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Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón es la tercera
novela de la escritora colombiana Albalucía Ángel, publicada en
Bogotá en 1975. La novela relata la historia de Ana, una joven pereirana,
dentro de un contexto de violencia de la historia de Colombia que
abarca desde el momento del Bogotazo el 9 de abril de 1948, hasta
unos días después de la muerte del Che Guevara en octubre de 1967,
y que fue fruto de la guerra bipartidista que vivió el país durante
gran parte del siglo XX.

Pásate por Ser humano >> Guerra Civil
>> Colombia.
Desarraigados de sus familias, desplazados, obligados a participar
en una guerra que no era la suya. Puestos en primera línea de fuego,
aldeanos sin formación trasladados desde sus territorios africanos
desérticos o selváticos hasta la Europa más fría y bélica. O llevados
hacia las colonias germanas para luchar entre mosquitos, alimañas,
calor, infecciones, más calor, hambre, sed, falta de medicamentos
y orugas y hormigas para comer cuando escaseaban los alimentos.
140.000 hombres del África Subsahariana fueron reclutados por las
fuerzas francesas para luchar en la I Guerra Mundial.
Pñasate por Intro >> Resumen temático >>
Albalucía Ángel.
“Eran los llamados tirailleurs sénégalais (tiradores senegaleses).
Jóvenes del África Occidental Francesa forzados a dejar sus tierras
y caminar miles de kilómetros desde sus poblados hasta el puerto
de Dakar para embarcar hasta el sur de Francia, o llegar hasta los
frentes coloniales”, resume el historiador Álvaro Barril, coautor
del libro África en la I Guerra Mundial, publicado la editorial
Bellaterra. “A estos 140.000 obligados se les suman otros 60.000
que se alistaron de forma voluntaria persuadidos por el Estado francés”,
añade Barril, quien detalla que de estos 200.000 subsaharianos llegaron
a Europa cerca de 130.000 y el resto luchó en territorio africano
en un episodio que redimensiona el carácter mundial de la devastadora
contienda de la que este año se cumple el centenario de su final.

Los tirailleurs sénégalais (tiradores senegaleses)
lucharon principalmente en la Primera Guerra Mundial (1914-1918)
y la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) con el ejército francés.
Al destierro de estos civiles convertidos en soldados inexpertos
se añadió la violencia y miles de armas se exportaron desde Europa
y otros reclutamientos de las fuerzas aliadas y germanas para luchar
en territorio africano. El libro recoge cómo fue clave la implicación
de más de dos millones de subsaharianos, hombres y mujeres, captados
por los alemanes, franceses, británicos, belgas y portugueses para
servir de porteadores en las batallas de las colonias de Alemania,
ahora Camerún, Togo, Namibia y Tanzania. “Además de obligarlos a
enfrentarse entre ellos, por cada soldado en territorio africano
se necesitaban unos 10 porteadores que iban cargando campo a través
el agua, la tierra para las fortificaciones, la munición, la leña,
a los enfermos... cazaban, borraban pistas, recolectaban frutos,
servían de espías”, asegura Jordi Tomàs, doctor en Antropología
y también coautor.
“Este libro está dedicado a las mujeres africanas, que vieron sacrificar
a sus hijos en una guerra estéril para África”. Es lo que se lee
en la primera página de la publicación, que detalla el rol de las
mujeres en la contienda como activas, reivindicativas, obligadas
a cargar con el peso de las tareas domésticas y laborales como consecuencia
del traslado al frente de los hombres, o utilizadas como espías,
francotiradoras, como recompensa, o para satisfacer las necesidades
sexuales de los soldados. “Es importante recordar que antes de la
Gran Guerra, en general, la administración colonial marginó a las
mujeres africanas y menospreció su rol político tradicional. Aplicó
la visión patriarcal europea, los administradores coloniales no
valoraron la existencia del poder femenino en África”, se lee en
el libro.


“Esta guerra significa la culminación del imperialismo europeo
en África. Se aprovechan de su ganado y esquilman sus recursos,
destruyen poblaciones enteras que se opusieron a participar, hubo
revueltas armadas contra ellos, se desestabilizó la economía, la
sociedad, la demografía, la política...”, resume Tomàs, quien detalla
el abandono de cosechas, la alteración de líneas comerciales, el
cierre de manufactureras o la ruptura de las comunidades como consecuencias
directas. “Allí no hubo ni vencedores ni vencidos, solo perjudicados.
No se sacó ningún beneficio”, asegura el economista Antonio Santamaría,
que ha desarrollado los capítulos vinculados a África del sur y
del este.
En esas zonas se generaron tres dinámicas económicas: “Los colonos
blancos se enriquecieron al vender sus productos a las tropas, recibieron
subvenciones y consolidaron su representación en los consejos de
colonias; en cambio, las granjas de los negros se destruyeron y
los excedentes que tenían previstos para las épocas de sequía se
esquilmaron. El resto de africanos ve simplemente cómo desaparece
su fuerza de trabajo”, ejemplifica Santamaría. Los recursos naturales
del continente sufrieron una merma. “Esa pobreza individual acumulada
produce un subdesarrollo profundo en toda la zona. Pierden sus activos”,
señala. El libro revela diferencias en la gestión colonial de los
efectivos para la contienda, tanto de soldados como de porteadores,
entre el principio y el final de la guerra. En la primera época
intentaban convencerlos con sueldos, derechos para sus comunidades
o mejoras materiales, por lo que incluso algunos africanos apoyaron
la participación en la guerra, “pero finalmente el reclutamiento
se ejecuta con procesos similares a los de los cinco siglos de trata
de esclavos en África”, apunta Barril. “Los afectados pronto se
dieron cuenta de que apenas cumplían las promesas, de hecho, dispersaron
a los soldados negros que reclamaban compensaciones para impedirles
que se asociaran”, matiza Santamaría.
El trabajo explica cómo en una primera fase, soldados blancos
de las colonias y europeos se alistaron para luchar en África. “Lo
consideraron una aventura épica, de historias heroicas que recordaban
a los primeros exploradores. Pero pronto pasaron de héroes a pacientes,
las enfermedades fueron criminales”, resume Santamaría. Mientras
duró la guerra, negros y blancos juntaron sus fuerzas. “No obstante,
tras estar codo con codo, después se instauró un racismo feroz.
Incluso cuando al final casi lucharon solo negros contra negros”.
Pásate por Ser humano >> Segregación >>
Semblanzas 3.

