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1 de Noviembre de 2025

Suzanne Simard, experta mundial en ecología forestal, nos presenta en este libro la vida secreta de los árboles y nos revela un hecho fascinante: los árboles no son simplemente una fuente de madera, sino que pertenecen a un complejo circuito de vida interdependiente. En el bosque, los árboles se comportan como criaturas sociales y cooperativas conectadas a través de redes subterráneas a través de las cuales se comunican su vitalidad y sus vulnerabilidades, y tienen vidas comunitarias no muy diferentes de las nuestras. Con un estilo claro y accesible, la autora nos explica cómo durante cientos de años los árboles han evolucionado: se perciben unos a otros, aprenden y adaptan sus comportamientos, reconocen a los vecinos y recuerdan el pasado. Los árboles, nos revela Simard, pueden tomar decisiones sobre el futuro, advertir de peligros y montar defensas, y competir y cooperar entre sí con sofisticación; comportamientos todos ellos atribuidos a la inteligencia humana y que son la esencia de las sociedades civiles. Pero el descubrimiento más relevante de Simard es la existencia de las Madres árbol: las fuerzas misteriosas y poderosas que desde el centro del bosque conectan y sostienen a todos los que las rodean.

En busca de la Madre árbol es también un relato personal en el que la autora nos cuenta su vida en el mundo maderero de las selvas tropicales de la Columbia Británica, cómo pasó su infancia catalogando los árboles del bosque, llegó a amarlos y respetarlos, y acabó embarcándose en un viaje de lucha y descubrimiento. Esta es una historia de amor y pérdida, de observación y cambio, de riesgo y recompensa, en la que Simard nos descubre que la investigación científica va mucho más allá de los datos y la tecnología. En este libro, Simard nos explica quiénes somos y nuestro lugar en el mundo. A través del descubrimiento de las Madres árbol, que nutren el bosque tan profundamente como lo hacen las familias y las sociedades humanas, comprenderemos también cómo estos los lazos permiten toda nuestra supervivencia.

Suzanne Simard ha desarrollado teorías y realizado experimentos para demostrar cómo los árboles son capaces de comunicarse entre sí. Ha utilizado carbono radioactivo para medir el flujo y el intercambio de carbono no sólo entre árboles de la misma especie, sino entre especies diferentes. Descubrió que los abedules y los abetos de Douglas comparten carbono. Los abedules reciben carbono extra de abetos de Douglas cuando uno de ellos pierde las hojas; por su parte, los abedules suministran carbono a los abetos de Douglas que se encuentran en sombra.

Simard ayudó a identificar algo conocido como árbol núcleo, o "árbol madre". Las cuales son los mayores individuos dentro del bosque y que actúan como núcleos dentro de una vasta red de micorrizas. Un árbol madre ayuda a las plántulas infectándolas con hongos y suministrando los nutrientes que éstas necesitan para crecer. Descubrió también que los abetos de Douglas suministran carbono a los abetos jóvenes. Sus investigaciones mostraron que los árboles enviaban carbono hacia abetos que descendían de un árbol madre específico, y no hacia abetos jóvenes aleatorios que no tenían parentesco con el árbol madre estudiado. Sus estudios han proporcionado valiosa información sobre como los árboles cambian la estructura de sus raíces para abrir espacio a los árboles jóvenes.

El abeto de Douglas es un árbol del género Pseudotsuga originario de Norteamérica.

Simard descubrió que los abetos usan la red fúngica para intercambiar nutrientes con los abedules, durante el transcurso de las diferentes estaciones meteorológicas. Por ejemplo, los árboles de diferentes especies pueden ceder azúcares unos a otros, pues los déficits ocurren de acuerdo con cambios estacionales. Este es un intercambio bastante beneficioso entre coníferas y árboles caducifolios, dado que sus déficits de energía ocurren en distintos periodos de tiempo. Los beneficios de esa cooperación subterránea (se realiza por medio de las raíces), parece que son una salud más fuerte, mayor fotosíntesis y una mayor resiliencia en situaciones de dificultad.

Simard es una firme defensora de la popularización de la ciencia. En la Universidad de Columbia Británica inició con sus colegas las doctoras Julia Dordel y Maja Krzic el programa Communication of Science Program TerreWEB, que ha formado a estudiantes de grado para convertirse en mejores comunicadores de las investigaciones desde 2011. Simard ha aparecido en diversas plataformas de carácter no científico, como el documental “Do trees communicate”, en conferencias de TED (conferencia) y en el documental “Intelligent trees”, donde aparece junto al científico Peter Wohlleben.

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En Canillejas hay un edificio de renta antigua sobre el que pone los ojos un fondo de inversión para comprarlo y echar a los vecinos. El bloque de pisos alberga a veinte familias y el bar del Julito. En él vive el Botas, protagonista de la novela Yonqui, que, junto a personajes de otras novelas del autor como Zip, el Tijeras o el Pirri empiezan a organizarse para intentar salvar el edificio. Esas acciones legales llevadas a cabo junto a diversas organizaciones parecen no ir a ningún lado, por lo que deciden diseñar un plan para que el fondo de inversión se eche atrás, y quien lo diseña es el Banderines, cerebro del atraco a un almacén de jamones que se describe en la novela 5 Jotas. ¿Conseguirán entre acciones legales e ilegales que el fondo de inversión deje de interesarse por el edificio? Paco Gómez Escribano vuelve con una historia de denuncia social y de lucha por los derechos de las clases más desfavorecidas. Además, ha querido homenajear a los lectores, reuniendo a los personajes que quedan vivos de sus once novelas anteriores.

Hay días en los que Eva ya apenas recuerda la voz de Simon, en los que le cuesta imaginar cuál era su tono exacto, la cadencia de sus frases. Como si algo se hubiera secado en su interior, como si una consunción íntima impidiera que fluyeran las palabras, poco a poco Simon zozobra en el mutismo y el ensimismamiento. Han pasado décadas juntos, la mayor parte de su existencia: médico él, maestra ella, se han acompañado y ayudado, han tenido tres hijas que han criado en un hogar confortable. Ahora Eva intenta aceptar y afrontar ese silencio que se apodera de su vida diaria. En esa nueva y desconocida soledad, el pasado, incontenible, la asalta, y los pesados secretos que ella y su marido ocultaron con tanto empeño, sin desvelarlos siquiera a sus hijas, resurgen con fuerza. Única portadora y guardiana de las confidencias de ambos, le parece cada vez más difícil acallarlas, con el riesgo de aislarse aún más. Días en la historia del silencio es, sin duda, literatura nórdica contemporánea en su máxima expresión, merecedora del Premio de Literatura del Consejo Nórdico y del Premio de la Crítica. Un libro apasionante, una novela familiar sutil, sabia y llena de misterio que te atrapa desde el principio y te mantiene cautivo a lo largo de sus páginas. Una obra maestra sobre las consecuencias imprevistas e imprevisibles de una guerra, incluso décadas después de acontecer. Una historia que revela los efectos devastadores de algunas de nuestras estrategias de supervivencia, de confundir el silencio con la paz y de avergonzarse de las circunstancias inevitables. Valiente en todo lo que insinúa sobre nuestro mundo, penetrante e inspiradora, perdura en la mente y el corazón de quien la lee y no los abandona.

Como se acercan los Reyes Magos ...

La liberación de Kiev en noviembre de 1943 constituyó uno de los hitos decisivos de la campaña del Ejército Rojo en Ucrania, en el marco de la ofensiva del Dniéper. Este episodio no sólo significó la recuperación de una de las ciudades más importantes de la Unión Soviética, sino también un golpe político y psicológico al mando alemán. En la imagen; Partisanos soviéticos marchando en Kiev, Ucrania, 1943. Tras la derrota alemana en Kursk (julio–agosto de 1943), el Ejército Rojo inició una serie de ofensivas sucesivas destinadas a expulsar a la Wehrmacht de la orilla oriental del río Dniéper. En el sector ucraniano, el Primer Frente Ucraniano, bajo el mando del general Nikolái Fiódorovich Vatutin, recibió la orden de establecer cabezas de puente al oeste del río y avanzar hacia Kiev. El alto mando soviético, el Stavka, buscaba aprovechar el agotamiento de las fuerzas del Grupo de Ejércitos Sur, comandado por Erich von Manstein, cuyas unidades sufrían graves pérdidas y carecían de reservas móviles suficientes. Hitler, sin embargo, insistió en mantener Kiev a toda costa, considerándola de importancia simbólica y logística. A finales de octubre de 1943, las fuerzas soviéticas ya habían logrado establecer varios puntos de cruce sobre el Dniéper, especialmente cerca de Ljutézh (Lyutezh), al norte de la capital ucraniana, y en Bukrin, al sur. Tras varios intentos infructuosos desde el saliente de Bukrin, Vatutin, siguiendo las indicaciones de Georgui Zhúkov, reorganizó sus fuerzas para lanzar el ataque principal desde el sector septentrional. El ataque decisivo comenzó el 3 de noviembre de 1943 desde la cabeza de puente de Lyutezh. Las unidades principales —la 38.ª, 60.ª y 3.ª Armadas de Tanques de la Guardia— rompieron las líneas de defensa alemanas, que estaban guarnecidas por elementos del VII Cuerpo de Ejército alemán (bajo el 4.º Ejército Panzer, al mando del general Hermann Hoth).

Nikolái Fiódorovich Vatutin fue un militar soviético de la Segunda Guerra Mundial. Vatutin participó en las famosas batallas de Stalingrado y de Kursk. También participó en la liberación de Ucrania junto con el general Iván Kónev.

El 5 de noviembre, las tropas soviéticas ya habían penetrado profundamente en la defensa alemana, acercándose a los suburbios de Kiev. Según informes contemporáneos, algunos combates tuvieron lugar en los arrabales de la ciudad ese mismo día, lo que ha llevado a cierta confusión en las fuentes acerca de la fecha exacta de la liberación. Durante la noche del 5 al 6 de noviembre, las fuerzas soviéticas de Vatutin, apoyadas por la aviación y artillería del Frente, lanzaron el asalto final. Las tropas alemanas, sorprendidas por la magnitud del ataque, comenzaron una retirada desorganizada hacia el oeste, en dirección a Zhitómir y Fastov. El 6 de noviembre de 1943, las unidades del Ejército Rojo entraron en el centro de Kiev, y hacia el mediodía la ciudad fue declarada completamente liberada. En la operación participaron especialmente la 60.ª Ejército y la 38.ª Ejército, apoyadas por el 5.º Cuerpo de Tanques de la Guardia. El movimiento partisano soviético desempeñó un papel relevante en el marco de la ofensiva del Dniéper y la liberación de Kiev. Bajo la coordinación del Cuartel General Central del Movimiento Partisano, dirigido por Panteleimón Ponomarenko, los destacamentos activos en las regiones de Kiev, Chernígov y Zhytomyr ejecutaron, entre septiembre y noviembre de 1943, una intensa campaña de sabotajes ferroviarios y ataques a las líneas de comunicación alemanas. Estas acciones contribuyeron a desorganizar el abastecimiento del 4.º Ejército Panzer y dificultaron el traslado de reservas hacia la capital ucraniana. Al mismo tiempo, los partisanos proporcionaron información de inteligencia decisiva sobre las defensas alemanas, que facilitó al general Vatutin planificar el ataque principal desde la cabeza de puente de Ljutézh. Durante los días previos a la toma de Kiev, grupos bajo el mando de Sydir Kovpak y Oleksiy Fedorov cooperaron directamente con el Ejército Rojo, actuando como guías y enlaces. Su participación reforzó tanto la eficacia militar como el valor simbólico de la operación, al presentar la liberación de la capital como un esfuerzo conjunto del pueblo ucraniano y del Estado soviético. En conjunto, la acción de los partisanos no fue decisiva por sí sola, pero sí complementó eficazmente la ofensiva regular del Ejército Rojo, acelerando el colapso del dispositivo alemán y consolidando la victoria del 6 de noviembre de 1943.

