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20-Julio-2023

Muchos se han preguntado quién es el actor que interpreta a Hitler en "Indiana Jones and the Last Crusade" (Indiana Jones y la última cruzada - 1989). Y no es una mala pregunta, ya que este actor curiosamente no está acreditado en el film.

Se trata del escocés Michael Sheard (1938 - 2005), quien por cierto interpretó a Hitler en varias ocasiones como en "Rogue Male" ( un film de la BBC de 1976) y "The Dirty Dozen: Next Mission" (un telefilm de 1985). Pero probablemente, muchos lo recuerden mejor por su interpretación del Almirante Ozzel en "Star Wars: The Empire Strikes Back" (El Imperio Contraataca - 1980). Fue uno de los desafortunados militares que fueron ejecutados por Darth Vader.

'Indiana Jones 5' (o 'Indiana Jones y el Dial del Destino'), la quinta entrega de la franquicia de Indiana Jones, llega este año con una ráfaga de nostalgia. El ahora octogenario Harrison Ford vuelve a ponerse en la piel de uno de sus personajes más célebres (por algo podemos contar alguna de sus entregas entre las mejores películas de la historia del cine) para demostrarnos que los años pesan pero no lo suficiente para mantenerlo alejado de las persecuciones, tiroteos y búsquedas de tesoros arqueológicos.

Oppenheimer es una película biográfica épica de suspenso británicoestadounidense de 2023, basada en la vida del físico teórico J. Robert Oppenheimer. Fue escrita y dirigida por Christopher Nolan, basándose en American Prometheus, una biografía de Oppenheimer escrita por Kai Bird y Martin J. Sherwin. Es una coproducción entre Syncopy Films y Atlas Entertainment, y cuenta con la producción de Nolan junto con Emma Thomas y Charles Roven. El papel protagonista de Oppenheimer, el físico teórico al que se atribuye ser el «padre de la bomba atómica» por su papel en el Proyecto Manhattan, está interpretado por Cillian Murphy. Distribuida por Universal Pictures, el filme se estrenó comercialmente, dependiendo del país, entre el 20 y 21 de julio de 2023. Es la primera película de Nolan que no es distribuida por Warner Bros desde Memento (2000), debido a desacuerdos derivados del calendario de estrenos simultáneos del estudio en cines y en HBO Max.

Un joven J. Robert Oppenheimer es un estudiante brillante pero tiene dificultades con las matemáticas a los ojos de su profesor, lo que contribuye a su ansiedad. Después de completar su Ph.D. en física, en Alemania, Oppenheimer regresa a los Estados Unidos, impulsado por la ausencia de investigación en física cuántica. Comienza a enseñar en la Universidad de California en Berkeley, mientras también dedica tiempo a Caltech. En el camino, se encuentra con figuras importantes como Jean Tatlock, con quien tiene una relación romántica intermitente, Ernest Lawrence, el ganador del Premio Nobel de 1939 que enfatiza la importancia de las aplicaciones prácticas, y Kitty, con quien más tarde se casa. Leslie Groves se acerca a Oppenheimer y solicita su participación en el desarrollo de la bomba atómica, pero solo después de que Oppenheimer les asegura que no tiene simpatías por el comunismo. En consecuencia, Oppenheimer reúne a un equipo de científicos para trabajar juntos y crear la bomba atómica, con el objetivo de usarla como un medio para salvar el mundo a pesar de las preocupaciones sobre las posibles repercusiones globales. El día de la Prueba Trinity, existe una incertidumbre inherente con respecto a la posibilidad de desencadenar una reacción en cadena que podría tener consecuencias catastróficas y potencialmente acabar con el mundo. Sin embargo, la prueba es un éxito.

La audiencia de seguridad de Oppenheimer fue un procedimiento de 1954 de la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos (AEC) que exploró los antecedentes, las acciones y las asociaciones de J. Robert Oppenheimer, el científico estadounidense que dirigió el Laboratorio Nacional de Los Álamos durante la Segunda Guerra Mundial, donde desempeñó un papel clave en el Proyecto Manhattan que desarrolló la bomba atómica. La audiencia resultó en la revocación de la autorización Q de Oppenheimer. Esto marcó el final de su relación formal con el gobierno de los Estados Unidos y generó una considerable controversia sobre si el trato a Oppenheimer fue justo o si fue una expresión de macartismo anticomunista.

"La gente pensó que era el fin del mundo": las víctimas olvidadas de la explosión en la prueba de la primera bomba atómica en Nuevo México.

A medida que avanza la Segunda Guerra Mundial, el presidente de los Estados Unidos Harry S. Truman toma la decisión de lanzar bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki. Devastado por la inmensa destrucción causada por estos bombardeos, Oppenheimer se encuentra con Truman en su oficina, profundamente angustiado. Sin embargo, Truman está disgustado por el estado emocional de Oppenheimer y lo percibe como una debilidad. En su reunión, absuelve a Oppenheimer de toda responsabilidad por los atentados, pero Oppenheimer se hace responsable. En los próximos años, Oppenheimer se convierte en un firme defensor contra el desarrollo nuclear, especialmente la creación de la bomba de hidrógeno. Sin embargo, su postura se convierte en un punto de discordia en el clima tenso de la Guerra Fría con la Unión Soviética. Los lazos de izquierda percibidos de Oppenheimer y la asociación con Tatlock, quien está vinculado a simpatías comunistas, despiertan sospechas entre los funcionarios del gobierno. Lewis Strauss, una figura poderosa con puntos de vista anticomunistas acérrimos, aprovecha la oportunidad para explotar estas acusaciones.

Se revoca la autorización de seguridad de Oppenheimer. La revelación de su romance con Tatlock y la sospecha de sus vínculos con el comunismo lo llevan a caer en desgracia y silencian efectivamente su influencia en asuntos de energía atómica y seguridad nacional. Al final, Oppenheimer y Albert Einstein discuten las implicaciones de largo alcance de las armas nucleares y la pesada carga de conocimiento que conllevan. La cámara enfoca los ojos de Oppenheimer para revelar su visión de la devastación que pueden desencadenar las armas nucleares.

Pero toda esta película, nunca mejor dicho, obvia a Lise Meitner, una científica austriaca que contribuyó a los descubrimientos del elemento protactinio y la fisión nuclear. Mientras trabajaba en el Instituto Kaiser Wilhelm sobre radiactividad, descubrió el isótopo radiactivo protactinio-231 en 1917. Formó parte del equipo que descubrió la fisión nuclear, en el año 1938, junto a su sobrino Otto Robert Frisch y el físico Otto Hahn, amigo suyo —aunque por este logro Hahn fue el único en recibir el Premio Nobel—. Albert Einstein la elogió como la «Marie Curie alemana».

En la película ni se la nombra.

Basada en la verdadera historia de la tripulación del buque de guerra USS Indianapolis, que quedaron a la deriva en el mar de Filipinas durante 5 días tras entregar la bombas atómicas que tiempo después se lanzarían sobre Japón para dar fin a la Segunda Guerra Mundial. Mientras esperaban el rescate, sufrieron hambre, sed y la amenaza de los tiburones.

Después de varios meses de retrasos, Lionsgate finalmente lanzó un nuevo tráiler, póster y reveló la fecha de estreno para Alas Blancas (White Bird), el spin-off de Extraordinario, filme del 2017.

Esta película se retrasó durante casi un año entero, pues originalmente estaba programada para el otoño de 2022. Ahora se estrenará el próximo mes de agosto. Wonder (Extraordinario), estaba basada en el best-seller de la escritora R.J. Palacio, una exitosa historia con las actuaciones de estrellas como Julia Roberts y Owen Wilson como los padres de Auggie Pullman, interpretado por Jacob Tremblay, un niño con una deformidad física que lucha por salir adelante en una sociedad llena de obstáculos sociales y emocionales. La película fue un éxito en taquilla y desde entonces se planteó adaptar más libros de la misma autora en el mismo universo.

Cuenta también con la participación estelar de Gillian Anderson como Vivienne y Helen Mirren como Grandmère.

Para millones de lectores y cinéfilos, Wonder es la historia cautivadora, inspiradora y edificante del poder de la bondad: cómo puede construir puentes y cambiar corazones. En Alas Blancas, la bondad tiene el poder de salvar vidas, ya que Julian Albans, recibe la visita de su abuela de París y se ve transformado por su notable historia de compasión y coraje. Cuando era niña en una Francia ocupada por los nazis, la joven Grandmère se esconde con la ayuda de un compañero de escuela, un joven que lo arriesga todo para darle la oportunidad de sobrevivir. Juntos, encuentran la belleza y el amor en el mundo secreto de su propia creación. Está dirigida por el aclamado cineasta alemán Marc Forster, responsable de éxitos como Loungers, Un grito en la noche, El pasado nos condena, Descubriendo el país de Nunca Jamás, Stay, Más extraño que la ficción, Cometas en el cielo, 007 Quantum, El rescate, Guerra Mundial Z, y Dame tus ojos. El guion es de Mark Bomback, basado en la novela de R.J. Palacio.

21-Julio-2023

Los 28 de Panfilov nos lleva a Rusia, en noviembre de 1941. Las tropas alemanas se acercan a Moscú. En los alrededores de la ciudad un grupo de 28 soldados del Ejército Rojo de la división 316, bajo el mando del general Ivan Panfilov, trata de detener el avance de la 11 División Panzer, compuesta por 54 tanques y numerosas tropas del ejército nazi.