Lucía tenía claro que no iba a volver a ilusionarse con cualquiera.
Spoiler: se ilusionó. Entre citas raras, mensajes sin responder,
amigas que ven las red flags antes que ella y decisiones emocionalmente
cuestionables, Lucía intenta entender si el amor moderno es complicado…
o si la complicada es ella. Lágrimas hoy, risas mañana es una comedia
romántica para quienes han llorado por alguien que no merecía ni
un audio de WhatsApp, han confundido química con destino y han dicho
“yo ya aprendí” justo antes de volver a caer. Una novela divertida,
dramática y muy real sobre amar, equivocarse, sobrevivir al ridículo
emocional y reírse después.


Breve historia herética de la Música Clásica es la
audaz y deslumbrante reconstrucción que Alessandro Baricco hace
de la música creada a lo largo de los siglos en Europa. Desenmascarando
los códigos que han permanecido ocultos en la versión oficial de
ese relato, Baricco nos invita a comprender de qué manera los humanos,
inicialmente paralizados por el misterio de los sonidos, llegaron
a producir obras maestras como la Quinta sinfonía de Beethoven o
La consagración de la primavera de Stravinski. ¿Cómo llegaron allí,
y a través de qué aventuras, proezas y errores? La historia de la
música, nos recuerda Baricco, es el recorrido épico de un arte que
hubo de andar un largo camino, durante generaciones, primero persiguiendo
los sonidos y luego domándolos. Una hazaña que, como un péndulo,
se ha movido permanentemente entre la armonía primigenia del cosmos
—una «huella dejada por los dioses»— y el paisaje conquistado por
el hombre. En la oscilación que ha llevado a los músicos occidentales
a viajar entre estos dos extremos reside el secreto del colosal
logro que narra este libro: el de la conquista humana de los sonidos.






Tras el nombre de Lorenzo G. Acebedo se oculta un
escritor que abandonó en su juventud los estudios teológicos por
el retiro monacal y, algún tiempo después, el retiro monacal por
una mujer. En la actualidad reside en un pueblo de La Rioja. La
taberna de Silos fue su primera novela.









Hay formas del amor atrapadas en todos nuestros gestos.
Con el estilo sencillo e intimista que caracteriza a Elvira Sastre,
este libro reúne cuarenta y tres formas de sentir. Desde la mayor
pérdida hasta el clímax del goce, pasando por el sexo, el desamor
y el olvido. Cada uno de esos poemas nos ofrece una manera diferente
de habitar la piel, sentir el corazón y soltarnos el pelo.


¿Quién puede prever cuándo la vida, de golpe, detiene
su curso y nos obliga a mirar hacia adentro, al mar propio? Mara
Campanella nos invita a abordar una travesía donde el océano es
tanto escenario como espejo: un velero inmóvil, dos personas y la
incertidumbre como único horizonte. Atrapados en una isla, Capitán
yella navegan aguas todavía más profundas: las de los recuerdos,
los deseos en pugna y los miedos que anidan bajo la superficie.
Cruzar el Atlántico era el gran proyecto, pero la verdadera aventura
empieza en esa pausa forzada, en el encuentro con la calma: ese
estado tan temido por los navegantes, tan necesario para el alma.
¿Qué se sostiene a flote cuando ya no hay viento?, ¿qué nos une,
realmente, al otro? En esta novela, la reparación del barco es también
la del propio cuerpo, la fe puesta a prueba y la espera de que un
día vuelvan a soplar los vientos. "El barco es una obra viva tiene
la cadencia de las mareas. La mirada de Mara Campanella está hecha
del vaivén de las olas y se traduce en una narración serena y delicada
que viaja a las profundidades. Vale la pena embarcarse, zambullirse
y todo eso que solo puede hacerse en el mar”.


Violette Toussaint es la guarda del cementerio de
un pequeño pueblo de Borgoña. Visitantes ocasionales y habituales
acuden a la casa de esta mujer luminosa y de gran corazón a resguardarse
del frío, compartir confidencias y reconfortarse con el café que
ella les ofrece, entre risas y lágrimas. Su vida transcurre al ritmo
de esas historias íntimas y sus días parecen destinados a ser así
para siempre. Pero, de repente, todo cambia. Un policía llegado
de Marsella se presenta con una extraña petición: su madre, recientemente
fallecida, había expresado el deseo de ser enterrada en aquel remoto
pueblo, en la tumba de un hombre a quien él no conoce. A partir
de ese momento, los acontecimientos toman un giro inesperado: emergen
vínculos hasta entonces ocultos entre vivos y muertos, y algunas
almas que parecían sombrías se revelan, en realidad, llenas de luz.
Tras la extraordinaria acogida de Tatá, llega la intensa historia
de una mujer que, pese a las pruebas de la vida, sigue creyendo
obstinadamente en la felicidad. Con su tan singular talento para
hacer excepcional lo ordinario, Perrin crea, alrededor de Cambiar
el agua de las flores, un mundo lleno de poesía y humanidad.


En esta colección de once narraciones autobiográficas
escritas entre 2011 y 2025, Margarita García Robayo se adentra en
los territorios más íntimos para cuestionar los mitos que solemos
dar por intocables –padre, madre, familia, hogar, intimidad, pareja,
sexo– y mostrar las grietas donde se levanta una vida. Con una franqueza
conmovedora y un humor irónico, nos revela la autopsia de su yo
interior imperfecto y, sin embargo, trágicamente universal. Las
piezas recorren el amor y el enamoramiento, las obsesiones, la amistad
y el deseo. También las contradicciones de la maternidad y las frustraciones
que se arrastran con ella, las mudanzas que reconfiguran el mapa
personal. La relación con los hombres mayores se enreda con la sombra
del padre, mientras las crisis mentales de su madre se observan
desde la cotidianidad, casi como un paisaje doméstico.


