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Un relato escalofriante, una historia real que nos sume en
el estupor, que es un viaje al corazón del horror, un libro
excepcional que ha sido comparado con A sangre fría de Truman
Capote. El 9 de enero de 1993, Jean-Claude Romand mató a su
mujer, sus hijos, sus padres e intentó, sin éxito, darse muerte.
La investigación reveló que no era médico, tal como pretendía
y, cosa aún más difícil de creer, tampoco era otra cosa. Mentía
desde los dieciocho años. A punto de verse descubierto, prefirió
suprimir a aquellos cuya mirada no hubiera podido soportar.
Fue condenado a cadena perpetua. Yo entré en relación con
él, asistí a su proceso, dice el autor. He intentado relatar
con precisión, día tras día, esta vida de soledad, de impostura
y de ausencia. Imaginar lo que bullía en su mente a lo largo
de las horas vacías, sin proyecto ni testigos, cuando se suponía
que estaba trabajando y en realidad pasaba el tiempo en parkings
de autopistas o en los bosques del Jura. Comprender, en fin,
lo que en una experiencia humana tan extrema me ha tocado
tan de cerca y que nos afecta, creo, a cada uno de nosotros.

Francisca Cañadas Morales (Níjar, Almería, España, 1908 -
Níjar, España, 1987) fue la principal victima del Crimen de
Níjar que se hizo célebre por servir de inspiración para la
novela Puñal de Claveles de Carmen de Burgos y probablemente
la tragedia en verso Bodas de Sangre de Federico García Lorca.

Vivía en el famoso Cortijo del Fraile. En el año 1928, justo
el día que se iba a casar con Casimiro Pérez Pino, Francisca
huyó con su primo Francisco Montes Cañadas del que estaba
enamorada desde pequeña. Cuando huían a caballo, Francisco
Montes fue asesinado por el hermano del novio abandonado.
Ella consiguió salvar su vida. Su profesión era ama de casa.
Después del suceso no llegó a casarse y residió en un paraje
muy cercano a Níjar denominado el Hualix. Nunca concedió entrevistas
a los medios de comunicación.

¿Por qué nos fascina la violencia y en particular el asesinato?
¿Cuánto hay de ficción y de realidad en los productos que
se presentan bajo la etiqueta de true crime? Al buscar la
respuesta a estas preguntas, Vicente Garrido nos ofrece un
extraordinario análisis del crimen a partir del relato característico
del true crime: la mente criminal, la escena del crimen, los
investigadores, las víctimas, el juicio y la condena. Partiendo
de numerosos ejemplos literarios y audiovisuales desde las
novelas de Truman Capote y Norman Mailer hasta las series
más famosas de Netflix y HBO, pasando por crónicas y ensayos
de expolicías y periodistas de investigación, el autor nos
desvela cómo el estudio del true crime por medio de los principios
fundamentales de la criminología y otras ciencias afines nos
permite reflexionar sobre la naturaleza de la violencia humana.
Ante el aumento exponencial de las series documentales o
de ficción basadas en crímenes reales, así como de la novela
policíaca y negra, Vicente Garrido analiza más de sesenta
productos culturales entre libros, películas, series, podcasts,
etc. para mostrarnos no solo la narrativa propia del true
crime, sino lo que este género puede enseñarnos sobre la maldad.

En 1869, en una aldea perdida en las Tierras Altas escocesas,
un triple asesinato particularmente sangriento sacude a toda
la comunidad. La policía arresta de inmediato a un joven llamado
Roderick Macrae, que aparece cubierto de sangre y admite ser
el autor de los hechos. Y así lo confirman unas extrañas memorias
que escribe ya en la cárcel, pero, antes de condenarlo, el
tribunal debe averiguar qué lo llevó a cometer esos actos
de violencia tan despiadada. ¿Acaso estaba loco o era perfectamente
consciente de lo que hacía? Solo su persuasivo abogado se
interpone entre Macrae y la horca, pero para lograr resolver
el misterio y dictar sentencia antes deberán construir un
relato sólido, sea cierto o no. Siglo y medio después, Graeme
Macrae, descendiente de Roderick, reúne toda la documentación
existente sobre el caso en su búsqueda de la verdad. Pero
¿puede un ser humano comprender realmente la mente de otro?
Un falso true crime situado en el corazón de la Escocia más
oscura, que juega a su antojo con los límites de la ficción
y cuestiona la validez de los relatos. Un fascinante thriller
literario ambientado en un paisaje implacable en el que el
ejercicio del poder se demuestra arbitrario.