The Big Red One (conocida como El escuadrón Gran Rojo en Hispanoamérica y Uno Rojo, división de choque en España), cuyo título original en inglés es The Big Red One, es una película bélica de 1980 escrita y dirigida por Samuel Fuller.

En noviembre de 1918, un soldado estadounidense (Lee Marvin), usando su cuchillo de trinchera, mata a un soldado alemán, que se acercaba con los brazos en alto y hablando en alemán. Cuando regresa a la sede de su compañía, le dicen al soldado que "la guerra había terminó hace cuatro horas". En noviembre de 1942, el soldado, ahora sargento del Big Red One, dirige a su escuadrón de soldados de infantería por el Norte de África durante la Operación Torch, donde inicialmente son recibidos a balazos por un general francés de Vichy, que luego es dominado por sus propios hombres y que son leales a la Francia libre. Durante los próximos dos años, el escuadrón sirve en campañas de Sicilia, donde reciben datos inteligencia de Matteo (Matteo Zoffoli), quien les informó la ubicación de un tanque Tigre I que capturan y más adelante son agasajados por las agradecidas mujeres sicilianas que liberaron, Omaha Beach al comienzo del Campaña de Normandía, la liberación de Francia, donde luchan contra los alemanes dentro de un manicomio, y la invasión del occidente de Alemania. La contraparte alemana del sargento es Schroeder (Siegfried Rauch), quien participa en muchas de las mismas batallas y muestra una lealtad despiadada hacia Hitler y Alemania.

En diferentes momentos, él y el sargento expresan el mismo sentimiento de que los soldados matan porque es su deber, pero no son asesinos. Durante el avance por el norte de Francia, el escuadrón cruza el mismo campo donde el sargento mató al alemán que se rindió en 1918, donde se encuentra el mismo monumento de un crucifijo de madera. La acción final del escuadrón en la guerra es la liberación del campo de concentración de Falkenau en Checoslovaquia. Poco después de esto, el sargento está en un bosque por la noche, después de haber enterrado a un niño con el que se había encariñado antes de liberar el campo. Schroeder se acerca, intentando rendirse, pero el sargento lo apuñala. Luego llega su escuadrón y le informa que "la guerra ha terminado hace cuatro horas". Esta vez, mientras el escuadrón se aleja el soldado Griff (Mark Hamill), se da cuenta de que Schroeder todavía está vivo; el sargento y sus hombres trabajan frenéticamente le dan los primeros auxilios para salvar su vida mientras regresan a su campamento.

22-Julio-2023

T-34 es una película rusa de género bélico estrenada en 2019 y dirigida por Alekséi Sidorov. El título hace referencia al T-34, un modelo de tanque soviético de la Segunda Guerra Mundial utilizado durante la Gran Guerra Patria. La película narra la vida de Nikolái Ivushkin, un comandante de tanque que es capturado por los alemanes. Tres años más tarde, comienza a planear su último escape, junto con su tripulación, que también fue recién reclutada.

Está protagonizada por Aleksándr Petrov como Nikolái Ivushkin, con Viktor Dobronravov, Irina Starshenbaum, Anton Bogdanov, Yuri Borisov, Semión Treskunov y Artyom Bystrov. T-34 fue lanzado en Rusia por Central Partnership el 1 de enero de 2019 y se ofreció en alquiler en formato IMAX. La película fue lanzada con críticas generalmente positivas y los críticos elogiaron la calidad de la producción y los efectos visuales. Fue un éxito comercial, recaudando 2200 millones de rublos (unos 32 millones de dólares), frente a un presupuesto de producción de 600 millones de rublos, después de una semana en los cines. Ocupa el segundo lugar en la lista de éxitos de taquilla más grandes de Rusia con más de 8,5 millones de espectadores y 2 mil millones de rublos, y actualmente es la tercera película rusa más taquillera de todos los tiempos, detrás de Serf y Going Vertical.

En 1944, tropas aliadas procedentes del Norte de África desembarcan en Anzio (Italia). Después de explorar el terreno, el corresponsal de guerra Dick Ennis (Robert Mitchum) y el cabo Rabinoff (Peter Falk) le comunican al General Lesley (Arthur Kennedy) que el camino a Roma está completamente despejado. A pesar de ello, Lesley, en lugar de dirigirse a la capital, intenta levantar una fortaleza en la costa, que será sitiada por los alemanes.

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En octubre de 1943, sobre el cielo gris de Stambruges, Bélgica, un avión estadounidense fue alcanzado por fuego enemigo. Envuelto en llamas, su piloto saltó al vacío y cayó en un árbol. Herido en el tobillo, logró arrastrarse hasta una granja cercana. El destino quiso que el granjero que lo encontró no fuera un delator, sino un aliado silencioso. Aquel hombre llevó al aviador a la casa de Clovis y Georgette Hanotte, quienes lo ocultaron durante semanas, arriesgando sus vidas para que los alemanes no lo encontraran. Pero la verdadera heroína de esa historia era su hija: Monique Hanotte, una joven de mirada decidida que formaba parte de una red secreta conocida como la Línea Cometa. La misión de la Línea Cometa era tan peligrosa como noble: rescatar a pilotos aliados caídos en territorio enemigo y guiarlos hasta la libertad. Eran cerca de tres mil voluntarios, en su mayoría civiles, que trabajaban en la sombra. Monique, aprovechando su juventud y su apariencia inofensiva, cruzaba la frontera entre Bélgica y Francia con aviadores escondidos, engañando a los guardias con astucia.

A veces llevaba una hogaza de pan viejo, diciendo que iba “al campo por provisiones”, mientras en realidad transportaba esperanza. Durante la guerra, ayudó a escapar a 135 aviadores, entre ellos el teniente Charles V. Carlson, de Minnesota. La red salvó más de 800 vidas, aunque el precio fue alto: 700 de sus miembros fueron capturados; casi 300 murieron ejecutados o en campos de concentración. Monique sobrevivió. Vivió más de un siglo —101 años— y falleció apenas hace unas semanas, dejando tras de sí una historia de valentía que durante décadas prefirió mantener en silencio. Setenta años después, conoció a la hija del piloto que había salvado, quien viajó hasta Bélgica solo para darle las gracias. A veces, los héroes no empuñan un arma ni llevan uniforme. A veces, son jóvenes que caminan bajo la lluvia con una hogaza de pan, guiando a un desconocido hacia la vida.

No todo es cine ...

Vanessa Chan nació en Malasia y vive en la actualidad en Brooklyn. Es autora de La tormenta que desatamos, un éxito internacional.

Mirinae Lee escribe ficción literaria e histórica. Su obra principal, Las ocho vidas de una centenaria sin nombre, también combina elementos de novela dramática y de supervivencia, inspirada en hechos reales del siglo XX en Corea.

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Porco Rosso es una película de animación japonesa del Studio Ghibli, dirigida por Hayao Miyazaki en 1992. Es la quinta producción de Miyazaki con el Studio Ghibli, del cual es cofundador, y el séptimo largometraje realizado por el estudio. La película relata la historia de un piloto italiano de la Primera Guerra Mundial que por una razón desconocida queda hechizado y transformado en un ser con apariencia de cerdo. Además, se ve cómo la profesión de piloto militar es sustituida por la de cazarrecompensas que le granjea rivalidades con los piratas en pleno mar Adriático. La película desarrolló posteriormente un manga que está conformado por seis volúmenes y que fue escrito por el propio Hayao Miyazaki.

Es el período de entreguerras y el régimen fascista de Benito Mussolini gobierna dictatorialmente Italia. Marco Pagot es un experimentado piloto militar italiano que, después de ver a un compañero morir en batalla, se convierte en víctima de un extraño hechizo que le hace tener apariencia de cerdo. Debido a esto y a que pilota un hidroavión carmín toma el nombre de Porco Rosso, convirtiéndose en un reconocido cazarrecompensas.

Debido a la guerra en las repúblicas de la antigua Yugoslavia, concretamente en Croacia, la película tuvo un tinte más serio y reivindicativo, teniendo sobre todo uno de los mensajes primarios del estudio, el pacifismo. Al estar ambientada en el período de entreguerras, Miyazaki no evadió la situación política y social que se vivía en Europa. Así pues, los militares fascistas se pueden observar en la película gracias al uniforme que llevaban, ya que el objetivo de Miyazaki no era una crítica única hacia el fascismo, sino a los totalitarismos que se vivieron y se siguen viviendo a nivel internacional. Una producción futura a esta, Howl no Ugoku Shiro, "El Castillo Ambulante", consigue reflejar mejor este mensaje. Influenciada por la fuerte oposición de Miyazaki hacia la Invasión de Irak de 2003 por parte de Estados Unidos, Howl no Ugoku Shiro contiene temas relacionados con el pacifismo. Miyazaki afirmó que «tenía mucha rabia sobre la guerra de Irak», lo que le llevó a realizar una película que él consideraba que sería mal recibida en Estados Unidos.

Aclamada por la crítica, La tumba de las luciérnagas fue considerada por el renombrado crítico cinematográfico Roger Ebert como una de las mejores y más poderosas películas sobre la guerra, quien en 2000, la incluyó en su lista de las mejores películas de todos los tiempos. Además, es considerada junto a La lista de Schindler de Steven Spielberg y El pianista de Roman Polanski, como una de las mejores películas antibelicistas de la historia, a pesar de que esta interpretación ha sido negada por el director.

