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El chavismo ha movilizado este martes a miles
de venezolanos en defensa de los símbolos patrios y en contra
de la estrategia de presión que está ejerciendo Estados Unidos
en Venezuela. La concentración se planteó como un acto “antiimperialista”
y “en defensa de la soberanía”, con epicentro en Caracas y
réplicas en varias ciudades. La marcha, convocada por el oficialista
Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), se congregó
en torno a dos referentes centrales: la bandera tricolor de
ocho estrellas y la espada de Simón Bolívar con el objetivo
de mandar un mensaje de unidad hacia dentro y hacia fuera
del país. La multitud, tocada con gorras y ondeando banderas
de Venezuela, entonó cánticos que apelaban a “patria soberana”,
mientras cientos de militares uniformados acompañaron la concentración,
superando en número en algunos lugares a los civiles. Pasadas
las 17.00 (hora local), Nicolás Maduro se ha incorporado al
frente de la caminata vestido de militar, acompañado del alto
Gobierno del chavismo y de generales de la Fuerza Armada Nacional
Bolivariana. Una de las participantes, Joselyn Báez, de 32
años, estudiante de Relaciones Internacionales y trabajadora
de la Vicepresidencia, mostró su apoyo a “Maduro y su lucha”.
Báez dice que está dispuesta a irse a la lucha armada si ocurre
un ataque y asegura que ha recibido el entrenamiento para
hacerlo “con responsabilidad”. “Quedarse con las manos cruzadas
es no defender al país”. Para la trabajadora pública, Trump
quiere instaurar una “hegemonía” y por eso “ha declarado terrorista
a un país tranquilo y que solo quiere paz”. “Cristo, el primer
socialista de la humanidad”, se leía en un cartel levantado
por un hombre uniformado entre la multitud congregada en los
alrededores de la Plaza Venezuela, la cabecera de la marcha.
“¡Que viva la patria bolivariana!”, arengaba desde el micrófono
uno de los animadores del acto. “No somos amenaza, somos esperanza”,
gritaba.

Mientras, en la televisión estatal, resaltaban
el espíritu de esta marcha “militar-policial-popular” para
reivindicar la “unidad del país” frente a “la intención del
imperialismo de hacerse con los recursos naturales” de Venezuela.
La mayoría de los asistentes eran empleados públicos, estudiantes
de policías, agentes de todas las policías y militares, sectores
donde el chavismo mantiene su base de apoyo. Moraima Pérez,
de 65 años, gestora y trabajadora social, defendía en la marcha
que los venezolanos son “un pueblo que tiene derecho a la
libertad” y que “no dependen de lo que decida Estados Unidos”.
La familia de esta empleada pública está en España y estos
días ha recibido las llamadas de preocupación por lo que ocurre
en el país. “A mi hermana le dije: ‘Aquí todo está tranquilo”,
dice. Pérez asegura no tener miedo: “Seguiremos saliendo a
la calle mientras podamos para seguir con esta paz y que sea
lo que Dios nos ponga”.
La movilización incluye el despliegue jueves,
viernes y sábado de la nueva estructura de base del partido,
los llamados comandos de comunidades bolivarianos integrales,
creados para operar y controlar actividades consideradas “desestabilizadoras”
en los barrios. Los actos del chavismo en las calles contrastan,
en cualquier caso, con el verdadero apoyo popular que mantiene.
Los analistas calculan que, en la actualidad, alrededor del
80% de los venezolanos rechaza el régimen de Maduro frente
a un 20% que aún lo apoya. La calle se mueve mientras escala
el choque con Estados Unidos y crece la incertidumbre. Este
lunes, Washington oficializó la designación del llamado Cartel
de los Soles —que señala a Nicolás Maduro y a la cúpula militar—
como organización terrorista extranjera, en paralelo a un
despliegue naval y aéreo sin precedentes en el Caribe. El
chavismo respondió a esta nueva medida de presión con un comunicado
de la Cancillería en el que calificó la medida de “patraña”,
“vil mentira” y “nuevo intento de cambio de régimen”.

Caracas, la capital de Venezuela, es un centro
cultural y comercial situado en un valle montañoso del norte
del país. El líder independentista Simón Bolívar está enterrado
en el Panteón Nacional de Venezuela, construido en el casco
antiguo de la ciudad en el siglo XIX. La catedral de Caracas
es un monumento que data del siglo XVII. Las torres gemelas
del Parque Central tienen una altura de 225 m y son un símbolo
de la ciudad.
El oficialismo venezolano enmarca la persecución
del supuesto cartel — cuya existencia está puesta en duda—
en una estrategia para justificar una eventual intervención
sobre Venezuela. Maduro aprovechó su programa semanal del
lunes por la noche en VTV, la principal emisora del Estado,
para vincular la movilización de este martes con esa narrativa
de asedio externo. Sin mencionar directamente al Cartel de
los Soles, aseguró que, pese a las sanciones y al despliegue
militar de EE UU, “no van a poder con Venezuela” y definió
al país como “invencible” frente a las “guerras psicológicas,
políticas y diplomáticas” de Washington. En este momento,
todos los escenarios parecen abiertos. A pesar de la estrategia
de presión y de guerra psicológica contra el régimen, Trump
ha abierto la puerta a dialogar directamente con Nicolás Maduro.
El mismo día en que Washington designó oficialmente al chavista
como líder de una organización terrorista extranjera, el republicano
contó a su equipo sus intenciones de que de se produzca una
llamada entre ambos, según publicó el portal de noticias Axios.
Hasta el momento no hay una fecha establecida en firme para
la conversación, según las mismas fuentes. Fuentes conocedoras
de la situación en Venezuela no descartan ninguna opción,
pero ven “altamente” improbable que Maduro deje el poder.
Explican que para que eso ocurra, sería necesaria una división
interna que, de momento, no parece estar ocurriendo. “Hay
que conocerlos bien. En el chavismo hay gente dispuesta a
morir por defender sus posiciones”, sugiere una de esas fuentes.
Mientras tanto, el espacio aéreo venezolano continúa casi
vacío en los mapas de seguimiento de vuelos, reflejo de las
sucesivas cancelaciones que han reducido al mínimo la actividad.
A las primeras suspensiones después de que la Administración
Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) emitiera el viernes
una alerta para “extremar la precaución” al sobrevolar Venezuela
debido a una “situación potencialmente peligrosa” vinculada
al aumento de la actividad militar en la zona, se han sumado
otras compañías que operaban la ruta Madrid–Caracas.
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