Después de vender más de 100.000 ejemplares de la saga El
asesino de la regañá, convirtiéndose en un verdadero fenómeno
editorial, Julio Muñoz Gijón (Sevilla, 1981) sentía la necesidad
de cambiar de registro. Eran ya diez títulos los protagonizados
por los populares Jiménez y Villanueva, catorce en total desde
que se revelara como escritor en 2012, al principio casi como
un juego.

Pero el tiempo pasa y la necesidad de asumir riesgos se impone.
El resultado es True crime (el crimen real), una reciente
obra que acaba de ver la luz en el sello El Paseo, y que saca
a relucir la faceta más periodística del autor.

Un excelente thriller de Julio Muñoz Gijón, el popular @Rancio,
donde se cruzan el crimen perfecto, el true crime televisivo
y giros tan sorprendentes como documentados en casos reales.
La nueva saga de novela negra del autor de los libros de "El
asesino de la regañá", con más de 100 000 ejemplares vendidos.
Un thriller, con una trama sin tregua, escrito por el popular
novelista e influencer Julio Muñoz Gijón @Rancio, en un cambio
de registro. El autor inicia una nueva saga de novela negra
que ya tiene proyectados dos capítulos más.

Pamela Schumacher se despierta sobresaltada a las tres de
la madrugada a causa de un sonido extraño. Al salir de su
cama, se encuentra con una escena inverosímil en el edificio
de su fraternidad universitaria: dos de sus amigas están muertas
y otras dos, mutiladas. A partir de ese momento, Pamela se
ve envuelta en uno de los crímenes más mediáticos de la historia
de su país. Al otro lado de Estados Unidos, Tina Cannon ha
encontrado la paz después de años de dificultades. Cuando
Ruth, su mejor amiga, desaparece a plena luz del día, se obsesiona
por descubrir qué le ha pasado. Al enterarse de la tragedia
en la fraternidad universitaria, Tina sospecha que el mismo
hombre al que se refieren los periódicos es el responsable
de la desaparición de su amiga. Decidida a hacerle pagar por
lo que le hizo a Ruth, viaja a Florida para encontrarse con
Pamela... y con una última tragedia.
«Un vertiginoso thriller basado en los atroces crímenes de
Ted Bundy. Funciona como un examen agudo de nuestra obsesión
por los asesinos en serie y los crímenes reales». Harper’s
Bazaar.


En marzo de 2016, en un apartamento situado
a las afueras de Roma, dos jóvenes de buena familia se pasaron
varios días de fiesta, poniendose hasta arriba de cocaína,
pastillas y alcohol. Decidieron invitar a alguien y tras llamar
a varios amigos que no podían o no contestaban, dieron con
Luca Varani, un chico al que apenas conocían. Le ofrecieron
drogas y dinero a cambio de sexo. Se divirtieron hasta que
empezaron a torturarle y terminaron asesinándolo a cuchillazos
y golpes de martillo. Tenía 23 años, era hijo de una familia
humilde de la periferia, un buen chaval que se buscaba la
vida como podía. Nadie entendió por que lo hicieron, no hubo
respuestas para tanto horror. Desde la cárcel uno de los asesinos
dijo que "querían saber que se sentía al matar a alguien".
Tenían 28 y 29 años.
Fundido a negro es un thriller que sumerge desde
el presente inmediato al protagonista en el oscuro mundo de
las sectas con la Alpujarra como telón de fondo. Una novela
diseñada por Jesús Cañadas (Cádiz, 1980) para convertirse
a la vez en una cinta de VHS en la que un lector que busca
emociones fuertes se asoma a un abismo que el autor reconoce
confeccionado con trazos de Wild Wild Country, de El culto
Love Has Won, de Waco o de Jim Jones. Pero el libro no se
limita sólo a tocar los resortes más efectivos del género
con la original premisa de situar el horror "no allí, aquí",
en palabras del escritor, también trata cuestiones tan actuales
como el tema de la cancelación.