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La pérdida de Kiev significó para la Wehrmacht una ruptura crítica en su línea defensiva a lo largo del Dniéper. El 4.º Ejército Panzer y el 1.º Ejército Panzer quedaron expuestos a un amplio flanqueo desde el norte, y la situación del Grupo de Ejércitos Sur se volvió insostenible. Manstein propuso una retirada ordenada hacia el Bug meridional, pero Hitler rechazó tal maniobra, insistiendo en mantener posiciones en Ucrania. El resultado fue un repliegue desordenado y la pérdida de grandes cantidades de material. Además, la caída de Kiev tuvo una repercusión política inmediata: el 7 de noviembre de 1943, aniversario de la Revolución de Octubre, Stalin anunció la liberación de la capital ucraniana en un discurso que subrayó la restauración del dominio soviético sobre una de las ciudades más simbólicas de la URSS. La recuperación de Kiev tuvo múltiples efectos. Consolidó la posición del Ejército Rojo en el frente sur y permitió el posterior avance hacia Zhytomyr, Berdichev y Vínnytsia, iniciando la ofensiva de invierno de 1943–44. Fortaleció el liderazgo de Stalin y el prestigio del Stavka, evidenciando la eficacia de las reformas tácticas y logísticas aplicadas tras las grandes batallas del verano. Y fue celebrada como una victoria emblemática del pueblo ucraniano y un punto de inflexión en la recuperación del territorio nacional. En definitiva, la liberación de Kiev no puede entenderse plenamente sin reconocer el papel desempeñado por los partisanos. Su contribución no solo se expresó en la perturbación logística del enemigo, sino también en la integración de la resistencia civil con la operación militar soviética, anticipando el modelo de guerra total que caracterizaría la fase final del conflicto en Ucrania. Los partisanos actuaron como el puente entre la población ocupada y el Ejército Rojo, constituyendo un elemento esencial en la victoria del 6 de noviembre de 1943.

puedes pedirte ...

-Erickson, John. El camino a Berlín: la guerra de Stalin con Alemania, 1943–1945. Madrid: Ediciones Akal, 1986.

-Werth, Alexander. Rusia en guerra (1941–1945). Madrid: Akal, 1985.

-Beevor, Antony. Stalingrado y la caída de Berlín. La guerra del Este 1941–1945. Barcelona: Crítica, 2012.

-Glantz, David M. De Kursk al Dniéper. Las ofensivas soviéticas de 1943. Madrid: Ediciones Platea, 2019.

-Zhúkov, Gueorgui K. Recuerdos y reflexiones. Moscú: Ediciones Progreso, 1973.

-Rokossovski, Konstantín. Deber de un soldado. Moscú: Ediciones Progreso, 1975.

-Vatutin, Nikolái F. Documentos y órdenes del Primer Frente Ucraniano (1943). Moscú: Voenizdat, 1964.

-Historia militar de la Gran Guerra Patria de la Unión Soviética, 1941–1945. Moscú: Ministerio de Defensa de la URSS, 1963 (trad. española, Moscú: Ed. Progreso, 1977).

4 de Noviembre de 2025

Laurent Mauvignier gana el Goncourt, el premio literario más prestigioso de Francia, con una novela sobre la ausencia en una casa abandonada.

15 de Noviembre de 2025

Un debut maravilloso.

Tomás, de ocho años, pasa otro verano en Calaire con la familia, pero algo no encaja: mamá está cada vez más pálida, papá viaja sin parar y las conversaciones de adultos se cortan cuando él aparece. Mientras explora la playa con Nuria y el misterioso Viejo Capitán le cuenta historias imposibles, aprende que crecer es darse cuenta de los silencios. Un relato conmovedor sobre el final de la inocencia y esa distancia mínima que, a veces, lo separa todo.

Durante su infancia en Girardot, Colombia, Rubén prefería el mundo de las mujeres. De adolescente, se fue a Bogotá, se travistió y se prostituyó. Tras su transición, eligió el nombre del país donde decidió establecerse: París, y se convirtió en Francia para siempre. Con los años, esta mujer generosa, fascinante y voluptuosa, esta luchadora constante, lo da todo para vivir y mantener a su familia. Entre el poder y la lucidez, la violencia y el compromiso, la ternura y la esperanza, la novela cuenta su historia al ritmo frenético de uno de sus días de trabajo: el Bois de Boulogne, diecisiete clientes, catorce servicios aceptados; en otras palabras, un sinfín de hombres que han venido a buscarla, a perderse o a reencontrarse en ella. Pero la novela no se detiene en la experiencia de Francia, sino que da voz también a estos desconocidos, estos hombres, estos clientes, al evocar quiénes son y las circunstancias en las que llegan allí.

Una novela de esperanza y supervivencia, extremadamente sensible a las interconexiones humanas, pero también un retrato caleidoscópico de nuestro mundo.

En abril de 1982, ante la recuperación de las Malvinas por parte de las Fuerzas Armadas argentinas, tres soldados reservistas de la clase 1962 son reincorporados a filas y enviados a las islas. Llenos de expectativa, de curiosidad, de sed de aventura, Carlitos, Antonio y el Conejo se internan en ese territorio desconocido que se irá tornando cada vez más inhóspito a medida que las lejanas negociaciones diplomáticas fracasen y se desencadene la guerra con los británicos. Se enfrentarán entonces a las privaciones, el frío, el miedo, y esa soledad que sólo podrá ser paliada a duras penas por la fuerza de su amistad. Y conocerán, junto a sus compañeros y sus jefes, la amplia gama de sentimientos y actitudes -la nobleza, el egoísmo, la valentía, la estupidez- nacidos en la situación límite que la guerra impone a los seres humanos. En este conmovedor relato, Eduardo Sacheri pone el foco en el escenario bélico de las Malvinas y sus protagonistas: los militares de todas las jerarquías y variada conducta, y estos tres jóvenes que, apenas salidos de la adolescencia, se enfrentan a lo que les ha tocado con los recursos propios de una edad en la que se tiene toda la vida -y la muerte- por delante.

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En una contundente declaración recogida por el autor, un agente de la de a admitió que en su país operan cárteles formados por estadounidenses: pandillas, clubes de motociclistas y redes del crimen organizado que ya no solo compran y venden drogas, sino que dominan rutas, controlan territorios y lavan miles de dólares con la complicidad de los bancos. En este libro explosivo, Jesús Esquivel documenta cómo estos "cárteles gringos" se han consolidado como piezas clave en el engranaje del narcotráfico. A través de testimonios de agentes, documentos judiciales y una rigurosa investigación periodística, Esquivel revela la profunda infiltración de estas redes criminales en la vida estadounidense. El eje de esta expansión: el fentanilo. Barato, letal y fácil de producir, este opioide sintético ha desatado una epidemia que mata a miles cada año y ha transformado las reglas del tráfico de drogas. Mientras tanto, la de a parece ir siempre un paso atrás, incapaz de frenar la oleada de sobredosis ni de enfrentar a los capos locales.

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3 de Diciembre de 2025

En diciembre de 2025 se cumplieron 50 años de la muerte de la influyente filósofa y teórica política Hannah Arendt (fallecida el 4 de diciembre de 1975), una fecha que ha provocado numerosas reflexiones y homenajes destacando la extraordinaria vigencia de su pensamiento para entender el mundo actual, desde la política y la verdad hasta el totalitarismo y la condición humana, a pesar de la controversia que a veces rodeó su figura en vida. Su legado, incluyendo conceptos como la banalidad del mal, sigue siendo fundamental para analizar la política contemporánea, la desinformación y la fragilidad de la esfera pública. Sus escritos han marcado el pensamiento del siglo pasado y siguen muy actuales en el presente. Este año se han publicado (o vuelto a editar) decenas de títulos de la escritora y sobre ella.

Es mejor empezar con los clásicos: En Los orígenes del totalitarismo (1951) desentraña las corrientes subterráneas en la historia europea que prepararon el advenimiento del nazismo y estalinismo. Y Eichmann en Jerusalén (1963). A partir del juicio que se llevó a cabo contra Adolf Eichmann, teniente coronel de la SS, la escritora estudia las causas que propiciaron el Holocausto.

Para saber más sobre ella, Hannah Arendt. Una biografía intelectual, de Thomas Meyer. El fin del mundo común, Hannah Arendt y la posverdad, de Máriam Martínez Bascuñán. La esencia del totalitarismo: a propósito de Hannah Arendt, de Raymond Aron.

Y también hay películas. Margarethe von Trotta dirige la cinta de 2012 Hannah Arendt, protagonizada por Barbara Sukowa. Sigue a la escritora durante el juicio contra Adolf Eichmann (se puede ver en Filmin).

4 de Diciembre de 2025

Esther Rudomin fue una escritora polaca de origen judío. Fue deportada a Rubstovsk (Siberia) cuando, en 1941, las tropas soviéticas penetraron en el país, de una manera trágica y dolorosa debido a que solo su familia cercana se quedó con ella. Allí estuvo cinco años tras una larga temporada de trabajo forzado en una mina de yeso y luchando más tarde contra el frío y el hambre. Liberada, regresó a Polonia, donde se enteró de que varios familiares suyos ( primos, tíos, abuelos, etc.) habían muerto bajo el régimen nazi o por trabajo forzado, luego a Suecia y finalmente a Nueva York en 1947. Realizó varios trabajos en el mundo editorial hasta dedicarse a la escritura. En 1947 viajó a Nueva York con una visa de estudiante. A bordo del trasatlántico conoció al pianista de Viena Walter Hautzig, que regresaba de una gira de conciertos. Se casaron en 1950. Se matriculó en la Universidad Hunter, pero nunca terminó sus estudios porque un profesor le dijo que su acento la descalificaría para ser profesora. Consiguió un trabajo como secretaria en la editorial G. P. Putnam's Sons y más tarde fue ascendida a la sección de libros para niños. Ha escrito relatos para niños, y es conocida fundamentalmente por su libro La estepa infinita (1968), relato autobiográfico de su prisión en Siberia, escrito sin embargo con una cierta alegría. La obra fue nominada al National Book Award en 1969 y recibió numerosos premios, entre ellos el Lewis Carroll Shelf Award, Jane Adams Children’s Book Award, o el Prix du Livre pour la Jeunesse de la Fondation de France, en 1987.

El enternecedor y laureado relato autobiográfico de Esther Hautzig que se ha convertido en un auténtico clásico leído por sucesivas generaciones en Estados Unidos y Europa. Publicado hace más de medio siglo, La estepa infinita narra la historia de Esther y su familia, quienes a principios de la Segunda Guerra Mundial fueron deportados a Siberia, donde hubieron de permanecer cinco años. Arrestados en su casa de Vilna, Polonia, Esther, sus padres y su abuela son encerrados en vagones de ganado y enviados a un penoso viaje cuyo destino desconocen. Tras seis largas semanas, el tren se detiene en Rubtsovsk, una remota localidad de la inmensa estepa siberiana. Siberia es el final del mundo, el sitio elegido por los soviéticos para castigar a los delincuentes comunes y a los disidentes políticos. Confinados en aquel agreste lugar, solo la fuerza y el ingenio les permitirá no sucumbir y sobreponerse a las condiciones más adversas.

