucionado en 1.000 años: los jóvenes islandeses de hoy pueden leer los textos de sus primeros antepasados sin más problemas. Como resultado de esto, y de las similitudes gramaticales entre la gramática moderna y la antigua, los parlantes de la era actual pueden leer sin dificultad las sagas originales medievales pero, por otra parte, existe un desfase entre ortografía y fonética (ortografía histórica). Esta forma antigua del idioma se conoce como islandés antiguo, pero se suele igualar al nórdico antiguo (un término que se refiere a la lengua común escandinava de la era de los vikingos). Dicho de otro modo: cuando escuches hablar a un islandés cierra los ojos e imagina que estás escuchando a un vikingo del año 900.

- La isla volcánica de Islandia se encuentra en medio de la falla que separa dos placas tectónicas terrestres, la de Norteamérica y la de Eurasia. Uno de los escritores islandeses más famosos, Hallgrimur Helgason dice socarronamente en su libro 'Reykjavik rocks!' que: 'America y Europa se están distanciando, y sólo Islandia puede mantenerlos unidos'. Se refiere a que esta falla, que es la razón de ser de Islandia y recorre la isla de arriba a abajo, separa los dos continentes a razón de 1 cm por dirección y año. Una de las excursiones más especiales que puedes hacer en Islandia –de entre muchas otras– es visitar Thingvellir, la explanada del parlamento en islandés, un lugar muy, muy especial para ellos y cuya magia y belleza te impactarán. Se da la curiosidad de que aquí podrás contemplar las fracturas en la tierra producidas por esta separación de placas tectónicas, y tendrás la posibilidad de pisar Norteamérica o Europa simplemente desplazándote unos pocos metros.

- En Islandia hay censados 85.000 caballos, llamados comúnmente Ponis Islandeses –aunque a los locales no les gusta nada que se les llame así–. Estos ponis son pequeños y cortos de patas pero muy aguerridos, trabajadores y resistentes, y llegaron a la isla con los primeros vikingos noruegos. Son de pura raza y proceden originariamente de las estepas de Mongolia. Todos los caballos están domesticados y son propiedad de alguno de los 54.000 jinetes registrados en el país. O sea, toca a una media de un caballo por cada cuatro islandeses.

- A pesar de lo que pudiera parecer, la industria más potente de Islandia es la del pescado, seguida de la industria de la fundición de aluminio, después la de la energía geotérmica y luego viene la turística, aunque esta última está en pleno auge y se espera que escale posiciones en pocos años. Como curiosidad, el 90% del agua caliente que sirven los grifos de Reykjavik proviene de dos centrales geotérmicas que hay en las afueras. Estas centrales extraen el agua directamente del subsuelo, y la transportan en cisternas hasta la capital a diario, almacenándola en unos grandes silos que se ven casi desde cualquier parte de la ciudad. O sea, que por un lado no hay calentadores de agua en las casas de los islandeses, y por otro, el agua caliente de la ducha y demás tiene un ligero sabor sulfuroso. El uso de energía termal convierte a Islandia en uno de los países con menos polución del mundo, sino el que más, en contraposición por ejemplo a China.

- Los islandeses son tipazos. En muchos países los conocen como nicelanders. Escriben bien y tienen música hermosa.

- Alda Sigmunsdóttir (o sea hija de Sigmund) y su libro The book of icelanders afirma que los islandeses se ponen apodos como en las sagas centenarias, tipo Jón «el escritor» y así se llaman entre ellos. Adoran las “profesiones” raras como Jedi masters, encantador de gallinas, hechiceros o domador de aliens.

- Resulta que los islandeses son igual de oportunistas y conformistas que en el sur de Europa. Se reconocen a sí mismos como los escandinavos más sureños, curiosamente, porque, contrariamente a su posición geográfica, ellos se ven más cerca del sur de Europa en su forma de ser: no son puntuales, tampoco soportan hacer colas y siempre que pueden intentan pasar por delante de los demás. No se toman las cosas demasiado en serio, quizá porque viven en un polvorín (una isla volcánica) que ya ha demostrado en numerosas ocasiones que su mecha puede prender en cualquier momento… Este último punto me recuerda especialmente al carácter de los sicilianos…

Si Islandia tuviera un eslogan oficial, sería esta frase que resume de forma casi perfecta la manera en que los islandeses se toman la vida: con una actitud relajada, tranquila y un gran sentido del humor. "Es solo una de esas frases ubicuas que te rodean todo el tiempo, una filosofía de vida que flota en el aire", afirma Alda Sigmundsdóttir, autora de varios libros sobre la historia y la cultura de Islandia.