La obra puede enmarcarse en esa nueva corriente
opuesta al Beatus ille que se denomina folk horror y que otros
autores, como el guionista y escritor granadino Fernando Navarro,
también han situado en los escenarios de la provincia. "Utilizas
técnicas del terror tradicional, pero te la llevas al campo
y aprovechas el filón grandísimo que es la naturaleza como
paisaje extraño que genera inquietud en el espectador. Lo
enfrentas a la civilización, a la ciudad. En el caso de Fundido
a Negro, lo enfrentas a unos documentalistas que son sevillanos,
que viven en Madrid, que han ganado la Palma de Oro en Cannes,
que han probado las mieles del éxito y que son cosmopolitas.
Y en ese contraste surge la inquietud y el thriller que plantea
la novela. Me apetecía abordar el miedo en el olivar, no hay
que irse a un bosque perdido de abetos en Maine", explica
Cañadas sobre los recursos del género.
La trama arrastra así a los recovecos más oscuros
de las serranías granadinas, en un paraje imaginario cerca
de Capileira donde la calma del paisaje contrasta con los
ecos de una secta y la frenética producción de un documental,
en un nuevo giro al noir español. "Quería acercarme al subgénero
del true crime y traerlo un poco a nuestra comunidad", comenta
el autor, que planea una serie de novelas localizadas en las
ocho provincias andaluzas. El recorrido de sus ficciones hasta
la fecha ha recalado en dos de ellas y prepara otras en Málaga
y Sevilla. "Ya he hecho una novela en Cádiz y en este caso
quería acercarme a Granada por el poder aislante del paisaje
de la Alpujarra". Para ello utiliza la soledad de las montañas
y su belleza agreste como escenario perfecto para lo inquietante,
porque Encuentro de María, nombre de la secta, se nutre del
aislamiento del misticismo de la región.
Aunque actualmente reside entre Barcelona y
Berlín, Jesús Cañadas conoce bien los paisajes de los que
habla. Ingeniero técnico en Informática por la Universidad
de Cádiz y licenciado en Documentación por la Universidad
de Granada. Su carrera literaria comenzó con El baile de los
secretos (2011), finalista al premio en la primera edición
de los Premios Scifiworld. En 2013, su segunda novela, Los
nombres muertos (Fantascy), lo consolidó como uno de los autores
emergentes más prometedores del género fantástico en España,
siendo incluida en la selección de mejores libros nacionales
de ese año. Además de su faceta literaria, Cañadas se ha desempeñado
como guionista, uniéndose, en 2015 al equipo de Globomedia,
donde coescribió la segunda temporada de la exitosa serie
Vis a Vis.
Y atención ...
La nueva novela de António Lobo Antunes es una
inmersión completa en las mentes detrás de un espantoso crimen
real.

Un empresario es asesinado en presencia de su
hija, y su cadáver es disuelto en ácido sulfúrico. La consigna
es clara: «Sin cuerpo, no hay crimen». Son cinco los hombres
involucrados, dos de ellos abogados; todos deberán dar la
cara en un juicio vibrante. Lobo Antunes nos abre la puerta
a la mente de los cinco asesinos, desgranando sus móviles,
los traumas y secretos de cada uno de ellos, rincones donde
habitan la infamia, la perversión y el exceso. En esta novela,
nacida a partir de un crimen real que sacudió Portugal, Lobo
Antunes pule el estilo que lo ha convertido en una figura
clave de la literatura en portugués, adentrándose en capas
aún más profundas del subconsciente, para después regresar
a la superficie y explicarnos sus hallazgos con palabras de
este mundo.

La madrugada del 12 de julio de 2005 un joven
empresario desapareció en extrañas circunstancias en la Ciudad
de México. Su familia aseguró de inmediato que había sido
víctima de un secuestro y, con el paso de los meses, las calles
se llenaron de anuncios espectaculares llamando a la población
para que ayudara a localizar a los plagiarios. Esta es la
historia de un duelo fabricado que se convirtió en un descarado
circo mediático; el mito de una madre que, bajo la fachada
de una mujer devastada, torció los hechos para ganar notoriedad
e influencia, mientras destruía la vida de muchas personas
inocentes. Ricardo Raphael explora la paradoja que significa
que una persona pueda ser víctima y victimaria al mismo tiempo:
una manipulación de la realidad que sucede si la verdad se
subordina a la política y si las instancias responsables de
impartir justicia son sustituidas por un increíble entramado
de corrupción, crueldad y tráfico de influencias.
Mark “Chopper” Read, nacido en Melbourne el
17 de noviembre de 1954, se convirtió en una de las figuras
más controvertidas y reconocidas del crimen australiano. Su
vida estuvo marcada por delitos violentos, largas estancias
en prisión y una transformación inesperada que lo llevó a
convertirse en un exitoso autor de bestsellers. La literatura
no solo le permitió relatar sus propias hazañas, sino que
también redefinió su imagen pública y lo instaló como un fenómeno
mediático, inspirando películas y series que consolidaron
su leyenda. Durante décadas, fue conocido por sus robos a
mano armada, secuestros y torturas, pero su historia dio un
giro radical cuando, después de varios años tras las rejas,
encontró en la escritura una vía para reconstruir su identidad.
Su figura, siempre envuelta en controversia, ejemplifica el
impacto de la literatura en la percepción social de los criminales
y la cultura mediática australiana.
La infancia de Mark “Chopper” Read estuvo marcada
por la violencia y el desarraigo. Hijo de padres cristianos
estrictos, fue criado como adventista del séptimo día y sufrió
maltrato físico y psicológico. A los 15 años, su madre lo
internó en una institución psiquiátrica: “Ella pensó que me
sentía perturbado porque ya no era adventista del séptimo
día”, relató, interpretando este episodio como un intento
de su mamá por asegurarle el perdón divino.