De la Trieste ocupada por los nazis al Sarajevo sitiado.
El New York Times comienza su obituario así: Annie
Dillard se adentró en los bosques y salió con un Premio Pulitzer
bajo el brazo. Tenía apenas treinta años cuando Una temporada en
Tinker Creek recibió el premio, en 1975, y la convirtió en una de
las nuevas voces de las letras estadounidenses. «Cuando me llamaron
para contarme que lo había ganado, estaba limpiando espinacas»,
contó a NPR en una de sus últimas entrevistas, en 2016. «Me dijeron
que, a partir de entonces, probablemente no tendría que volver a
hacerlo nunca más. Qué absurdo, con lo que me gusta cocinar». Antes
de convertirse en Annie Dillard, premio Pulitzer, Annie había sido
una niña de curiosidad voraz. Nacida en Pittsburgh en 1945, en una
familia acomodada, creció explorando la ciudad y sus alrededores
con una libertad que muchos años después reconstruiría en An American
Childhood. Recorría los campos, coleccionaba piedras e insectos,
dibujaba, tocaba el piano, bailaba y se entregaba durante temporadas
a intereses que podían llegar a absorberla por completo. Habitaba
ya en ella una búsqueda de intensidad y una necesidad de llevar
la atención hasta sus últimas consecuencias que acabarían convirtiéndose
en dos de las señas de su escritura.

Annie Dillard con Brack Obama en 2014.
Durante sus años como universitaria en Hollins College,
en Virginia, esa curiosidad empezó a adquirir una forma intelectual
y espiritual. Estudió literatura, se acercó a la poesía y comenzó
a leer con profundidad a los trascendentalistas estadounidenses,
pero también la Biblia y otros textos religiosos. La fe sería ese
problema sin resolver al que regresaría durante toda su vida y su
carrera literaria. Tras instalarse en Roanoke, comenzó a pasar largas
horas a orillas de Tinker Creek, observando, tomando notas y tratando
de comprender qué podía revelar el mundo visible sobre aquello que
no podía verse. De esa obsesión surgiría el libro que cambiaría
su vida.
El éxito fue inmediato y, en cierta manera, desbordante.
Dillard era una mujer joven entrando en un territorio literario
que hasta entonces parecía pertenecer casi exclusivamente a hombres.
La crítica encontró rápidamente una fórmula para explicarla, una
nueva Thoreau. Lo que sabemos ahora es que ella era perfectamente
consciente de esa circunstancia. Entre los documentos de Dillard
conservados en la Beinecke Library de la Universidad de Yale se
encuentran Los diarios en los que trataba de convencerse a sí misma
de que Una temporada en Tinker Creek podía encontrar lectores. Su
principal temor: que nadie quisiera leer un libro como aquel porque
lo había escrito una mujer.
Sin embargo, el libro no solo encontró lectores: ganó
el Pulitzer y convirtió a Dillard, con apenas veintiocho años, en
una figura pública. Se multiplicaron las peticiones de entrevistas,
conferencias y apariciones en televisión. Algunos medios llegaron
a prestar tanta atención a su aspecto físico como a su escritura.
La misma condición de mujer que Dillard había temido que pudiera
impedir que su libro fuera leído pasó a formar parte del relato
mediático construido alrededor de ella: una escritora joven y fotogénica
internándose en una naturaleza cuya contemplación literaria había
sido, hasta entonces, predominantemente masculina. Pero esa imagen
escondía en buena medida a la escritora que había detrás. Dillard
rechazaba la etiqueta de escritora de nature writing. A pesar de
sus observaciones minuciosas, pacientes y a veces implacables de
animales, plantas y paisajes, se consideraba más bien una teóloga
que buscaba a Dios por todas partes. Abrumada por la exposición,
se trasladó al noroeste del país, frente a las montañas Cascade,
en Puget Sound. De aquel retiro salió en 1977 Sagrada la materia,
probablemente uno de los libros que mejor permiten comprender qué
clase de escritora era y, también, el favorito de la propia Dillard.

Portada de la primera edición (1974), un libro de
no ficción de 1974 escrito por la autora estadounidense Annie Dillard
. Narrado en primera persona , el libro detalla las exploraciones
de Dillard cerca de su casa y diversas reflexiones sobre la naturaleza
y la vida. El título hace referencia a Tinker Creek, un arroyo situado
en las afueras de Roanoke , en las montañas Blue Ridge de Virginia
. Dillard comenzó a escribir «Peregrina» en la primavera de 1973,
inspirándose en sus diarios personales. Dividido en cuatro secciones
que representan las estaciones del año, el relato transcurre a lo
largo de un año. Se ha publicado principalmente en español bajo
el nombre de Una temporada en Tinker Creek (por la editorial Errata
Naturae), aunque algunas ediciones o menciones antiguas y en otros
idiomas lo titulan directamente como Peregrina en Tinker Creek.
Apenas 76 páginas divididas en tres partes, a medio
camino entre el ensayo, la meditación metafísica y el poema, que
le exigieron catorce meses de trabajo a tiempo completo. En ellas
aparece lo que, más allá del nature writing, vertebra toda su mirada:
la fe y el misterio. Esa distinción es crucial para leerla. Dillard
puede pasar horas observando un arroyo, un insecto o un pájaro,
pero lo que intenta comprender a través de ellos es algo mucho más
difícil: cómo reconciliar la idea de un Dios benevolente con la
crueldad de la naturaleza. Ese mismo hilo introspectivo recorrerá
también sus libros posteriores, incluso cuando la naturaleza deje
de ocupar el primer plano. Su atención se irá desplazando hacia
la memoria y, cada vez más, hacia la escritura. En La vida en la
escritura, publicado originalmente en 1989 y hasta ahora inédito
en España, el misterio ya no está únicamente en el mundo que observa,
sino en el propio acto de escribir: en la soledad, la disciplina
y la renuncia que exige una vida entregada a la literatura. «¿A
qué puede prender fuego una artista sino a su propio mundo?», había
escrito años antes en Sagrada la materia. Buena parte de su obra
posterior podría leerse como una prolongación de esa pregunta. Con
los años, Dillard fue apartándose también de la vida pública. Cada
vez concedía menos entrevistas y terminó por renunciar casi por
completo a explicar sus libros, convencida de que la obra debía
sostenerse por sí misma y de que la escritora no tenía por qué permanecer
a su lado interpretándola. Una de sus últimas apariciones públicas
tuvo lugar en 2015, cuando acudió a la Casa Blanca para recibir
de manos de Barack Obama la Medalla Nacional de las Humanidades,
concedida por sus «profundas reflexiones sobre la vida humana y
la naturaleza». Después, Annie se retira.
Puede que por ello resulte tan difícil comprender
que una escritora de la magnitud de Annie Dillard haya podido ir
desapareciendo poco a poco de nuestros espacios de lectura. Ganadora
del Pulitzer a los veintiocho años y reconocida durante décadas
como una de las prosistas estadounidenses más singulares de su generación,
buena parte de su obra llevaba años fuera de circulación en España
y algunos de sus libros fundamentales ni siquiera habían llegado
a traducirse.