En el transcurso de la conflagración, los Aliados tomaron aproximadamente unos 11 millones de prisioneros. Aunque más de dos tercios de las tropas germanas estaban luchando en el frente oriental, los soviéticos capturaron menos de un tercio del total de prisioneros, unos 3.155.000. La razón hay que buscarla en el miedo cerval que tenían los alemanes a caer en manos de los rusos. Teniendo en cuenta los excesos que el ejército germano había cometido allí, y el terrible destino que habían sufrido los prisioneros de guerra rusos —a los que se les empleó como mano de obra esclava, se les utilizó para experimentos de todo tipo o simplemente se les dejó morir de hambre— los alemanes eran conscientes de que no podían esperar de los soviéticos ninguna compasión. Por tanto, se entiende que hicieran todo lo posible para evitar que el Ejército Rojo les hiciera prisioneros. Sus temores no eran infundados; más de un tercio de los prisioneros fallecería durante su cautiverio. Muchos alemanes tuvieron que emprender marchas de la muerte en las que se les negaba la comida y el agua.

La vida de un soldado germano no tenía ningún valor; de vez en cuando, los soldados rusos disparaban al azar contra las columnas de prisioneros para divertirse. Después de arrebatarles todas sus pertenencias, eran enviados al gulag, en donde permanecerían varios años, trabajando en minas, bosques, granjas y fábricas, y padeciendo hambre, frío y enfermedades.

En el libro autobiográfico de Esther Hautzig se relata la llegada de los prisioneros alemanes a la remota localidad en la que se hallaba confinada. Según Esther, en la primavera de 1945 llegaron en una sucesión interminable de vagones de ganado y, en contraste con la antigua arrogancia con que desfilaban al paso de la oca, «ahora formaban una masa desaliñada, hambrienta y enferma». Pero el deplorable estado que ofrecían no despertó ningún sentimiento de lástima en la entonces niña de 14 años: «Los aborrecíamos y para nosotros seguían siendo verdaderos monstruos, tanto para los deportados como para los rusos. Todos teníamos motivos: las historias de sus atrocidades eran bien conocidas». Esther explica en su libro que los prisioneros germanos eran: Hacinados en los mismos barracones en que habíamos vivido al llegar a Siberia, pero pronto hubo que improvisar barracones nuevos para los miles y miles que seguían llegando. La disentería, el cólera y Dios sabe qué otras enfermedades los diezmaban como moscas.

Prisioneros alemanes tras la caída de Stalingrado.

Y, como si fueran moscas, a nosotros nos daba igual. No teníamos compasión. Puede sorprender esa falta de empatía con el sufrimiento de los prisioneros, y más en una niña, pero Esther refleja el sentimiento que la población rusa albergaba hacia los que habían invadido su país: «Casi sin excepción, todos los niños del pueblo habían perdido a un padre, un tío, un hermano o un primo; a veces, no había quedado vivo ningún pariente varón». Ese resentimiento estallaría al paso de los prisioneros por el pueblo cuando iban o venían de trabajar. «Mientras desfilaban —relata Esther—, la gente se desahogaba volcando sobre ellos todas las variantes del odio. Hasta el aire parecía cargarse de violencia. Les arrojaban basura; los niños gritaban histéricos y les tiraban piedras. Un niño pequeño le dio una pedrada a un alemán que le abrió un profundo corte en la cara y la gente se puso a vitorearlo. El niño no paraba de gritar: “¡Habéis matado a mi padre!”». No obstante, el paso de los alemanes también provocaba otro tipo de reacciones. Había quien se ocultaba, como si aún los creyeran capaces de cometer atrocidades, mientras que otros, como la propia Esther, su madre y su abuela, «permanecían mudos, mirándolos con odio y con los puños apretados». En 1947, algunos prisioneros alemanes en Rusia pudieron regresar a casa, famélicos y demacrados. Los últimos no lo harían hasta 1957, tras doce años de indescriptibles penurias. Así pues, un soldado germano tendría noventa veces más posibilidades de morir en manos de los soviéticos que en las de los Aliados occidentales. Los alemanes, vislumbrando ese negro destino, prefirieron entregarse a norteamericanos y británicos, de los que esperaban, sin duda, un mejor trato; así, los primeros hicieron 3,8 millones de prisioneros, por 3,7 millones de los segundos. Los franceses, pese a lo reducido de sus fuerzas, capturaron unos 250.000 alemanes.

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5 de Diciembre de 2025

Michael J. Fox decidió cerrar un ciclo que marcó su vida. Buscó a Eric Stoltz, el actor que originalmente había sido elegido para interpretar a Marty McFly, pero que fue reemplazado tras seis semanas de rodaje. Fox cuenta en su libro Future Boy que le escribió una carta invitándolo a reunirse, advirtiéndole con humor: “Si tu respuesta es un ‘¡Lárgate y déjame en paz!’, lo entenderé.”

Stoltz, fiel a su estilo, respondió exactamente eso… pero en tono de broma. Luego aceptó la invitación. Cuando finalmente se vieron, la conversación fluyó con naturalidad: hablaron de sus familias, sus carreras y de ese “viaje en el tiempo” que cambió el rumbo de ambos. No hubo reproches, solo respeto y cariño entre dos actores que alguna vez compartieron el mismo papel. Desde entonces, mantienen contacto, se recomiendan películas y hasta conversan sobre política. Fox reconoce que aquel cambio lo llevó al estrellato, convirtiéndose en un clásico eterno. “Eric era un actor brillante, pero no era el Marty que buscaban”, escribió Fox. Cuatro décadas después, ambos sellaron el pasado con risas, respeto y un abrazo que hizo historia.

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En 1850 la alta burguesía neoyorquina disfruta de una desentendida prosperidad. Delia, «reina» del endogámico clan de los Ralston, ultima los detalles de su vestuario para brillar en el acontecimiento social del año: el enlace de su prima Charlotte Lovell con Joe Ralston, que además sellará una alianza entre las dos familias hegemónicas de Nueva York. Cuando nada parece poder desbaratar tan idílico porvenir, una desquiciada Charlotte irrumpe en casa de Delia para desvelarle un secreto que alterará para siempre la placidez de sus vidas y que, de saberse, tumbaría los códigos éticos de los que ambas se han venido nutriendo. Los destinos de Charlotte y Delia quedan trágicamente atados bajo la inviolabilidad del secreto que comparten, consolidándose entre ambas una tormentosa relación en la que convergerán los celos, la compasión, el amor filial y la suspicacia.

Compró una isla deshabitada por 13 mil dólares, la equipó con animales, aves y árboles en peligro de extinción. Le ofrecieron 50 millones de dólares, no la vendió y la donó. En 1962, el editor de periódico Brendon Grimshaw compró la isla deshabitada de Moyenne, en las Seychelles, donde ningún ser humano había puesto un pie durante 50 años, por 13 mil dólares. Comenzó a vivir en la isla como un verdadero Robinson, llevándose consigo como compañero a un lugareño, René Lafortune. Brendon y René empezaron a acondicionar la isla. Durante 39 años, Brendon y René plantaron 16 mil árboles con sus propias manos y construyeron aproximadamente 5 km de caminos. En 1996 escribió un libro sobre él y la isla llamado Grain of Sand. En 2009 se realizó un documental del mismo nombre sobre Grimshaw y la isla. En 2007, René Lafortune murió y Brendon se quedó solo en la isla. Tenía 81 años. Durante su vida, atrajo 2,000 nuevas especies de aves a la isla e introdujo más de un centenar de tortugas gigantes que estaban a punto de extinguirse, incluidas las de Seychelles. Gracias a los esfuerzos de Brendon, la isla, antes desierta, ahora alberga dos tercios de la fauna de Seychelles. Un pedazo de tierra abandonado se convirtió en un verdadero paraíso. Hace algunos años, el príncipe de Arabia Saudita le ofreció a Brendon Grimshaw 50 millones de dólares por la isla, oferta que Brendon rechazó cortésmente. «No quiero que la isla se convierta en el lugar de vacaciones favorito de los ricos. Que sea un parque nacional donde todos y los animales puedan vivir y divertirse libremente». Finalmente, logró su deseo. En 2008, la isla fue declarada “Parque Nacional”. Grimshaw fue el único residente de la isla hasta su muerte en julio de 2012.

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Según todos los indicios, Pier Paolo Pasolini empezó a trabajar en esta novela en enero de 1967, y se dedicó a ella, con creciente actividad, hasta el momento mismo de su asesinato. Sus declaraciones no dejaban duda respecto a la importancia que atribuía al libro: «Lo que he hecho desde que nací no es nada en comparación con la obra gigantesca que estoy llevando a cabo», decía en diciembre de 1974, y en enero de 1975 precisaba: «Contiene todo lo que sé, será mi última obra». En la concepción de Pasolini, Petróleo debía presentarse como «la edición crítica de un texto inédito». Este libro inacabado y fragmentario ha hallado singular y trágico acomodo en las circunstancias que han rodeado su labor de edición que se han llevado a cabo durante varias décadas, siendo este volumen monumental la edición definitiva de la gran obra de Pasolini.

En el 50 aniversario del asesinato de Pier Paolo Pasolini, fue un escritor y director de cine italiano. Hombre polifacético y personaje controvertido, fue uno de los artistas más reconocidos de su generación, como poeta y como realizador cinematográfico.

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Conocemos a los grandes protagonistas del 18 de julio de 1936, como Mola, Franco o Queipo de Llano, que pusieron en jaque al Gobierno de la Segunda República con su golpe de Estado y la guerra civil resultante de este. Sin embargo, detrás de estos hombres hubo mucho otros cargos medios e incluso civiles que contribuyeron a la victoria del bando sublevado. Esta obra pone nombre y apellidos a quienes lo hicieron posible en Zaragoza, ciudad que planteaba un reto mayúsculo para los golpistas por ser el segundo núcleo urbano más importante bajo su control, por la presencia consolidada de las organizaciones de izquierdas y por su cercanía a Cataluña. David Alegre aborda la lógica y el funcionamiento de la campaña sistemática de asesinatos desplegada por el bando golpista en la ciudad entre el verano y el otoño de 1936, que acabó con la vida de unos 3.500 civiles de toda la provincia, la mayor parte de ellos ejecutados en la capital aragonesa. En base a un exhaustivo proceso de investigación analiza con todo detalle quiénes fueron los principales perpetradores a cargo de las ejecuciones, desde las reuniones al más alto nivel hasta el pie de fosa. Aunque cambiaron para siempre la historia de España, la mayoría de ellos han pasado desapercibidos hasta hoy. Así pues, el público lector tiene ante sí la oportunidad de adentrarse en las vidas y motivaciones de dos generaciones de hombres nacidos entre 1885 y 1915, todos ellos atravesados por los acontecimientos clave de su tiempo, desde la pérdida de Cuba hasta los miedos del periodo de la Segunda República.

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Joe Buck, un joven e ingenuo tejano, decide dejar atrás un pasado sin salida y encontrar una vida rebosante de glamour en Nueva York. La ciudad, por supuesto, resulta ser un lugar mucho más difícil de conquistar de lo que esperaba, y pronto ve comprometido su sueño. La dura caída de Buck a la realidad y su relación con un estafador callejero lisiado, Ratso, forman el núcleo emocional de la novela, y la improbable pareja es uno de los retratos de amistad más complejos y elaborados con sensibilidad en la literatura reciente.

Esta novela no la protagonizan seres extraterrestres sino Mauricio Hernández Norambuena, que podría ser descrito, parafraseando a Bolaño, como uno de los últimos revolucionarios de las guerras floridas latinoamericanas. Marciano extrema la apuesta de Nona Fernández, que ha cruzado audazmente la memoria y la imaginación para entender la historia reciente de Chile, sumergiéndose en zonas que parecen salirse de los límites terrenales, en las que espacio y tiempo no son tan claros. La narradora visita a Hernández en la cárcel donde cumple una larga condena para hacerle preguntas, convocando en un notable tejido de voces a varios personajes a fin de entender cómo fue su historia: la de alguien que, mientras cultivaba amores y amistades inextinguibles, agitó la resistencia a la dictadura, estuvo fusil en mano en el atentado a Pinochet y luego, ya en democracia, derivó en ilusiones perdidas, muertes, prisiones y fugas. Una novela electrizante, que aterriza en la mente de un personaje complejo para entenderlo en toda su intensidad y contradicción.