Producida por Studio Ghibli y dirigida por Isao Takahata. Fue la primera película dirigida por Takahata con Studio Ghibli y el tercer largometraje del estudio. Está basada en la novela homónima del autor Akiyuki Nosaka publicada en 1967, la cual, a su vez, se basa en las propias experiencias de Nosaka vividas durante la guerra.

La tumba de las luciérnagas y Mi vecino Totoro se estrenaron en 1988. Kanta es el nombre del niño vecino de las protagonistas de la película Mi Vecino Totoro. Aunque inicialmente parece un niño grosero, demuestra ser considerado, prestando su paraguas a Satsuki y ayudando en la búsqueda de Mei, lo que muestra su bondad. Este personaje comparte la afición de Miyazaki por los aeroplanos y representa la madurez temprana de los niños en la posguerra japonesa. A diferencia de Seita en La tumba de las luciérnagas, una generación posterior, representa la consecuencias de la guerra en la infancia.

Otra obra de Studio Ghibli, El viento se levanta, narra la vida de Jiro Horikoshi, un ingeniero aeronáutico japonés que llegó a desarrollar varios aviones militares, entre ellos, el avión de combate Zero, que fue usado en el ataque a Pearl Harbor durante la Guerra del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial. Empieza desde su niñez, su juventud en el período de entreguerras y un contexto social y político de un país revuelto, a su madurez, que le supuso el cénit en el mundo de la aeronáutica.

El campeón de Auschwitz, 2020.

1942: La gran ofensiva, 2019.

Comando en el desierto, 1971.

Tres ejemplos de la enorme variedad dentro del subgénero.

1940. El nuevo campo de concentración de Auschwitz comienza a recibir sus primeros prisioneros. Uno de ellos es Tadeusz 'Teddy' Pietrzykowski, campeón de boxeo en la Varsovia de preguerra. Los oficiales nazis del campo de concentración le obligan a luchar en el ring por su vida y la de otros prisioneros. Sin embargo, cada victoria aumenta las esperanzas de que los nazis no son invencibles. Las autoridades de Auschwitz comienzan a notar como crece la resistencia. La confrontación será inevitable.

Basada en las memorias de Vyacheslav Kondratyev, aborda la batalla de la ciudad de Rzhev durante la segunda guerra mundial de 1942-1943. Dicha batalla fue clave en la lucha para romper el devastador asedio nazi. Se produjo un baño de sangre, murieron más de 400 mil personas y hubo 900 mil heridos.

II Guerra Mundial. En 1942, a un comando británico se le encomienda la misión de atacar Tobruk, punto neurálgico del Norte de África, que estaba ocupado por las tropas alemanas del general Rommel.

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Durante la II Guerra Mundial (1939-1945), Casablanca era una ciudad a la que llegaban huyendo del nazismo gentes de todas partes: llegar era fácil, pero salir era casi imposible, especialmente si el nombre del fugitivo figuraba en las listas de la Gestapo.

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En el Berlín de 1933, Ana (Riva Krymalowski) es solamente una niña de 9 años cuando su vida cambia completamente. Para conseguir escapar de los nazis, su padre Arthur Kemper (Oliver Masucci), un conocido periodista judío, tiene que huir de Zurich. Su familia, Anna, su hermano de doce años Max (Marinus Hohmann) y su madre Dorothea (Carla Juri), le siguen al poco tiempo. En su ruta, tras salir de Berlín, se encaminan a Zurich, pero el camino se alarga porque de ahí huyen a París, hasta finalmente acabar en Londres. Anna tiene que dejar todo atrás, incluido su querido conejo rosa, para enfrentarse a una nueva vida lleno de retos y apuros en su huida.

Verano de 1942. Durante la Segunda Guerra Mundial, seis niños judíos buscan refugio donde nadie pensaría encontrarlos: dentro del Castillo de Chambord, en medio de las obras de arte escondidas del Louvre. A pesar del peligro que los amenaza, de la muerte que los acecha, estos corazones valientes aprenden a saborear el momento presente.

A sus 12 años, Fanny es una niña valiente que está escondida en una casa lejos de sus padres y se hace cargo de sus dos hermanas pequeñas. Antes de huir precipitadamente, Fanny lidera un grupo de ocho niños, y se involucra en un peligroso viaje a través de la Francia ocupada para llegar a la frontera con Suiza. Entre los miedos, la risa compartida y los encuentros inesperados, el pequeño grupo está aprendiendo todo sobre la independencia y descubre la solidaridad y la amistad.

Alemania después de la II Guerra Mundial. Michael Berg (David Kross), un chico de quince años, pierde el conocimiento mientras regresa del colegio. Hanna Schmitz (Kate Winslet), una mujer seria y reservada que le dobla la edad, lo recoge y lo lleva a su casa. Entre ambos surge un apasionado y secreto idilio que se ve interrumpido por la misteriosa desaparición de Hanna. Ocho años más tarde, siendo estudiante de Derecho, Michael vuelve a verla, pero en una situación que nunca hubiera podido imaginar.

Enigma es una película de 2001, coproducida entre Reino Unido, Estados Unidos, Alemania y los Países Bajos, dirigida por Michael Apted y protagonizada por Dougray Scott y Kate Winslet en los papeles principales. Los criptoanalistas de Bletchley Park, la estación X, sede de los servicios secretos británicos, se enfrentan a su peor pesadilla: inesperadamente, los submarinos nazis (U-Boot) de la Kriegsmarine han estado cambiando el código de encriptación de la máquina Enigma usada para la comunicación entre ellos y el alto mando alemán.

En U-571 (La batalla del Atlántico en Hispanoamérica), una película del año 2000 dirigida por Jonathan Mostow y protagonizada por Matthew McConaughey, Bill Paxton, Harvey Keitel, Jack Noseworthy, Will Estes y Tom Guiry, el submarino alemán U-571 es capturado por la tripulación de un submarino estadounidense que intenta apoderarse del codificador Enigma. De hecho, el verdadero U-571 nunca fue capturado sino hundido frente a Irlanda en enero de 1944. La acción transcurre durante el año 1942, en el océano Atlántico, si bien el filme fue rodado en el mar Mediterráneo, en las proximidades del Lacio y de la isla de Malta.

Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), una famosa orquesta sinfónica norteamericana, que está en Europa para entretener a las tropas aliadas, es capturada en el frente belga por los alemanes. Los músicos son trasladados como prisioneros a un castillo medieval, cuyo jefe es el General Schiller (Maximilian Schell), autoritario militar y gran melómano. Schiller le propone al director de la orquesta, el prestigioso concertista Lionel Evans (Charlton Heston), la posibilidad de salvar sus vidas a cambio de que interpreten para él un concierto exclusivo durante una reunión de altos oficiales alemanes. Sin embargo, los principios éticos de Evans le impiden doblegarse a la voluntad de un nazi. Su obstinación pondrá en peligro a todos los miembros de la orquesta.

Charlton Heston fue Mengele, el 'ángel de la muerte' en 'Rua Alguem 5555', del italiano Egidio Eronico, donde se narran los últimos años del médico nazi y la relación con su hijo.

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Si te gusta el cine clásico y eres amante del vino, no puedes perderte la película El Secreto de Santa Vittoria. Aunque está ambientada en la II Guerra Mundial, no esperes ver un drama histórico. Esta película es una comedia que transcurre en el mundo rural italiano en la que el vino tiene un gran protagonismo. Te contamos las razones por las que disfrutar de esta cinta de Stanley Kramer.

El Secreto de Santa Vittoria cuenta la historia de la localidad de Santa Vittoria durante la Segunda Guerra Mundial. Este pueblo es conocido por su vino y cuando las fuerzas nazis llegan para confiscarlo, los ciudadanos se unen para esconderlo y protegerlo. Su plan consiste en esconder el vino y hacer creer a las fuerzas de ocupación alemanas que ese vino no existe. A medida que la tensión entre los ciudadanos y los nazis se intensifica, el alcalde y su esposa, junto con el resto de los vecinos tienen que tomar decisiones difíciles para proteger a su ciudad y su vino. La película combina elementos de comedia y drama para contar una historia llena de giros argumentales y subtramas que abordan la crítica social y el romance.

El Secreto de Santa Vittoria es la adaptación a la gran pantalla de la novela homónima de Robert Crichton que cuenta la historia de Santa Vittoria, un pueblo del norte de Italia. Como ya hemos explicado, los habitantes de esta localidad, afamada por sus excelentes vinos, trazan un plan para impedir que el ejército nazi se lleve sus preciadas botellas. Las razones para ver esta película estadounidense de 1969 son variadas:

El Secreto de Santa Vittoria cuenta con un reparto estelar. Al frente del mismo encontramos a Anthony Quinn, que interpreta a Italo Bombolini, un personaje al que supo darle toda la chispa cómica y el histrionismo que necesitaba. Bombolini es el borracho del pueblo, que pasa a categoría de héroe cuando tapa una pintada fascista que había en el pueblo tras la muerte de Mussolini. Con este acto, se gana la confianza de sus vecinos, que lo aúpan como alcalde. Él será el protagonista de esta historia. El papel de su esposa Rosa Bombolini, está interpretado por Anna Magnani. La siempre solvente actriz ofrece el complemento perfecto con un personaje que responde al tropo de la mujer italiana acostumbrada a lidiar con los excesos de su marido. Ella será fundamental para trazar y cumplir el plan en el que todo el pueblo se implica.

Anthony Quinn y como chotearse del invasor.

