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«¿Por qué escribes?». Parece una pregunta sencilla, pero para Miriam
Toews significa tropezar con su compleja historia familiar: con
el duelo que siguió al suicidio de su hermana, con la culpa, el
silencio y la impotencia que quedaron después. Lo que comienza como
una pregunta sobre la escritura pronto se desdobla en otras preguntas,
mucho más radicales: ¿qué hace que la vida sea tan irresistible
e insoportable al mismo tiempo? ¿Cómo se sobrevive a la vida sin
perder el humor, la ternura, la alegría? Toews descubre que, durante
años, ha mantenido una correspondencia íntima con su hermana: una
conversación interior que intenta llenar un vacío que apenas comprende.
Mientras escribe, entendemos que responder «por qué escribo» es
tan imposible como decidir si la vida debe vivirse en clave de comedia
o de tragedia. Obra maestra de la no ficción, Tregua, que no paz
explora el pacto incómodo que toda persona creativa establece con
la memoria: transformar el dolor en forma, convertir la escritura
en una tregua que nunca llega a ser paz. Trascendental, hilarante,
desgarradora y luminosa: Miriam Toews en estado de gracia.


El martes 13 de enero de 1981, siete encapuchados
de ETA irrumpieron en la fábrica de helados Avidesa y secuestraron
a su dueño, el empresario valenciano Luis Suñer, de setenta años.
Era una persona que definía bien aquella época: paternalista, bendecido
por el franquismo y venerado en su Alzira natal, aunque con algunos
problemas para adaptarse a los nuevos tiempos. Su cautiverio mantuvo
en vilo a la sociedad española y sus responsables jamás fueron procesados.
El periodista Sergi Moyano Hurtado reconstruye la historia inédita
y real del secuestro gracias al testimonio exclusivo de uno de los
secuestradores, que conformaban una insólita mezcla entre jóvenes
desencantados con los derroteros de la Transición y terroristas
con varias muertes a sus espaldas. Esta trepidante investigación
periodística no solo recrea la insospechada cotidianidad de un secuestro,
sino también la inestabilidad política y social de los primeros
años de democracia en España.
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ETA.


Juan Antonio Rascón llega a París en 1878 para ver
unos cuadros de Goya que resultan ser las pinturas negras de la
quinta madrileña del artista. Al examinarlas, vuelve a él la memoria
de Rosario Weiss, de quien estuvo enamorado en su juventud. La joven
creció junto a Goya y aprendió de él, pero por encima de todo, fue
la hija que lo acompañó hasta sus últimos días; sin embargo, tras
la muerte del pintor, quedó relegada durante décadas, borrada tanto
por su condición de mujer como por la voluntad colectiva de conservar
intacto el mito goyesco. Más de un siglo después, el escritor Sergio
del Molino contempla el autorretrato de Weiss en el Museo del Prado
y, haciendo uso de la máxima libertad que permite la ficción, repara
los hilos que la historia se empeñó en romper, al tiempo que reconstruye
una época convulsa de la historia política y cultural de España.
En ese proceso, ilumina el singular papel del creador y deja al
descubierto la maniobra que expulsó a Rosario del relato. La hija
devuelve su identidad a una artista excepcional que nunca debió
perder el centro de su propia vida.

"El trofeo" (Trophäe), de Gaea Schoeters, es un aclamado
y provocador thriller ético que sigue a Hunter White, un inversor
estadounidense obsesionado con completar los "Cinco Grandes" de
la caza mayor en África. Tras perder su trofeo final a manos de
furtivos, se ve envuelto en una oscura propuesta sobre los "Seis
Grandes" que cuestiona la moralidad, el privilegio y el valor de
la vida humana.

En 2011, poco antes de morir, la escritora Christa
Wolf decidió rendir homenaje a su marido con un regalo muy especial
por su sexagésimo aniversario de casados. Se trataba de August,
una pequeña joya de la literatura alemana inspirada en los recuerdos
de infancia de la autora. Tras el fin de la segunda guerra mundial,
un huérfano de ocho años que ha escapado de Prusia Oriental ingresa
en un remoto sanatorio para tuberculosos instalado en un antiguo
castillo. Allí conoce a Lilo, una adolescente que irradia valentía
y ternura. Décadas más tarde, mientras conduce un autocar a orillas
del Elba, August revive aquel tiempo: el descubrimiento de la amistad,
la fragilidad de la inocencia, la belleza de un gesto amable en
un mundo devastado por la guerra.
Christa Wolf (Gorzów Wielkopolski, entonces Prusia
Oriental y en la actualidad Polonia, 1929 – Berlín, 2011), novelista,
ensayista y guionista, está considerada una de las escritoras más
relevantes de la literatura alemana de la segunda mitad del siglo
XX. Entre sus obras destacan Noticias sobre Christa T. (1968), Muestra
de infancia (1976), Lo que queda (1979), Casandra (1983), Accidente
(1987), Pieza de verano (1989) y Medea (1996), por las que recibió,
a lo largo de su trayectoria, premios como el Georg Büchner (1980),
el Schiller Memorial (1983), el Premio Nacional de Viena para la
literatura europea (1985) y el Deutscher Bücherpreis (2002).
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>> Alemania.


Fascinado desde muy joven por la Segunda Guerra Mundial,
Bas von Benda-Beckmann supo con trece años que su tía abuela Luise
era la viuda del general más leal de Hitler, Alfred Jodl, que fue
condenado a muerte durante los Juicios de Núremberg por crímenes
de guerra. Más tarde conoció la historia de Tini, la hermana menor
de Luise, que militó en el partido nazi, aunque luego tuvo una relación
con un médico medio judío y entabló amistad con uno de los hombres
que conspiraron para asesinar a Hitler. A través de las cartas,
las memorias y los diarios de sus familiares, y en un contexto histórico
fielmente trazado, el autor reconstruye la historia de Alemania
desde los días del Imperio, la creación y caída de la República
de Weimar, el ascenso del nazismo, la Segunda Guerra Mundial y el
posterior enjuiciamiento de los principales responsables del Holocausto.
Una sensibilidad fuera de lo común le permite recomponer magistralmente
un pasado que nos interpela a todos. Mi familia nazi nos habla de
los prejuicios, de la memoria, de la culpa y del sentido de la responsabilidad
hacia nuestro propio pasado, un pasado que debemos conocer para
comprender y entender el presente, y evitar así que los errores
cometidos vuelvan a repetirse.

Considerada la novela náutica más leída de la historia
después de Moby Dick y una de las mejores obras de suspense jamás
publicadas, El cazador de barcos es un relato de amor y venganza
en alta mar. Escrita con una prosa vibrante y sustentada en un profundo
conocimiento del mundo marítimo, Justin Scott -autor superventas
del New York Times- nos ofrece una narración inolvidable sobre la
obsesión, la justicia y la lucha de un hombre contra una fuerza
descomunal. Durante una travesía en su velero, Peter Hardin y su
esposa Carolyn son embestidos por un superpetrolero gigantesco,
el Leviathan. Carolyn desaparece en las profundidades del Atlántico;
Peter, contra todo pronóstico, sobrevive. Impulsado por el dolor
y la impotencia, Hardin emprende entonces una búsqueda implacable
que lo llevará a surcar los océanos del mundo, desde las costas
de Cornualles hasta las aguas cubiertas de petróleo del golfo Pérsico,
y a cruzar las titánicas tormentas del Atlántico sur. El cazador
de barcos es la historia de un hombre dispuesto a encontrar en el
mar la justicia que le ha sido negada en tierra.
Pásate por La bibliotecaria >> Autores
>> Herman Melville.