«¿Qué relación puede haber entre las muchas personas de las incontables historias de este mundo, que, desde los extremos opuestos que los separan, acaban juntándose?» ¿Qué puede unir a los jóvenes pleiteantes de una causa testamentaria que lleva tantas generaciones prolongándose «que no hay nadie con vida que sepa lo que significa» con una señora volcada en los asuntos de una comunidad africana llamada Borriobula-Gha? ¿Cómo se relacionan el baronet sir Leicester Dedlock y su altiva mujer, lady Dedlock, con un muchacho que barre las esquinas y malvive en uno de los rincones más infectos de Londres? ¿Cómo pueden ser amigos el señor Jarndyce, un íntegro caballero cuyos estados de ánimo dependen del viento del este, y el señor Skimpole, uno de los caraduras más impresionantes de la historia de la literatura? Sumemos a eso una extensísima galería de personajes siniestros o angelicales, orgullosos o humillados, pusilánimes o magnánimos, y obtendremos un atisbo del cuadro general de Casa Desolada (1852-1853), donde todo, en efecto, está conectado. Dickens arriesga todavía más al confiar su relato a dos narradores: por una parte, uno que parece ver el mundo desde las alturas, capaz de entrar en todos sus recovecos y juzgarlos, tan propenso al sarcasmo como al patetismo, y también a la fantasmagoría; y por otra, una narradora en primera persona, Esther Summerson, una joven de oscuro origen que ve las cosas solo a la altura del ojo humano y cuenta su iniciación a la vida creyéndose apenas autorizada para ello. La combinación de ambos puntos de vista crea una auténtica convivencia, que se eleva a un plano ético en consonancia con los ideales de la novela. Alba incorpora a su colección principañ la que para muchos, desde G.K.Chesterton a Vladimir Nabokov y Harold Bloom, es una de las obras maestras de Dickens.

Cuando el hermano de Anne Lamott era un niño, estaba agobiado con un trabajo sobre pájaros que tenía que entregar al día siguiente. Su padre se sentó a su lado y le dijo: «Pájaro a pájaro, colega. Ve pájaro a pájaro». Esta anécdota da título a una fuente inagotable de inspiración: un bestseller desde su publicación, hace ya más de 25 años, y un clásico en todas las listas de libros sobre escritura. Con un raro talento para combinar el sarcasmo y la emotividad, Anne Lamott da en Pájaro a pájaro una clase magistral sobre cómo transformar la vida en literatura. Para Lamott, que escribe siempre desde la experiencia propia, la verdad es lo único que merece la pena contar. Hay que escribir, nos dice, como si te estuvieras muriendo y ya no te importara nada ni nadie. El primer paso es dejarse de tonterías. Tanto da lo que queramos escribir, nunca va a salir a la primera, así que más vale darse permiso para escribir una mierda. Porque todos los primeros borradores son eso, una mierda. ¿Qué mejor remedio contra el bloqueo del escritor?

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En agosto de 1883, la erupción, al este de Java, del volcán Krakatoa repercutió en lugares tan alejados como la ciudad alemana de Hamburgo. Aquel cataclismo constituye para Peter Neumann un extraordinario símbolo de las poderosas energías que algunas esperanzas y sueños utópicos iban a desencadenar a lo largo del siglo xx, comenzando con la inquietante figura del Superhombre nietzscheano y terminando con la quimera de una paz universal propuesta por Susan Sontag en el año 2003. Entre ambos momentos, Peter Neumann nos brinda portentosos retratos de los artistas, pensadores y escritores que revolucionaron las ideas y el modo de expresarlas y que, en tiempos de crisis e incertidumbre, fueron capaces de pensar sobre la realidad de formas inéditas y a menudo revolucionarias. Con trazo preciso y enorme talento narrativo, el autor describe atmósferas y paisajes, y descubre insospechadas constelaciones y mutuas influencias entre autores y creadores de la talla de Ludwig Wittgenstein, Hannah Arendt, Sigmund Freud, Salvador Dalí, la pintora Käthe Kollwitz, James Joyce, Samuel Beckett, Theodor W. Adorno, Walter Benjamin o Christa Wolf.

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«En la incertidumbre, y hasta en el pánico, el arte es lo único que tiene la función de reflejar lo que está pasando para aclarárnoslo y, si es posible, ayudarnos a salir adelante.» En 2020, recluida en un estudio en Londres en plena pandemia de covid, Anne Bogart quiso partir de las terribles circunstancias del momento –confinamiento, distancia social, dependencia de los medios digitales– para reflexionar sobre nuestra época y el papel en ella de las artes escénicas. El resultado es este libro en el que defiende la idea de resonancia, el fenómeno –no solo artístico– de crear relación y comunicación y de encontrar una respuesta que no sea simple reacción –a menudo un impulso defensivo y hostil– sino una fusión de lógica y emoción que nos permita elegir. Barajando conceptos, además de la teoría teatral, de la psicología, la neurociencia, la música y la filosofía tanto clásica como oriental, ahonda en el sentido de la presencia, de la receptividad, de la paradoja, del entusiasmo y de la contención. El arte de la resonancia incluye asimismo ilustrativos elementos autobiográficos, desde sus tiempos de estudiante y los comienzos de su carrera «por la puerta de atrás» hasta sus experiencias en la sala de ensayos y con otros directores de teatro, además de retazos de su vida personal y hasta de las enseñanzas de cuarenta años de práctica del taichí. Su propuesta no solo está orientada al mundo del arte y del teatro sino que tiene una amplia dimensión social, en su búsqueda de una conciencia activa de civismo y comunidad.

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En La Noche de los Cuchillos Largos, Paul R. Maracin ha reunido minuciosamente los elementos dispersos y ocultos a propósito de esta fascinante historia de engaños, intrigas, y asesinatos en masa, hasta hoy apenas estudiada por los especialistas. Primero se produjo el incendio del parlamento alemán —el Reichstag—. El gobierno de Hitler inmediatamente culpó a activistas subversivos y sin embargo Hermann Göring apareció en el lugar de los hechos con una lista de detenciones con los nombres y direcciones de todos los «enemigos del Estado», una lista que Hitler y sus secuaces habían estado confeccionando durante meses.

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Entre el 30 de junio y el 2 de julio de 1934, tuvo lugar en Alemania una de las purgas políticas más decisivas del siglo XX. Conocida como Operación Colibrí o Noche de los Cuchillos Largos, esta acción fue ordenada por Adolf Hitler con el propósito de eliminar a la cúpula de las Sturmabteilung (SA), encabezada por Ernst Röhm, así como a otros adversarios políticos dentro y fuera del Partido Nazi. Más allá del relato de una sangrienta noche de asesinatos, este episodio representó el paso definitivo de Hitler hacia la dictadura total, al destruir cualquier contrapeso interno y subordinar el poder militar y político al Führer.

Tras el ascenso de Hitler a la Cancillería el 30 de enero de 1933, el Tercer Reich se consolidaba como un régimen en transición entre una estructura autoritaria y un sistema totalitario. Aunque el Partido Nazi había obtenido una posición dominante, coexistían aún diversas fuentes de poder: el presidente Paul von Hindenburg, la Reichswehr (el ejército regular), las élites económicas y las propias facciones internas del partido. Entre estas últimas, las Sturmabteilung (SA), las llamadas “Camisas Pardas”, constituían un factor de inestabilidad. Bajo el mando de Ernst Röhm, las SA contaban con más de tres millones de miembros en 1934, superando ampliamente en número a la Reichswehr, limitada por el Tratado de Versalles a 100.000 hombres. Röhm aspiraba a transformar las SA en el nuevo ejército popular nacionalsocialista y exigía ser nombrado Ministro de Defensa, lo que suponía una amenaza directa al cuerpo de oficiales profesionales. A esta tensión se sumaban las críticas de las élites conservadoras y de Mussolini, quien expresó su preocupación por el descontrol de las SA, calificando su comportamiento como perjudicial para la imagen internacional de Alemania.

Ernst Julius Günther Röhm (Múnich, 28 de noviembre de 1887-ibídem, 1 de julio de 1934) fue un militar alemán, cofundador y comandante en jefe de las SA (1931-1934), y ministro sin cartera del gabinete de Adolf Hitler (1933).

En este marco, Hitler comprendió que debía optar entre la lealtad personal a Röhm y la necesidad política de asegurar el apoyo del ejército, condición indispensable para su consolidación como Führer. La decisión de eliminar a Röhm y a sus seguidores se tomó en el mes de junio de 1934. La operación fue preparada por Heinrich Himmler, Reinhard Heydrich y Hermann Göring, con la colaboración del jefe de la Gestapo, Rudolf Diels. Se falsificó un expediente que atribuía a Röhm la recepción de doce millones de reichsmark para organizar un golpe de Estado (Röhm-Putsch). La manipulación de la inteligencia y la propaganda fueron esenciales para presentar la purga como un acto de “autodefensa nacional”. El nombre en clave “Operación Colibrí” designó las órdenes de ejecución. En la madrugada del 30 de junio de 1934, Hitler viajó personalmente a Bad Wiessee, donde Röhm y sus principales oficiales de las SA se encontraban reunidos. Armado con una pistola, Hitler irrumpió en el hotel acompañado por miembros de las SS y la Gestapo, arrestando a Röhm y a otros líderes bajo la acusación de traición. Durante las siguientes 48 horas, comandos de las SS y de la policía de seguridad realizaron detenciones y ejecuciones sumarias en todo el territorio alemán. Entre las víctimas figuraron Gregor Strasser, antiguo dirigente del ala socialista del partido; el ex canciller general Kurt von Schleicher y su esposa; y el católico Erich Klausener, presidente de la Acción Católica Alemana.

En total, las estimaciones históricas varían entre 85 y más de 200 asesinados, incluyendo a oficiales de las SA, opositores políticos y personas eliminadas por viejas rivalidades personales. El destino de Röhm fue particularmente simbólico. Mantenido con vida durante dos días, Hitler dudó inicialmente en ordenar su ejecución, recordando los años de camaradería compartidos. Finalmente, accedió a las presiones de Himmler y Göring. El 1 de julio, dos oficiales de las SS ingresaron en su celda en la prisión de Stadelheim, entregándole una pistola para que se suicidara. Al negarse, fue ejecutado con un disparo en el pecho. La propaganda dirigida por Joseph Goebbels aprovechó el episodio para desprestigiar a las SA, difundiendo rumores sobre la “corrupción moral” y la homosexualidad de Röhm y sus colaboradores, a fin de justificar la represión ante el público alemán. La manipulación de la moral pública fue así una herramienta clave para transformar una purga política en un supuesto acto de “limpieza ética”. La Noche de los Cuchillos Largos tuvo efectos inmediatos y de largo alcance.

Hablamos de Joseph Goebbels en diversas ocasiones, como por ejemplo ...

La bibliotecaria >> Prohibidos >> 5.