Nació en Pittsburgh, Pensilvania, en 1945. Cursó estudios
de Literatura en la Universidad de Hollins, Virginia, y redactó
su tesis doctoral sobre la figura de Henry David Thoreau y la función
metafórica de la laguna de Walden. En 1975, antes de cumplir los
treinta años, recibió el Premio Pulitzer de Ensayo por Pilgrim at
Tinker Creek (Errata naturae, 2017). Desde entonces cultivó
casi todos los géneros: es autora de varios ensayos, dos novelas,
diversos volúmenes de poesía, otros tantos de crítica literaria
y un libro de memorias. Sin duda alguna, es una de las más importantes
escritoras norteamericanas vivas, y entre sus libros cabe destacar
Enseñarle a hablar a una piedra, Holy the Firm, The Writing Life
o For the Time Being. Por otro lado, durante más de veinte años
ha simultaneado sus incontables viajes y su labor como escritora
con la tarea docente, su otra gran pasión, en el Departamento de
Literatura de la Universidad de Wesleyan, Connecticut. En 2015 recibió
de manos del presidente Barack Obama la Medalla de las Artes y las
Humanidades, el máximo galardón cultural de su país.

El prestigio literario no siempre garantiza la permanencia
y, cuando hablamos de autoras, ni siquiera los grandes reconocimientos
parecen suficientes para asegurar un lugar en el canon. La historia
de la literatura está llena de mujeres premiadas, celebradas y reconocidas
en su tiempo cuya obra, unas décadas después, ha dejado de editarse,
de circular. Autoras como Dillard o en España, Elena Quiroga, encarnan
esa paradoja con especial claridad. Una parte sustancial de su obra
terminó siendo difícil, cuando no imposible, de encontrar para los
lectores en español. Porque para que una autora forme parte verdaderamente
del canon no basta con que su nombre figure como una nota al pie
en la historia de la literatura. Sus libros tienen que seguir estando
disponibles. Tenemos que poder leerlas. Hay que traducirlos, editarlos
o reeditarlos, conseguir que permanezcan en las librerías, que se
escriba y se hable sobre ellos, que encuentren nuevas manos y vuelvan
a formar parte de la conversación literaria. Exige ese trabajo material,
constante y muchas veces agotador. No basta con reconocer a las
escritoras, sino hacer posible que sigamos leyéndolas.
Una familia –padre, madre e hijo– acaba de llegar
de vacaciones a un pueblo junto al mar. Han alquilado la casa y
el coche soñados. Mientras se desplazan lentamente en su Mercedes
descapotable rojo por la calle principal del pueblo, atravesando
una multitud vestida con ropa veraniega y encajonada entre dos hileras
de tenderetes, el niño roba su sombrero de paja a un vagabundo.
El niño y sus padres no dan importancia a esa acción espontánea
y casi inocente. Pero es esta nimiedad la que, poco a poco, provoca
acontecimientos que cargan la atmósfera de tensión.

O quizá tan solo revelan una amenaza que ya estaba
ahí: en los conflictos que discurren bajo la convivencia aparentemente
pacífica de la familia, en la inquietud creciente del niño, en la
obsesión que mueve al vagabundo a introducirse en la casa de vacaciones
de los recién llegados. En Bajo la luna negra todo sucede sin vuelta
atrás, sin que podamos explicarnos por qué las decisiones más aparentemente
intrascendentes de los personajes los van empujando a un drama que
es, a la vez, catástrofe y salvación.

David Szalay aborda el deseo y la fisicidad en la
novela 'La carne': "Primero somos cuerpo" El escritor anglohúngaro
David Szalay ha publicado en castellano y catalán 'La carne', novela
con la que ganó el Premio Booker 2025, un friso por la Europa de
las última décadas en la que aborda temas como el deseo, la masculinidad,
la fisicidad, las diferencias sociales o la inmigración:


Vicente Luis Mora presenta un mundo de la literatura
contemporánea habitado por editoras que no leen, escritores repulsivos,
trepas, monstruos, autoras exhibicionistas, periodistas culturales
vagos, impresores, agentes literarias, presentadores de televisión,
traductores y matarifes, en un 23 de abril que quizá no tenga fin.
Coral P. Mengual, huérfana, filósofa y precaria, piensa que la suya
es una vida normal hasta que todo cambia por completo en un solo
día: un Sant Jordi que va a depararle una inverosímil secuencia
de acontecimientos.


Hace más de cinco mil años, entre las aguas del Tigris
y el Éufrates, surgió la primera civilización de la Historia. En
Mesopotamia nacieron la escritura, las matemáticas, la astronomía
y algunos de los primeros imperios. Por sus ciudades caminaron reyes
auténticos y legendarios como Sargón de Acad, Hammurabi o Gilgamesh,
princesas y sacerdotisas, escribas, guerreros, comerciantes y astrónomos
que dejaron grabadas en arcilla las primeras huellas escritas de
la humanidad. Gracias a tablillas, inscripciones, cartas, poemas,
registros comerciales y los últimos hallazgos arqueológicos, Moudhy
Al-Rashid reconstruye la fascinante historia de Mesopotamia desde
una perspectiva única: la de los objetos y las personas que vivieron
en ella. A partir de estatuas reales, monumentos de guerra, leyes,
rituales, recibos de cerveza, nanas para dormir a un bebé, las torpes
letras de los primeros escolares de la Historia o las huellas de
un perro sobre una tablilla recién moldeada, descubriremos un mundo
de conquistas, creencias, ciencia y vida cotidiana. Entre dos ríos
es un viaje fascinante al nacimiento de la civilización y de la
historia. Una obra imprescindible para descubrir el mundo en que
surgieron la escritura, la ciencia, las ciudades y los imperios,
y para comprender cómo, entre el Tigris y el Éufrates, la humanidad
empezó a contarse a sí misma.