Niklas Frank tenía solo siete años cuando su padre,
Hans Frank, asesor legal de Hitler y gobernador general de la Polonia
ocupada, fue ejecutado en Núremberg como criminal de guerra nazi.
A lo largo de su vida, Niklas ha intentado asimilar la enormidad
de los crímenes que cometió su padre, y este extraordinario libro
narra cómo, tras años de investigación, descubrió la magnitud del
horror desatado por el hombre conocido como el carnicero de Polonia.
El Padre es un relato extraordinario de un hijo marcado por el trauma
que lucha por comprender la depravación de los actos cometidos por
su padre. Mientras que otros descendientes de los secuaces y colaboradores
de Hitler han intentado explicar u olvidar los crímenes de sus antepasados,
el asco de Niklas por las acciones de su padre es inquebrantable.
Este libro es su intento de venganza. Con prólogos de Philippe Sands
y Sir Ian Kershaw, El Padre es a la vez impactante, retorcido y
desgarrador. Un ajuste de cuentas devastador escrito por un hijo
que se dirige a su padre mientras lo imagina ardiendo en las llamas
eternas del infierno.
Pásate por JyV >> Fotografía >>
Juicios.

La autobiografía de Adrian Carton de Wiart es una
de las memorias militares más notables. Era hijo del abogado belga
Leon Constant Ghislain Carton de Wiart (1854-1915). Él mismo tenía
la intención de estudiar derecho, pero abandonó sus estudios en
el Balliol College de Oxford en 1899 para servir como soldado en
la Guerra de Sudáfrica. Abandonó definitivamente la abogacía el
14 de septiembre de 1901 al recibir un nombramiento directo en el
4.º Regimiento de Dragones de la Guardia. La extraordinaria carrera
militar de Carton de Wiart incluyó su servicio en el Cuerpo de Camellos
de Somalilandia (1914-1915), su labor como enlace con las fuerzas
polacas (1939), su pertenencia a la Misión Militar Británica en
Yugoslavia (1941), un período como prisionero de guerra (1941-1943)
y tres años como representante de Churchill ante Chiang Kai-shek
(1943-1946). (Churchill era un gran admirador suyo). Durante la
Primera Guerra Mundial, además de comandar el 8.º Regimiento de
Glosters, Carton de Wiart fue comandante general de la 12.ª Brigada
(1917) y de la 105.ª Brigada (abril de 1918). Ambos mandos terminaron
debido a heridas sufridas. Fue herido ocho veces durante la guerra
(incluida la pérdida de un ojo y una mano),
Entre guerras vivió en Polonia, con una vida de campo,
caza y pesca. Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial en 1939,
Adrian tenía 59 años, una edad en la que muchos ya piensan en retirarse.
Él se ofreció de inmediato. En 1940 lo enviaron a Noruega. Entre
bombardeos y retiradas a contrarreloj, siguió al mando en una campaña
durísima. En 1941, de camino a una misión en Yugoslavia, el avión
en el que viajaba falló y tuvo que amerizar frente a la costa de
la Libia controlada por Italia. Salió del agua, llegó a tierra…
y lo capturaron. Para la mayoría, ser prisionero de guerra era esperar
el final en cautiverio. Para Adrian, era planear fugas. Lo intentó
cinco veces. En una de ellas, él y otros prisioneros pasaron meses
excavando un túnel con lo que tenían a mano. Cuando por fin lo lograron,
escapó… y lo recapturaron poco después. Tenía más de 60 años, un
ojo y una mano, y una negativa absoluta a quedarse encerrado. Los
italianos terminaron moviéndolo a instalaciones más vigiladas. Él
siguió intentándolo. En 1943, tras el cambio de situación en Italia,
recuperó la libertad. En lugar de “irse a casa”, lo enviaron a China
como representante británico, y pasó el resto de la guerra en labores
diplomáticas y de asesoría. Cuando la guerra terminó en 1945, Adrian
tenía 65 años. Había pasado por tres guerras enormes y otras campañas,
dos accidentes de avión, heridas incontables, cautiverio y fugas.
Se retiró del servicio en 1947. Pero Adrian Carton de Wiart no había
terminado de desafiar a la muerte. En sus memorias, Happy Odyssey,
publicadas en 1950, dejó la frase que lo perseguiría para siempre:
«Francamente, disfruté la guerra».

31 kilos. El cabello casi blanco, a punto de cumplir
21 años. Hacía muchísimo tiempo que no podía bañarse. Cuando le
dijo al soldado estadounidense: «Somos judías», él respondió: «Yo
también» y le sostuvo la puerta. Un año después, ella la cruzó como
su esposa. 8 de mayo de 1924. Bielsko, Polonia. Gerda Weissmann
nació rodeada de todo lo que un niño podría desear. Una familia
amorosa. Educación. Cultura. Comodidad. Seguridad. 1 de septiembre
de 1939. Alemania invadió Polonia. Gerda tenía quince años. En cuestión
de meses, todo desapareció. Leyes antijudías. Trabajo forzado. Deportaciones.
En 1942, Gerda fue separada de su familia. Nunca volvió a ver a
sus padres ni a su hermano. Los tres fueron asesinados en el Holocausto.
Durante tres años, Gerda fue trasladada entre campos de trabajo
forzado y campos de concentración nazis. Trabajó en fábricas. Soportó
hambre. Enfermedades. Brutalidad constante. Para enero de 1945,
había sobrevivido tres años de infierno. Pero lo peor aún estaba
por llegar. A medida que las fuerzas soviéticas avanzaban desde
el este, los nazis empezaron a evacuar los campos. No querían que
los prisioneros fueran liberados. Los querían muertos. 29 de enero
de 1945. Aproximadamente 4.000 mujeres judías —incluida Gerda— fueron
obligadas a iniciar una marcha de la muerte desde el campo de trabajo
de Grünberg, en Alemania, hacia Checoslovaquia. Caminaron en pleno
invierno. Sin ropa adecuada. Con comida mínima. A cualquiera que
no pudiera mantener el paso, lo mataban a tiros. La marcha cubrió
aproximadamente 350 millas (unos 560 kilómetros) a lo largo de más
de tres meses. Caminaron sobre la nieve. Durmieron en campos y graneros.
Recibieron apenas comida o agua. Las mujeres morían cada día. Por
agotamiento. Hambre. Enfermedad. Ejecuciones. Por rendirse. Gerda
vio morir a sus amigas de la infancia al borde del camino. Y siguió
caminando. ¿Por qué? Más tarde dijo que sobrevivió gracias a pequeños
actos de resistencia. Aferrándose a una sola fotografía de su familia.
Negándose a perder su sentido de sí misma. Encontrando diminutas
razones para aguantar un día más. A inicios de mayo de 1945, Alemania
se derrumbaba.
La guerra estaba terminando. Pero la marcha de la
muerte continuaba. De las 4.000 mujeres que habían empezado a caminar
en enero, solo alrededor de 120 seguían vivas para el 7 de mayo
de 1945. 7 de mayo de 1945. Las supervivientes restantes entraron
tambaleándose en una fábrica de bicicletas abandonada en Volary,
Checoslovaquia. Esqueléticas. Enfermas. Apenas conscientes. Gerda
pesaba unos 31 kilos. El cabello se le había vuelto casi blanco
por la desnutrición y el estrés. Llevaba harapos infestados de piojos.
Hacía muchísimo tiempo que no podía bañarse. Se quedó en el umbral
cuando oyó vehículos acercándose. Soldados estadounidenses. Un joven
teniente se bajó. Miró a Gerda: demacrada, con el cabello blanco,
a un día de cumplir 21, pero con aspecto de anciana. Gerda habló
en un inglés entrecortado: «Somos judías, ¿sabe?». El soldado se
detuvo. Y entonces dijo: «Yo también». Se llamaba Kurt Klein. Un
refugiado judío de origen alemán que había logrado emigrar a Estados
Unidos en 1937. Se alistó en el Ejército de Estados Unidos y ahora
formaba parte de las fuerzas liberadoras. Kurt hizo algo que dejó
a Gerda sin palabras. Le sostuvo la puerta mientras ella entraba
al edificio. Un gesto simple de dignidad y respeto… algo que no
había sentido en años.

