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Luchar, siempre luchar. A María Rosario Alises,
Emilia Hernández y María Dolores García las unen sus respectivas
luchas. Estas tres mujeres, referentes de la comunidad LGTBIQ+,
han recibido este viernes la Medalla de la Orden del Mérito
Constitucional por su trayectoria en la defensa de los derechos
de ese colectivo en España. El ministro Félix Bolaños ha entregado
el reconocimiento a estas tres referentes por sus aportaciones
desde la defensa jurídica, la cultura y el activismo histórico
se han convertido en pilares fundamentales para el colectivo.
En su discurso, Bolaños ha afirmado que el homenaje se ha
dirigido especialmente a las mujeres lesbianas, “porque nuestra
sociedad todavía hoy es machista y precisamente por ser mujeres
y por ser lesbianas han sido “especialmente invisibilizadas”.
En el Palacio de Parcent, el Ministerio de la Presidencia,
Justicia y Relaciones con las Cortes ha celebrado la tercera
edición de “Orgullo y Justicia”, un acto institucional en
conmemoración del Día Nacional del Orgullo LGTBIQ+.

Conmemoración del Día Nacional del Orgullo LGTBIQ+,
este viernes en Madrid. De izquierda a derecha Boti García
Rodrigo, Félix Bolaños, María Rosario Alises y Mili Hernández.
La primera en recibir el reconocimiento ha sido
la abogada María Rosario Alises, un figura destacada en la
lucha contra los delitos de odio. Ha asegurado que todavía
hoy las personas LGTBI siguen siendo “una de las principales
víctimas” de este tipo de delitos. Alises ha centrado su intervención
en la dignidad como principio constitucional: “Cuando hablamos
de dignidad, hablamos de la dignidad de todas las personas,
independientemente de su orientación o identidad sexual o
de género”. La abogada ha diferenciado entre “igualdad legal”
e “igualdad real”, y ha enfatizado en que el activismo jurídico
sigue siendo necesario. “No pedimos privilegios: pedimos igualdad
real. La igualdad legal no es suficiente”. Ha agradecido a
su familia y a su colegio profesional, y ha dedicado parte
de su discurso a reconocer a quienes abrieron camino antes
que ella: “Cuando yo ni siquiera podía verbalizar mi orientación,
ellas ya estaban en televisión defendiendo nuestros derechos”.
Se refiere a Mili y Boti, con quienes comparte hoy escenario.
La segunda en recibir el galardón ha sido la librera y editora
Emilia Hernández, fundadora de la librería Berkana y de la
editorial Egales, quien ha llevado su discurso escrito y ha
repasado cómo la literatura fue el espacio que le permitió
reconocerse como mujer lesbiana en una España, como asegura,
sin referentes. “La literatura me salvó la vida. Me enseñó
a quererme como mujer lesbiana y a amar a las mujeres”, ha
destacado. Hernández ha recordado su paso por Londres y Nueva
York, donde encontró libros que la ayudaron a desmontar la
heterosexualidad obligatoria y a abrazar el activismo. “En
1993 lo más moderno era un fax. La literatura era nuestra
única herramienta de libertad.” A su regreso a España, en
1993, abrió la librería Berkana en el barrio de Chueca, en
un país donde la homosexualidad había dejado de considerarse
enfermedad tan solo tres años antes. “Cuando tomé conciencia
de mí misma como mujer lesbiana, decidí que no permitiría
que otros eligieran por mí mi lugar en el mundo”, ha señalado.
Hernández ha insistido en el papel que tiene el activismo
cultural en la transformación social: “Las miradas han pasado
del miedo a la alegría lectora”.

El Mapa Arcoíris 2026, con datos de 49 países,
encumbra a España como el más garantista con los derechos
del colectivo.

También ha advertido sobre los retrocesos impulsados
por la extrema derecha y ha defendido la necesidad de gobiernos
que protejan los avances logrados. “Para seguir arriba en
la tabla necesitamos gobiernos que paren las jugadas que nos
atacan por la banda de la extrema derecha”, ha afirmado. La
activista histórica Boti García Rodrigo ha abierto su discurso
enviando un mensaje de solidaridad al pueblo venezolano, donde
la cifra de fallecidos ha ascendido a 920 y la de heridos
a 3.360 tras el doble terremoto que ha azotado el norte del
país el pasado miércoles. Ha agradecido el reconocimiento
y lo ha compartido con “las mujeres que ampliaron nuestra
democracia”, especialmente aquellas que sufrieron humillaciones,
violencia y soledad por ser y amar. “El orgullo nos hace felices,
aunque todavía duela saber cuántos no-orgullos seguimos padeciendo.”
Ha recordado a las activistas de los comités antisida, a las
mujeres trans que reclamaron su lugar pese a la intransigencia
y a las feministas que caminaron junto al movimiento LGTBIQ+.
También ha evocado a las mujeres que nunca llegaron a ver
la libertad por la que lucharon. En uno de los momentos más
comentados, ha relatado cómo, siendo presidenta de la organización
Cogam, se acercó al entonces presidente José María Aznar en
un acto institucional: “Presidente, soy lesbiana. Somos un
agujero en la Constitución”. Años después, ha dicho, este
reconocimiento ha reparado simbólicamente aquel vacío: “A
veces, también el BOE nos hace felices”. Y ha añadido: “Concibo
esta distinción como un deber: velar porque se cumplan los
principios de la Constitución.” El ministro Félix Bolaños
ha cerrado el acto con un discurso centrado en la memoria
y en la responsabilidad del Estado. Ha recordado que el edificio
donde se celebraba la ceremonia albergó durante décadas el
Patronato de Protección de la Mujer, un organismo que castigó
y encerró a mujeres que no se ajustaban a la moral de la época,
incluidas mujeres lesbianas. El ministro ha anunciado que
el Ministerio instalará una placa de memoria en honor a todas
ellas, y ha mencionado el caso de Isabel Valderrama, una adolescente
de 14 años que murió encerrada en 1983 “por el único delito
de ser lesbiana”. Bolaños ha insistido en que los derechos
LGTBI+ “son conquistas, no concesiones” y en que “nada de
lo conseguido está garantizado”. También ha denunciado los
discursos de odio que resurgen en instituciones públicas y
ha defendido la necesidad de visibilidad y políticas de igualdad:
“Nada de lo conseguido está garantizado. Nada”.
El ministro ha repasado los avances legislativos
recientes —la Ley de Igualdad de Trato (2022) y la Ley LGTBI
y Trans (2023)— y ha asegurado que España es hoy el país europeo
con mayor protección para el colectivo. También ha evocado
el matrimonio de Elisa y Marcela, celebrado en 1901 desafiando
al Estado y a la Iglesia. “Perseguir a lesbianas fue un mecanismo
para disciplinar a las mujeres. Hoy lo reconocemos para reparar
esa historia”, ha concluido.
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