El reparto se completa con Hardy Kruger, que interpreta al oficial alemán que pretende robar el vino, y con Virna Lisi como interés romántico del alemán. William Rose y Ben Maddow firman el guion de la película. Rose es especialista en crear comedias corales con personajes chispeantes y situaciones que giran de forma coreográfica. Fue uno de los guionistas preferidos de Stanley Kramer. De su colaboración resulta esta comedia fresca, divertida y con un trasfondo de crítica social muy interesante, a pesar de su ligereza. La película es una comedia dramática que ofrece un equilibrio perfecto entre momentos divertidos, de tensión y emotivos.

Stanley Kramer firma una película totalmente fiel a su estilo que bebe de las estructuras narrativas de la comedia clásica. Kramer sabe cómo aplicar la esencia de la comedia italiana en una película que también cuenta con momentos de tensión y drama. El Secreto de Santa Vittoria es, además de una película antibelicista, un canto a la vida sencilla y a la importancia de la colaboración y el ingenio de estos ciudadanos. No olvidemos que todo el pueblo, en una suerte de Fuenteovejuna, se pone en marcha para evitar el robo de un millón de sus preciadas botellas de vino.

Santa Vittoria combina el ambiente familiar de un pequeño pueblo mediterráneo con la maravillosa arquitectura antigua de una ciudad que antaño dominaba el territorio.

El vino tiene un papel muy importante en la trama de la película y no funciona como Mcguffin, un elemento de suspense que hace que los personajes avancen en la trama, pero que puede tener o no mayor relevancia en la trama en sí. El vino es más que un simple producto, representa la historia, la cultura y la identidad del pueblo y sus habitantes. Santa Vittoria es un pueblo vitivinícola desde hace siglos y esta actividad es una de las principales fuentes de ingresos para sus habitantes. Además, se considera un tesoro local y uno de los mejores vinos de Italia.

El vino aparece como un símbolo de resistencia y unidad, ya que los ciudadanos de Santa Vittoria se unen para protegerlo de las fuerzas nazis. No solo están luchando por proteger su economía, sino también su orgullo y su identidad. El Secreto de Santa Vittoria es una comedia llena de encanto que ofrece una visión interesante de cómo una pequeña ciudad italiana se unió para resistir a las fuerzas nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Y todo en torno a su bien más preciado: el vino.

La hora 25 cuenta con la presencia de Quinn. Una película franco-italo-yugoslava de 1967, del género dramático, rodada en Francia y dirigida por Henri Verneuil. En los roles principales actúan Anthony Quinn y Virna Lisi. Está basada en la novela homónima de Constantin Virgil Gheorghiu. La banda sonora fue creada por Maurice Jarre y Georges Delerue. Producida por Carlo Ponti para MGM.

Un ingenuo y bien intencionado campesino, Janitz Moritz (Anthony Quinn) vive la alianza de su país con los alemanes. El capitán de la policía local, Dobresco (Grégoire Aslan), acosa a la hermosa esposa de Janitz, Suzanne (Virna Lisi). Al fracasar en su intento, decide como modo de presión psicológica, deshacerse del marido, enviando a Jannos a un campo de concentración para judíos rumanos. Janitz es catalogado como judío a pesar de sus reclamaciones sobre su religión y es enviado a un campo de trabajos donde es forzado a hacer un canal de defensa antitanque contra los rusos. Como para Janitz todo es un simple error, realiza el trabajo con sana alegría. Al llegar un nuevo jefe de campo, Jannos vuelve a presentar su reclamación en forma insistente. Este le responde, "el Rey (rumano) no comete errores". Aun así, persiste en su reclamación, en la esperanza de que se resuelva el error. Los compañeros judíos le reclaman renegar de su fe. Él les termina convenciendo, de que en efecto no era judío y que su religión era el cristianismo ortodoxo. Que no tenía nada contra los judíos. Es más, si lo fuera, se sentiría orgulloso de serlo.

Mientras, su mujer intenta solventar el error. No consigue más que buenas palabras de funcionarios inferiores, mientras el jefe de policía local espera el momento de forzarla. En 1940, el ejército alemán pasa por Rumanía camino del Reino de Yugoslavia y del Reino de Grecia. Con lo que se persigue aún más a los judíos. El jefe de Policía local conmina a Suzanne a divorciarse so pena de perder su granja. Además, intercepta sus correos, con lo que ninguno sabe nada del otro. En el campo, Janitz es notificado de la petición de divorcio de Suzanne aduciendo el origen judío de Janitz. Él queda devastado y duda de la autenticidad de la petición. Janitz se fuga del campo con algunos judíos húngaros y rumanos, y al llegar a Budapest (Reino de Hungría) la comunidad judía rehúsa ayudar a Jannos, ya que él es cristiano ortodoxo. Es detenido en una estación de trenes cuando despide al único personaje que le ayudó, un judío prominente, y es acusado de ser ladrón y extranjero, y se le envía al campo de concentración Überlingen-Aufkirch para cubrir el cupo húngaro de trabajadores forzosos en Alemania. Una vez llegado, Janitz es acosado por un sargento, pero acierta pasar un oficial de las SS, experto racial, en una revisión de la factoría, acompañado de otros oficiales militares de la SS, que se fija en él y lo saca de entre el resto de prisioneros.

Científicos nazis midiendo el cráneo de un hombre en una exploración fuera de Alemania

La raza aria es un concepto racial histórico que surgió a finales del siglo XIX para describir a las personas de herencia indoeuropea como un grupo racial.

Junto con los oficiales lo lleva a su despacho, y allí lo somete a una prueba de arianismo. El oficial aduce que se había cometido un error con aquel hombre, y para demostrar sus grandes conocimientos sobre la raza aria, apostó con los militares que Janitz era un descendiente de una heroica y poco conocida tribu aria de la zona de Falcane, cuyos miembros se habían dispersado, pero que habían sabido conservar su pureza racial. El oficial SS lo somete a una prueba de perfiles troqueles arios y justo uno de los troquelados calza con su silueta, a pesar de que Jannos no es rubio ni pálido, sino moreno y de tez oscura. De este modo Janitz pasa de judío, a ser reclasificado como un ideal ario. La situación cambia por completo para el ingenuo Janitz. Para su sorpresa, se lo saca del campo del concentración, y se le inscribe sin mediar palabra en las fuerzas Feldgendarmerie de las SS. Mientras, su fotografía con uniforme SS es portada de Signal, la publicación oficial del ejército alemán y otras miles. Aparece en otras 3.728 publicaciones. Vestido con el uniforme de las SS y sonriendo orgulloso -se lo había pedido el fotógrafo- en la fotografía de un nuevo héroe ario. Janitz es un ejemplo para todos los congéneres de la raza aria.

Se le asigna el rol de vigilante del campo de concentración y ahora es él quien está del otro lado, mientras sus compañeros de desgracia lo miran boquiabiertos y perplejos. Pero la situación cambia, en 1944 los rusos invaden el Reino de Rumanía y la mujer de Janitz es capturada y violada, además es perseguida a causa de la fotografía de Signal donde aparece su marido. El jefe de policía es ejecutado por un tribunal del pueblo. Janitz ayuda a los judíos a escapar del campo en medio de un ataque aéreo y llega junto a ellos al frente estadounidense, donde es llevado a otro campo de concentración, el mismo campo de concentración Überlingen-Aufkirch, ahora bajo administración estadounidense, y es procesado en los Juicios de Núremberg. Su suerte está echada por aparecer en Signal, con su rostro sonriente. El fiscal aduce que miles murieron por no parecerse a él. Sin embargo, el abogado defensor logra virar la situación de Janitz al mostrar y leer en público una carta de su mujer Suzanne, donde además de explicar sus vicisitudes y las de su marido, le hace saber que tiene un hijo proveniente de un soldado ruso que la violó. El veredicto del jurado es la respuesta a la carta de Suzanne. Es liberado en forma muy publicitada. Es noviembre de 1949, once años después sin tener noticias, Janitz se reúne con su mujer y sus tres hijos en una estación de tren de Alemania.

El encuentro es difícil, ambos han envejecido. Conoce y acepta al nuevo miembro de la familia, un bebé de rasgos eslavos nacido de la violación. Allí, mientras permanecen mudos, son entrevistados por un imprudente periodista estadounidense que cubría los juicios de Núremberg. Pese a la insistencia del fotógrafo, la familia no puede sonreír, pues han olvidado hacerlo. Janitz sólo puede intentarlo en un grotesca mueca, mientras se le saltan las lágrimas.

The Scarlet and the Black es una película de 1983 hecha para la televisión con las actuaciones de Gregory Peck y Christopher Plummer. Esta producción no debe ser confundida con la miniserie de 1993 de la televisión británica The Scarlet and the Black, en la que actuó Ewan McGregor y Rachel Weisz. Basada en la novela de J. P. Gallagher, The Scarlet Pimpernel of the Vatican, esta película cuenta la historia de monseñor Hugh O'Flaherty, un sacerdote católico de la vida real que salvó a miles de judíos y prisioneros de guerra aliados de la Roma ocupada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

Lucien, que ya tiene catorce años, no entiende por qué su padre, un maestro serio y respetado, hace el ridículo todos los domingos con su número de payaso aficionado. Pero, un día, André, el mejor amigo de su padre, consciente de la amargura del chico, decide explicarle la causa de esa extraña vocación. Al terminar la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), los dos amigos, arrastrados por el sentimiento patriotico, deciden colaborar con la Resistencia en una pequeña y heroica misión. Desgraciadamente, son capturados por los alemanes y arrojados a una fosa, donde esperan con otros compañeros de infortunio el día de su ejecución.

Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) el avance de las tropas estadounidenses en la campaña del Pacífico se ve seriamente obstaculizado por la capacidad de los servicios de inteligencia japoneses para descifrar los mensajes militares. A finales de 1942, son entrenados varios centenares de indios navajos para emplear un código secreto basado en su lengua materna, el único que no pudo ser descifrado por los japoneses. Los protagonistas son dos oficiales cuya misión es proteger a dos indios navajos enrolados en la Marina. Basada en hechos reales.

El comandante Reisman es un oficial estadounidense que se ha distinguido por su valor en la campaña de Italia, durante la Segunda Guerra Mundial. A pesar de ello, su mayor virtud no es la disciplina; de ahí que las relaciones con sus superiores sean más bien tensas. Sin embargo, debido a su brillante historial militar, no dudan en encargarle una misión suicida: asaltar una fortaleza nazi y matar a sus ocupantes, todos ellos altos mandos del régimen. Para ello tendrá que someter a un durísimo adiestramiento a doce presidiarios.

Viena, 1937, durante la unión de Austria y la Alemania nazi. Un chico de diecisiete años es aprendiz de un vendedor de tabaco, entre cuyos clientes está el médico neurólogo y padre del psicoanálisis Sigmund Freud.

Año 1942: El tercer Reich está en su máximo apogeo. La resistencia checa en Londres decide planear una de las operaciones más ambiciosas de la Segunda Guerra Mundial: Antropoide. Dos jóvenes reclutas, Jozef Gabcik (Jack Reynor) y Jan Kubis (Jack O’Connell) son enviados a Praga para intentar asesinar al líder nazi más cruel, Reinhard Heydrich (Jason Clarke), jefe de las temidas SS, la Gestapo y artífice de la “Solución Final”.

Mientras la Operación Valkiria para asesinar a Adolf Hitler se está preparando, un equipo de operaciones especiales de las fuerzas aliadas se dispone a evacuar al hombre destinado a gobernar Alemania una vez haya acabado la guerra. Pero cuando Valkiria fracasa, todo cambia. Ahora, unos aliados inesperados deberán trabajar juntos para impedir que un grupo de oficiales nazis huya a Argentina para establecer el Cuarto Reich.

Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Un pastor vasco (Anthony Quinn) se encarga de guiar al profesor Bergson (Mason), un importante científico que huye de los nazis, y a su familia desde la Francia ocupada hasta España; pero el viaje estará lleno de peligros: a la dificultad que supone cruzar los Pirineos nevados se añade la enfermedad de la mujer de Bergson. Pero lo peor de todo es que el capitán Von Berkow (Malcolm McDowell), un cruel oficial de las S.S., los persigue implacablemente.

Cuenta la historia de los buscadores de caminos, soldados voluntarios que aterrizaron 30 minutos antes del famoso desembarco de Normandía con el objetivo de localizar a las tropas enemigas y marcar los puntos estratégicos antes del inicio oficial del D-Day.

Basada en hechos reales, cuenta la historia de Louisa Gould en la Segunda Guerra Mundial, durante la ocupación nazi de la isla de Jersey. Louisa (Jenny Seagrove) acoge a un soldado ruso (Julian Kostov) que era prisionero de guerra y ha escapado; lo esconde y lo protege. Louisa tendrá que luchar para preservar la humanidad de su familia y cuidará del soldado ruso como si fuera su hijo.

Una adaptación de una popular y apreciada melodía folclórica ucraniana. La existencia pacífica y vecinal de tres familias, polaca, ucraniana y judía, que compartían una gran casa, veladas musicales y alegría en la ciudad de Stanislaviv se ve truncada en los años anteriores y posteriores a la guerra. Primero con la ocupación soviética y la persecución de la familia polaca, y después con la ocupación nazi de Ucrania y la diezma de la familia judía.

8-Julio-2023

En We Are from the Future un grupo de jóvenes cazatesoros se ven trasladados en el tiempo a la Rusia de 1942, cuando buscaban objetos de la Segunda Guerra Mundial.

Sin saber como, ven como están en medio de dicha Guerra y ahora tendrán que sobrevivir, mientras buscan la forma de volver a su tiempo.

Bitva za Sevastopol (en inglés, Battle for Sevastopol) es una coproducción rusoucraniana estrenada el 2 de abril de 2015, la película fue dirigida por Serguéi Mokritskiy. Después de la invasión alemana a la Unión Soviética, la estudiante universitaria Liudmila Pavlichenko se convierte en una soldado de la 25.ª División de Fusileros, en donde lucha en la batalla de Odesa y finalmente en la defensa de Sebastopol. Después de ser confirmadas 309 muertes a manos de Pavlichenko, es enviada a los Estados Unidos para apoyar en la campaña por el apoyo americano y allí conoce a Eleanor Roosevelt.

El inicio de la guerra destruye el mundo de la joven estudiante Liudmila Pavlichenko, obligándola a alistarse en el ejército en 1941. Pronto los superiores de Pavlichenko, se dan cuenta de que es una francotiradora nata, sus impresionantes habilidades y destrezas la hacen sobresalir entre los hombres y mujeres, lo que la convierten en un símbolo para sus compañeros. Al ver que Pavlichenko es una amenaza tangible para sus soldados, el alto mando alemán da órdenes para eliminar a la joven a cualquier precio. Mientras tanto Liudmila conoce a Makarov, su jefe de quien se enamora sin embargo luego de ser herida durante un bombardeo se entera de que Makarov ha muerto en la guerra. Luego de recuperarse Liudmila regresa a la guerra en donde conoce a su nuevo comandante Leonid Kitsenko, de quien se enamora y pronto comienzan una relación. Sin embargo durante una ronda son atacados por bombas enterradas y Leonid muere luego de proteger a Liudmila lo que la deja destrozada.

Pavlichenko es retirada de combate y enviada a los Estados Unidos para una visita publicitaria. Cuando Eleanor Roosevelt conoce a Liudmila se siente intrigada y la invita a vivir en la Casa Blanca durante su estadía para conocerla y pronto ambas se convierten en buenas amigas. Pronto Pavlichenko se encuentra frente a una gran audiencia en Chicago, al final Liudmila obtiene el apoyo americano.

El 22 de junio de 1941, día de la invasión alemana de la Unión Soviética, Pavlichenko se encontraba en Odesa. Al día siguiente se ofreció como voluntaria para unirse al Ejército Rojo, sin embargo, fue rechazada por el funcionario estatal encargado de la oficina de reclutamiento, ostensiblemente debido a su sexo. Un día después se presentó en las oficinas del comisariado militar del distrito; el funcionario que le atendió se mostró más amable y después de comprobar sus documentos que la acreditaban como francotiradora, quedó alistada en el Ejército Rojo, incorporándose a las filas del 54.º Regimiento de Fusileros «Stepán Razin» de la 25.º División de Fusileros Chapáyevskaya, llamado así por Vasili Chapáyev, un célebre soldado ruso y comandante del Ejército Rojo durante la guerra civil rusa.

Pavlichenko luchó aproximadamente dos meses y medio cerca de Odesa, donde se adjudicó 187 bajas enemigas del Eje (alemanes y rumanos) y fue herida dos veces, la última justo antes de ser evacuada.2? El 14 de octubre de 1941, las tropas soviéticas evacuaron el puerto de Odesa. La invasión de la península de Crimea por parte del 11.º Ejército alemán, al mando del general Erich von Manstein, hacía insostenible la defensa de Odesa, con lo que el Alto Mando soviético ordenó la retirada al cercano puerto de Sebastopol, en Crimea, para reforzar las defensas soviéticas de la ciudad ante la inminente ofensiva alemana.

Pavlichenko en una trinchera en 1942. En esta fotografía, seguramente promocional, se la muestra empuñando un fusil semiautomático SVT-40 de 7,62 mm soviético (adaptado para el tiro de precisión con una mira de cuatro aumentos) y un alcance efectivo de 800 metros. Los nazis transmitían mensajes por radio que decían: «Liudmila Pavlichenko, ven con nosotros. Te daremos muchos chocolates y te haremos oficial alemana [...] ¡Si te atrapamos, te despedazaremos en 309 partes y las dispersaremos a los vientos!». Al escuchar éstas amenazas, Pavlichenko expresó alegría al saber que el enemigo conocía con precisión su récord.

En noviembre de 1942, el músico de folk estadounidense Woody Guthrie compuso la canción «Miss Pavlichenko» como tributo a su historial de guerra y para conmemorar sus visitas a Estados Unidos y Canadá. El tema fue publicado como parte del álbum «The Asch Recordings».

Otras francotiradoras soviéticas que combatieron en la Segunda Guerra Mundial son María Polivanova, Natalia Kovshova, Nina Lobkóvskaya, Roza Šánina, Aliyá Moldagulova, Ziba Ganiyeva y Nina Petrova.

Mientras el número de enemigos abatidos por ella aumentaba, sus misiones se volvían más arriesgadas. A veces debía contraatacar el fuego enemigo de un francotirador, y se vio inmersa en duelos directos. En una ocasión, pasó tres días enfrentada a un francotirador alemán al que finalmente también abatió. Fue herida por fuego de mortero en junio de 1942 en Sebastopol y trasladada al hospital para recuperarse. A esas alturas, Lyudmila era ampliamente conocida también en las filas nazis, por lo que se convirtió en un objetivo militar y empezó a ser apodada como Lady Death (Lady Muerte) por la prensa extranjera. No era para menos, ya que después de menos de dos años en activo dejaba tras ella 309 enemigos abatidos, entre ellos 36 francotiradores. Era oficialmente una heroína.