"Generalmente se usa de una manera bastante superficial y optimista. También se puede emplear para tranquilizar, sobre todo si la persona que intenta confortar a la otra no sabe muy bien qué decir. En ese sentido es una especie de palabra para toda ocasión". A primera vista, parece una filosofía rara para un lugar donde, durante siglos, muchas cosas no funcionaron del todo bien. Desde que Islandia empezó a asentarse en el siglo IX, su historia ha estado contaminada con cuentos de épocas en las que no cabía el þetta reddast. En su obra "El pequeño libro de los islandeses en los viejos tiempos", Sigmundsdóttir da cuenta de algunas de estas penurias: los inviernos largos, la pobreza extrema, la esclavitud. Hubo erupciones volcánicas como la del Laki en 1783, que mató al 20% de la población de 50.000 de aquel entonces. También acabó con el 80% de sus ovejas, una fuente de alimentación vital en un país que apenas tenía agricultura. Había tormentas que azotaban la nación y hundían los barcos a remo con los que pescaban, reduciendo también gran parte de la población masculina en pueblos enteros. Hasta el siglo XVIII, el 30% de los bebés morían antes de cumplir un año, según esta escritora.

Los islandeses han sufrido varias erupciones volcánicas en su historia.

La antigua Islandia era un lugar muy difícil de habitar... y eso no fue hace tanto tiempo. "No hace mucho éramos una sociedad de granjeros y pescadores y las estaciones y duras condiciones en las que vivíamos controlaban por completo nuestras vidas", explica Auður Ösp, la fundadora de la agencia turística I Heart Reykjavik.

Mientras la Islandia actual es un lugar ultramoderno donde abunda el wifi, las tarjetas de crédito se aceptan en todos los locales y la mayoría del país utiliza energía geotérmica; hace solo 90 años el 50% de la población vivía en casas de pasto (viviendas tradicionales con paredes y techos hechos con tierra y pasto). Así que las penurias no son un recuerdo muy lejano. Hace solo 45 años, el volcán Eldfell hizo erupción en la pequeña isla de Heimaey, escupiendo millones de toneladas de ceniza y engullendo 400 edificios. Las 5.000 personas que vivían allí tuvieron que ser evacuadas. Hace 23 años, una avalancha gigantesca diezmó el pueblo de Flateyri en los Fiordos Occidentales, enterrando más de una docena de hogares y matando a 20 de los 300 residentes. Incluso cuando no había desastres naturales, Islandia está a la merced de las fuerzas de la naturaleza. La isla se mueve y respira de una forma en que pocas lo hacen, con fumarolas que exhalan vapor, manantiales de agua caliente que borbotean, géiseres que sueltan chorros y burbujean y cataratas que se precipitan.

La isla tiene una geografía complicada, con cataratas, volcanes, acantilados y géiseres.

El país se asienta sobre la grieta que se abre entre las placas tectónicas de Norte América y Eurasia, que se están separando lentamente. Algo que provoca que el territorio islandés se ensanche unos tres centímetros al año, desatando un promedio de 500 terremotos pequeños cada semana. Su clima es tan volátil como formidable. Hay vendavales que pueden llegar a la categoría de huracán, tormentas fuertes que se dan incluso en verano y, en los días más oscuros de invierno, el sol brilla solo cuatro horas.

"Aquellos que viven de la tierra baten una lucha constante contra los elementos de la naturaleza", dice Ösp. "Por ejemplo, cuando empieza a nevar de repente en agosto (verano), como pasó en el norte hace unos años, tienes que dejarlo todo y salir a rescatar a tus animales. O cuando hay una erupción volcánica que interrumpe vuelos en todo el mundo y deja a mucha gente varada en Islandia, tienes que pensar rápido y ver lo que haces". Tal vez tenga sentido que en un lugar donde la gente estuvo y aún está a merced de las fuerzas de la naturaleza, los islandeses hayan aprendido a ceder el control, dejar que el destino decida y limitarse a esperar lo mejor. Para esta población tan estoica, þetta reddast tiene menos que ver con negarse a lidiar con los problemas y más con admitir que si la vida te da limones, es mejor hacer limonada.