Kurt diría después: «Caminó hacia mí, y yo conocí
a la persona más grande que conoceré jamás». En las semanas siguientes,
Kurt ayudó a cuidar a las supervivientes. Él y Gerda hablaron. A
pesar del horror alrededor, nació un vínculo. Kurt fue trasladado,
pero siguieron en contacto por cartas. 18 de junio de 1946. París.
Kurt Klein y Gerda Weissmann se casaron. Se mudaron a Buffalo, Nueva
York. Kurt trabajó en el sector textil. Gerda se centró en criar
a sus tres hijos mientras, poco a poco, reconstruía su vida. Pero
Gerda no podía olvidar. Sentía una obligación hacia quienes no habían
sobrevivido: sus padres, su hermano, las miles de mujeres que murieron
en la marcha. En 1957, publicó sus memorias: «Todo, menos mi vida».
El título se refiere a lo que los nazis le arrebataron. Le quitaron
todo, excepto la vida. El libro se convirtió en un clásico de la
literatura del Holocausto. Un testimonio sin concesiones sobre las
atrocidades nazis. Reflexiones profundas sobre la supervivencia,
la dignidad y la esperanza. Gerda se convirtió en una oradora muy
solicitada. Viajó a escuelas, universidades y conferencias, compartiendo
su historia, enseñando sobre el Holocausto, advirtiendo contra el
odio. En 1995, su historia se convirtió en un documental: «Una superviviente
recuerda». Ganó el Óscar al mejor cortometraje documental. En 2011,
el presidente Barack Obama le entregó la Medalla Presidencial de
la Libertad. El mayor honor civil de Estados Unidos. Siguió hablando
y defendiendo la educación y los derechos humanos hasta bien entrada
su vejez. Su mensaje siempre fue el mismo: Recordar el Holocausto
para que no vuelva a ocurrir. Alzar la voz contra el odio y los
prejuicios. Apreciar la libertad y la democracia: son frágiles.
Encontrar fuerza en la dignidad y la compasión. Kurt Klein murió
en 2002. Llevaban cincuenta y seis años de matrimonio. Gerda continuó
su labor hasta su propia muerte el 3 de abril de 2022. Tenía noventa
y siete años. Había sobrevivido a lo inimaginable. Había reconstruido
una vida desde la nada. Había transformado el trauma en testimonio,
el dolor en propósito. Y todo empezó con un momento. De pie en la
puerta de una fábrica, con apenas 31 kilos, diciéndole a un soldado:
«Somos judías», y oyéndolo responder: «Yo también».
Ese soldado le sostuvo la puerta. Y siguió abriéndole
puertas —metafórica y literalmente— durante los siguientes cincuenta
y seis años. La historia de Gerda Weissmann Klein es uno de los
testimonios más poderosos del Holocausto. No porque su sufrimiento
fuera único —millones sufrieron de forma similar o peor—, sino porque
sobrevivió, dio testimonio y pasó décadas asegurándose de que el
mundo no olvidara. Perdió a sus padres. A su hermano. Su infancia.
Su salud. Casi su vida. Pero también ganó algo. Una voz. Y la usó
hasta el final para hablar por quienes ya no podían. 4.000 mujeres
comenzaron la marcha de la muerte en enero de 1945. Solo unas 120
sobrevivieron hasta la liberación en mayo. Gerda fue una de esas
120. Y dedicó el resto de su vida a honrar a las que no llegaron.
Eso no es solo supervivencia. Eso es propósito forjado en la tragedia.
Eso es convertir lo peor de la humanidad en una lucha de por vida
por lo mejor de la humanidad. 7 de mayo de 1945. Una mujer de 31
kilos, con el cabello casi blanco, se detuvo ante la puerta de una
fábrica. Un soldado estadounidense la sostuvo abierta. Años después,
ella seguía cruzando puertas abiertas. Seguía hablando. Seguía enseñando.
Seguía insistiendo: Recordar. No olvidar. Nunca más.
Gerda Weissmann Klein: 1924-2022.
Las dictaduras en Latinoamérica, predominantes durante
la segunda mitad del siglo XX, fueron regímenes militares autoritarios
surgidos frecuentemente por golpes de estado y apoyados por Estados
Unidos en el contexto de la Guerra Fría. Caracterizadas por la represión,
la suspensión de derechos civiles y el "Plan Cóndor", dejaron un
legado de miles de desaparecidos y una profunda crisis de derechos
humanos.
Para mas información, el internés.

La gran novela sobre la Venezuela del poschavismo
y sus migrantes. Una nueva voz que vale la pena leer. La vida en
la revolución fue bonita mientras fue promesa. Luego vinieron los
fracasos, los del país y los propios. Cuando Nina pidió el divorcio,
Camilo no solo se separó de ella, sino también de su hija Elisa:
o eran los tres o no eran. En 2018, mientras Camilo ve pasar la
crisis por la ventana, Nina es atropellada por ella. Su padre, el
país y la revolución parecen haber muerto al mismo tiempo. Después
de que Nina se va para Brasil, dejando a Elisa con la abuela, Camilo
reaparece con una propuesta para la niña. Lo que para él es un intento
desesperado de recuperar a su familia, para Nina es apenas una réplica
íntima del autoritarismo nacional, ese que él maneja tan bien. Mediante
un excelente dominio de los tiempos, la acción y la estructura del
relato por medio de las diversas voces narrativas, la novela se
ciñe a la narrativa moderna inaugurada por Flaubert en La educación
sentimental, donde por primera vez se integró la Historia en el
conflicto personal del protagonista. Con una escritura coloquial
de gran musicalidad y hallazgos expresivos muy sugerentes, Volver
a cuándo habla, a través del drama de una familia afectada por las
consecuencias sociales del poschavismo, de cómo sobreviven —y en
qué condiciones— los ideales y las esperanzas de la gente en el
campo de minas de la realidad.

La vida de Rodolfo siempre ha estado marcada por el
trauma de la guerra de Angola, pero sobre todo por el asesinato
de su padre a manos de su hermano Geni, apodado Caballo Loco. Ahora,
recién jubilado, Rodolfo se encuentra con que recobra la intimidad
inesperada de su cuñada Nora, viejo amor de juventud, pero también
con una noticia inquietante: van a excarcelar a su hermano parricida,
aquejado de una enfermedad incurable, y no tiene otro destino que
la casa familiar. En esa tensa espera, y durante poco más de una
semana, se reavivarán viejos rencores, secretos familiares que creían
enterrados, y en especial los detalles del sangriento asesinato
que cambió la vida de todos en la familia. Solo la llegada de la
hija de Rodolfo, y la intervención de un joven triunfador en una
Habana desahuciada, darán el último y desesperado apoyo a Rodolfo.
Un relato dramático, una novela magistral, que cuenta cincuenta
años de historia de un

Gabriel García Márquez ha declarado una y otra vez
que El otoño del patriarca es la novela en la que más trabajo y
esfuerzo invirtió. En efecto, García Márquez ha construido una maquinaria
narrativa perfecta que desgrana una historia universal -la agonía
y muerte de un dictador- de forma cíclica, experimental y real al
mism o tiempo, en seis bloques narrativos sin diálogo, sin puntos
y aparte, repitiendo una anécdota siempre igual y siempre distinta,
acumulando hechos y descripciones deslumbrantes. Novela escrita
en Barcelona entre 1968 y 1975, El otoño del patriarca deja asomar
en su trasfondo el acontecimiento más importante de la historia
española de aquellos años -la muerte del general Franco- aunque
su contexto y estilo sean, como simpre en este escritor, el de la
asombrosa realidad latinoamericana que García Márquez ha elevado
una vez más a la dignidad de mito.