Nacido en Nueva York en 1924, Baldwin se describía
a sí mismo como «negro, feo y pobre». Hijo de madre soltera, nunca
conoció a su padre biológico y mantuvo una relación muy conflictiva
con su padrastro, un estricto predicador baptista –relación que
Baldwin retrataría en su novela autobiográfica Ve y dilo en la montaña,
de próxima aparición en Sexto Piso–. Pese a que vivió gran parte
de su vida en Francia, Baldwin desempeñó un papel muy activo en
la lucha por los derechos de los afroamericanos y los homosexuales
en Estados Unidos. Falleció a causa de un cáncer de estómago en
Saint-Paul-de-Vence, Francia, en 1987. La obra de Baldwin explora
los entresijos de las desigualdades raciales, la libertad sexual
y la lucha de clases. Entre sus novelas destacan Otro país, El blues
de Beale Street y El cuarto de Giovanni, publicada originalmente
en 1956 y que si bien alcanzó inmediata popularidad entre la comunidad
gay, también provocó escándalo en un Estados Unidos en el que declararse
homosexual todavía sería ilegal durante muchos años. Hoy El cuarto
de Giovanni es considerado un clásico fundacional de la literatura
queer, y Baldwin uno de los grandes novelistas del siglo XX.


Huérfana a los diecinueve años, Lily Bart es acogida
por una tía en el seno de los más antiguos clanes de la sociedad
neoyorquina. Diez años después, aún no se ha casado, y ni su exigua
renta personal ni la generosidad condicional de su protectora han
hecho nada para favorecer su independencia. «Una chica no tiene
más remedio, un hombre sólo se casa si quiere»: la crudeza de este
axioma acaba imponiéndose a cierta edad, y Lily, hermosa, inteligente,
con clase, educada para «ser un adorno», se ve empujada al mercado
del matrimonio. «Incapaz de casarse por dinero, pero igualmente
incapaz de vivir sin él», aspira a «una situación en la cual la
actitud más noble fuera también la más fácil». La complejidad de
su deseo no se ajusta a la realidad de sus oportunidades, y Lily
irá poco a poco extraviándose y descendiendo en un mundo de feroces
convenciones secretamente regido por la manipulación, el desafecto,
el engaño y el chantaje. La casa de la alegría (1905) fue la novela
que consagró a Edith Wharton, saludada desde su publicación como
un clásico norteamericano… aunque no faltó quien le reprochara «el
ingenio adusto del cínico sofisticado o, aún peor, de la mujer cínica».
Hoy nadie se resiste a las semblanzas agudas y a las finísimas disecciones
de una escritora que supo ver con un ojo antropológico la rica sociedad
a la que pertenecía.


Casandra, Caleb y Calia son tres hermanos a cada cual
más insólito. Casandra, la mayor, siente atracción sexual por los
objetos; Caleb, el mediano, provoca la muerte a todo animal que
se acerque a él; por último, Calia, la más pequeña, permanece en
silencio todo el tiempo y tiene un talento especial para el dibujo
hiperrealista de animales. Su padre, un militar tartamudo, cae en
desgracia del Abuelo Bigotes, líder del país y, por la frustración
que esto le provoca, empieza a hacer la vida imposible a sus hijos,
especialmente a Casandra, que se ha enamorado de un puente y le
impide ir a verlo y desfogar así sus deseos más íntimos. De esta
forma, los hermanos tendrán que aliarse para terminar con la dictadura
impuesta por el padre, ante la pasividad de una madre obsesionada
con el psicoanálisis y que odia a sus hijos.


Todos los relatos que integran este libro comienzan
con una frase que se ha tomado prestada de los diarios de Franz
Kafka, un punto de partida extraordinario para adentrarse en las
atmósferas de Bibiana Candia.
Bibiana Candia (A Coruña 1977). Estudió Filología
Hispánica y trabajó como funcionaria en la Universidad de A Coruña.
En el año 2011 se mudó a Berlín para dedicarse profesionalmente
a la literatura y en 2013 publicó su primer libro de poesía La rueda
del hámster.


Pásate por Intro >> Resumen temático
>> Bibiana Candia.

Mila tiene cincuenta años. Nació en un país del Este,
pero ahora sobrevive en París en casas ajenas entre trabajos precarios,
atrapada en una soledad cada vez más espesa. Su vida, moldeada a
golpes, la ha ido arrastrando hacia el alcohol y la humillación.
En el centro de todo ha estado siempre su padre: tan tierno como
irresponsable, tan luminoso como tóxico. Periodista bohemio y alcohólico,
fue quien la enseñó a escribir, pero amó los libros más que a su
hija y murió sin decirle lo que ella necesitaba.


La madre de la narradora le enseñó desde niña que
existen personas con presencia y otras incapaces de dejar huella.
Actriz frustrada, brillante y contradictoria, convirtió aquella
idea en una obsesión familiar y, tras su muerte, su hija intenta
comprender quién fue realmente mientras indaga en una infancia marcada
por el teatro, las mentiras, los amores fallidos, la enfermedad
y la sensación constante de no saber cuál es su lugar en el mundo.
A través de un mosaico de recuerdos donde conviven humor, tristeza
y ternura, Jente Posthuma explora la identidad, el duelo, las relaciones
familiares y las historias que heredamos de quienes nos precedieron.
Una reflexión inteligente y profundamente humana sobre lo que dejamos
en los demás y sobre el deseo universal de no desaparecer del todo.
Jente Posthuma (Enschede, 1974) debutó con Mensen
zonder uitstraling en 2016, éxito de crítica y ventas, que fue nominada
a los premios Dioraphte Literatour, al Premio Hebban Debuut y al
ANV Debutanten. Su segunda novela, En lo que preferiría no pensar
(2020), fue preseleccionada para el Premio de Literatura de la Unión
Europea y ha sido traducida al inglés, español y búlgaro.