La mayoría de la población desciende de los noruegos que huían aterrorizados del rey Harald Finehair en el siglo IX.

La frase se entiende más cuando se tiene en cuenta que los islandeses no descienden de vikingos valientes y exploradores que cruzaban océanos en busca de tierras que saquear y conquistar, sino que proceden en su mayoría de granjeros y campesinos noruegos que huían de la esclavitud y la mano asesina del rey Harald Finehair en el siglo IX. Temían tanto su furia que arriesgaron sus vidas en un viaje de 1.500 kilómetros sin mapas, herramientas de navegación ni muchas esperanzas. "No podríamos vivir en este entorno sin cierto nivel de convicción de que las cosas se solucionarán de alguna forma, por más difícil que parezcan en ese momento", afirma Ösp. "Þedda redast representa un cierto nivel de optimismo". "No es que seamos impulsivos o tontos. Es solo que creemos en nuestras habilidades para solucionar las cosas".

Islandia ha aprovechado en los últimos años sus momentos difíciles para darse a conocer como un destino turístico.

Como explica Ösp, debido a las condiciones en las que viven, los islandeses han tenido muchas veces que hacer posible lo imposible. Le dieron la vuelta al increíble colapso económico que sufrieron en 2008 y la crisis que desató un volcán de nombre impronunciable en 2010 y las convirtieron en oportunidades de darse a conocer ante el mundo, que convirtió a su Estado en un destino turístico. Una industria que ahora se erige como uno de los motores de su ahora robusta economía. En 2016, Islandia volvió a sorprender al mundo al convertirse en el país más pequeño que clasificaba a la Eurocopa, donde llegó hasta los cuartos de final. Una encuesta de la Universidad de Islandia de 2017 muestra que casi la mita de islandeses considera a 'þetta reddast' su filosofía de vida. Como Sigmundsdóttir y Ösp sugieren, tal vez sea algo que se ha fundido durante siglos con la cultura de este país. Después de todo, para aquellos que sobrevivieron a esas penurias las cosas sí se solucionaron al final.

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Establecida por los vikingos a finales del siglo IX, Islandia siempre ha tenido asentamientos pequeños y dispersos. En la capital se pueden visitar los restos de una casa comunal del siglo X descubierta durante unos trabajos de demolición en el siglo XX. El nacimiento como ciudad ocurre en el siglo XVIII. Los edificios más antiguos de la ciudad se encuentran en Aðalstræti ("calle principal"), cerca de donde se encuentra la casa comunal vikinga. Fue cerca de Aðalstræti donde estuvo situado el cementerio principal de Reykjavik durante unos 800 años. Ahora es una plaza pavimentada ligeramente sombría rodeada de hoteles, museos y cafeterías. Este antiguo cementerio se llamaba Víkurgarður. Se cree que una iglesia estuvo situada en esta zona desde alrededor del año 1000, cuando los islandeses se convirtieron al cristianismo.

En 1838, sin embargo, se cerró el diminuto cementerio de Víkurgarður y se consagró un cementerio nuevo y más grande en la cercana Suðurgata, llamado Hólavallagarður. Los islandeses tenían una tradición interesante en torno a los cementerios: existía la creencia popular de que la primera persona que fuera enterrada en un cementerio no se pudriría, sino que se convertiría en el "guardián" del cementerio, vigilando a las personas enterradas allí posteriormente. En Hólavallagarður, este "guardián" es Guðrún Oddsdóttir, esposa de un magistrado local.

La vista desde Hólavallagarður, la aguja gris es la de Hallgrimskirkja. El nombre "Hólavallagarður" simplemente significa "jardín en una colina".

Un espacio oscuro y boscoso. Los numerosos árboles del cementerio, en su mayoría abedules y serbales, se plantaron a principios del siglo XX. Islandia fue una vez densamente boscosa, pero después del asentamiento en el siglo IX la deforestación y la erosión del suelo causadas por la actividad humana dejaron en un vago recuerdo la exuberancia.

