Se cumplen 40 años del estreno de la icónica
película Dragon Rapide, una dramatización histórica con
tintes de cine negro que detalla las conspiraciones políticas
del bando nacional en diferentes localizaciones como España,
Marruecos y Londres los días previos al alzamiento del 18
de julio de 1936. La película retrata los últimos quince
días de la Segunda República, previos a la Guerra Civil
Española, en julio de 1936, Francisco Franco, Capitán General
de las Canarias, tiene que trasladarse en secreto a Marruecos
para ponerse allí al frente de las tropas sublevadas, con
el fin de derribar el Gobierno del Frente Popular. El Dragon
Rapide, un avión británico, será clave en su traslado y
por ende en el desarrollo de la operación. La cinta se inspira
en algunos hechos históricos, aunque también se toma licencias
literarias. Por primera vez una película muestra la vida
íntima de Franco, quien después de una larga guerra civil,
gobernaría España durante cuarenta años. En el reparto están
Juan Diego, Vicky Peña, Manuel de Blas, Pedro Díaz del Corral,
Francisco Casares y Santiago Ramos. Dragon Rapide está dirigida
por Jaime Camino. Los hechos políticos e históricos principales
se entrelazan con la subtrama de los personajes y sus historias
secundarias, atrapados sin remedio en la espiral de violencia
de un país dividido que desembocará en una guerra civil.
El rigor documental estuvo a cargo del hispanista Ian Gibson
contratado como asesor histórico. En el papel principal
destaca la icónica e impecable interpretación del actor
Juan Diego como Francisco Franco.

Dirigida por Jaime Camino y basada en los
acontecimientos previos al golpe de Estado de julio de 1936,
centrándose en las actividades del general Francisco Franco.
Contó con la colaboración de Ian Gibson como asesor histórico.
Parte del morbo de la película estuvo en que
un actor comunista tan significado, ya que había sido uno
de los cabecillas en la huelga de actores de febrero de
1975 desafiando a la dictadura franquista, interpretara
al dictador. Esta circunstancia fue un auténtica bomba mediática.
El trabajo de Juan Diego fue magistral. El actor quiso alejarse
desde el primer momento de la caricatura fácil. Estudió
a fondo la psicología de su némesis ideológico para interpretarlo
con dignidad y sin caer en el panfleto. Extrajo e integró
en el personaje su capacidad para mimetizarse con los silencios,
las miradas esquivas y la peculiar voz aflautada del dictador.
Impactó tanto en la época que muchos espectadores declararon
sentir la incómoda sensación de estar viendo a Franco en
la pantalla grande. Toda la opinión pública, independientemente
al margen de su ideología, alabó la actuación de Juan Diego.
Un aplauso unánime que terminó por consolidar su prestigio
actoral y le valió su primera nominación a los Premios Goya.

Su estreno se produjo en un año clave para
la historia contemporánea de España. Desde el 1 de enero
el cambio internacional por nuestro ingreso en la Comunidad
Económica Europea (CEE) nos hizo abandonar definitivamente
el aislamiento del franquismo y nos integró en la modernidad
occidental. Además, en 1986 se llevó a cabo el histórico
referéndum sobre la permanencia de nuestro país en la OTAN
secundado por el partido en el poder, el PSOE que ese mismo
año revalidó su mayoría absoluta bajo la dirección de Felipe
González. Cuatro días después del estreno de Dragon Rapide
en cines, ETA cometió la mayor masacre contra la Guardia
Civil hasta el momento, el atentado de la Plaza de la República
Dominicana en Madrid, en el que perdieron la vida 12 guardias
jóvenes de la Escuela de Tráfico y 78 personas resultaron
heridas. En contraposición, las calles vivían la explosión
del movimiento contracultural más icónico de nuestra historia,
la Movida Madrileña. España era percibida fuera de nuestras
fronteras como un país joven, festivo y moderno, un contraste
con Dragon Rapide que recordaba de dónde venía realmente
el país.