Yo el Supremo es una novela del escritor paraguayo
Augusto Roa Bastos, publicada en 1974, considerada una de las obras
cumbre de la literatura en español. La obra aborda la figura del
dictador José Gaspar Rodríguez de Francia, explorando su régimen
desde perspectivas histórica y psicológica, y es reconocida por
su estilo experimental, el uso del monólogo interior y múltiples
voces narrativas.

La descripción y la denuncia de las tiranías latinoamericanas
han servido de trasfondo argumental a novelas de gran calidad literaria.
"El Señor Presidente", inspirada en la figura del dictador guatemalteco
Manuel Estrada Cabrera, elevó a su máxima capacidad expresiva esa
línea narrativa y lanzó a la fama a Miguel Ángel Asturias (1899-1974),
Premio Nobel de Literatura en 1967. El relato constituye un descenso
a los infiernos a través de la reconstrucción de una atmósfera de
pesadilla, forjada por el ejercicio ilícito del poder y por la omnipresencia
de la tortura y el miedo. La visión esperpéntica de la realidad
y el lirismo descarnado logran la transfiguración de una situación
histórica concreta en una realidad literaria autónoma. Otras obras
de Miguel Ángel Asturias en esta colección: "Hombres de maíz", "Leyendas
de Guatemala" y "Maladrón".
La intelectual Aitana Alberti, hija de los escritores
españoles Rafael Alberti y María Teresa León, falleció a los 84
años en La Habana, donde residía desde 1984, informaron este miércoles
medios estatales. Alberti, nacida en 1941 en Argentina, donde se
exiliaron sus padres durante la Guerra Civil Española, dedicó su
labor en Cuba fundamentalmente de la poesía y las artes.
Presidió la Cátedra Rafael Alberti de la Universidad
de La Habana y durante más de quince años trabajó en el centro cultural
Dulce María Loynaz donde dirigió el espacio Fe de vida: Imagen y
palabra dedicado a divulgar la obra de los poetas de la Generación
del 27, a la que perteneció su padre.
También fue miembro del Movimiento de Poetas del Mundo
y presidió en Cuba el Proyecto Cultural Sur, que agrupa 30 ciudades
de Europa y América, y Festival Internacional de Poesía de La Habana.
Una nota publicada en portada del periódico Granma
expresó que Aitana Alberti, fallecida el pasado martes, “deja un
vacío inmenso en la cultura cubana” y será recordada como “una incansable
defensora de la poesía, la memoria, la paz y el diálogo entre pueblos”.
Su obra poética incluye los títulos Poemas de Aitana Alberti (1955),
Pupila al viento (1998), Y de nuevo nacer (1999), Amazona en la
centella (2016) y los libros de narrativa Inquilinos de la soledad
(2006) —un homenaje a los exiliados de la guerra civil española—
y Cuentos persas (2018) que fueron traducidos a los idiomas alemán,
polaco, ruso, rumano e italiano.

Un hombre que ha perdido su sombra. Una mujer que
ve a desconocidos en los espejos. Un joven que decide vivir en unos
grandes almacenes. Una analista que, al estudiar los algoritmos
de consumo, deja de creer en las personas. Dos gemelos idénticos
que intercambian su personalidad para conquistar a una mujer. Una
escritora convencida de que todo lo que imagina se convierte en
realidad? Estos son algunos de los casos que trata en su consulta
un terapeuta tan sarcástico como perspicaz, y que registra sus observaciones
en un cuaderno en el que la psicología y la ironía se mezclan con
un poco de mala leche. Vive solo, acompañado por su gato Mismís,
a quien considera un modelo de satisfacción y equilibrio emocional,
y está convencido de que la mayoría de sus pacientes mejorarían
si vivieran con un gato. Por eso, sus terapias y consejos están
teñidos de una filosofía inconfundiblemente felina. Entre la fábula
y el retrato psicológico, entre el humor ingenioso y la ternura,
esta novela propone un juego inquietante: examinar nuestras obsesiones,
miedos y deseos desde la perspectiva serena y un tanto indiferente
de un gato.
<
Un padre y un hijo atraviesan Argentina por carretera,
desde Buenos Aires hacia las cataratas de Iguazú, en la frontera
norte con Brasil. Son los años de la junta militar, hay controles
de soldados armados y tensión en el ambiente. El hijo se llama Gaspar
y el padre trata de protegerlo del destino que le ha sido asignado.
La madre murió en circunstancias poco claras, en un accidente que
acaso no lo fue. Como su padre, Gaspar está llamado a ser un médium
en una sociedad secreta, la Orden, que contacta con la Oscuridad
en busca de la vida eterna mediante atroces rituales. En ellos es
vital disponer de un médium, pero el destino de estos seres dotados
de poderes especiales es cruel, porque su desgaste físico y mental
es rápido e implacable. Los orígenes de la Orden, regida por la
poderosa familia de la madre de Gaspar, se remontan a siglos atrás,
cuando el conocimiento de la Oscuridad llegó desde el corazón de
África a Inglaterra y desde allí se extendió hasta Argentina. El
lector encontrará en estas páginas casas cuyo interior muta; pasadizos
que esconden monstruos inimaginables; rituales con fieros y extáticos
sacrificios humanos; andanzas en el Londres psicodélico de los años
sesenta, donde la madre de Gaspar conoció a un joven cantante de
aire andrógino llamado David; párpados humanos convertidos en fetiches;
enigmáticas liturgias sexuales; la relación entre padres e hijos,
con la carga de una herencia atroz; y, de fondo, la represión de
la dictadura militar, los desaparecidos y, más adelante, la incierta
llegada de la democracia, los primeros brotes del sida en Buenos
Aires... El terror sobrenatural se entrecruza con terrores muy reales
en esta novela perturbadora y deslumbrante, que consagra a Mariana
Enriquez como una escritora fundamental de las letras latinoamericanas
del siglo XXI.

Zavalita y el zambo Ambrosio conversan en La Catedral.
Estamos en Perú, durante el «ochenio» dictatorial del general Manuel
A. Odría. Unas cuantas cervezas y un río de palabras en libertad
para responder a la palabra amordazada por la dictadura. Conversación
en La Catedral (1969) no es, sin embargo, una novela histórica.
Sus personajes, las historias que éstos cuentan, los fragmentos
que van encajando, conforman la descripción minuciosa de un envilecimiento
colectivo, el repaso de todos los caminos que hacen desembocar a
un pueblo entero en la frustración. Conversación en La Catedral
es una cruda radiografía del envilecimiento y la frustración de
la sociedad peruana bajo la presión de un poder dictatorial.
Vargas Llosa volvió en 2000 con La fiesta del
chivo y una novela que tiene lugar en República Dominicana, centrada
en el asesinato del dictador Rafael Trujillo, y los hechos posteriores,
desde dos puntos de vista con una diferencia generacional: durante
la planificación y después del asesinato en sí mismo, en mayo de
1961; y treinta y cinco años después, en 1996. A través de la historia,
se encuentra una intensa reflexión del apogeo de la dictadura, en
los años 1950, y su significado para la isla y sus habitantes.

En el corazón de Barcelona, dos jóvenes con historias
marcadas por el dolor y el desarraigo se encuentran y construyen
una amistad que trasciende las barreras culturales y emocionales.
Mariela, nacida en Argentina, descubre a los dieciocho años una
verdad devastadora: su madre fue hija de desaparecidos durante la
dictadura militar. Este hallazgo transforma su vida y la empuja
a emigrar, cargando con un profundo sentimiento de soledad y desconexión
hacia todo lo que conoció. Por otro lado, Nadia, una joven marroquí,
escapa de un destino impuesto por las estrictas reglas culturales
y dogmas religiosos que han marcado su vida desde niña. Con apenas
dieciocho años, huye a España como inmigrante ilegal, donde se enfrenta
a un entorno que le resulta completamente ajeno y hostil. Aunque
sus caminos parecen imposibles de entrecruzarse, el hecho de compartir
el mismo día y año de nacimiento y una soledad que las define las
une de manera inesperada. A través de esta amistad genuina, ambas
encuentran un refugio en el que compartir sus miedos, esperanzas
y luchas personales.