Emilio, un mexicano que lleva más de diez años viviendo
en Barcelona, se enfrenta a una pregunta que había evitado durante
toda su vida: ser o no ser padre. Cuando Sofía, su esposa, le plantea
la posibilidad de tener un hijo, la duda abre una grieta que lo
obliga a revisar su propia historia familiar. Ese replanteamiento
lo conduce a un vínculo inesperado: una media hermana a la que nunca
conoció, hija de un padre ausente que dejó tras de sí una herencia
emocional. A través de una correspondencia tardía, Emilio empieza
a comprender que su rechazo a la paternidad no es una decisión racional,
sino una forma de defensa. Tras una pérdida irreversible, el viaje
de regreso a México se convierte en un intento de ajustar cuentas
con el pasado. Allí, el reencuentro con su media hermana —una joven
cineasta obsesionada, a su vez, con la figura paterna— no ofrece
reparación ni redención, pero sí la posibilidad de un vínculo nuevo.

Puedes acercarte a El silencio que nos une (Tusquets,
2023), novela que sigue la vida de dos adolescentes, Carlitos y
Lucía, criados en el cambiante e incierto México de principios de
los noventa (durante el tramo final del salinismo) mientras intentan
asimilar el entorno político y violento de sus familias.

Una investigación inédita sobre los safaris humanos
de Sarajevo, donde el asesinato se convirtió en un negocio turístico
En los años noventa, durante el asedio de Sarajevo, adinerados extranjeros
procedentes de distintos países occidentales pagaron sumas exorbitantes
para acompañar durante todo un fin de semana a los francotiradores
del ejército serbobosnio y disparar contra personas. Durante el
asedio de Sarajevo en la década de los noventa (entre 1992 y 1995),
extranjeros adinerados de países occidentales pagaron grandes sumas
de dinero para unirse a los francotiradores del ejército serbobosnio
y disparar contra civiles indefensos. Los participantes eran llamados
«tiradores de fin de semana» o «arqueros», mientras que las víctimas
civiles —con preferencia por niños y mujeres jóvenes— recibían el
nombre en clave de «ciervos» para camuflar la actividad.

Rafael Chirbes (1949-2015) es uno de los novelistas
españoles más reconocidos de las últimas décadas, y "Crematorio",
aparecida en octubre de 2007, posiblemente sea la gran novela que
aspiró a escribir sobre la España de su tiempo. Con el auge del
sector inmobiliario de fondo, el escritor recrea las vivencias y
pensamientos del constructor Rubén Bertomeu, de Mónica, su segunda
mujer, de su antiguo socio, Ramón Collado, o de su hija Silvia,
durante la calurosa mañana de julio que sigue a la muerte del hermano
de Rubén, Matías, en la ficticia localidad mediterránea de Misent.
La contraposición de circunstancias y juicios de los personajes
evidencia las tensiones entre ellos y los conflictos generacionales
y de clase de los colectivos a los que representan: empresarios,
obreros, políticos, intelectuales o emigrantes. Esta edición incluye
un estudio introductorio que detalla la trayectoria literaria de
Chirbes y analiza los aspectos esenciales de una de sus mejores
obras, así como una anotación que trata de facilitar la comprensión
de la novela y de cifrar sus claves conceptuales y estilísticas.


En Reikiavik, Katla, una joven socióloga, se hunde
tras el feminicidio de su amiga Sofía. Al descubrir que su abuela
había participado en la gran huelga de mujeres isleñas, decide transformar
su dolor en lucha: lanzar una huelga mundial contra la violencia
y las desigualdades. Este soplo de rebelión pronto traspasa fronteras.
En Tokio, Michiko, embarazada, sufre humillaciones y acoso en el
trabajo por haber «perturbado» el orden establecido. Destrozada,
se refugia en casa de sus padres; su hermano, un recluso, revela
su historia en Internet, despertando la ira de las mujeres japonesas.
En El Salvador, Ana María, una trabajadora agotada, soporta a la
vez la miseria, la violencia social y el encarcelamiento injusto
de su hija. Cuando su fábrica cancela la prima que debía financiar
un regalo para su hija, se rebela, provocando una cadena de solidaridades
inesperadas. En Francia, Aya, una doctora senegalesa agotada, regresa
a su país para recargar energías; Allí salva a una niña víctima
de ablación y finalmente se enfrenta a su propio trauma. Sin conocerse
entre sí, todas están decididas a decir «no» a su situación ya luchar.
A medida que se acerca el 8 de marzo, el movimiento parece imparable:
¿podría un día de huelga cambiar la historia y abrir un futuro de
justicia y solidaridad para las mujeres de todo el mundo? En sus
vidas, como en las nuestras, un día puede cambiarlo todo.

Gabaón es un pueblo al borde de un cortado, frente
al mar, pero también un colegio, un orfelinato, un monasterio. Allí
conviven sesenta y una monjas atareadas y llenas de propósito. Y
tres curas indolentes con el enjuto y vertical padre Alén al frente,
con su voz de rallador de pan a un suspiro de la madre Adriana y
sus enormes gafas. Y una niña acaso endemoniada en una habitación
sin ventanas. Y el Hombre Guapo dentro de ella. Y un enjambre de
personajes extraviados para enturbiarlo todo. Con tan improbables
ingredientes, Rodrigo Cortés construye una novela deslumbrante.
La historia de un lugar, de una niña, de un amor, pero ante todo
la historia de dos voces: la del narrador, precisa y tallada, y
la de la propia niña, de lengua dislocada y silvestre, tumultuosa,
capaz de contar el espanto con naturalidad casi cómica. Poética,
bífida y salvaje, Hija del cielo convierte un lugar remoto en un
universo sin fondo, consagrando a Rodrigo Cortés como uno de los
escritores más libres y genuinos del panorama literario actual.