Mark Chopper Read junto al líder de los Red
Hot Chili Peppers, Anthony Kiedis.
Durante su adolescencia, alternó entre centros
de salud mental y la vida en la calle, donde se convirtió
en líder de la pandilla de Surrey Road. Participó en cientos
de peleas y forjó una reputación de temeridad. El periodista
Andrew Rule, coautor de sus memorias, explicó que su principal
característica no era la fuerza física, sino la ausencia de
miedo a las consecuencias. Read se especializó en robar a
narcotraficantes, convencido de que estos no denunciarían
sus pérdidas, y más tarde trabajó como sicario de la mafia,
utilizando una cizalla para mutilar a sus víctimas. Aunque
aseguraba no dañar a inocentes, sus crímenes eran graves.
El apodo “Chopper” surgió en la escuela primaria, inspirado
en una caricatura, y terminó por encajar con la imagen que
proyectó.
La carrera delictiva lo llevó a prisión a finales
de los años 70, tras secuestrar a un juez en un intento de
liberar a un miembro de su banda. Entre los 20 y los 38 años,
solo pasó 13 meses en libertad. Su comportamiento violento
lo convirtió en una figura temida y aislada, incluso entre
los propios reclusos. El excapellán, Peter Norden, recordó
que nadie confiaba en él y que los demás presos mantenían
una distancia prudente cuando salía de su celda. Dentro de
la prisión, Read lideró un grupo conocido como La Banda del
Abrigo y protagonizó episodios extremos, como el célebre corte
de sus propias orejas con una navaja en Pentridge. El objetivo
era forzar su traslado a otra ala del penal, y lo consiguió.
“Les dije: ‘Mañana me voy de la División H’. Me respondieron:
‘No, no lo harán’, y yo dije que sí. Así que volví y le pedí
a Kevin que me cortara las orejas. ¿Creen que no me fui de
la División H inmediatamente? La junta directiva casi vino
y me sacó ellos mismos”, narró en sus memorias.
Mark Chopper confesó haber estado involucrado
en los asesinatos de 19 personas y en el intento de asesinato
de otras 11, aunque fue absuelto del único cargo de homicidio
que enfrentó. En una entrevista, matizó: “Honestamente, no
he matado a tanta gente. Probablemente unos cuatro o siete,
dependiendo de cómo lo mires”. El periodista John Silvester,
colaborador en sus libros, lo describió como un “pistolero
despiadado” y un “psicópata violento”. Tras su liberación
en 1986, Read reincidió rápidamente. Siete meses después,
fue acusado de asesinar a un narcotraficante, aunque resultó
absuelto por defensa propia. En 1992, fue condenado por disparar
a un hombre y regresó a prisión hasta 1998. Durante estos
años, su nombre se mantuvo en los titulares, pero aún no era
una celebridad, sino un reincidente notorio. El giro decisivo
en su vida llegó a través de la literatura. En 1990, el periodista
John Silvester comenzó a escribir sobre él con la intención
de desmontar el culto que se estaba formando en torno a su
figura. Lejos de incomodarse, Read vio en la atención mediática
una oportunidad y empezó a enviarle cartas, que pronto se
transformaron en material para libros. Con la colaboración
de Silvester y Andrew Rule, publicó nueve títulos antes de
finalizar la década, la mayoría mientras seguía en prisión.
“Nadie había hablado ni escrito nunca de esa manera en Australia”,
afirmó el comunicador. El recluso asumió su pasado con humor
negro y sin arrepentimiento: “Sí, he hecho todo lo que crees
y peor”, declaró. Su primer libro, Chopper: From the Inside,
fue un éxito inmediato, seguido por Hits and Memories en 1992
y How to Shoot Friends and Influence People en 1993. Su obra
abarcó desde relatos autobiográficos hasta ficción policial
y, de forma insólita, un libro infantil.