El factor humano es una novela de espionaje de Graham
Greene, publicada por primera vez en 1978 y adaptada en la película
de 1979 El factor humano, dirigida por Otto Preminger, con un guion
de Tom Stoppard.
Maurice Castle es un burócrata envejecido en el servicio
secreto británico MI6. Casado con una mujer negra africana de la
que se enamoró durante su estancia anterior en el apartheid de Sudáfrica,
ahora vive una vida tranquila en los suburbios y espera retirarse.
Al comienzo del libro, se ha averiguado por donde se fuga la información
de la sección africana de Londres donde trabaja y eso amenaza con
interrumpir su precaria tranquilidad. Castle y su colega más joven,
Davis, ignoran la investigación resultante, pero cuando acusan a
Davis con pruebas circunstanciales y «se deshace de ellas» en voz
baja, Castle comienza a luchar con preguntas sobre la lealtad, la
moralidad y la conciencia.
Pásate por Intro >> Resumen temático.

En 1910 se levantó la restricción para que las españolas
pudieran ingresar oficialmente en todos los niveles de la educación
y se concede por tanto la libertad de acceso a la Educación Superior.


Sarajevo, primavera de 1992: un Estado se desmorona
para dar paso a la guerra y un joven bosnio de diecisiete años queda
una tarde atrapado en Grbavica, un barrio ocupado por las fuerzas
serbias. Durante más de tres años se verá forzado a permanecer allí,
separado de su familia. Sus días discurrirán entre la oscuridad
y las humillaciones por parte del enemigo. Será asignado a un pelotón
de trabajo para enterrar a los muertos, pero también logrará hallar
la esperanza o el refugio en el otro. Plegaria en el asedio es una
hazaña literaria cuya crudeza ha sido comparada con la de las obras
de Shalámov o de Grossman. Una novela con poso autobiográfico que
se enfrenta a los horrores de la guerra sin dejar de ser una historia
íntima sobre personas, sobre la oscuridad y la luz que hay en ellas.
Con un estilo conciso y directo, auténtico y sin concesiones, Damir
Ovcina nos sorprende con una pieza literaria única, una obra de
primer nivel. Oraciones breves, entrecortadas y sin patetismo que
acorralan al lector. Plegaria en el asedio nos arroja al absurdo
de la guerra, al infierno sufrido por los civiles, a los profundos
y oscuros meandros del alma humana, y es capaz de encontrar esperanza
entre sus escombros, donde siempre podrán florecer el arte y el
amor.


Mo está inquieto en su cama y no consigue dormir.
Una luz misteriosa, que parece sonreírle, lo invita a adentrarse
en el bosque, donde viven todo tipo de criaturas, amistosas o pavorosas.
El paseo nocturno de Mo, gato curioso, lo llevará a trabar amistad
con un sabio, el viejo búho que le anima a vivir la aventura más
allá de los libros (aunque siempre haya que ser precavido). Mo encontrará
también a una familia de ratones, una ardilla, unos renos que trabajan,
recogen setas y se divierten. Con unos cocinará, con otros aprenderá
a prepararse mejor para el viaje y a saludar con cortesía, a hablar
de lo que le gusta y también de lo aquello que le da miedo. Entre
todos resolverán algunos imprevistos, y también se olvidarán de
las preocupaciones para disfrutar del momento. Aunque por allí ronde
un oso temible y que tiene pésimo aliento. Una historia tan delicada
y exquisita como las ilustraciones a plumilla, en una preciosa edición
tapa dura para niños a partir de los 8 años y para los adultos más
exigentes. El libro obtuvo la mención especial como Mejor Ópera
prima en la feria de Bolonia en 2024.


La novela de suspense «Más allá hay monstruos» (Beyond
This Point Are Monsters), escrita por Margaret Millar, fue publicada
originalmente en 1970. En español, la obra ha tenido varias ediciones,
destacando la clásica de la editorial Bruguera de 1981, así como
lanzamientos más recientes de RBA y Tres Puntos.
En un rancho a las afueras de una ciudad californiana
fronteriza con México, el tiempo se ha detenido durante el último
año, desde el día en que Robert Osborne, el ranchero de veinticuatro
años, salió a buscar a su perro y nunca volvió a casa. Se encontró
una gran cantidad de sangre en el suelo del comedor de los jornaleros
mexicanos, pero el cuerpo de Robert nunca se recuperó. Devon, su
viuda, anhela seguir con su vida mientras que la madre de Robert
no puede aceptar que su hijo esté muerto y el rancho languidece
ya que, hasta que no sea declarada la muerte de Robert, Estivar,
el capataz, no puede tomar decisiones.
Tajamar Editores rescata esta novela para disfrutar
el próximo Verano.

Durante la Guerra de Corea, un falso médico extrajo
una bala alojada a pocos milímetros del corazón de un soldado. El
paciente sobrevivió. Nadie descubrió el engaño hasta que la madre
del verdadero doctor abrió el periódico. El supuesto cirujano se
hacía llamar Joseph C. Cyr y prestaba servicio en el destructor
canadiense HMCS Cayuga. En realidad, era Ferdinand Waldo Demara,
un estadounidense de 29 años sin título de Medicina. Demara había
conocido al verdadero Joseph Cyr durante su paso por una comunidad
religiosa. Consiguió copias de sus documentos profesionales y, en
marzo de 1951, se presentó ante la Marina Real Canadiense utilizando
su identidad. Canadá combatía en Corea y necesitaba médicos con
urgencia. El proceso de incorporación, que normalmente habría tardado
meses, se completó en pocos días sin una comprobación adecuada de
sus antecedentes. Demara fue nombrado teniente cirujano. Después
de trabajar en un hospital naval de Halifax, fue enviado al HMCS
Cayuga para acompañarlo durante una misión en aguas coreanas. A
bordo realizó curaciones, pequeñas intervenciones y hasta atendió
el diente infectado del comandante del buque.

Antes de cada procedimiento estudiaba los manuales
disponibles y se apoyaba en el asistente sanitario del barco. Entonces
llegó la verdadera prueba. Después de una operación militar frente
a la costa coreana, varios combatientes surcoreanos heridos fueron
trasladados al destructor. Tres se encontraban en estado grave y
necesitaban intervención inmediata. Uno tenía una bala alojada muy
cerca del corazón. Otro presentaba una herida que había atravesado
el pulmón. Un tercero necesitaba la amputación de un pie. No había
otro cirujano a bordo. Demara consultó los libros de Medicina, preparó
la enfermería y comenzó a operar. Utilizó anestesia, antibióticos
y la ayuda del personal sanitario. Los tres pacientes sobrevivieron.
Sus compañeros quedaron impresionados por la serenidad y aparente
destreza del médico. Incluso consideraron recomendarlo para una
condecoración. Esa atención terminó destruyendo su mentira. La historia
de sus operaciones apareció en los periódicos canadienses.