En el plano político, supuso la eliminación definitiva del poder independiente de las SA, reducidas a una función meramente simbólica bajo el mando de Viktor Lutze. El ejército, por su parte, interpretó la purga como una muestra de que Hitler defendía sus intereses, lo que condujo a su adhesión al nuevo régimen tras la muerte de Hindenburg el 2 de agosto de 1934. Ese mismo día, Hitler fusionó los cargos de Canciller y Presidente, asumiendo el título de Führer und Reichskanzler, concentrando todos los poderes del Estado. La Reichswehr juró lealtad no a la Constitución ni a Alemania, sino a la persona de Hitler. Desde ese momento, el régimen nazi dejó de tener cualquier obstáculo legal o institucional que limitara la voluntad del dictador. La impunidad fue total: los asesinatos fueron legalizados retroactivamente mediante una ley promulgada el 3 de julio de 1934, la cual declaraba que las medidas adoptadas “para sofocar la traición del 30 de junio” eran “actos de Estado necesarios para la defensa del Reich”. Ningún tribunal alemán investigó jamás los hechos. La historiografía contemporánea coincide en señalar la Operación Colibrí como un momento de inflexión en el proceso de totalitarización del Tercer Reich. Autores como Ian Kershaw, Richard J. Evans y Joachim Fest destacan que esta purga no solo eliminó a un rival político, sino que envió un mensaje de terror y obediencia a todo el aparato del partido y del Estado. El liderazgo carismático de Hitler se consolidó mediante el uso del miedo y la violencia, legitimados por la propaganda y el discurso de la “unidad nacional”. En el plano simbólico, la purga transformó al Führer en el árbitro supremo entre las facciones nazis, consagrando el principio del Führerprinzip, según el cual la voluntad del líder era la fuente última de la legalidad.

El Estado de derecho alemán quedó subordinado a la ideología del partido y a la figura personal de Hitler. La Noche de los Cuchillos Largos no fue un estallido improvisado de violencia, sino un acto calculado de ingeniería política. A través de ella, Hitler eliminó a sus antiguos camaradas, aseguró la fidelidad del ejército, disciplinó al partido y demostró que el poder nazi se sustentaba en la fuerza y el terror. Desde entonces, ningún alemán —civil, militar o político— pudo dudar de que el Führer estaba por encima de toda ley. El asesinato de Röhm marcó, en consecuencia, el tránsito definitivo del régimen nazi desde una dictadura de partido hacia una dictadura personal. La Operación Colibrí simboliza, así, la institucionalización del crimen como instrumento de gobierno y la desaparición de los últimos vestigios de legalidad en el Tercer Reich.

Pídele a los Reyes Magos ...

-Evans, Richard J. El Tercer Reich. Los orígenes. Barcelona: Península, 2005.

-Fest, Joachim. Hitler. Madrid: Alfaguara, 2004.

-Kershaw, Ian. Hitler 1889–1936: Hybris. Londres: Allen Lane, 1998.

-Shirer, William L. Ascenso y caída del Tercer Reich. Barcelona: Crítica, 2002.

-Bullock, Alan. Hitler: A Study in Tyranny. Londres: Penguin, 1962.

-Mommsen, Hans. Del Imperio al Estado totalitario. Madrid: Alianza Editorial, 2002.

Un 5 de Junio, hace 30 años, nos dejaba la escritora que incomodó al Caribe.

El tiempo de las amazonas recorre tres décadas de la vida de tres primas -Gaby, Virginia e Isabel- que llegan a vivir a París en los años setenta. Su incesante exploración del deseo las llevará a tomar decisiones que tendrán un alto costo para sus vidas. Sus parejas, sus amantes y sus amigos forman parte de un universo narrativo que se mueve alrededor de las preocupaciones centrales de la obra de la autora: la madurez, el placer sexual, la amistad y la enfermedad. Veinticinco años después de su muerte, Marvel Moreno vuelve a sorprendernos con esta, su segunda y última novela, una historia de mujeres que se adelantaron a su propio tiempo y que rompieron las estructuras para arriesgarlo todo por la libertad.

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En su magistral narrativa de 1208 páginas de la Guerra del Pacífico, Hirohito's War de Francis Pike ofrece una interpretación original, equilibrando la visión occidentalcéntrica existente con atención a la perspectiva japonesa sobre el conflicto. Además de dar un relato 'paso a paso' de las campañas y batallas, Francis Pike ofrece muchos desafíos a las interpretaciones estándar con respecto a las causas de la guerra; la culpa de guerra del emperador Hirohito; la inevitabilidad de la victoria estadounidense; las habilidades del general MacArthur y el almirante Yamamoto; el papel de China, Gran Bretaña y Australia; la tecnología militar y naval; y la necesidad del bombardeo incendiario de Japón y el eventual uso de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki. La Guerra de Hirohito está acompañada de recursos en línea adicionales, incluidos más detalles sobre logística, economía, prisioneros de guerra, submarinos y kamikazes, así como una línea de tiempo de 1930-1945 y más de 200 mapas.

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Sonia Nasir, de 38 años, actriz británica de origen palestino, viaja a Israel para visitar a su hermana, que da clases en la universidad de Haifa. No tarda en conocer a otros personajes, entre ellos a Mariam Mansour, directora teatral que quiere poner en escena una versión árabe de Hamlet en Ramala (Cisjordania). Cuando Mariam se entera de que Sonia es una veterana de las tablas, la enrola para que figure en el reparto de su producción. El regreso a su tierra natal, sus desplazamientos por la geografía local (Haifa, Gaza, Belén, Jerusalén), el contacto con los actores, los recuerdos militantes de su padre y su tío, y la sombra imborrable de las Intifadas suscitan en Sonia una cadena de emociones que, en combinación con las vivencias del momento presente, la obligan a plantearse un dilema que no esperaba: qué es ser palestino y vivir en conflicto permanente con el Estado de Israel. La misma representación de Hamlet irá adquiriendo matices cada vez más cercanos al problema de fondo. El fantasma del difunto rey de Dinamarca acabará identificándose con el fantasma de la ocupación. Entra el fantasma, segunda novela de Isabella Hammad, es un inteligente relato en zigzag de la Palestina actual. Una apasionante historia de diáspora y desplazamiento que elude la fácil diatriba política y apuesta por las relaciones familiares y artísticas como espacio de resistencia compartida.

La novela de dictador es un subgénero narrativo característico de la literatura latinoamericana que aborda la constante histórica de las dictaduras militares en los países latinoamericanos.

Te invitamos a investigar.

Las novelas de dictadores son un género propio. A Valle-Inclán hay que agradecerle una de las mejores. Después fue un tipo de novela bastante transitado en América Latina', quizá porque también tuvieron que enfrentarse a unos cuantos. Vargas Llosa tiene dos novelas excelentes sobre el tema, como 'La fiesta del chivo' y 'Tiempos recios. Carpentier, Asturias también escribieron sobre este tipo de personajes autoritarios. Y García Márquez contó como pocos el otoño del franquismo. Hitler y Mussolini tampoco se han escapado de la atención de los escritores. E incluso han dado para el humor, ya que son tipos que tienen algo de histriónico y surrealista. Dice la crítica que Tirano Banderas es la mejor novela sobre un dictador de la Historia. Aunque en esta ocasión sea un dictador inventado. De junio de 1925 a octubre de 1926, Valle-Inclán fue dando a conocer en diversos medios de comunicación partes de la novela que, convirtió, en el verano-otoño de 1926, en la versión final que apareció el 15 de diciembre de 1926. En ella traza la historia de un dictador americano con signos de varios dictadores de la época. Cuenta Valle que lo escribió porque le irritaba que en América se continuara la misma historia que en España donde hacía solo tres años se había dado un golpe de Estado, el de Miguel Primo de Rivera.

El Otoño del patriarca fue escrita por Gabriel García Márquez en Barcelona entre 1968 y 1975 y en ella se aborda la larga agonía y muerte del general Franco. Eso sí, con el estilo del escritor colombiano: en seis bloques narrativos sin diálogos, sin puntos y aparte, repitiendo una anécdota siempre igual y siempre distinta, acumulando hechos y descripciones deslumbrantes. Está también entre las mejores obra sobre un personaje autoritario. Para el que no la haya leído: en ningún momento se cita a Franco.

Alejo Carpentier retrata en El recurso del metodo a un dictador de un arquetípico país hispanoamericano, pero los hechos transcurre en La Habana de los años veinte y obviamente se trata del general Gerardo Machado, admirador de Mussolini y que gobernó en el país durante aquellos años (con intentos de cambiar la Constitución para quedarse en el poder). Los capítulos aparecen enlazados por citas de Descartes que vienen a justificar arbitrariamente los actos de personas totalmente anticartesianas.

Miguel Ángel Asturias se inspiró en el último gobierno de Manuel Estrada Cabrera, en Guatemala, para explorar los mecanismos que hacen funcionar una dictadura política, así como sus efectos en la sociedad. Está narrada desde distintos puntos de vista que van conformando de manera indirecta la figura del presidente. Publicada en 1946, El Señor Presidente estuvo prohibida durante trece años.

El conformista es una de las que mejor retrata la Italia mussoliniana y cómo comenzó a crecer un tipo de personajes (que retrató muy bien el cine del neorrealismo italiano). Publicada por primera vez en 1951 trata de explicar un comportamiento moral como el conformismo, un deseo de confundirse en la masa y no destacar aun a costa de perder la libertad individual. Es decir, un fenómeno capaz de convertir a sociedades cultas y críticas en masas capaces de seguir los dictados de cualquier caudillo que llegara con trazas de salvador mesiánico.

M. El hijo del siglo, biografía la vida de Benito Mussolini y sí ha sido aclamada como la gran novela sobre el dictador italiano. Además no es solo la historia del hombre, sino también de una época entera y del surgimiento del fascismo. Con la profundidad del ensayo y el ritmo narrativo de la mejor ficción contemporánea, aborda como ya hiciera Moravia en los cincuenta (cuando todavía casi estaba caliente el cuerpo del interfecto) cómo una sociedad decidió entregarse a los delirios de grandeza de un solo hombre.

El dictador y la hamaca es una novela de humor sobre un dictador ficticio, pero que podría evocar muchas situaciones surrealistas de lo que ocurre cuando un tipo toma para sí todo el mando posible. Pennac crea al personaje de Manuel Pereira da Ponte Martins, dictador de un país de América Latina cuya capital es Teresina. Un presidente que un día, tras visitar a una santera, decide huir de las multitudes y las concentraciones públicas. Para ello contrata a un doble que le supla. Lo que ocurre después es que ese doble se marcha un día y contrata a otro doble. Y al final gobierna el país el doble del doble del doble del doble… del dictador. Como si ya importara.

Esta es una historia sobre cómo se la colaron a Franco. En concreto, cómo se la coló el químico austriaco Albert Von Filek que le hizo creer que España sería una gran potencia exportadora de petróleo. Para ello le vendió la burra de un combustible sintético que mezclaba extractos vegetales con agua del río Jarama. Y le dijo que había puesto esta fórmula secreta al servicio del engrandecimiento de la nueva España. Franco y sus secuaces se lo tragaron. Cuando se advirtió del timo se dio carpetazo al asunto y aquí no había pasado nada. Más por vergüenza.

Un dictador suele llegar a donde llega porque alguien le ayuda. También ocurrió con Hitler. El orden del día cuenta cómo en 1933 en el Reichstag tuvo lugar una reunión secreta, que no estaba en el orden del día, en la que los industriales alemanes -entre los que se contaban los dueños de Opel, Krupp, Siemens, IG Farben, Bayer, Telefunken, Agfa y Varta- donaron ingentes cantidades a Hitler para conseguir la estabilidad que él prometía. Desde ese momento, Hitler comenzó una campaña para anexionarse Austria, lo cual consiguió en 1938… y el resto de la historia ya es conocida. Pero aquí se desvelan esos mercadeos que hicieron posible el ascenso del nazismo. Sin esos empresarios quizá todo hubiese sido distinto. Empieza por una reunión que tuvo lugar el 20 de febrero de 1933 durante la cual Hermann Göring le pide a veinticuatro importantes empresarios alemanes (entre ellos los de Agfa, Allianz, BASF, Bayer, IG Farben, Krupp, Opel, Siemens, Telefunken,...) de apoyarle financieramente de cara a las elecciones legislativas de marzo de 1933: orden, trabajo, represión sindical y enormes beneficios a cambio de ayuda para hacerse con el poder. Los veinticuatro empresarios son: Wilhelm von Opel, Gustav Krupp, Albert Vögler, Günter Quandt, Friedrich Flick, Ernst Tengelmann, Fritz Springorum, August Rosterg, Ernst Brandi, Karl Büren, Günther Heubel, Georg von Schnitzler, Hugo Stinnes junior, Eduard Schulte, Ludwig von Winterfeld, Wolf-Dietrich von Witzleben, Wolfgang Reuter, August Diehn, Erich Fickler, Hans von Loewenstein zu Loewenstein, Ludwig Grauert, Kurt Schmitt, August von Finck y el doctor Stein. Más tarde, varios de ellos se benefician de los trabajos forzados de los deportados y prisioneros, una mano de obra barata.