Eric Bana, el actor que interpretó a Mark Read.
La popularidad de sus libros, que superaron
las 500.000 copias vendidas, lo consolidó como el autor de
crímenes reales más vendido de Australia. Su vida inspiró
la película Chopper (2000), protagonizada por Eric Bana, que
se convirtió en un clásico de culto. El criminal también incursionó
en la música, el arte y el humor, realizando giras de comedia
y exposiciones de pintura. Vendió más de 100 obras, algunas
por hasta USD 6.500, y un autorretrato fue adquirido por la
Biblioteca Estatal de Victoria por USD 1.400. En el ámbito
personal, se casó en 1995 con Mary-Ann Hodge, con quien tuvo
un hijo, Charlie. El matrimonio terminó en 2003, año en el
que volvió a unirse matrimonialmente, esta vez con Margaret
Cassar, madre de su hijo Roy. El escritor admitió que su primer
matrimonio fue motivado por razones legales, buscando salir
de prisión. “Cuando cumplí 50 años y vi nacer a mi segundo
hijo, me convertí en un miembro de pleno derecho de la raza
humana”, escribió. A pesar de su éxito literario y mediático,
nunca renegó de su pasado. “Si estás esperando una disculpa
sincera o una interpretación entre lágrimas de Danny Boy,
tardarás mucho tiempo en esperar porque no me arrepiento de
nada de lo que hice. No me arrepiento de mi pasado”, afirmó
en una entrevista. Sin embargo, Read fue diagnosticado con
hepatitis C y rechazó un trasplante de hígado. Falleció el
9 de octubre de 2013 a los 58 años. Su historia, marcada por
la violencia y la notoriedad, dejó una huella indeleble en
la cultura australiana, mostrando que incluso las vidas más
turbulentas pueden encontrar un nuevo significado a través
de la palabra escrita.
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Daniel Brophy fue asesinado el 2 de julio de
2018 dentro del Instituto Culinario de Oregón, en Portland,
el mismo lugar donde se desempeñaba como instructor. Su cuerpo
fue encontrado con múltiples disparos, lo que dio inicio a
una investigación que rápidamente conmocionó a la comunidad
educativa y policial por la violencia del hecho y el escenario
en el que ocurrió. El caso tomó una dimensión inesperada cuando
los investigadores pusieron el foco en su esposa, Nancy Crampton
Brophy, autora de novelas de suspenso. Meses antes del crimen,
ella había comprado el arma utilizada en el ataque y, años
atrás, había publicado un ensayo en el que reflexionaba sobre
distintas formas de asesinar a un marido, una coincidencia
que alimentó el interés público y convirtió el homicidio en
uno de los casos criminales más inquietantes de los últimos
años. La policía inició la investigación al identificar irregularidades
en la compra del arma y la actividad de Nancy en los días
previos al homicidio. Los investigadores también revisaron
los antecedentes económicos y personales de la pareja, lo
que sumó elementos al expediente judicial.

La escritora Nancy Crampton Brophy fue condenada
a cadena perpetua por asesinar a su esposo en el Instituto
Culinario de Oregón.
Nancy Crampton Brophy nació en 1950 en Wichita
Falls, Texas. Hija de dos abogados, estudió en la Universidad
de Houston y se trasladó a Oregón en la década de 1990. Allí
conoció a Daniel Brophy, quien se desempeñaba como instructor
en el Instituto Culinario local. Nancy desarrolló una carrera
como escritora y publicó varias novelas y artículos digitales,
donde exploró temas policiales y de suspenso.
El día del crimen, Daniel Brophy tenía 63 años.
Sus compañeros encontraron el cuerpo poco después de ingresar
al edificio. Las cámaras de seguridad registraron la presencia
de Nancy en las inmediaciones. La policía determinó que ella
había comprado un arma de fuego similar a la utilizada en
el asesinato. Además, descubrió búsquedas en internet sobre
técnicas de disparo y manipulación de armas. De acuerdo con
las investigaciones, Nancy tenía pólizas de seguro de vida
y otros beneficios económicos que se activarían tras la muerte
de su esposo. El móvil financiero se perfiló como el principal
argumento de la fiscalía, junto con la premeditación evidenciada
en sus acciones previas.