La madre del verdadero Joseph Cyr leyó uno de aquellos
artículos y quedó desconcertada: su hijo ejercía en Nuevo Brunswick
y nunca había viajado a Corea. Cuando le mostró la noticia, Cyr
reconoció inmediatamente lo ocurrido. La Marina envió un mensaje
confidencial al capitán del Cayuga advirtiendo que el médico podía
ser un impostor. Al ser confrontado, Demara terminó admitiendo su
verdadera identidad. Fue apartado del servicio y trasladado de regreso
a Norteamérica. Aquel episodio lo convirtió en el personaje más
célebre de una larga carrera de suplantaciones. A lo largo de su
vida se presentó como religioso, psicólogo, profesor universitario,
funcionario penitenciario y especialista en otras profesiones para
las que nunca había obtenido las credenciales necesarias. Su historia
inspiró el libro y la película El gran impostor. Demara poseía una
memoria extraordinaria y una capacidad sorprendente para aprender
con rapidez. Pero su éxito no cambia el enorme riesgo que asumió
con vidas ajenas. Lo desconcertante de su historia no es únicamente
que un hombre sin título lograra realizar aquellas operaciones.
Es que tuvo que salvar a varios pacientes para que el mundo descubriera
que nunca había sido médico.
En sus últimos años de vida, Demara trabajó de manera
legítima como consejero espiritual y capellán en un hospital de
California. Su biografía inspiró el libro The Great Impostor (1959)
de Robert Crichton y la posterior adaptación cinematográfica en
la famosa película de Hollywood El gran impostor (1961), protagonizada
por el actor Tony Curtis.

Sapukái es apenas un crío cuando le arrebata las sandalias
a su padre borracho para irse a trabajar a los grandes bosques del
norte de Argentina. Allí, junto a su amigo Lito, aprende a pedir
permiso a los enormes árboles, con reverencia y humildad, antes
de derribarlos con el hacha. Allí descubre que, en lo profundo de
la selva, la vida de un hachero vale menos que la del caballo que
tira de los maderos. Clive Thomas Gaskell llega desde Inglaterra
con un montón de deudas y un saquito de semillas compradas en la
Exposición Universal de París de 1900. Lo acompañan sus dos hijos,
Johnny y Mary, y una esposa reducida a mera sombra. El patriarca
debe ponerse al frente de La Compañía, el negocio forestal de sus
acreedores. Está dispuesto a cortar hasta el último quebracho de
la selva, a exprimir al último trabajador, con tal de sanear sus
cuentas y saciar sus ambiciones. La noche en la que se alzan los
machetes, muere el Sapukái crío y nace el líder. El redentor que
lleva a los desharrapados, hombres y mujeres, a levantarse contra
el poder tiránico de los ingleses. A lavar con sangre los años explotación.
Basado en la historia real de la revuelta de La Forestal (1919-1923),
una compañía de capital británico que ejerció un poder absoluto
en las provincias del norte de Argentina.


Tras la publicación de Ariel en 1965, dos años después
de su muerte, Sylvia Plath (Boston, 1932¬-Londres, 1963) se convirtió
en un nombre señero de la poesía contemporánea. Pero muchos lectores
no saben que el original que Plath dejó al morir difiere notablemente
del poemario que la convirtió en una leyenda. Esta edición nos devuelve,
por fin, el libro en su versión primera, con la selección y el orden
establecidos en su día por Sylvia Plath. Además del facsímil del
manuscrito, se incluyen los diversos borradores de «Ariel» –el poema
que da título al conjunto– y las notas que Plath hizo para la BBC
sobre poemas centrales del libro como «Señora Lázaro» y «Papi».
Frieda Hughes, hija de Plath, ha escrito un prólogo iluminador que
explica el porqué de las diferencias entre la edición de Ariel ya
conocida –y preparada por el poeta Ted Hughes, esposo de Sylvia
Plath y padre de Frieda– y la versión original que ahora damos a
conocer. La publicación de este libro nos permite hacernos una idea
del proceso creativo de la autora y reevaluar su legado y su extraordinaria
visión poética.


En Julio de 2024 incluimos esta obra en la selección
de novela histórica.
Y dentro de Ser humano >> Segregación
V.
La esclavitud moldeó las sociedades desde los puntos
de vista demográfico, cultural, social y político. Fue más que un
sistema de trabajo y explotación. Fue un sistema que marcó conductas,
usos y costumbres. Su rentabilidad se basaba en la fácil reposición,
abundancia y bajos precios de los esclavos. Cuando alguno de estos
factores fallaba, los hacendados y las autoridades tenían que buscar
mano de obra en otros mercados diferentes a África, y gestionar
políticas de contratación de trabajadores “dispuestos” a realizar
el mismo trabajo que un esclavo bajo una apariencia de contrato
real. La publicación de la novela Azucre, de Bibiana Candia, provocó
que se vuelva a hablar del proyecto de inmigración de Urbano Feijóo
Sotomayor gestionado por la Compañía Patriótica-Mercantil de ayuda
a Cuba y salvación de Galicia, aunque este no fue el primero ni
el último proyecto de colonización, contratación e inmigración de
trabajadores españoles.
Desde principios del siglo XIX se sucedieron varios
planes para el asentamiento de colonos españoles a lo largo del
territorio cubano. Una constante en todos fue “blanquear” la población
con colonos y/o inmigrantes blancos que contribuyeran a frenar la
llamada africanización (demográfica y cultural), consecuencia de
la entrada continua de africanos esclavizados desde finales del
siglo XVIII para trabajar en los ingenios azucareros. A partir de
1812, distintas comisiones, integradas por autoridades, hacendados,
comerciantes e intelectuales de Cuba, evaluaron los proyectos para
introducir colonos blancos y trabajadores libres para tareas agrícolas
(yucatecos, chinos, españoles…). Desde 1817, la presión de los ingleses
para abolir el comercio de esclavos incidió en el aumento de su
precio y redujo sus entradas. A partir de 1836, la disminución de
entradas de africanos supuso un desafío para los hacendados y las
autoridades, que se esforzaron en mantener e incluso aumentar los
niveles de producción de azúcar y la rentabilidad. En pocos años,
entre 1846 y 1850, la llegada de esclavizados llegó a descender
en un 27,15 %. Pero el cultivo del azúcar no podía parar. Especialmente
cuando la industria estaba en expansión como consecuencia de la
ampliación de las tierras cultivables tras la construcción del ferrocarril
a partir de 1837 y del aumento de la demanda de azúcar en los mercados
de Estados Unidos y Gran Bretaña.
En este contexto, Urbano Feijóo Sotomayor (1818-1898,
Viana do Bolo, Orense), diputado a Cortes en distintos momentos,
propuso la inmigración de trabajadores españoles a Cuba, en 1853.
Para ello, fundó la “Compañía Patriótica-Mercantil de ayuda a Cuba
y salvación de Galicia”. Su plan coincidió con unos años en Galicia
marcados por el hambre, las crisis agrarias y las epidemias.
Feijóo conocía Cuba. Allí su hermano Jaime había emparentado
con una de las familias de la oligarquía de origen vasco, los Lapaza
de Martiatu. A través de esta unión se convirtió en administrador
de los bienes de la familia, propietaria de ingenios, haciendas,
potreros y cafetales. Años después, le concedieron la explotación
de los ingenios durante seis años a un precio bajo, 12 000 pesos
al año (el equivalente al valor de 24 esclavos). Su mala gestión
mermó la producción de estas tierras.