Yo el Supremo apareció en 1974 y rápidamente tuvo una gran repercusión internacional que consolidó la aportación de Augusto Roa Bastos en el panorama de la literatura latinoamericana. Su «dictador» se singularizó en el conjunto de los dictadores literarios latinoamericanos gracias al cambio de perspectiva narrativa que permite presentar al doctor Francia desde su intimidad, en la soledad de su poder, como intérprete de sus propios documentos y actuaciones, como juez de su propia vida y de los acontecimientos pasados y presentes, y a la vez defensor de su causa ante el juicio de los historiadores.

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Tras trece años de silencio literario, regresa el mejor Bret Easton Ellis con una novela monumental. Los Ángeles, 1981. A sus diecisiete años, Bret está a punto de empezar su último curso de secundaria en Buckley junto a su exclusivo y sofisticado grupo de amigos: Thom, Susan y Debbie, novia de Bret, experimentan con el sexo, el alcohol y las drogas mientras aprovechan los últimos días de verano. Pero este sueño paradisiaco se desmorona con la llegada de un nuevo alumno: Robert Mallory es brillante, guapo y carismático, pero algo en él no encaja, y nadie más que Bret parece darse cuenta de que ese algo podría estar relacionado con la aparición del Arrastrero, un asesino en serie que amenaza a los adolescentes de la ciudad y a sus mascotas. El autor de American Psycho y Menos que cero nos brinda un emocionante y provocador viaje a su yo adolescente, un viaje cargado de un insaciable deseo sexual y de celos, obsesión y rabia asesina. Los destrozos es una absorbente historia sobre la pérdida de la inocencia y el complicado paso a la vida adulta, y también un vívido y nostálgico retrato de la década de los ochenta; una narración recorrida por el suspense, el terror, el erotismo y el inconfundible humor negro característicos de un autor que es el símbolo de toda una generación.

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8 de Diciembre de 2025

«Casos reales», el nuevo libro de Yasmina Reza, ya está disponible en preventa. Una obra íntima y sorprendente en la que la autora de Arte y Un dios salvaje vuelve a deslumbrar, entrelazando su propia vida con la de varios criminales.

En la hoguera narra magistralmente la historia de Miguel, un joven tuberculoso que se traslada a un pueblo cercano a Madrid para descansar. Allí conocerá a Inés quien, tras una vivencia dramática, también ha abandonado la ciudad en busca de soledad. Pronto aparecerán otros personajes del pueblo: Soledad, Zoilo, la viuda, los hermanos Rojo, el gitano, los campesinos y mineros? Todos ellos forman parte de un único protagonista común, que sobrevive en un espacio de tedio y vacío, y que afronta cada nuevo día como una batalla contra la nada. En la hoguera es un espléndido retrato de la España rural de los años cincuenta, marginada y relegada injustamente al olvido, y de unas gentes que se debaten cada día entre la esperanza y el abandono. Novela ganadora del Premio Gabriel Miró en 1957.

Diez días en un manicomio es un libro de la periodista estadounidense Nellie Bly. Inicialmente se publicó como una serie de artículos para el New York World fruto de una investigación encubierta en un manicomio de mujeres; Bly luego compiló los artículos en un libro, que fue publicado en 1887. En 1887, Nellie Bly aceptó una propuesta del editor del periódico donde trabajaba, Joseph Pulitzer, para realizar una investigación encubierta en un manicomio para mujeres. Después de pasar una noche practicando expresiones frente a un espejo, se registró en una pensión. Ella se negó a irse a la cama y les dijo a los huéspedes que les tenía miedo y que parecían "locos". Pronto decidieron que estaba "loca" y llamaron a la policía a la mañana siguiente. Llevada a un tribunal, afirmó tener amnesia. El juez concluyó que había sido drogada. El jefe del pabellón de locos del Hospital Bellevue la declaró "indudablemente loca". El caso de la "chica bastante loca" llamó la atención de los medios: "¿Quién es esta chica loca?" preguntó el New York Sun. El New York Times escribió sobre la "misteriosa niña abandonada" con la "mirada salvaje y angustiada en sus ojos" y su grito desesperado: "No puedo recordar, no puedo recordar". Una vez admitida en el asilo, Bly abandonó cualquier pretensión de enfermedad mental y comenzó a comportarse como lo haría normalmente. El personal del hospital parecía no darse cuenta de que ya no estaba "loca" y, en cambio, comenzó a informar sus acciones ordinarias como síntomas de su enfermedad.

Incluso sus súplicas para que la liberaran se interpretaron como nuevos signos de enfermedad mental. Hablando con sus compañeros pacientes, Bly estaba convencida de que algunos estaban tan "cuerdos" como ella. Bly experimentó las condiciones deplorables de primera mano. Las enfermeras se comportaron de manera odiosa y abusiva, diciéndoles a los pacientes que se callaran y golpeándolos si no lo hacían. La comida consistía en caldo de gachas, carne de res en mal estado, pan que era poco más que masa seca y agua sucia e imbebible. Los pacientes peligrosos eran atados con cuerdas. Los pacientes fueron obligados a sentarse la mayor parte del día en bancos duros con escasa protección contra el frío. Los desechos estaban por todos lados en los lugares para comer. Las ratas se arrastraban por todo el hospital. Sobre el efecto de sus experiencias, ella escribió:

¿Qué, excepto la tortura, produciría la locura más rápido que este tratamiento? Aquí hay una clase de mujeres enviadas para ser curadas. Quisiera que los médicos expertos que me están condenando por mi acción, que ha probado su capacidad, tomaran a una mujer perfectamente cuerda y sana, la callaran y la hicieran sentar desde las 6 de la mañana hasta las 8 de la noche. en bancos de respaldo recto, no la dejéis hablar ni moverse durante estas horas, no le deis lecturas y no le hagáis saber nada del mundo ni de sus cosas, dadle mala comida y malos tratos, y veréis cuánto tarda en llegar. volverla loca. Dos meses la convertirían en un desastre mental y físico.

Después de diez días, su periódico aseguró la liberación de Nellie Bly del manicomio. Su informe, publicado primero en The New York World y luego lanzado como libro, causó sensación y le dio una fama duradera. Sobre su liberación, Bly escribió: "Salí de la sala de locos con placer y arrepentimiento: placer de poder disfrutar una vez más del libre aliento del cielo; Lamento no haber podido traer conmigo a algunas de las desafortunadas mujeres que vivieron y sufrieron conmigo y que, estoy convencida, están tan cuerdas como yo lo estaba y ahora soy yo misma."

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Robert Louis Stevenson no debía vivir más allá de los treinta años, según decían los médicos. Desde niño había sido frágil y enfermo, con una respiración difícil, fiebres y ataques que lo dejaban exhausto. Nacido en Edimburgo en 1850, creció en el seno de una familia acomodada de ingenieros, donde su padre, Thomas Stevenson, esperaba que el hijo siguiera la tradición familiar. Pero Louis —como lo llamaban— tenía otros planes. Pasó gran parte de su infancia en cama, leyendo y soñando. Como no podía correr ni jugar, inventaba mundos: levantaba teatros con muñecos de plomo, imaginaba mares, tesoros y héroes. Sus padres esperaban que superara esa “inmadurez”. No lo hizo nunca. Estudió Derecho en la Universidad de Edimburgo, para complacer a su padre, pero jamás ejerció. En cambio, viajó cuando la salud se lo permitía, escribiendo ensayos y relatos de viaje que apenas le daban para vivir. En 1876 conoció a Fanny Van de Grift Osbourne, una estadounidense separada y madre de dos hijos. Se enamoró de ella, y cuando ella regresó a California, Stevenson la siguió, cruzando el Atlántico y los Estados Unidos a través de trenes y barcos humildes.

El viaje casi lo mata. Llegó enfermo, pero se casaron en 1880. Fanny se convirtió en su enfermera, su compañera y su protectora. En 1881, Louis y Fanny se refugiaron en una pequeña casa en Escocia con el hijo de Fanny, Lloyd Osbourne, de doce años. Llovía sin cesar. Para distraerse, el muchacho dibujó un mapa de una isla imaginaria. Stevenson lo miró y vio una historia. Añadió nombres, montañas, bahías, una “Colina del Telescopio” y, en el centro, una cruz marcada con una X. Así nació la idea de La isla del tesoro. Cada tarde escribía un capítulo y lo leía en voz alta después de la cena. Lloyd escuchaba fascinado, y los adultos también se dejaron llevar por la aventura. Incluso el severo padre de Stevenson, ingeniero y racional, se entusiasmó tanto que sugirió ideas para la trama. El resultado fue un relato de pura emoción: Jim Hawkins, un joven valiente, un mapa misterioso, un viaje al mar y el carismático pirata Long John Silver, el villano más humano que la literatura infantil había conocido. Lo extraordinario es que Stevenson inventó casi todo lo que hoy consideramos “típico” de los piratas: el mapa con una X, el cofre enterrado, el loro en el hombro, las canciones marineras, la bandera de calaveras y tibias.

Tal como él quería, su sepultura está en el monte Vaea, de origen volcánico. Su epitafio dice: “Bajo el inmenso y estrellado cielo, / cavad mi fosa y dejadme yacer ./ Alegre he vivido y alegre muero. / Pero al caer quiero haceros un ruego. / Poned sobre mi tumba este verso: / ‘Aquí yace donde quiso yacer. / De vuelta de la costa está el marinero, / de vuelta del monte está el cazador’”.

Los piratas reales nunca fueron así, pero los de Stevenson conquistaron la imaginación del mundo. El manuscrito fue publicado primero en 1881–1882 en la revista Young Folks bajo el título The Sea Cook, or Treasure Island. El éxito fue discreto. Pero en 1883, al aparecer en libro, se convirtió en un fenómeno. Por primera vez, Stevenson fue famoso y económicamente libre. Siguieron otras obras maestras: Kidnapped (1886), The Strange Case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1886), The Master of Ballantrae (1889). Pero su salud siguió deteriorándose. Los médicos le recomendaban climas suaves: Suiza, el sur de Francia, los Alpes, América. Nada lo curaba. En 1888, él y Fanny emprendieron un viaje hacia el Pacífico Sur. Visitaron las Marquesas, Tahití, y finalmente Samoa, donde se establecieron.

Allí, sorprendentemente, Stevenson recuperó fuerzas. Construyó su casa, Vailima, y fue querido por los samoanos, que lo llamaban Tusitala, “el narrador de historias”. El 3 de diciembre de 1894, mientras ayudaba a Fanny en la cocina, se desplomó de repente. Había sufrido una hemorragia cerebral. Murió aquella noche, a los 44 años. Los samoanos cumplieron su deseo: llevaron su cuerpo al monte Vaea, para que descansara mirando al mar. En su tumba grabaron los versos que él mismo había escrito: Aquí yace donde deseaba estar; de regreso del mar, está el navegante; y de regreso de la colina, el cazador. Así terminó la vida del hombre que, enfermo y soñador, inventó la aventura moderna.