El asesinato de Daniel Brophy en 2018 involucró
la adquisición previa del arma homicida y búsquedas en internet
sobre técnicas de disparo.
En 2011, Nancy publicó en la revista Writers’
Digest un ensayo titulado Cómo asesinar a tu marido. El texto
abordaba, desde un enfoque literario, las motivaciones y métodos
para cometer un homicidio conyugal. El escrito analizaba la
planificación, los móviles económicos y la importancia de
evitar errores que conduzcan a una condena. Durante el proceso
judicial, la fiscalía presentó el ensayo como un elemento
clave para demostrar la premeditación del crimen. El tribunal
permitió que el jurado conociera el contenido del artículo,
aunque la defensa alegó que se trataba de ficción y que no
debía vincularse con los hechos reales.
Según Associated Press, la fiscalía también
aportó testimonios sobre tensiones en la relación matrimonial
y disputas por dinero. Testigos relataron episodios de desacuerdo
y dificultades económicas. La defensa, por su parte, resaltó
la carrera profesional de Nancy, su edad y su imagen pública
como esposa y docente dedicada.
El juicio comenzó en abril de 2022 y se extendió
varias semanas. La fiscalía argumentó que Nancy diseñó un
plan para asesinar a su esposo y beneficiarse económicamente.
Presentó pruebas sobre la adquisición del arma, búsquedas
en internet y movimientos financieros sospechosos. También
incluyó el ensayo publicado como evidencia de la mentalidad
calculadora de la acusada. La defensa intentó demostrar que
no existía prueba directa que vinculara a Nancy con el momento
exacto del crimen. Sostuvo que los textos publicados eran
obras de ficción y que la relación de pareja, aunque atravesaba
dificultades, no justificaba una acusación de homicidio. El
jurado deliberó y emitió un veredicto de culpabilidad por
asesinato en primer grado. El tribunal sentenció a Nancy Crampton
Brophy a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
El caso generó un intenso debate en la opinión pública y los
medios de comunicación, por la relación entre la literatura
de suspense y los hechos reales.

Las mato callando ...
El crimen de Daniel Brophy y la condena de Nancy
Crampton Brophy impactaron en la comunidad literaria y en
los seguidores de crímenes reales. El proceso judicial expuso
la delgada línea entre la ficción y la realidad en la escritura
criminal. La atención mediática se centró en la coincidencia
entre el ensayo y el método utilizado en el homicidio. De
acuerdo con Crime+Investigation, la serie Abuelas Asesinas
incluyó el caso en su programación, destacando la figura inesperada
de una abuela como autora de un crimen. El perfil de Nancy,
su trayectoria literaria y el trasfondo económico reforzaron
la atención del público. El caso sigue siendo objeto de análisis
por la convergencia de motivaciones financieras, conflictos
personales y elementos de la cultura popular. El juicio de
Nancy Crampton Brophy marcó un precedente en la relación entre
obra literaria y responsabilidad penal. Las pruebas documentales
y la narrativa judicial contribuyeron al fallo condenatorio.
La historia refleja el impacto social de los crímenes que
cruzan la frontera entre la ficción y la vida real.

Columbine es el libro definitivo sobre uno de
los episodios más traumáticos y, por desgracia, recurrentes
de la historia negra de los Estados Unidos. El 20 de abril
de 1999, Eric Harris y Dylan Klebold, dos estudiantes de último
curso del Instituto Columbine, irrumpieron armados con escopetas
y bombas en su centro educativo poco después de las once de
la mañana y mataron a un profesor y doce alumnos, además de
herir a otros muchos, y luego se quitaron la vida de un tiro
en la cabeza. El acontecimiento fue seguido prácticamente
en directo por las cámaras de televisión y dejó a todo un
país conmocionado y lleno de preguntas. Durante los siguientes
diez años, Dave Cullen deconstruyó minuciosamente la tragedia
en toda su extensión y complejidad con el fin de hallar respuestas
y explicar, entre otras cosas, quiénes eran los asesinos —aparentemente
dos chavales normales—, qué motivó que perpetraran aquella
atrocidad y cómo la matanza podría haber sido muchísimo peor.
Cullen da voz a los supervivientes y a todas las personas
que tuvieron un papel activo en aquel suceso, y lo que sobrevino
después, para componer uno de los grandes ensayos de true
crime de todos los tiempos.

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