Un grupo de oficiales ingleses y norteamericanos que están prisioneros en un campo de concentración nazi, se proponen organizar una fuga en la que se verán implicados doscientos cincuenta presos. Para llevar a cabo su plan comienzan a excavar tres túneles.

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"1941 pinchó el globo del niño prodigio", resume lacónico Peter Biskind en Moteros tranquilos, toros salvajes. Han pasado los años desde su estreno el 14 de diciembre de 1979 y el brutal desahogo de la crítica de entonces («Es lo más parecido a meter la cabeza en un pinball durante dos horas», escribió Pauline Kael) se antoja ahora, cuatro décadas después, el mayor aliciente para declararse fan. El tiempo convierte lo deplorable en un exquisito manjar para la nostalgia. Oficialmente, más allá de las cifras de recaudación que no fueron tan desastrosas, la única comedia en la filmografía de Steven Spielberg cuenta como su mayor fracaso a todos los efectos. Reconocido por él mismo. «El poder se te sube directo a la cabeza. Me sentía inmortal después de un éxito de la crítica y dos éxitos de taquilla [venía de firmar Tiburón y Encuentros en la tercera fase], uno de los cuales era la película más taquillera de la historia hasta ese momento. Pero 1941 no era un filme cualquiera, de esos en los que uno puede hacer lo que quiere... No me hacía reír, no hacía reír a nadie, ni en el plató ni en los copiones», confesó el director con el pasar del tiempo cuando alcanzó a recuperarse de la impresión que le produjo la primera proyección ante el público antes del estreno oficial: «Por primera vez en mi vida vi cómo la gente se tapaba los oídos durante una película. En una película de terror se tapan los ojos... ¿¡pero los oídos!?».

La historia es conocida. El presupuesto se disparó hasta casi los 40 millones de dólares, John Wayne (primera opción para el general Stilwell) calificó de ultraje antipatriótico el guion, el tiempo de rodaje superó en un mes al ya desmesurado empleado en Tiburón, el consumo de cocaína de John Belushi le incapacitó para nada que no fuera consumir más cocaína y el guion se rehízo sobre la marcha a merced de los caprichos y delirios de grandeza de actores, del productor, del propio Spielberg o de cualquiera con una idea lo suficientemente extravagante para resultar infilmable. Los autores del libreto, Robert Zemeckis y Bob Gale (los dos Bob), culparon a la inseguridad demostrada por el director que siempre exigía más; este último descargó la responsabilidad sobre los guionistas y la propia producción («Nos habría ido mejor con diez millones menos, porque pasamos de tener un argumento a tener siete subargumentos»), y, en general, nadie acabó de explicarse qué hacía un tipo sin gracia intentando ser gracioso.

John Belushi encarna en '1941' a Wild Bill Kelso, un piloto loco en busca de japoneses en California.

Desde la distancia, todo resulta menos disparatado. De algún modo, 1941 se puede considerar un hijo de su tiempo de manera incluso radical. Era la película que había que hacer. Justo antes de que la comedia diera un vuelco de la mano de Jim Abrahams, los hermanos Zucker y su Aterriza como puedas, cintas como Desmadre a la americana, inspiradas por la irreverencia salvaje de los chicos de Saturday Night Live, anunciaban un tiempo nuevo solo reservado a los más descerebrados. Era cuando, frente a un rígido y muy conservador establishment, lo punki (al contrario que ahora) era ser inteligente. Por otro lado, el cinéfilo Spielberg se negaba a quedarse atrás en el deporte favorito de su generación: como el propio Altman, Scorsese o Coppola, él también quería demostrar que sabía y podía deconstruir los géneros clásicos.

Hasta el momento, sus trabajos, igual que buena parte de todo lo que vendría después, habían sido capaces de rendir homenaje al viejo Hollywood desde la frescura de un enfoque feliz y sin prejuicios a medio camino entre la reivindicación y el homenaje. El thriller, la ciencia-ficción o el género de aventuras vivieron y vivirán en sus manos la mayor y mejor transformación posible hacia la universalidad de una mirada compartida. Reconocido con gesto de arrepentimiento por Spielberg, su idea no confesada en su momento cuando abordó el proyecto no fue tanto confeccionar la comedia grande y loca que se ve, sino rescatar los usos y costumbres de los musicales clásicos y reconfigurarlos con la nueva espectacularidad que procuraban nuevos medios. Y aquí entraban la célebre grúa gigante Louma capaz de imágenes ingrávidas hasta entonces imposibles y unos efectos especiales que acaban de ofrecer escenas inéditas en La guerra de las galaxias. El avión dando loopings sobre Los Ángeles, la casa desplomándose sobre el acantilado o la noria rodando hacia el mar son solo unos ejemplos de todo lo inaudito que transita alegremente por la película. 1941 no fue una casualidad. Tenía que ser.

Un excelente behind the scenes. El mayor desastre de Spielberg cumplió 40 años en 2020.

La cinta quiere contar el estado de histeria colectiva en los días posteriores al ataque japonés contra Pearl Harbor. Y lo hace, como no podía ser de otro modo, desde el histerismo. Como si se tratara de un circo de tres (o 3.000 pistas), 1941 cuenta a la vez lo que ocurre en un submarino nipón, en un parque de atracciones, en una mansión al borde de un acantilado, en un concurso de baile, en el interior de un cine que proyecta Dumbo, en un tanque de guerra, en un caza que pilota Belushi por toda la costa Oeste, en un bombardero con una fetichista de los aviones dentro... y dos huevos duros. La película se abre con un autohomenaje a Tiburón (quizá lo más divertido) al que siguen citas a El diablo sobre ruedas, ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (la verdadera inspiración del proyecto) y una larga lista de musicales clásicos y no tanto. Se cuenta que el día del estreno Spielberg se fugó con Amy Irving rumbo a precisamente Japón donde planeaban casarse. Antes de aterrizar el avión en Tokio, el compromiso estaba roto. Irving acabaría con Willie Nelson. Ese fue el último fracaso de 1941. Vista desde ahora, la extravagancia se lo come todo. Y resulta imposible no contemplar con mucha envidia un tiempo en que el cine se permitía fracasar de este modo tan glorioso. En el guion original, el final, en forma de venganza, acababa celebrando la detonación de la bomba atómica sobre Hiroshima. Es decir, la película es mala, pero disponía todavía de más argumentos y potencial para haber acabado por ser la más obscena y peor de todas.

Semblanzas y ...
11-Julio-2026

Durante la ocupación nazi alemana, la catedral de San Cirilo y San Metodio se inscribió significativamente en la historia reciente de Checoslovaquia. Fue el escenario de la resistencia final de un grupo de miembros del exilio checoslovaco que participaron en el atentado contra el representante del protectorado nazi, Reinhard Heydrich. Después de completar la operación Anthropoid el 27 de mayo de 1942, Jan Sonnevend y el sacerdote ortodoxo ThDr. Vladimír Petrek proporcionaron refugio a siete paracaidistas checoslovacos en la cripta bajo la catedral en colaboración con la resistencia doméstica no comunista. Estos valientes soldados fueron: Adolf Opálka, Jozef Gabcík, Jan Kubiš, Josef Valcík, Josef Bublík, Jan Hrubý y Jaroslav Švarc.

Inicialmente, se planeó que el grupo se escondiera solo temporalmente, pero Karel Curda, uno de los paracaidistas del grupo "Out Distance", que luego se convirtió en informante de la Gestapo, reveló su escondite a los fascistas antes de que pudieran escapar. El 18 de junio, la catedral fue cercada por 800 agentes de la Gestapo. La orden era capturar a los paracaidistas vivos. Tres de ellos cayeron defendiendo la nave principal de la catedral. Después de que la Gestapo descubriera el escondite en la cripta de la catedral, siguieron los combates para capturar la cripta. Cuatro checos no se rindieron y lucharon en la cripta hasta que se les acabaron las últimas cuatro balas que se guardaron para ellos. En el exterior de la iglesia y en el interior (en las barandas y en el suelo del coro), todavía son visibles las marcas de los disparos de las armas alemanas.

Leopold Socha avanzaba por una alcantarilla cuando la luz de su linterna los alcanzó. Mayo de 1943. Lviv ocupada por los nazis. Una mujer embarazada. Dos niños pequeños. Un grupo de hombres y mujeres. Caminando entre aguas residuales, en la oscuridad. Los judíos vieron la luz. Se quedaron paralizados. Pensaron que eran los alemanes. Pensaron que iban a morir. Socha era un trabajador polaco de las alcantarillas. También había sido ladrón. Robos. Mercancía sustraída. Lo que fuera necesario para sobrevivir. Podría haber subido de nuevo. Haber avisado a los alemanes. Haber cobrado la recompensa por entregar judíos escondidos. Azúcar. Vodka. Dinero. No lo hizo. Les dijo que lo siguieran. Así fue como habían terminado allí. 1941. Alemania invadió la Unión Soviética. Lviv cayó en pocos días. Antes de la guerra, Lviv tenía una de las comunidades judías más grandes de Polonia, con decenas de miles de personas. Los nazis actuaron de inmediato. Hubo matanzas, persecuciones y detenciones desde las primeras semanas. Los supervivientes fueron obligados a vivir en un gueto. Hambre. Enfermedades. Más violencia. Para la primavera de 1943, solo quedaba con vida una pequeña parte de aquella comunidad. Entonces los nazis llegaron para acabar el trabajo.