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Los ríos más grandes de Islandia por volumen, Þjórsá y Ölfusá, una vez fluyeron hacia la costa como un río, uniéndose a unos 25 kilómetros de la costa moderna. Luego, hace unos 8.700 años, se separaron cuando una erupción depositó la gran lava Þjórsá, el flujo de lava más grande del país. Los ríos de hoy corren sus cursos separados, fluyendo hacia el suroeste a lo largo de los lados este y oeste del flujo de lava.

Los ríos son visibles en estas imágenes del suroeste de Islandia. Las imágenes muestran los ríos en la temporada de verano cuando están libres de hielo (en invierno están propenso a inundaciones por atascos de hielo). La vista panorámica muestra las ubicaciones del río en relación con Reykjavík, la capital de Islandia.

El río Ölfusá no es el río más largo de Islandia, mide solo 25 kilómetros desde su cabecera hasta el océano. Sin embargo, mueve un promedio de 423 metros cúbicos de agua por segundo, más que cualquier otro río del país. A medida que el río fluye por la ciudad de Selfoss, puedes ver hilos de agua azul claro en las zonas más oscuras. El agua de manantial y el agua glacial alimentan esta parte del río y, dadas sus diferencias de temperatura y densidad, no se mezclan bien. Las áreas oscuras indican agua de manantial bastante translúcida (conocida como "ríos negros" en Islandia). Las áreas de color azul claro son las aguas glaciales, que adquieren una apariencia opaca debido a los sedimentos ("harina glacial") suspendidos en el agua.

El río Ölfusá no es el río más largo de Islandia, mide solo 25 kilómetros desde su cabecera hasta el océano. Sin embargo, mueve un promedio de 423 metros cúbicos de agua por segundo, más que cualquier otro río del país. A medida que el río fluye por la ciudad de Selfoss, puedes ver hilos de agua azul claro en las zonas más oscuras. El agua de manantial y el agua glacial alimentan esta parte del río y, dadas sus diferencias de temperatura y densidad, no se mezclan bien. Las áreas oscuras indican agua de manantial bastante translúcida (conocida como "ríos negros" en Islandia). Las áreas de color azul claro son las aguas glaciales, que adquieren una apariencia opaca debido a los sedimentos ("harina glacial") suspendidos en el agua. El llamativo parche rojo en la orilla oriental del río es hierro ferroso disuelto, también conocido como hierro pantanoso.

Según Emmanel Pagneux, de la Universidad de Islandia, el pantano llega al río Ölfusá a través de zanjas que alguna vez se construyeron para drenar los humedales y convertirlos en pastos. El río Þjórsá es el más largo de Islandia (230 kilómetros) y el segundo más grande en volumen, con un promedio de 370 metros cúbicos de agua por segundo. Podemos ver el río donde se encuentra con el Océano Atlántico en el lado sur de la isla. Antes de desembocar en el océano, el río se trenza, a medida que los canales de agua fluyen alrededor de pequeñas islas temporales de sedimento grueso. Las áreas oscuras cerca de la desembocadura del río son arena volcánica húmeda. Cuando el agua ingresa al océano, el marcado contraste de color se debe nuevamente a dos tipos de agua que no se mezclan bien: en este caso, agua glacial y agua de mar de diferentes temperaturas y densidades.

Río Rauda, que significa río rojo, en thjorsardalur, al sur de Islandia.

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- SELECCIÓN DE FOTÓGRAFOS -

Stuðlagil Canyon, captado por un fotógrafo amateur de origen español.

En el valle Jökuldalur (Valle Glaciar) en Austurland (Región del este, la más oriental de las ocho regiones administrativas de Islandia. hay un maravilloso paraje natural que casi nadie conocía hasta hace poco. Durante mucho tiempo estuvo oculto bajo el agua o hasta que se construyó la central hidroeléctrica Kárahnjúkavirkjun y el caudal de agua en el río glaciar Jökulsá á Dal, también conocido como Jökla, se redujo notablemente. Esta maravilla es la parte del cañón de Jökla, que se llama Cañón de Stuðlagil. El cañón de Stuðlagil tiene una de las formaciones de columnas de basalto más importantes y hermosas de Islandia.

Un nómada misterioso ...

Dani Sanz (Madrid, 1980), fotógrafo especializado en moda, retrato y astro-paisaje con una larga experiencia. Con un estilo variado, adaptándolo a cada cliente o empresa.