Ingenio ‘El Progreso’, propiedad del señor Marqués
de Arcos, dibujado y litografiado por Eduardo Laplante. Del libro
‘Los ingenios: colección de vistas de los principales ingenios de
azúcar de la isla de Cuba’.
Desde su posición, Urbano Feijóo supo de manera directa
los problemas de mano de obra que tenía Cuba para hacer que el cultivo
y la producción de azúcar, principalmente, siguieran generando riqueza.
Para mantener la rentabilidad de este negocio, sabía que el uso
del trabajo esclavo era uno de los factores principales. Con su
mirada puesta en las dos orillas, en Cuba y en Galicia, elaboró
un proyecto cuyos objetivos eran, según sus palabras, “socorrer
a los desgraciados gallegos y contribuir a la agricultura y aumento
de la población blanca”. Además, ellos serían una población leal
al gobierno español. El proyecto, presentado a las autoridades en
Cuba el 6 de abril de 1853, preveía el traslado de campesinos gallegos
a Cuba, donde trabajarían como jornaleros. Su posición y contactos
en Cuba y en España facilitaron que el gobierno español autorizara
tal empresa durante 15 años, y que los hacendados aceptaran sus
condiciones. Para atraerse su beneplácito, Urbano Feijóo indicaba
que el trabajo de un solo jornalero gallego equivalía al que realizaban
dos esclavizados africanos por un único precio. Como en otros proyectos
de colonización, el empresario pagaba los gastos del viaje a Cuba,
costeaba los tres primeros meses de aclimatación, y proporcionaba
dos mudas de ropa al año. Además, el trabajador, al firmar el contrato,
aceptaba recibir los castigos reglados por la ley en el caso de
incurrir en faltas o si no cumplía sus obligaciones. Se valió del
hambre, la necesidad y la miseria de los gallegos, quienes aceptaron
que trabajarían por un sueldo muy inferior al que recibían otros
trabajadores libres en la isla.
Entre marzo y agosto de 1854 la compañía trasladó
en ocho expediciones a 1 744 campesinos gallegos de todas las edades.
La primera expedición, con 315 hombres, llegó a La Habana el 6 de
marzo de 1854 en la fragata Villa de Neda. La prensa habanera recogió
la llegada de los inmigrantes, bien vestidos y organizados en pelotones
de 25 hombres con capataces, que fueron recibidos con música en
el puerto.

Ingenio ‘Flor de Cuba’, propiedad de los señores Arrieta,
dibujado y litografiado por Eduardo Laplante. Publicado por L. Marquier
y Laplante Obra-pia nº 121-½ Habana. Del libro Los ingenios: colección
de vistas de los principales ingenios de azúcar de la isla de Cuba.
Si bien sobre el papel se establecía que los jornaleros
trabajarían durante cinco años en la agricultura con un salario
mensual de cinco pesos, la realidad fue distinta. Acostumbrados
al trabajo esclavo, los hacendados recibieron a los contratados
gallegos y los trataron como si fueran esclavos. La alusión a la
contratación de jornaleros era ficticia. Las condiciones de trabajo
se asemejaban más al trabajo servil que al libre, al quedar sometidos
los gallegos al mismo sistema de trabajo, alimentación y vejación
que tenían los africanos. Además, pronto se comprobó que la pretendida
aclimatación después de los tres meses de llegar no se producía,
y que muchos gallegos padecían enfermedades, algunas de ellas propias
de los trópicos, más aún al estar debilitados por el excesivo trabajo,
la mala alimentación y la falta de condiciones higiénicas. Las malas
condiciones de los contratados, quienes dormían sobre esteras tras
largas horas de trabajo, con escasa limpieza, los abusos del cepo
y los golpes, el hambre, la falta de ropas y calzados, y el no recibir
los salarios, causaron la huida y muerte de muchos gallegos. Los
que eran apresados eran conducidos al depósito de cimarrones, al
mismo lugar que los africanos o los chinos, que también habían sido
contratados a partir de 1847 como una mano de obra que podía sustituir
a los africanos esclavizados.

Los abusos y las muertes de muchos de ellos se supieron
en Galicia por las cartas que llegaban de Cuba, y por el informe
estremecedor de Ramón Fernández Armada, uno de los empleados en
la empresa de Feijóo. Las denuncias y los escándalos saltaron a
la prensa y motivaron la revisión del proyecto en las Cortes, que
inició el también diputado Ramón de La Sagra. Solicitó que el gobierno
discutiera el proyecto y denunció el fin lucrativo de la empresa
de Feijóo. El proyecto fue suspendido en 1855, sin que los inmigrantes
tuvieran derecho a indemnización, y sin que mediara condena al culpable.
A pesar del escándalo, tras regresar a España Feijóo continuó siendo
diputado, acta que volvió a obtener en 1881 por la provincia cubana
de Matanzas. Además, quedó exento de responsabilidades morales y
económicas. De los gallegos que viajaron solo volvieron alrededor
de 500. De los que quedaron en Cuba sabemos que algunos trabajaron
en la agricultura o en las obras del ferrocarril fuera de la contrata
que los quiso reducir a esclavos.
Pásate por las firmas en Agosto de 2026.

A sus cincuenta años, el catedrático y novelista Alessandro
Sacerdoti es un misántropo incorregible que atraviesa una profunda
crisis vital y profesional. Tras comentar unas citas misóginas de
Flaubert durante una clase, es cancelado y apartado de la universidad
romana en la que enseña. A la vez, debe hacerse cargo de Noah, el
hijo de una prima lejana que se acaba de quedar huérfano; un niño
callado y esquivo, precozmente apegado a las tradiciones. Todo lo
contrario que su tutor, que lo acoge en su casa e improvisa el papel
de padre con resultados más bien torpes. Noah lo enfrenta a sus
miedos y contradicciones e, inesperadamente, se establece entre
ellos una relación que los transformará a ambos. Alessandro Piperno
sigue los pasos de su protagonista con ironía e irreverencia, pero
también con gran ternura, exponiendo magistralmente los claroscuros
de la mediana edad en esta novela de la que cuesta separarse, que
divierte tanto como conmueve y que lo confirma como uno de los más
brillantes novelistas italianos del siglo XXI.
Alessandro Piperno (Roma, 1972) es profesor de Literatura
Francesa en la Universidad de Roma Tor Vergata. Es editor y autor
de una extensa obra literaria, entre la que destacan las novelas
Con las peores intenciones (2005; ganadora del premio Campiello
Opera Prima); Persecución (2013; finalista en Francia de los premios
Médicis y Femina y ganadora del Prix du Meilleur Livre étranger),
Inseparabili (2012; premio Strega), Di chi è la colpa (2021) y Aire
de familia (2024; Libros del Asteroide, 2025). También es autor
de varios ensayos. Colabora con el suplemento «la Lettura» del Corriere
della Sera.

El 15 de agosto de 1945 el Imperio japonés claudicó
después de cuatro años de guerra con los aliados. Luego del lanzamiento
de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, poco le quedaba
hacer a Japón en la Segunda Guerra Mundial. La decisión final sobre
la rendición le correspondió al emperador Hirohito. El 15 de agosto
de 1945, en una transmisión radial por NHK, Hirohito anunció a la
ciudadanía que Japón deponía las armas. Es el llamado Gyokuon-hoso,
“Voz de radio de la joya”. Esto se logró no sin esfuerzo, ya que
un día antes un conjunto de oficiales intentó evitar la grabación
del discurso y la difusión del mismo. Muchos de ellos se suicidaron
tras no alcanzar su objetivo. Por primera vez en su vida, Hirohito,
emperador de Japón, se dirigía directamente a sus súbditos a través
de las ondas. Con un lenguaje arcaizante, que muchos nipones no
entendieron, el emperador dijo a su pueblo: "Hemos dado orden a
Nuestro gobierno de que comunique a los gobiernos de Estados Unidos,
Gran Bretaña, China y la Unión Soviética que nuestro Imperio acepta
las disposiciones de su declaración conjunta". En esta alocución
en la que no se mencionó la palabra rendición, el emperador de una
de las principales potencias del mundo comunicaba a su pueblo la
claudicación del Imperio japonés.