Miguel Hernández (1910-1942), poeta del amor trágico
y de la lucha del pueblo frente al fascismo en el marco de la Guerra
Civil, además de combatiente en los primeros meses del conflicto
y comisario político, fue reportero bélico en la primera línea fuego
entre 1937-1938. Por ello, su obra periodística, brillante precedente
del "nuevo periodismo" de los sesenta e inseparable de su producción
poética, constituye un testimonio directo de unos hechos dramáticos
muchas veces manipulados y banalizados. Frente a visiones históricas
parciales ya hueras recreaciones novelísticas sobre el conflicto
bélico español, El hombre acecha al hombre, que recoge por primera
vez de forma completa y anotada el corpus periodístico hernandiano
de guerra acompañado de fotografías originales del periodo 1936-1939,
nos ofrece una privilegiada, viva ya la vez dolorosa ventana al
día a día de un enfrentamiento en que se decidióa el futuro de España
pero también, como se demostró de manera terrible entre 1939-1945,
el destino de toda Europa en un marco de lucha a muerte entre democracia
y totalitarismo.


Textos históricos del ingeniero y etnógrafo aficionado
belga Gustave Verniory.
Recoge vivencias y notas de su estancia en el sur
de Chile entre 1889 y 1899, poco después de la ocupación militar
de la Araucanía por el Estado chileno. Un registro de la cultura
mapuche a través de su llegada para la construcción de redes ferroviarias.


Isla de Büyükada, Turquía, 2017. Una familia se reúne
para celebrar el centenario de la bisabuela, la famosa artista Sirin
Saka, pero lo que debía ser una emotiva fiesta se convierte en una
investigación sobre el pasado, tanto de esa familia como del país.
En la mesa del desayuno es una novela a varias voces: la de Selin,
la bisnieta de Sirin; la de Nur, la nieta; la de Sadik, el mayordomo,
y la de Burak, un periodista amigo (y examante) de Nur que ha sido
invitado por Fikret, el otro nieto, para que escriba un artículo
que ensalce la carrera artística de la bisabuela. Esa polifonía
permite, además de sumergirse de manera más fiel en los diferentes
personajes y sus puntos de vista, ir atrás en el tiempo, en el recuerdo.
Así es como se va desvelando poco a poco un secreto familiar que,
cuatro generaciones después, sigue teniendo consecuencias. Como
hiciera en su anterior novela, El silencio de Sherezade, Defne Suman
entrelaza la historia individual de sus personajes con la de Turquía.
Aborda de nuevo la amnesia social impuesta por el Estado turco sobre
lo sucedido durante el siglo pasado, en el contexto de las guerras
ruso-turcas y el aciago destino de los rumíes. Las generaciones
más jóvenes sufren una pérdida de memoria heredada, y quieren saber
la verdad. Como los descendientes de Sirin Saka.
Pásate por Intro >> Resumen temático
>> Defne Suman.


En este libro, Fernández Mallo aborda una originalísima
idea, la unión de la Inteligencia Artificial con los ángeles caídos,
para sacar a la luz multitud de insospechados resultados, caminos
e ideas que cambian la forma de ver las Inteligencias Artificiales.
Una vez más, Fernández Mallo nos abre una puerta que estaba sin
abrir. Con la dúctil y comprensible combinación de campos del saber
a la que nos tiene acostumbrados, explora todo ello desde la física,
la antropología, la metafísica y la teología, proponiendo un nuevo
marco de pensamiento para la IA. Y es que cuando hablamos de Inteligencia
Artificial estamos ya partiendo de un abuso del lenguaje, de una
«metáfora consentida» –la IA ni es inteligente ni es propiamente
artificial–, pero lo que sí sabemos con seguridad es que nuestro
empeño por crear algo que como humanos nos supere se encuentra ya
larvado en el origen del Homo sapiens, en una pulsión libidinal
que se halla directamente relacionada con nuestro eterno deseo de
crear un dios: pretendemos crear una definitiva IA por el mismo
motivo por el que levantamos sistemas religiosos y divinidades a
las que pedimos que nos solucionen los problemas. El discurso social
atribuido a la IA responde así a un sistema de creencias religiosas,
uno más en la larga lista que antropológicamente nos ha conformado
como seres humanos.
Pásate por Intro >> Resumen temático
>> Agustín Fernández Mallo.


Descalza es una historia de amor descarnado, obsesivo
y turbulento. A través de la voz de un narrador convencido de estar
viviendo su última aventura sentimental, el relato sigue la relación
entre un escritor que intenta dar sentido a su propia deriva y Verónica,
una mujer apasionada sensual y emocionalmente imprevisible. Lo que
comienza como un encuentro casual se transforma pronto en un vínculo
intenso, marcado por el deseo, la dependencia y unas delirantes
fantasías sexuales que arrastran al narrador, imprevisiblemente,
al cielo o al infierno. Un relato sobre la pasión y el peligro de
convertir la propia vida en literatura.
Pásate por Intro >> Resumen tématico.




Yrsa se siente desanimada. Está harta de su programa
de doctorado, de investigar sobre el afropesimismo y de los universitarios
arrogantes a los que tiene que complacer en sus clases. Pero, sobre
todo, está harta de los hombres de su vida, en especial los que
se portan mal. Cuando su mejor amiga, Nina, le confiesa que ha tenido
una aventura con un profesor y que él le ha robado su investigación,
Yrsa se enfurece. En el patio de la universidad, Yrsa se topa con
dicho profesor y es testigo de su muerte: un desafortunado incidente
con una botella de San Pellegrino y una alergia a las abejas. Lo
que ve esa tarde despierta algo en ella: la fascinación por el asesinato.
Envalentonada, Yrsa decide que quiere volver a sentir esa euforia
y, al poco tiempo, no hay hombre maleducado y machista a su alrededor
que esté a salvo de ella. Con cada asesinato, Yrsa siente cada vez
con más fuerza que tiene un propósito: por fin ha encontrado una
utilidad para su tesis. Pero ¿durante cuánto tiempo podrá seguir
justificando los asesinatos en nombre del feminismo y de la solidaridad
racial? ¿Logrará esta masacre calmar su rabia y su sed de venganza?
¿Cuánto tardarán sus actos y los viejos secretos familiares en atormentarla?