Juan García-Gálvez, nació en Córdoba (España) y formó parte de la primera hornada de Informáticos de la Universidad de Córdoba. Cuando terminó los estudios trabajó en diferentes empresas y organizaciones empresariales ejerciendo su titulación universitaria durante muchos años. Su pasión por la fotografía se la debe a su padre, que desde temprana edad lo familiarizó con la cámara y el cuarto oscuro. Ha mostrado sus obras en diversas exposiciones colectivas e individuales.

Diseñador y fotógrafo de paisajes entusiasta que vive en Larvik, sur de Noruega. Siempre le ha gustado estar en la naturaleza y, después de llevar su cámara a Vøringsfossen en 2016, se enganchó de inmediato. Combinar las habilidades de su profesión como diseñador con la fotografía de paisajes fue una combinación perfecta para el. Fotógrafo autodidacta, ansioso por sumergirse más profundamente en el fantástico mundo de la fotografía de paisajes.

Javier de la Torre ofrece formación on line y unas imágenes estupendas.

La misión de Beyond the Atlas es proporcionar un archivo de experiencias en todo el mundo, al mismo tiempo que se educa sobre la historia y los acontecimientos actuales mediante el uso de los medios.

Con 18 años vive su primera experiencia fotográfica, lo que le motivó un año más tarde a adquirir su primera cámara. Cambia su estilo de vida, su forma de ver el mundo. A partir de ese día sus viajes se convirtieron en algo totalmente diferente a lo que conocía.

Fredrik Strømme, fotógrafo noruego con una maravillosa visión para captar los fantásticos paisajes de Islandia. Deliciosos juegos de claroscuros donde Noruega y los bosques son otros protagonistas.

"Una de las preguntas que recibo más a menudo es: ¿Qué cámara/lente has usado para conseguir esa foto? Estoy seguro de que has escuchado muchas veces la expresión “La cámara no hace al fotógrafo”. Yo estoy totalmente de acuerdo con esa afirmación, el equipo es inútil sin nuestra visión y creatividad. Para mí, el equipo es solo una serie de herramientas que me permiten capturar nuestra visión."

Julio Castro ha sido premiado en más de 200 concursos, entre el Siena International Photo Awards o el Edson Pano Awards.

Julio capta la singularidad de la montaña de Kirkjufell, uno de los lugares imprescindibles que ver en Snaefellsnes.

Detrás de Paco Farero se esconde un fotógrafo apasionado por la fotografía en general y viciado por el paisaje y la nocturna en particular desde que comenzó a practicarla en el 2009.

Ser premiado en el salón de fotografía artística más grande del mundo ya es un logro. Conseguirlo durante cuatro años consecutivos no es casualidad. Carlos F. Turienzo, coruñés de 36 años, lo ha hecho. El Trierenberg Super Circuit, que así se llama la cita con los artistas del objetivo, decidió en 2019 una vez más que entre las más de cien mil fotografías remitidas desde 112 países, su imagen de la cascada de Bruarfoss en Islandia merecía la medalla de oro en paisaje.La elección tiene algo de guiño en la historia particular de este informático que trabaja en Reganosa, ya que fue un viaje a Islandia el que, en cierta manera, inclinó su vocación «tardía», según él mismo reconoce, por este arte de captar la belleza de la naturaleza. «Fue en el 2013, y me decidí a dedicarme en cuerpo y alma, antes hacía más foto de turismo y recuerdo», cuenta.

SkyPixel es un concurso abierto a cualquier contenido aéreo filmado con dron.

Hay pocas fotografías que asombren en nuestro tiempo, quizá porque nuestros ojos están agotados de tantas instantáneas por segundo que recibimos a diario. ¿Que pasa si ves el trabajo de Drew Doggett en ‘In The Realm of Legends’? Algo así le ocurrió a este joven fotógrafo, director y productor, que recorre el mundo intentando descubrir culturas olvidadas y en peligro de extinción, cuando viajó a Islandia, primero atraído por sus paisajes; y después...

‘In The Realm of Legend’ es el tercer trabajo del fotógrafo sobre caballos únicos, una serie fotográfica que está más cerca de los cuentos de hadas y del imaginario de leyendas místicas que del planeta tierra. Un viaje de una belleza extenuante que no parece posible.

Reiner Hofer, fotógrafo residente en Alemania, nos ofrece impresionantes imágenes.

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