Según algunos historiadores, El avión Dragon
Rapide se alquiló en Reino Unido con dinero del banquero
Juan March a través de los servicios de Luis Bolín, corresponsal
del diario ABC en Londres, Una acción más de los grupos
conspiradores monárquicos que llevaban años intentando derrocar
a la República y que habían recibido dinero, apoyo logístico
y promesas de armas del mismoBenito Mussolini. El avión,
que había pertenecido al duque de Gales y se encontraba
en el aeropuerto de Croydon, era un bimotor de Havilland
D.H.89 Dragon Rapide con piloto, el capitán Bebb. Estas
mismas fuentes explican que, en principio se pensó en un
hidroavión, pero no había ninguno disponible.
Más de medio millón de espectadores vieron
la película en cines aquel verano de 1986, recaudó 145 millones
de pesetas de la época, unos 870.000 euros. El coste de
producción fue de 120 millones de pesetas. Estuvo nominada
a cinco Premios Goya en la primera edición de los galardones.
De las cinco obtuvo dos, a Mejor maquillaje y peluquería
y Mejor dirección artística.
Disfruta la película.

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Fue piloto militar y acróbata de circos aéreos,
puso a punto bombarderos aliados en la II Guerra Mundial
y llevó a ricos y famosos de los años 30 a correrse juergas
por África y Europa. Pero fue una expedición clandestina
en julio del 36 la que marcó su carrera de as de la aviación.España
sería diferente si el inglés al que encargaron la misión
secreta de llevar a Franco de Canarias a Marruecos para
encabezar el golpe contra el Gobierno de la República hubiera
sido un inepto. Pero, para desgracia de los perdedores de
la Guerra Civil y alegría de los nacionales, Cecil William
Henry Bebb era un piloto excelente.Aún no ha cumplido 31
años cuando a Cecil Bebb le ofrecen en Londres un viaje
decisivo. Dirá en el documental en 1983 de Granada Television
sobre la Guerra Civil: «Se dirigió a mí un caballero de
España, que me preguntó si estaba preparado para ir a las
islas Canarias a recoger a un líder del Rif que iba a iniciar
una insurrección en el Marruecos Español. Pensé: ¡Qué idea
más deliciosa, qué gran aventura!».

El 11 de julio de 1936, Bebb despega del aeropuerto
londinense de Croydon al mando de un biplano bimotor De
Havilland DH-89 modelo Dragon Rapide, con matrícula G-ACYR,
de la compañía Olley Air Service. Vuela a 225 kilómetros
por hora al servicio de la conspiración de un grupo de españoles
e ingleses católicos y de derechas que quiere salvar a España
de los rojos. El banquero Juan March ha puesto 2.000 libras
y el director de Abc, Juan Ignacio Luca de Tena, su corresponsal
en Londres, Juan Bolín, y el inventor del autogiro, Juan
de la Cierva, han mediado con el militar en la reserva Hugh
Pollard y el editor Douglas Francis Jerrold, conectados
con el servicio de inteligencia británico MI6, para alquilar
el avión de Olley, donde es piloto Bebb, conocido a su vez
de Pollard. Bolín y Pollard llevan de tapadera a la hija
del segundo, Diana, de 19 años, y a la amiga de ésta Dorothy
Watson. Fingen ser una excursión a África de dos parejas
de ricos.Cecil Bebb nace el 27 de septiembre de 1905 en
Hornsey, al norte de Londres, Inglaterra, y se cría con
sus padres, el protésico dental Robert y la ama de casa
Mary, y sus hermanos pequeños, Albert y Leslie, en el 18
de la calle The Parade de Church Village, pedanía de Pontypridd,
en Gales. Esta zona acogió a niños españoles refugiados
tras los bombardeos sobre Guernica de la aviación nazi aliada
de Franco, nos cuenta la conservadora del museo de Pontypridd,
Morwenna Perrott, que no tenía noticia de la figura de Bebb.Dos
investigadores del vuelo del Dragon Rapide, el periodista
Peter Day (autor del libro Los amigos de Franco. Cómo la
inteligencia británica ayudó a llevar al poder a Franco
en España, editorial Tusquets) y el historiador Michael
Alpert (Aguas peligrosas. Nueva historia internacional de
la Guerra Civil española , Akal) detallan a Crónica la carrera
del aviador. Con 16 años entra de aprendiz de mecánico en
la real fuerza aérea (RAF), donde asciende a sargento piloto.