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El futuro de ‘El Principito’: qué ocurre cuando expiran los derechos de autor de los grandes clásicos de la literatura.

Pásate por la entrada dedicada a la obra, de nuestra bibliotecaria.

Y por la selección de autores.

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París, 1943. La ciudad aún temblaba bajo el peso de la guerra, con sus cafés semivacíos y sus luces tenues. Y en una de esas habitaciones veladas por el humo, Françoise Gilot, de 21 años, conoció a un hombre que cambiaría —y casi consumiría— su vida. Pablo Picasso tenía entonces 61, ya era una leyenda, y ya resultaba peligroso, como solo pueden serlo los grandes hombres con un poder absoluto. La miró y le dijo: «Eres muy joven. Podría ser tu padre». Ella sostuvo su mirada, sin pestañear. «No es usted mi padre», respondió. Así era Françoise: acero envuelto en gracia. Él era el sol del mundo del arte, y durante diez años ella giró a su alrededor —pintando, amando, resistiendo—. Su amor fue brillante, caótico, embriagador. Él la dibujó cientos de veces, afirmando que la inmortalizaba. Pero con cada trazo, también intentaba poseerla. La llamaba «la mujer que veía demasiado». «Lo amé», admitió ella una vez, «pero también vi la trampa». A principios de los años cincuenta, la luz comenzó a apagarse. El gran Picasso —que solía decir que las mujeres eran «máquinas de sufrir»— se volvió cruel. Exigía adoración, no amor. Cada discusión se convertía en una tormenta. Cada silencio, en una herida. «Quería ser a la vez Dios y el niño», recordaba Gilot. «Y no quedaba espacio para nadie más en ese universo». Una mañana de 1953, tras otra noche de gritos y lágrimas,

Françoise se miró en el espejo de su villa en Vallauris. Solo tenía treinta y dos años, y sin embargo, su reflejo le pareció de una antigüedad secular. Detrás de ella, los lienzos de Picasso la observaban como ojos vigilantes. Por primera vez, no vio su sombra: se vio a sí misma. Se volvió hacia él y dijo con serenidad: «Me voy». Picasso soltó una risa fría, incrédula. «No puedes dejarme. Nadie abandona a Picasso». Pero lo hizo. Salió de allí sin drama, sin lágrimas, con la fuerza serena de una mujer reclamando su alma. Tiempo después, recordaría aquel día no como un final, sino como un comienzo. «No era una prisionera», afirmó. «Vine porque quise… y me fui cuando quise». Él intentó destruirla por ello. Llamó a galerías y les dijo que nunca exhibieran su obra. «A la gente nunca le importarás», le espetó. «Solo les importará que una vez me conociste». Pero Françoise se negó a desaparecer. En 1964, publicó Vida con Picasso —un libro que despojó al mito de su aura y narró su verdad con claridad y elegancia—. La crítica lo tachó de escandaloso. Picasso lo llamó traición. Ella lo llamó libertad. Y la libertad se convirtió en su obra maestra. Años después, volvería a enamorarse —del Dr. Jonas Salk, el hombre que erradicó la polio—. «Picasso quería poseer el mundo», comentó ella en voz baja, «Jonas quería salvarlo».

Con el tiempo, el mundo comprendió lo que Picasso nunca logró ver: que Françoise Gilot no era una musa. Era una artista. Sus lienzos estallaban en color y fuerza —autorretratos que hablaban de supervivencia, resiliencia y renacimiento—. Sus obras cuelgan hoy en el Met, el MoMA y el Centre Pompidou: testimonios silenciosos de una mujer que se negó a ser definida por nadie más que por ella misma. Cuando, ya mayor, le preguntaron cómo había reunido el valor para marcharse, sonrió y respondió: «Porque la libertad es el único amor que merece la pena conservar». Picasso pintó su rostro cientos de veces. Pero ella —ella pintó su propio destino. Y así, Françoise Gilot se convirtió en la única mujer que no solo vivió en la sombra de Picasso. Salió de ella —y entró en su propia y brillante luz.

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"Un tanque es algo increíblemente complicado", explica el historiador británico James Holland. "Lo que quieres es que ese armatoste tan pesado y complicado sea lo más simple posible, y en eso los americanos eran maestros consumados: en lograr la simplicidad del diseño", añade. Holland, autor de varios libros sobre la Segunda Guerra Mundial, lo sabe bien porque él mismo pudo conducir un Sherman made in USA del mismo tipo de los que cruzaron Europa desde Normandía hasta Berlín entre junio de 1944 y abril de 1945. "Con el Sheman los estadounidenses reducían el diseño a lo esencial. Podía cambiar su motor en apenas dos horas, directamente en el campo, algo impensable para un Tiger alemán. Mientras los aliados avanzaban, tenían que cruzar ríos cuyas vías de comunicación el enemigo había destruido durante su retirada. Cada puente derribado representaba un obstáculo que había que superar rápidamente. La solución más práctica y veloz era desplegar un puente Bailey de clase 40, capaz de soportar el peso de un Sherman y permitir que el avance continuara sin demora.". No parecía hace unos años que escribir en la prensa sobre puentes como el Bailey –denominado así por el ingeniero británico Donald Bailey, quien ideó la estructura de puente montable como un gigantesco mueble de IKEA sueco– y que los aliados llevaban bajo el brazo en su avance por la Europa ocupada por el Tercer Reich en el 44, pudiera tener un reflejo en la actualidad. Pero cobra interés después de que la semana pasada la máxima representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, lanzara una advertencia: "Si un puente no puede soportar un tanque de 60 toneladas, si los túneles ferroviarios son demasiado pequeños y los anchos de vía demasiado estrechos para acomodar vehículos militares, tenemos un problema". Las advertencias de la representante estonia en la UE a los miembros de la Comisión iban aún más allá: "El actual compromiso de tener que avisar con 45 días para que los tanques y las tropas de infantería puedan cruzar fronteras está claramente obsoleto". Imaginar tanques por las carreteras de Europa es una idea que ha mutado de ser impensable a ser probable con sus subsiguientes complicaciones logísticas y tácticas, ya que la función de los carros blindados sigue siendo la misma que en 1944. Es más, la mayor diferencia es que de un tonelaje de 40 o 50, como eran los Sherman americanos o los Tiger alemanes, se ha pasado a superar los 60, como en el caso de los Leopold actuales, lo que dificulta en mucha mayor medida el paso de los blindados. ¿Qué lecciones actuales se pueden extraer delos blindados de la Segunda Guerra Mundial? El tanque Sherman de 30 toneladas es un protagonista esencial de la nueva obra de James Holland Hermanos de Armas (Ático de los Libros), que analiza el regimiento de voluntarios de Gran Bretaña de los Sherwood Rangers, que comenzaron como arma tradicional de caballería, el Nottinghamshire Imperial Yeomanry, con corceles desplegados en Palestina en 1918, y que en apenas veinte años estaban montados dentro de un carro blindado en la crucial campaña del Norte de África contra los Afrikakorps nazis del general Erwin Rommel. Una historia que empieza a tener paralelismo con la actualidad y que brinda lecciones sobre la planificación, la producción y la logística de guerra.

Pídeselo a los Reyes ...

Sobre el papel los tanques Tiger de la Werhmacth eran mejores que los Sherman; su blindaje era superior, así como el calibre de su cañón, pero eran mucho menos maniobrables y también más complicados de manejar, por lo que su teórica superioridad técnica quedó en la práctica reducida. Holland explica que había detalles absurdos que los hacían menos eficientes, como por ejemplo que su munición debiera cargarse desde el lado izquierdo, cuando la mayoría de la población es diestra, además de otros aspectos: "El Tiger era un tanque mucho más complicado de conducir, y eso lo hacía más lento y difícil de maniobrar en combate. Imaginemos la situación: te disparaban y necesitabas ponerlo en primera o en marcha atrás para escapar rápidamente. No era tarea fácil. La caja de cambios preselector semihidráulica de 18 velocidades, con dos palancas, resultaba increíblemente compleja. Además, había muchas más cosas que podían fallar en el momento más crítico. En contraste, en un tanque Sherman bastaba con meter la marcha atrás y continuar. Eso era exactamente lo que se necesitaba en el campo de batalla. Por eso, para los comandantes, la velocidad y facilidad de maniobra era tan crucial como el tamaño del cañón: la capacidad de moverse rápido podía marcar la diferencia entre la vida y la muerte". Los combates entre Sherman y Tiger que aparecen de hecho en la detallada crónica que hace Holland del regimiento británico corroboran la imagen popular de los tanques alemanes de películas como Los violentos de Kelly (1970), en la que se mostraba la superioridad técnica de los Tiger y su único punto débil para la munición de los Sherman, que era la parte trasera. Pero también el número fue un aspecto crucial: en la película había un Tiger por tres Shermans, lo que equivalía a un combate igualado, pero en la realidad la desproporción de unidades fue mucho mayor: "En la guerra, la superioridad no siempre se medía en calibres o blindajes, sino en números y en la capacidad de llegar a tiempo. Y en ese terreno, el Sherman reinaba sin discusión. Había 36 por cada Tiger que los alemanes lograban sacar de fábrica. Al final del conflicto, apenas habían existido 1.347 Tigers, y menos de quinientos King Tiger. En contraste, los aliados inundaron los campos de batalla con 49.000 Sherman, y con otros 74.000 chasis que podían reconvertirse en casi cualquier cosa. Esa era su verdadera fuerza: podían transformarse en cañones autopropulsados, transportes de tropas, vehículos de recuperación, bulldozers… lo que hiciera falta. El Tiger, orgulloso y temible, carecía de esa flexibilidad. Alemania no podía producir en masa; sencillamente no sabía, ni tenía la infraestructura. Su respuesta fue apostar por lo que consideraba ‘mejor’: menos unidades, más complejas, más sofisticadas. Pero esa lógica tenía un talón de Aquiles que pocos mencionaban: Alemania no era, en 1939, una sociedad mecanizada. Había cuarenta y siete alemanes por cada vehículo motorizado. En Estados Unidos, solo tres. Eso significaba que un soldado estadounidense promedio ya había crecido con un volante entre las manos; uno alemán, no", subraya Holland.

El historiador británico James Holland.

Esta es una de las cuestiones que se asemejan ahora a la actualidad para el autor británico, ya que el enfrentamiento Sherman vs Tiger fue una buena metáfora de lo que ocurrió en el campo de batalla en 1944-45 en Europa, y una pista de lo que puede deparar el futuro con la amenaza creciente de Rusia ¿Necesita Europa fabricar más tanques, allanar las infraestructuras de transporte, limitar las restricciones de movimiento de tropas? "Bueno, vuestro primer ministro —Pedro Sánchez— proclamó a los cuatro vientos que ningún tanque ruso cruzaría los Pirineos, pero lo cierto es que no lo sabemos", comenta Holland, quien ha sido incluido por la diplomacia rusa como indeseable en una lista de representantes de medios. "Tenemos una responsabilidad colectiva en Europa. Me duele que haya ocurrido el Brexit, porque no creo que sea útil en este momento en tantos niveles diferentes, y desde luego no es particularmente útil desde el punto de vista de la defensa. Mira, Europa tiene 785 millones de personas. Tiene mentes brillantes, mucho dinero a pesar de lo que se diga, y no hay absolutamente ninguna razón por la que no podamos rearmarnos de manera muy grande. Es una vergüenza que la gente esté gastando menos del 5% en defensa en este momento. Tenemos que espabilar. No hay ninguna razón por la que Estados Unidos deba seguir defendiendo Europa". El aspecto clave del relato de James Holland es, sin embargo, el de esos voluntarios civiles que no sabían nada del ejército y que, en muchos casos, solo eran buenos jinetes, pero que terminaron en el frente de batalla dentro de tanques. Es el caso de Stanley Christopherson, un oficial de los Sherwood Rangers procedente de la clase alta, uno de los protagonistas de Hermanos de Armas, junto a George Dring, antiguo herrador de la época en que el regimiento de caballería de los Rangers aún usaba caballos. Narrativamente, todo esto le brinda a Holland la posibilidad de una historia en la que se mezclan personajes de muy diversa procedencia a partir de sus diarios y cartas .en la línea de lo que había hecho ya Stephen Ambrose con Hermanos de Sangre, o también de James D. Hornfischer con The Last of the tin can soldiers- y que permite una descripción con extraordinario detalle de la unidad y de las acciones de combate.