El gueto estaba siendo liquidado. Edificio por edificio. Familia por familia. Un hombre llamado Ignacy Chiger tenía un plan. Un judío polaco. Su esposa Paulina. Dos hijos. Krystyna, de 7 años. Pawel, de 4. Durante semanas, Chiger había estado cavando. A través del suelo del sótano de un edificio del gueto. Hacia las alcantarillas que pasaban debajo. No sabía a dónde llevaban los túneles. No tenía un plan perfecto. Solo necesitaba estar en otro lugar. Chiger y un pequeño grupo bajaron. A la oscuridad. Entonces la linterna de Leopold Socha los encontró. Socha hizo el cálculo rápido. Tenía una esposa, Magdalena. Una hija, Stefcia. Ayudar a judíos podía significar la muerte. Para él. Para todos los suyos. Les hizo una propuesta. Le pagarían por esconderlos y llevarles comida. Él compartiría el riesgo con otros trabajadores de las alcantarillas, entre ellos Stefan Wróblewski. Los judíos aceptaron. No tenían otra salida. Socha los llevó más adentro. Los condujo hasta un espacio oculto bajo la plaza de la Catedral. Un lugar olvidado, apartado de las rutas principales. Lo bastante grande para un grupo de personas. Si permanecían quietas. Si hablaban poco.

Si apenas respiraban. Veintiuna personas entraron allí. Entre ellas, la familia Chiger. Socha cerró el acceso. Permanecieron escondidos durante catorce meses. El lugar era oscuro. Húmedo. Frío. Entraban ratas por las tuberías. También aguas residuales. También agua de lluvia cuando las calles se inundaban. El olor nunca se iba. Socha bajaba una y otra vez. Llevaba comida. Agua. Todo lo que podía cargar. Magdalena hacía compras en la superficie. Alimentar a tantas personas. En una ciudad llena de delatores. Sin llamar la atención. Lavaba ropa. Compraba medicinas. Arriesgaba la vida cada vez que volvía a casa con demasiado pan. Abajo, en la oscuridad, los escondidos intentaban vivir. Paulina Chiger contaba historias a sus hijos. Intentaba enseñar a Krystyna a leer con la poca luz que tenían. En aquel encierro también nació un bebé. Un bebé llorando en una alcantarilla podía condenarlos a todos. La tragedia fue inevitable. El bebé murió en aquellas condiciones imposibles. Socha bajó. Se llevó el pequeño cuerpo. Y lo enterró. Era católico. Un polaco pobre, sin grandes estudios. Pero encontró un libro de oraciones judío en un apartamento abandonado del gueto y se lo llevó a quienes estaban escondidos. Para la Pascua judía, cuando no podían comer pan, les llevó patatas. Un saco entero. No tenía obligación de hacer nada de eso. Después de un tiempo, el dinero se acabó. Todo lo que habían llevado abajo. Todo lo que podían vender. Todo se había consumido.

Socha se reunió con ellos. Les dijo que ya no podían seguir pagando. Ellos le dieron las gracias. Se despidieron. Se prepararon para morir. Al día siguiente, se oyeron pasos sobre la tapa de la alcantarilla. Socha había vuelto. Con comida. Siguió volviendo. Día tras día. Durante semanas más. Pagando de su propio bolsillo. Con el sueldo de un trabajador de alcantarillas. El hombre que al principio había aceptado ayudarlos por dinero ahora gastaba su propio salario para mantener con vida a desconocidos. 27 de julio de 1944. El Ejército Rojo entró en Lviv. Los alemanes huyeron. Socha bajó por última vez. “Se acabó”, les dijo. Subieron por la alcantarilla hacia la luz del día. Después de catorce meses bajo tierra. Tenían la piel pálida. Los ojos apenas soportaban el sol. Veintiuna personas habían entrado. Diez salieron con vida. Esa noche celebraron en la casa de Socha. Trabajadores de las alcantarillas y supervivientes. Comiendo comida real. Bebiendo. Llorando. Los cuatro miembros de la familia Chiger sobrevivieron. Una de las pocas familias judías que quedaron en una ciudad que antes había tenido una comunidad inmensa. Dos años después, Socha estaba muerto. 12 de mayo de 1946. Gliwice, Polonia. Se había mudado allí después de la guerra. Intentaba empezar de nuevo. Iba en bicicleta con su hija por la calle. Un camión militar soviético apareció fuera de control. Se dirigía hacia la niña. Socha se lanzó para apartarla. El camión lo golpeó a él. Murió en la calle. Tenía 36 años. Algunas personas dijeron después que aquello era un castigo por haber ayudado a judíos. En su funeral, los supervivientes a quienes había salvado volvieron para llorarlo. Israel tardó décadas en reconocerlo. En 1978, Yad Vashem nombró a Leopold y Magdalena Socha Justos entre las Naciones. Stefan y Anna Wróblewski recibieron el mismo reconocimiento en 1981. En 2011, la directora polaca Agnieszka Holland llevó esta historia al cine con la película En la oscuridad, nominada al Óscar. Décadas más tarde, investigadores identificaron en Lviv el lugar donde aquel grupo se había escondido bajo tierra, bajo la plaza de la Catedral. Y esto es lo que hace que esta historia importe. Socha no era un santo.

Leópolis (Lviv) destaca por albergar tres catedrales históricas principales, cada una correspondiente a una rama diferente del cristianismo y declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

No según una mirada simple. Había sido ladrón. Había robado. Había mentido. Había vivido al margen. Al principio, escondió a los judíos por dinero. Sin adornos. Cobró por un agujero bajo tierra a personas desesperadas. Si la historia terminara ahí, sería apenas una nota al pie. Otro oportunista en una guerra llena de oportunistas. Pero en algún momento de aquellos catorce meses, algo cambió. Cuando el dinero desapareció, la protección no desapareció. Pudo marcharse el día en que dejaron de pagar. Nadie lo habría sabido. Diez cuerpos más en una guerra llena de cuerpos. Eligió otra cosa. En silencio. Sin discursos. Simplemente siguió bajando con comida. No nació bueno. Eligió hacer el bien. En uno de los peores lugares posibles. Con su propia familia en peligro. Diez personas sobrevivieron gracias a él. Sus hijos. Sus nietos. Sus descendientes. Porque un antiguo ladrón polaco decidió que no podía detenerse. Las alcantarillas de Lviv siguen allí. El espacio bajo la plaza de la Catedral sigue allí. La gente camina por encima sin saber lo que ocurrió bajo sus pies. Leopold Socha. Trabajador de alcantarillas. Ladrón. Padre. Muerto a los 36 años tras salvar a su hija. ¿Su acto final? Volver a bajar cuando ya no había nada que ganar. ¿Su legado? Diez vidas salvadas. Y todos los hijos que vinieron después. Porque nadie más lo hizo.

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“Lucharemos hasta el ultimo soldado". Hasta el ultimo Mariscal, no. 8 de mayo de 1945. Berlín ya era polvo y el búnker era un sótano con olor a gasolina y a cadáver. A las 22:43, en Karlshorst, el mariscal Wilhelm Keitel firmó la rendición incondicional. La guerra en Europa terminó en un papel, con sello soviético y firma americana. Mientras tanto, en el patio de la Cancillería, los cuerpos de Goebbels, su mujer y sus seis hijos seguían en una morgue. Hitler llevaba ocho días muerto. Pero la orden que bajó durante seis años no cambió: “Lucharemos hasta el último soldado”. Lo que no decía el cartel era la segunda parte: “Hasta el último mariscal, no”. Keitel firmó con el bastón de mariscal recién estrenado. Lo habían ascendido en 1940, después de Francia. Era “Lakeitel”, el lacayo, le decían en el Alto Mando. No decidía, obedecía.

El 8 de mayo obedeció por última vez: agachó la cabeza ante Zhúkov, firmó y pidió un cigarrillo. No lo fusilaron ahí. Lo colgaron en Núremberg un año después. Pero el 8 de mayo, Keitel estaba vivo. Los soldados que él mandó a morir en Seelow, en Halbe, en el metro de Berlín, ya estaban bajo tierra. Él firmó con lapiz. Ellos firmaron con sangre. La frase “hasta el último hombre” la gritó Hitler en la radio mil veces. La gritó Goebbels en el Sportpalast en 1943: “¿Queréis la guerra total?”. El estadio rugió “Sí”. La guerra total llegó. Pero cuando la guerra total entró en Berlín, los que la habían pedido no estaban en la primera línea. Goebbels mandó a los chicos de 14 años del Volkssturm con Panzerfaust a la Wilmersdorfer Strasse. Él se quedó en el búnker. Envenenó a sus hijos, se pegó un tiro con su mujer y dejó una carta: “No nos rendimos”. Los chicos de la Wilmersdorfer sí se rindieron cuando se quedaron sin brazos. Los que no, los mató la artillería. Himmler fue peor. El Reichsführer-SS, el de las calaveras, el de “la lealtad es mi honor”, el 28 de abril de 1945 intentó negociar con los aliados por su cuenta. Se afeitó el bigote, se puso un parche en el ojo y trató de huir con papeles falsos a nombre de “Heinrich Hitzinger”. Lo agarró una patrulla británica el 21 de mayo. Cuando lo identificaron, mordió una cápsula de cianuro. “Lucharemos hasta el último SS”, decía en 1944. El último SS fue él, y se mató antes de que lo mataran.