Juan Ignacio Luca de Tena (1897–1975) fue
un destacado periodista, empresario y dramaturgo español,
hijo del fundador de ABC, Torcuato Luca de Tena. Tras la
muerte de su padre, asumió la dirección del diario, fundó
la edición sevillana de ABC e instituyó el prestigioso premio
periodístico que lleva su nombre.
En 1929 lo deja para trabajar de civil con
Southern Aircraft. En 1931 lo ficha Sir Alan Cobham como
piloto estrella del show Los Acróbatas de Cobham. En 1935
lo contrata Olley. Esta empresa (Bebb en persona a menudo)
traslada a personalidades como el príncipe de Gales y futuro
rey Eduardo VIII, el director de Hollywood Douglas Fairbanks
o la bailarina Josephine Baker. Una de las ocupaciones de
Bebb es ser taxista aéreo de lujo para los ricos que cruzan
al otro lado del canal de la Mancha a jugar en los casinos
franceses de Deauville y Le Touquet.Y llega su encargo español
de julio del 36. Tras cuatro días de vuelo evitando aterrizar
en la España peninsular, con escalas en Francia, Portugal
y Marruecos, el día 15 Bebb está en el aeropuerto de Gando,
en la isla de Gran Canaria, esperando a su misterioso pasajero.
Cuando éste aparece con traje oscuro y sombrero en la mañana
del 18, se lo presentan: no es un líder rifeño sino Francisco
Franco, jefe militar de la vecina isla de Tenerife, adonde
el Gobierno lo había apartado por conspirador. Vuelan a
Casablanca y allí hacen noche. A las 7.00 de la mañana siguiente,
domingo 19 de julio, Bebb aterriza en Tetuán y Franco, que
en el vuelo se viste de general, se pone al frente del «heroico
Ejército de África», las tropas españolas del Protectorado
de Marruecos. Bolín, según relata éste en sus memorias Los
años vitales, se despide del piloto diciéndole: «Algún día
sabrá usted lo que ha hecho».
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Francisco Macías, primer presidente democrático
postcolonial de la República de Guinea Ecuatorial. Se proclamó
presidente vitalicio y ejerció una intensa represión sobre
sus opositores políticos. En 1979 fue derrocado mediante
un golpe de Estado encabezado por su sobrino y jefe del
sistema carcelario, Teodoro Obiang, que resultó ser
otro hijo de la gran chingada.
En los siguientes días, Bebb traslada a otros
dirigentes golpistas españoles entre Biarritz y Marsella
y Niza, para que tomen otros vuelos de conexión con la Alemania
de Hitler y la Italia de Mussolini, adonde acuden a pedir
aviones de apoyo para los sublevados. Hasta que detienen
su Dragon Rapide en Biarritz. Sólo le dejan partir a condición
de que regrese directamente desde Francia a su base londinense
de Croydon.
Los siguientes años sigue llevando a potentados
por Europa. Su habilitad es reconocida con el Trofeo Cumbertach
de seguridad aérea de 1937/1938 que concede el gremio británico
de los pilotos y navegadores. De 1939 a 1943, durante la
II Guerra Mundial, Cecil Bebb es jefe probador de Cunliffe-Owen
Aircraft (empresa de Hugh Cunliffe-Owen, el principal accionista
de Olley Air Service) y también pilota para A. W. Hawkesley
y Dunlop Aviation Research. En el aeropuerto de Southampton
se encarga de examinar los aviones de guerra que Estados
Unidos aporta para las fuerzas británicas. Bebb, un tipo
muy profesional, se enfada cuando los jóvenes pilotos militares
se ponen a hacer acrobacias rasantes sobre los hangares.
«El capitán Bebb, que era un hombre muy serio, iba a su
oficina, salía armado con su pistola Verey y les disparaba
bengalas rojas» para dispersarlos, recuerda en sus memorias
el piloto británico Peter A. Weston.Después de la guerra,
Cecil Bebb trabaja en la British South American Airways
y en la British United Airways, donde se jubila como jefe
de operaciones. Vive cerca del aeropuerto de Croydon, en
el 65 de Pine Walk, en Carshalton, con su mujer, Doris R.