Un Sherman Firefly pasando por Geldern, Alemania, en marzo de 1945.

"Una de las cosas que siempre me han fascinado de los Sherwood Rangers es la extraordinaria variedad de personas que los formaban. Aquel regimiento reunía a hombres que, en cualquier otro momento de sus vidas, jamás habrían vestido un uniforme ni, mucho menos, se habrían imaginado como soldados a tiempo completo. Y, sin embargo, allí estaban, compartiendo blindados, trincheras y jornadas interminables. Esa mezcla insólita creó algo singular: un grupo donde convivían miradas muy distintas sobre el mundo, hombres que aportaban experiencias de oficios, viajes y vidas previas que nada tenían que ver con el ejército. Y, paradójicamente, esa diversidad resultó ser una fortaleza", destaca el historiador. En ese sentido, un relato actual de los ejércitos profesionales que hay en el continente sería muy distinto, y para Holland el hecho de la participación civil en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial supuso una ventaja apreciable: "Una de las características más reveladoras de la Segunda Guerra Mundial es que los ejércitos que la combatieron eran, en gran medida, ejércitos del pueblo. Y en el caso británico, aquella masa de ciudadanos-soldados terminó convirtiéndose, hacia el final de la contienda, en una fuerza más flexible y eficaz que el ejército profesional que había existido al comienzo. El rígido sistema de regimientos seguía ahí, por supuesto, pero se había vuelto menos inflexible, más permeable a las ideas y talentos que llegaban de fuera. Y eso, sin duda, fue algo profundamente positivo".

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Fue mientras trabajaba en otro libro “que jamás he podido culminar”, cuando la escritora nacional Claudia Apablaza (47) empezó a trabajar en una novela nueva. Al principio trataba solo de una historia sobre el exilio, pero luego sumó otra capa. “Narraba la historia de un personaje llamado Aquiles, su exilio, la pérdida de su mano, el viaje que emprendió desde Chile a Brasil -cuenta a Culto-. El texto comenzó a abrirse, y en un segundo momento la historia de Aquiles la conecté con el presente de Amelia, una científica. Quise aferrarme más a ese presente, y el texto dio un giro, ciertos temas se fueron puliendo y otros solapando, como el tema principal que ahora cruza esta novela, que es el desastre climático, la catástrofe medioambiental, las técnicas terroríficas para intervenir el clima en las que se encuentra sumergida e investigando Amelia”.

Así, Apablaza le dio vida a La siembra de nubes (Seix Barral), su octavo libro, en el que relata cómo esta científica obtiene una beca para ir a estudiar la siembra de nubes en Canadá, con todo lo que implica esta forma de tratar la atmósfera, y antes de partir también se enfrenta al pasado familiar. Oriunda de Rancagua y editora en el sello independiente Los Libros de la Mujer Rota, hoy reside en Barcelona.

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Teresita y su familia subsisten en Albaria, un pueblo de la costa donde el padre trabaja de pescador a temporadas. La madre limpia casas de día; algunas noches va a cuidar a una anciana del pueblo. Cuando falta en casa, su vecina Justa se hace cargo de los niños. Teresita y su hermana mayor también se ocupan de sus tres hermanos más pequeños. Tras una pelea familiar, el padre se marcha y el tío Germán —que acaba de abandonar el seminario y trae consigo un pasado oculto— se instala con ellos. Los niños dejan de vivir con miedo y juegan con el tío como no habían podido hacerlo con el padre. Ahora su casa es un hogar. Teresita, a quien el tío enseña a cantar, se siente fascinada por su carisma y la atención que le dedica. Él le modula la voz blanca hasta hacerla cantar fuera de tesitura. Por agradar al tío, ella forzaría su voz hasta quebrarla. La escritura de Mercè Romero viaja entre el realismo y un delirio casi místico para acercarse con sensibilidad a los límites de la infancia y al peso de las cargas familiares. Una novela intimista y al mismo tiempo social, La voz en la maleza acompaña a la protagonista en su angustiosa soledad por no revelar un secreto que acarrearía el desastre familiar.

17 de Diciembre de 2025

Este martes se cumplieron 250 años del nacimiento de una de las escritoras más influyentes de la literatura universal. Jane Austen nació el 16 de diciembre de 1775 en Steventon, Hampshire, Inglaterra, y fue la séptima hija del reverendo George Austen. Aunque publicó sus novelas a comienzos del siglo XIX en un mundo en el que las mujeres no eran aceptadas como hábiles escritoras, sus personajes, conflictos y observaciones sociales lograron ser valoradas por millones de personas conforme fue pasando el tiempo. Es por eso que el cine volvió una y otra vez sobre sus libros para reimaginar sus historias en el marco audiovisual.

Dirigida por Ang Lee y estrenada en 1996, Se consolidó como una de las adaptaciones más prestigiosas del universo Austen. La historia se centra en las hermanas Elinor y Marianne Dashwood, dos jóvenes de la Inglaterra del siglo XIX que, tras la muerte de su padre y la pérdida de la herencia familiar, se ven obligadas a mudarse y a enfrentar un futuro incierto. Mientras Elinor encarna la razón, el autocontrol y la prudencia, Marianne representa la pasión, el impulso y la entrega absoluta al amor.

El guion estuvo a cargo de Emma Thompson, quien además protagonizó el film junto a Kate Winslet, Hugh Grant y Alan Rickman. Tras su estreno, recibió un amplio reconocimiento de la crítica y la industria: ganó el Globo de Oro a la Mejor Película Dramática y al Mejor Guion, obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Berlín y le valió a Emma Thompson su segundo Premio Oscar, esta vez como guionista, entregado por Sir Anthony Hopkins.

Estrenada en 2005 y dirigida por Joe Wright, Orgullo y prejuicio es una de las adaptaciones más reconocidas y populares de la obra de Jane Austen. La película se basa en la novela publicada por primera vez el 28 de enero de 1813 de manera anónima, considerada la más célebre de la autora y una de las primeras grandes comedias románticas de la historia de la literatura. La trama gira en torno a las cinco hermanas Bennet: Jane (Rosamund Pike), la mayor y de carácter dulce; Elizabeth, conocida como Lizzy (Keira Knightley), inteligente, irónica e independiente; Lydia (Jena Malone), impulsiva y despreocupada; Mary (Talulah Riley), reservada y reflexiva; y Kitty (Carey Mulligan), influenciable y tímida. Todas viven junto a sus padres en Longbourn, una propiedad rural cuya herencia, ante la ausencia de varones, quedará en manos de su primo, el señor Collins. En ese contexto, la señora Bennet concibe el matrimonio como la única posibilidad de asegurar el futuro de sus hijas.

La película es recordada por la gran actuación de Keira Knightley como Elizabeth Bennet.

El film recibió cuatro nominaciones a los premios Oscar: Mejor Actriz, Mejor Banda Sonora, Mejor Dirección de Arte y Mejor Diseño de Vestuario. Actualmente, se encuentra disponible en Prime Video y tiene una duración de 2 horas y 1 minuto.

Estrenada en 2020, Emma es una película británica dirigida por Autumn de Wilde y escrita por Eleanor Catton, basada en la novela homónima de Jane Austen. La historia original corresponde a la cuarta novela de la autora inglesa, publicada en 1815 en tres volúmenes, y se distingue dentro de su obra por el retrato irónico de su protagonista. La película está protagonizada por Anya Taylor-Joy, quien da vida a Emma Woodhouse, la hija de un rico terrateniente que vive en un pequeño pueblo rural. Inteligente, privilegiada y convencida de su talento para unir parejas, Emma disfruta desempeñarse como casamentera entre sus conocidos, en especial con su protegida Harriet Smith (Mia Goth), una joven de origen humilde. Sin embargo, sus buenas intenciones derivan en una cadena de malentendidos y enredos sentimentales.

A lo largo del relato, la protagonista se ve obligada a enfrentarse a sus propias contradicciones y a revisar su visión del amor, hasta descubrir que aquello que buscaba para los demás siempre estuvo más cerca de lo que imaginaba para ella misma, de la mano de su amigo, George Knightley (Johnny Flynn). Actualmente, la película se encuentra disponible en Prime Video y tiene una duración de 1 hora y 59 minutos.

Estrenada en 2022, Persuasión es una película dramática dirigida por Carrie Cracknell. Se trata de la última obra que escribió la autora inglesa, publicada de manera póstuma en 1818, y una de las más maduras y melancólicas de su producción literaria. La historia se centra en Anne Elliot, una joven perteneciente a una familia aristocrática venida a menos que, años atrás, fue persuadida por su entorno para rechazar al hombre que amaba, el capitán Frederick Wentworth, debido a su baja posición social y a la falta de estabilidad económica. Esta decisión marcará su vida para siempre y la hundirá en un profundo arrepentimiento. Sin embargo, debido a una serie de dificultades financieras que afectan a la familia de Sir Elliot, Anne y Wentworth volverán a encontrarse. La película está protagonizada por Dakota Johnson en el papel de Anne Elliot, acompañada por Cosmo Jarvis como Frederick Wentworth y Henry Golding como Mr. Elliot, dando una adaptación más actualizada de la obra. Actualmente, Persuasión se encuentra disponible para ver en Netflix y tiene una duración de 1 hora y 49 minutos.

Estrenada en 1999, Mansfield Park es una comedia romántica británica basada en la novela de Jane Austen. La película fue escrita y dirigida por Patricia Rozema y se distingue por ofrecer una lectura más audaz y crítica del texto original. La historia sigue a Fanny Price, interpretada por Frances O’Connor, una joven que es enviada desde muy pequeña a vivir con sus tíos adinerados en la mansión de Mansfield Park. Allí recibe una educación destinada a formarla según las normas y costumbres de la alta sociedad, con la expectativa de que logre un matrimonio conveniente. Sin embargo, Fanny se revela como una mujer inteligente, sensible e independiente, cualidades que la colocan en tensión constante con el entorno que intenta moldearla. Actualmente, la película se encuentra disponible en Prime Video y tiene una duración de 1 hora y 51 minutos.

24 de Diciembre de 2025

Muere el novelista gallego José María Pérez Álvarez, celebrado por Goytisolo en 'The Times' y a quien plagió Bryce Echenique.

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En noviembre de 2020, pocos meses antes de publicar su primera novela, la autora de este libro estuvo a punto de morir. Un sábado como cualquier otro, en su casa, sin saberlo, ella y su pareja se estaban muriendo. La caldera tenía una fuga y el monóxido de carbono les fue adormeciendo hasta que Marta se levantó a duras penas para ir al baño. Ahí, cayó desplomada y se golpeó la cabeza. Cinco años ha necesitado para narrar esta experiencia en una historia que conjuga la tensión narrativa, la ansiedad y la esperanza. Oxígeno es «el libro que nunca hubiera querido escribir», el relato de los minutos en los que se les escapaba la vida, el de los meses que siguieron el accidente y el de los años que lo precedieron todo, cuando se enamoraron y empezaron a construir una vida sin pensar que podría terminar en cualquier momento. Combinando con maestría la sensibilidad, el sentido del humor y la lucidez, la autora mira de frente a la muerte para celebrar el asombro diario de seguir aquí.

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