Erich Von Manstein. Paso mas de un año y medio en una casa de campo. Cuando termino la guerra se entrego a los británicos. Escribio un libro donde omite algunas cosillas interesantes como por ejemplo los fusilamientos de Simferopol. Despues de la guerra firmo miles de libros. Durante la guerra firmo ordenes que decia “no recordar". En 2010 la Bundeswerh quito su libro de su academia militar como lectura y lo dejo solamente como material de consulta porque segun el informe: “No representa la realidad de lo sucedido en el tiempo que abarca la narracion”.

Los 900.000 hombres de la Waffen-SS que murieron en el frente no tuvieron cápsula. Tuvieron barro. Göring, el Reichsmarschall, el número dos, se fue a Baviera en abril con dos trenes llenos de cuadros, de joyas, de morfina. El 23 de abril le mandó un telegrama a Hitler: “Mi Führer, ¿asumo el mando total?”. Hitler lo echó del partido, lo acusó de traición y ordenó arrestarlo. El 8 de mayo, Göring se entregó a los americanos con uniforme de gala, bastón de mariscal y una valija con 16.000 cápsulas de paracodeína. En Núremberg dijo: “Yo solo seguía órdenes”. El 15 de octubre de 1946 se tragó una cápsula de cianuro que nadie sabe cómo entró a la celda. “Lucharemos hasta el último piloto”, había dicho en 1940. Los pilotos de la Luftwaffe se acabaron en 1944. Él duró dos años más. El 8 de mayo, mientras Keitel firmaba, en Curlandia 200.000 soldados alemanes seguían peleando. No sabían que la guerra terminó. No tenían radio. El general Hilpert no se rindió hasta el 10. En Praga, el mariscal Schörner, “el mariscal sanguinario”, colgó a desertores el 7 de mayo y el 8 huyó en avión a Austria vestido de civil. Dejó a su ejército. Lo capturaron los americanos, lo entregaron a los rusos, pasó diez años preso y murió en Múnich en 1973. Escribió memorias: “Cumplí con mi deber”. Su deber no incluía quedarse. En Flensburg, el “gobierno” de Dönitz seguía existiendo el 8 de mayo. Dönitz, gran almirante, sucesor de Hitler por testamento, mandaba un Reich que iba de la oficina de correos al patio. Tenía ministros, tenía secretarias, tenía sellos. No tenía país.

Mariscal Ferdinand Schorner. Ordenaba colgar desertores. Huyo del frente cuando la cosa se puso fea y salvar su cuello se volvio mas importante que la ideología.

El 23 de mayo los británicos lo arrestaron. Salió en 1956 y dijo: “Yo solo fui un soldado”. Los marinos de los U-Boote que él mandó al Atlántico sin retorno, esos sí fueron soldados. El 75% murió. Él vivió hasta 1980. La orden “hasta el último hombre” se cumplió en el frente. En Seelow, el 16 de abril, Zhúkov lanzó 1 millón de hombres. El 9º Ejército alemán tenía 100.000, la mitad del Volkssturm. Aguantaron tres días. Murieron 30.000. Los soviéticos, 33.000. Después de Seelow, Berlín quedó abierta. Los que murieron ahí no sabían que Keitel ya tenía el lapiz en el bolsillo. Los que murieron el 2 de mayo en el metro de Berlín, cuando las SS volaron los túneles para frenar a los rusos y ahogaron a miles de civiles y heridos, tampoco. “Luchar hasta el final” era fácil cuando el final era de otros. El 8 de mayo, en un campo cerca de Pilsen, soldados americanos vieron una columna de alemanes que se rendía. Eran de la 11ª División Panzer. Venían peleando desde Normandía. Flacos, con los ojos hundidos, sin botas. Al frente, un coronel. Detrás, 2.000 hombres. Un capitán americano les dijo que la guerra terminó ayer. El coronel pidió confirmación. El americano le mostró el Stars and Stripes del 8 de mayo. El coronel formó a su gente, les dio la mano uno por uno y se pegó un tiro en la sien.

Mariscal Wilhem Keitel. El que repetia “Noviembre de 1918 nunca mas" firmando la rendicion en Karlshorst ante los delegados sovieticos, franceses, americanos y británicos.

Los 2.000 hombres se quedaron mirando. Él sí luchó hasta el último. Era coronel. No mariscal. Los mariscales cayeron de pie. Von Rundstedt se entregó en 1945 y vivió hasta 1953 en una casa de campo. Von Manstein, el genio de la Blitzkrieg, se entregó, pasó 4 años preso y escribió “Victorias perdidas”. En el libro no hay un capítulo sobre los niños del Volkssturm, ninguna mencion a los niños y viejos que sostenian el frente mientras el estaba en una casa de campo. Von Kleist murió en la cárcel rusa en 1954. Paulus, el de Stalingrado, se pasó a los soviéticos en 1943 y vivió en Dresde hasta 1957. Todos firmaron rendiciones. Todos sobrevivieron a sus soldados. “Hasta el último hombre” era para los hombres. No para los que tenían bastón de mariscal. Model fue el colmo del orgullo. Disolvio el Grupo de Ejércitos B en marzo de 1945, se pego un tiro y prácticamente dijo a sus hombres “quedan sin mando, sin ejercito y arreglense con los americanos”. Su “honra” valia mas que los hombres que habian puesto las medallas en su pecho con su sangre. El 9 de mayo, Moscú hizo fiesta. Berlín olía a muerto. En las calles, mujeres buscaban a sus hijos entre los cadáveres del Volkssturm. Muchos tenían 14, 15 años. En el bolsillo, la cartilla decía: “Juró lealtad al Führer hasta la muerte”. La cumplieron. El Führer no. El Führer se mató el 30 de abril para no cumplirla. Los mariscales tampoco. Firmaron el 8 de mayo para poder cumplir años. Por eso el 8 de mayo es la fecha más honesta de la guerra. Se acabó cuando los que mandaban a morir decidieron vivir. Cuando el “último hombre” ya estaba enterrado y el “primer mariscal” estaba firmando. Keitel agachó la cabeza en Karlshorst. Los soldados que él mandó a “resistir a toda costa” ya no tenían cabeza. La “Tormenta de la Desesperación” se apagó cuando los que la ordenaron guardaron el brazalete y pidieron garantías de Ginebra. Lucharemos hasta el último soldado, gritaron seis años. El 8 de mayo se vio que era verdad. Hasta el último mariscal, no. Eso nunca estuvo en el plan.

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Zinaída Martýnovna Portnova fue una partisana soviética, que combatió durante la ocupación nazi de Bielorrusia (1941-1944). En 1958, fue condecorada con el título honorífico de Heroína de la Unión Soviética. Es conocida por haber matado por envenenamiento a más de cien nazis. Traicionada y capturada, disparó al detective que la capturó e intentó huir, siendo posteriormente capturada y asesinada por las tropas de ocupación nazis. Es recordada como una de las combatientes más jóvenes y audaces de la resistencia, habiendo sido declarada Heroína de la Unión Soviética de forma póstuma en 1958.

Violette Morris (París, 18 de abril de 1893 – Eure, 26 de abril de 1944) fue una atleta francesa que ganó, entre otros muchos trofeos, dos oros y una medalla de plata en los Juegos Mundiales Femeninos en 1921–1922. En 1936, se convirtió en espía para la Alemania nazi, desempeño que continuó durante la Segunda Guerra Mundial. Fue asesinada en 1944 en una emboscada de la Resistencia acusada de traidora a Francia.

Debido a su estilo de vida, escandaloso para la época, le fue retirada la licencia deportiva y abrió na tienda de accesorios, compraventa y desguace de automóviles en París, donde, con sus empleados, arreglaban y montaban coches de carreras.

El crack del 29 y el inicio de la Gran Depresión afectó a su negocio y acabó cerrando la tienda. A finales de diciembre de 1935, Morris fue reclutada por el Sicherheitsdienst (Servicio de Seguridad), un ala de la SS de la Alemania nazi. Fue invitada de honor en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 a petición personal de Adolf Hitler. Entregó a Alemania planos parciales de la Línea Maginot, detalló planes de puntos estratégicos de la ciudad de París, y esquemas del tanque principal del ejército francés, el Somua S-35. Sus planos formaron parte integral de la invasión alemana de París en 1940. Se benefició de la ocupación alemana, a menudo en connivencia con el hampa local. Vivió durante la ocupación alemana en una barcaza flotante en el río Sena junto a su amante Yvonne de Bray, participando en el mercado negro de charcutería y licores. Una de sus responsabilidades principales durante la guerra fue frustrar el funcionamiento de la Dirección de Operaciones Especiales, una organización británica que ayudaba a la resistencia. Desde 1942 colaboró con la Gestapo en los interrogatorios bajo tortura a miembros de la resistencia, llevados a cabo en la calle Lauriston. Su crueldad con las detenidas le valió el apodo de "hiena de la Gestapo".[8] Por estas actividades, Morris fue sentenciada a muerte in absentia y asesinada cuando regresaba de Normandía a París, en una carretera rural por miembros de un grupo de la resistencia francesa el 26 de abril de 1944, a los 51 años recién cumplidos, mientras conducía su lujoso Citroën 15 CV Six con un matrimonio amigo acompañado de su yerno y dos hijos pequeños, quienes eran también colaboradores. Todos los ocupantes murieron al ser ametrallado el vehículo al pasar. Su cuerpo, acribillado a balazos, no fue reclamado, y fue enterrado en una fosa común.

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