Fisher, con la que se casó en 1939 y tuvo en 1940 a su único
hijo, Philip. El capitán Bebb muere en 2002, a poco de cumplir
97.Aún conducía su coche, nos dice la hija de su amigo Walter
Petre, Geraldine Petre-Guest, que afirma que su padre iba
en el histórico vuelo como ingeniero (ver apoyo).Bebb y
Franco volvieron a verse. El 5 de febrero de 1958 el dictador
lo recibió en su palacio de El Pardo para condecorarlo con
la Orden al Mérito Militar. El Dragon Rapide matrícula G-ACYR
siguió en servicio en Olley Air Service hasta que lo dieron
de baja en 1953. Lo compró entonces el magnate Nicholas
Griffith, que se lo regaló a Franco en 1957. Desde 1968
se expone en el Museo del Aire de Madrid. Hoy el histórico
avión preside el hangar 5. Reluce como una estatua eterna
de metal. Imaginamos a Bebb ahí arriba a los mandos. Y detrás,
a Franco, ansioso por lanzarse a su «cruzada». Cuánta muerte,
roja y azul, va a derramarse en España.

El Dragon Rapide que trasladó a Franco a Marruecos.
En el avión que partió de Londres para recoger
a Franco también viajaban además del piloto Cecil Bebb otros
dos tripulantes. Uno era el operador de radio, cuyo nombre
no ha trascendido y al que Hugh Pollard, el controlador
británico de la operación y pasajero, apartó de la expedición
en Casablanca por su alcoholismo. El otro miembro de la
tripulación era un ingeniero mecánico de vuelo, que el piloto
Bebb identificó luego como George Ovey Bryers. Aunque también
podría ser Walter Petre, el ingeniero jefe de la empresa
londinense donde trabajaban todos ellos en el aeropuerto
de Croydon, Olley Air Service. La hija de Walter, Geraldine
Marie Petre-Guest, cuenta a Crónica desde su hogar en la
isla de Nevis, en el Caribe, que su padre y Bebb solían
hablar por teléfono cuando eran ancianos, y asegura que
Petre, aunque no conste en los relatos históricos, iba también
en el vuelo completo de ida y vuelta del Dragon Rapide que
trasladó a Franco de Gran Canaria a Tetuán, aunque él nunca
quiso hacerlo público. "Me enteré en los años 80, un día
en que mi padre, en su casa de Stark, en las islas del Canal,
estaba viendo la televisión. Le pregunté qué hacía viendo
esa película y me dijo: 'Yo estaba en ese vuelo, y está
todo equivocado. Franco no entró en el avión con uniforme,
sino con ropa de civil'. Me contó que cuando faltaba cinco
minutos para aterrizar [en Tetuán], se dio la vuelta para
avisarles y vio, sorprendido, que Franco se había cambiado
de ropa y se había puesto en el uniforme durante el vuelo",
relata la hija. "Mi padre también iba en ese avión" El diario
de vuelo de esa expedición en manos de la familia, consultado
por el periodista Peter Day, registra que Walter Petre iba
a bordo en los viajes de los días siguientes del Dragon
Rapide cuando llevaban a otros líderes golpistas entre Biarritz
y Perpignan, pero no contiene anotaciones de los días previos
sobre el vuelo de Franco entre Gran Canaria y Tetuán.
El historiador Michael Alpert no es amigo
de la especulación, pero destaca que el vuelo de Bebb para
llevar a Franco el 18 y 19 de julio de 1936 «fue un éxito»
y resultó decisivo. Alpert, que escribe estos días un libro
sobre los vuelos determinantes de la guerra española con
el título provisional de Franco y la Legión Cóndor, destaca
que el del Dragon Rapide bien podría haber acabado en desastre,
como le ocurrió un día después, el día 20, al pilotado por
Juan Ansaldo, en el que murió el general Sanjurjo cuando
despegaba desde Portugal hacia España para ser el nuevo
jefe del Estado de los sublevados. El profesor emérito de
la Universidad de Westminster menciona también otros vuelos
fracasados en ambos bandos: el general Manuel Goded viaja
de Mallorca a Barcelona para incitar a la rebelión, lo detienen
y lo fusilan; y el general Miguel Núñez de Prado, director
de la aeronáutica española, leal a la República, vuela de
Madrid a Zaragoza para estrangular la insurrección, y también
lo arrestan y fusilan. «Era esencial que Franco llegara
a Tetuán", dice Alpert. "No sé si habría triunfado la insurrección
en Marruecos si a Franco lo hubieran interceptado o se hubiera
estrellado».
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