¿Qué pasa con la riqueza, y qué ocurrió con Lina y
Goyo, dónde están? ¿Qué pasó con el coche, si no está donde originalmente
lo aparqué? Así que, si soy rico, ¿dónde debería comprar una casa,
o no debería comprar ninguna en absoluto? No es bueno donde estoy,
se pregunta el protagonista en su monólogo. La novela corta es una
de las narrativas más directas de Lamar Fría, donde poco a poco
se dibuja el carácter de un hombre y se revelan episodios y secretos
de su vida, de su matrimonio. Somos testigos del progresivo desmoronamiento
de una mente, la incertidumbre de la vida cotidiana, la vulnerabilidad
de nuestra percepción y conciencia; aspectos que reaparecen continuamente.
El lenguaje es minimalista; como es habitual en el autor, nos presenta
la historia casi a través de un número incontable de marcos temporales,
interrumpidos o impulsados por diálogos agitados, a veces extendidos
a lo largo de varias páginas. A veces estamos en el pasado, otras
en el presente y otras en un mundo imaginado o alucinatorio, donde
la cuestión fundamental es procesar o no la muerte. Descubrimos
que el título es solo un disfraz, pues no tiene que ver con la riqueza;
se trata de otra cosa. Los eventos se sitúan en lugares andaluces,
pero en realidad no importa dónde estemos; podemos estar en cualquier
lugar y casi en cualquier momento.


En 1868, el reinado de Isabel II vive una nueva crisis
que no puede resolverse ya con un mero cambio de gobierno. En las
principales ciudades, el malestar frente a los abusos y la corrupción
abonan el camino a un cambio de régimen. La revolución conocida
como la Gloriosa acabará triunfando, pero las dificultades políticas
y económicas impedirán mantener la cohesión imprescindible para
sostener la nueva experiencia democrática. En las insurrecciones
de otoño de 1869, Valencia fue protagonista de un levantamiento
que el general Primo de Rivera sofocó a sangre y fuego, a costa
de casi mil muertes, tras nueve días de durísimos combates. En ese
contexto, el joven francés Marc Marteau viajará entre Madrid y Valencia
para buscar el rastro de su padre, un revolucionario español que
conoció a su madre cerca de Burdeos y que regresó a su país natal
antes de ver nacer a su hijo. Marc se verá atrapado por el torbellino
político español, preñado de intrigas y conspiraciones, al tiempo
que descubrirá los extraños secretos de su familia y la existencia
de una clandestina fraternidad que combate a las fuerzas del oscurantismo
y la intolerancia a través del rescate y la difusión de libros prohibidos.


Pasó en Londres y era de noche: Lucas Graffe creyó
haber matado a un hombre, pero la realidad se encarga ahora de desbaratar
sus planes y de obligarle a un acto de expiación insólito. Le acompañan
en esta experiencia vital su hermano y un grupo de amigos más o
menos fieles, más o menos cuerdos, pero todos absolutamente extravagantes
y dispuestos a hacer pequeñas lo-curas con tal de dar sabor a su
trajín diario. Así, mientras seguimos a Lucas en su búsqueda del
perdón, conoceremos al apocado Clement, a Louise y a sus hijas,
a la inolvidable Joan, a Bellamy James, y a tantos otros, que llenan
con sus cuitas las calles de Londres, una ciudad que parece respirar
aquí un aire especial que la hace más seductora que nunca. Si la
venganza es un plato que se sirve frío, Murdoch nos ofrece en La
negra noche un festín de altos vuelos que nos devuelve al gusto
por la gran literatura. «Una novela tan hermosa y rica como las
mejores comedias de Shakespeare.» The Independent La opinión del
editor: Empezamos a plantearnos la creación de la Biblioteca Iris
Murdoch gracias a la insistencia de muchos colaboradores, entre
ellos Álvaro Pombo. Ahora este proyecto se hace realidad con La
negra noche, la primera de una larga serie de novelas que Lumen
irá incorporando con mucha ilusión y orgullo a su catálogo.

Germinal (1885), la decimotercera novela de la serie
Rougon-Macquart que Émile Zola dedica al proletariado de la mina,
narra la historia de Étienne Lantier, un maquinista en busca de
trabajo, que llega a Montsou. El escritor describe, de una forma
descarnada, el mundo sombrío y mísero de la mina, retratando a un
grupo de personas que vive ahogado en condiciones infrahumanas y
por cuyas venas el escritor hace correr el odio y el rencor, seres
humanos que se extenúan trabajando en medio de una terrible frustración.
Los sueños de juventud, la búsqueda del amor, todo choca contra
la realidad siniestra de la mina, que se cobra vidas y apenas permite
vivir a los que logran salir de su oscuro pozo. Pero cuando falta
el pan, los mineros inician una huelga hace brotar en todos y cada
uno lo mejor y lo peor del ser humano, y aunque su desenlace puede
dar la sensación de fracaso, el título de la novela lo dice todo,
y es que no se puede perder la esperanza completamente porque queda
una semilla que algún día germinará. Ellos no han hecho más que
sembrarla.


El sol de los moribundos (Le soleil des mourants)
es la última novela y testamento literario del escritor francés
Jean-Claude Izzo, publicada originalmente en 1999 y editada por
primera vez en castellano por Sajalín Editores.

Pásate por Intro >> Resumen temático
>> Jean-Claude Izzo.

Cada año, Jacobo Bergareche organiza un torneo de
mus en memoria de su hermano Roque. La tarde en que se celebra,
mientras negocia con Amadou –el joven encargado del local– la hora
del cierre, se anima a contarle la historia de su hermano, asesinado
en África. Lo hace con la esperanza de conmoverlo y poder alargar
la jornada. Amadou le responde con la suya: la de un niño de doce
años que huyó de su casa en Guinea-Conakri junto con cinco amigos
para llegar a Europa. El viaje duró cuatro años, solo dos de ellos
lo lograron. Ese encuentro impulsa a Bergareche a viajar con Amadou
hasta la aldea de la que partió y a interesarse por las circunstancias
de tantos migrantes invisibles. Y de esa experiencia surge Tío grande,
una obra en la que la historia de su hermano se entrelaza con la
de Amadou y con otros recuerdos del autor en un espejo inesperado
de ausencias, peligros y esperanza. Un libro sobre los vínculos
insospechados que a veces nacen del dolor y la pérdida, y sobre
el poder de las historias para ayudarnos a atravesar el duelo.

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