"Hirohito" es una biografía histórica escrita por
la autora italiana Lana Sokolaj, publicada originalmente en julio
de 2021 por la editorial SAGA Egmont. La obra analiza de forma concisa
y accesible el controvertido y longevo reinado del emperador Showa
(Hirohito), que guio a Japón entre 1926 y 1989.
Terminaría así la Segunda Guerra Mundial. Japón había
tomado la firme decisión de luchar hasta el último momento. El Ejército
imperial no consideraba la opción de rendirse, como lo dejaban claro
las Instrucciones para el Servicio Militar del general Tojo: "No
busques sobrevivir en la vergüenza de la prisión. Prefiere morir,
asegurándote de no dejar tras de ti rastros de deshonra". El príncipe
Konoe Fumimaro, un antiguo primer ministro, señaló más adelante
que "el ejército había excavado cuevas en las montañas y su plan
para continuar la lucha consistía en resistir desde cada agujero,
desde cada recodo de las montañas". Desde el invierno de 1944, un
grupo de políticos japoneses había estado tratando de explorar vías
para la paz, pero sus demandas en las negociaciones eran bastante
ambiciosas y no concordaban con la realidad en la que Japón se encontraba.
Por ejemplo, insistían en mantener el control sobre Corea y Manchuria,
exigían que ninguna potencia extranjera ingresara en Japón y pedían
que los tribunales japoneses juzgaran cualquier posible acto de
guerra cometido por ciudadanos nipones.

"Hirohito: El emperador desconocido" (título original:
Hirohito: The Behind the Mask) es una biografía de 1989 escrita
por el periodista y escritor británico Edward Behr. La edición en
español se publicó en 1993 por la editorial Planeta.El libro rompe
con el mito oficial de que el emperador de Japón fue solo un títere
pacifista manipulado por los militares durante la Segunda Guerra
Mundial.
En la conferencia de Yalta (febrero de 1945), la URSS
se comprometió a entrar en guerra contra Japón, tres meses después
de que se produjese la rendición alemana. Stalin no había sido enemigo
de Japón durante la guerra y justo cuando se cumplieron los 90 días
de la rendición alemana, la fuerza soviética arrasó a las tímidas
defensas japonesas en Manchuria. Ese mismo día, Estados Unidos lanzaba
la segunda bomba atómica sobre Nagasaki. El primer impacto había
arrasado Hiroshima. El emperador Hirohito quedó profundamente impactado
por la exterminadora potencia de la bomba. Sintió el peso abrumador
de la devastación que había causado en las ciudades esta nueva y
extraña arma, mientras simultáneamente la declaración de guerra
de la URSS resonaba en sus pensamientos. En medio de esta abrumadora
realidad, el emperador se encontró en una encrucijada que lo llevó
a una decisión sin precedentes. Hirohito no ofreció excusas por
el conflicto, sino que lo justificó como parte de la “emancipación
de Asia Oriental”. Agradeció la lealtad de sus súbditos, tanto los
que se encontraban resistiendo en el frente de batalla como los
civiles en la retaguardia.

Hirohito: Japan's Compassionate Emperor es un libro
biográfico escrito por Isamu Kanaji y publicado en 1989 por la editorial
Kao Corporation. La obra vio la luz el mismo año del fallecimiento
del soberano.
Al emperador, considerado un dios viviente, nunca
se le había escuchado la voz, y el impacto que generó en la ciudadanía
fue tal que muchos lloraron al escucharlo. “Yo, el Emperador, después
de reflexionar profundamente sobre la situación mundial y el estado
actual del Imperio japonés, he decidido adoptar como solución a
la presente situación el recurso a una medida extraordinaria. Con
la intención de comunicároslo me dirijo a vosotros, mis buenos y
leales súbditos. He ordenado al Gobierno del Imperio que comunique
a los países de Estados Unidos, Gran Bretaña, China y la Unión Soviética
la aceptación de su Declaración conjunta. Ahora bien, conseguir
la paz y el bienestar de los súbditos japoneses y disfrutar de la
mutua prosperidad y felicidad con todas las naciones ha sido la
solemne obligación que me legaron, como modelo a seguir, los antepasados
imperiales y de la cual no he pretendido apartarme, llevándola siempre
presente en mi corazón........".
Hirohito comenzó su alocución señalando que la situación
bélica de Japón se había vuelto insostenible debido al uso de una
"nueva y más cruel bomba" (refiriéndose a las bombas atómicas lanzadas
en Hiroshima y Nagasaki) por parte de los Aliados. Explicó que,
para evitar una mayor destrucción y sufrimiento para el pueblo japonés,
el gobierno decidió aceptar los términos de la Declaración de Potsdam,
que exigía la rendición incondicional de Japón. El emperador hizo
un llamado a la unidad y al mantenimiento de la paz entre su pueblo,
instándolos a soportar lo insoportable para construir un futuro
mejor. También expresó su lamento por los sacrificios que los ciudadanos
y los militares habían hecho durante la guerra y pidió que se evitara
cualquier tipo de revuelta interna que pudiera empeorar la situación.
Una de las partes más destacadas del discurso es cuando Hirohito
declaró que aceptaba la rendición no porque Japón haya sido derrotado,
sino para evitar la completa aniquilación de la nación japonesa.
Esta formulación permitió a los japoneses interpretar la rendición
como un acto de protección y preservación, más que como una derrota
humillante. Finalmente, Hirohito exhortó a su pueblo a reconstruir
Japón y trabajar por la paz mundial, reconociendo el papel que el
país debería desempeñar en el nuevo orden global post-bélico. Este
discurso es crucial en la historia moderna de Japón, ya que marcó
el fin de una era y el inicio de la reconstrucción de la nación
bajo un nuevo orden pacífico y democrático. Dos semanas más tarde,
desde la imponente cubierta del acorazado Missouri, el ministro
de Exteriores nipón colocó su firma en el acta de rendición. La
nación que había desarrollado un sanguinario imperialismo sometiendo
a sus países vecinos, caía de rodillas cuatro años después de lanzar
su ataque sorpresa sobre la base estadounidense de Pearl Harbor.



Cuando el inspector Glebski llega de vacaciones a
un remoto hotel de montaña, lo último que espera es verse envuelto
en una investigación policial. Ha ido allí para esquiar, beber brandi
y disfrutar de una apacible soledad. Pero el resto de huéspedes
no se lo pondrá fácil, entre ellos, un famoso hipnotizador, un físico
de lo más extravagante, un huraño adolescente de género indeterminado
y el misterioso matrimonio Moses. A medida que el establecimiento
se va llenando, empiezan a suceder fenómenos inexplicables que parecen
indicar la presencia de un visitante invisible. ¿Hay un fantasma
en el lugar? ¿Un bromista? ¿Algo más siniestro? Entonces una avalancha
bloquea el paso de montaña y todos quedan atrapados. Poco después,
un cadáver aparece en una de las habitaciones. Las vacaciones de
Glebski han terminado y la investigación más insólita de su carrera
acaba de empezar. Publicada por primera vez en castellano, esta
obra de los legendarios Strugatski parte de la clásica novela de
misterio para desmontarla con humor, ingenio y una imaginación desbordante.
El resultado es una historia tan disparatada como inclasificable
que invita al lector a viajar mucho más lejos de lo que jamás habría
imaginado.


«Pueden estar tranquilos los lectores de estos libros,
y desde luego mucho más aún los que no los han leído nunca, pero
gustan hablar de ellos como si lo hubieran hecho: ni acabarán devorando
a su autor ni éste se ha vuelto loco. A todo lo más que ha llegado
él es a lo que el griego llamó, con suma delicadeza, la manía, una
forma de ?entusiasmo?. [...] La manía de escribir estos libros no
se entiende sin la manía que algunos tienen de leerlos e incluso
de no hacerlo.»


La reina Zixi de Ix, la obra que L. Frank Baum —el
creador de Oz— consideró la mejor que había escrito, y que es un
cuento de hadas a la antigua usanza que trata de una capa mágica
tejida por las hadas que puede conceder un único deseo a quien la
posee. La capa va pasando de manos hasta llegar a Zixi, la reina
hechicera que tras 683 años aún no logra ver su belleza reflejada
en un espejo. Publicada por Century en 1905 y jamás reeditada con
sus ilustraciones originales (dieciséis láminas a color), la editorial
la rescata por primera vez en castellano en una edición facsímil
totalmente fiel a la de 1905, con sus interiores, láminas y cubierta
original.

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