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Historia de un hombre bueno

José Saramago nació en la freguesia portuguesa de la Azinhaga (municipio de Golegã, en el distrito central del Ribatejo), cerca del río Tajo, a 120 km al noreste de Lisboa. Sus padres fueron José de Sousa y Maria da Piedade, una pareja campesina sin tierras y de escasos recursos económicos. Este estilo de vida influirá notablemente en los pensamientos del escritor, especialmente en lo que se refiere a sus ideas políticas, cimentadas sobre una vasta cultura formal y popular, y una experiencia vital hiperestésica. El apodo de la familia paterna era Saramago («Jaramago» en español, nombre de una planta herbácea silvestre de la familia de las crucíferas). El niño debería haberse llamado José Sousa, pero el funcionario del registro civil cometió un lapsus calami (error de pluma) y lo anotó como José «Saramago», aunque hay quienes dicen que fue una broma del funcionario, conocido de su padre.

El registro oficial menciona el día 18 de noviembre, aunque fue el 16. En 1925, la familia de Saramago se mudó a Lisboa, tras un breve paso por Azinhaga, donde su padre comenzó a trabajar de policía. Pocos meses después de la mudanza, falleció su hermano Francisco, dos años mayor. En 1934, a la edad de doce años, entró en una escuela industrial. En aquellos años incluso los estudios técnicos contenían asignaturas humanísticas. En los libros de texto gratuitos de aquellos años Saramago se encontró con los clásicos. Incluso en sus últimos años aún podía recitar de memoria algunos de esos textos. Aunque Saramago era buen alumno, no pudo finalizar sus estudios porque sus padres ya no pudieron pagarle la escuela, por lo que para mantener a su familia Saramago trabajó durante dos años en una herrería mecánica.

La Reserva Natural do Paul do Boquilobo es una reserva natural en la zona. Es una de las 30 áreas protegidas del país. En 1981, la Unesco lo declaró reserva de la biosfera. Se sitúa entre la confluencia del río Almonda y el río Tajo, a lo largo de la frontera de los concejos de Torres Novas y Golegã en la parte sudeste de la freguesía de Brogueira. La reserva es una zona húmeda rica debido a su valor ornitológico. El sauce y alguna variedad de plantas acuáticas forman parte de los rasgos distintivos de su vegetación. A mediados de julio alberga una colonia de algunos millares de garzas, en noviembre y febrero es escenario de reposo y alimentación de ánades rabudos, porrones, cercetas comunes y el pato-conejo.

Esta fue la primera área protegida portuguesa en unirse a la Red Mundial de Reservas de Biosfera. Se reconoció la importancia de la Reserva como un humedal natural y como un lugar de refugio para un gran número de aves como lugar de reproducción, alimentación y descanso en las rutas de migración. Se accede a la reserva tomando el camino de la Quinta de Paúl o por la carretera Golega / Azinhaga. Perteneció a Enrique el Navegante, después a D. Fernando de Castro, señor de Paúl de Boquilobo y a su descendencia.

La sopa de judías verdes o la pasta con bacalao son algunos ejemplos de la gastronomía local.

Otros alicientes culturales.

Pronto cambia de trabajo y comienza a trabajar de administrativo en la Seguridad Social. Tras casarse en 1944 con Ilda Reis, Saramago comienza a escribir su primera novela: Tierra de pecado, que se publicó en 1947 pero no tuvo éxito. Ese año nació su primera hija, Violante. Saramago escribió una segunda novela, Claraboya, que no fue publicada hasta el 2012 (tras dos años de haber fallecido), por su viuda esposa. Los siguientes veinte años no se dedicó a la literatura. «Sencillamente no tenía algo que decir y cuando no se tiene algo que decir lo mejor es callar». Entra a trabajar en una compañía de seguros. Simultáneamente colabora como periodista en Diário de Notícias, un periódico de alcance nacional, pero por razones políticas pronto es expulsado. Luego, colaboró como crítico literario de la revista Seara Nova y fue comentarista cultural. Formó parte de la primera dirección de la Asociación Portuguesa de Escritores, y también desempeñó la subdirección del Diário de Notícias. Desde 1966 se dedicó con exclusividad a su trabajo literario.

Sufrió censura y persecución durante los años de la dictadura de Salazar. Consigue trabajo en una editorial en la cual trabaja durante doce años. En su tiempo libre traduce varias obras, de autores como Maupassant, Tolstoi, Baudelaire y Colette. En 1966 publicó Os poemas possíveis. En 1969 se afilió al por aquel entonces clandestino Partido Comunista Portugués. Ese mismo año se divorcia de Ilda y abandona su trabajo en la editorial para dedicarse plenamente a vivir de la escritura, bien como articulista, bien como novelista. En 1970 publica Provavelmente alegria. Entre 1972 y 1973 fue redactor del Diário de Lisboa. En 1974 se sumó a la Revolución de los Claveles, que llevó la democracia a Portugal. En 1975 publica O Año de 1993.

El Premio Camões, instituido en 1989 por los gobiernos de Brasil y de Portugal, es el principal premio literario destinado a los autores que, por el conjunto de su obra, hayan aportado al enriquecimiento del patrimonio literario y cultural de la lengua portuguesa. La entrega del premio se alterna anualmente entre Brasil y Portugal.

Luís Vaz de Camões o Camoens (Lisboa, 1524-10 de junio de 1580) fue un escritor y poeta portugués, generalmente considerado como uno de los mayores poetas en lengua portuguesa; también escribió algunos sonetos en castellano.

Es poco y dudoso lo que se sabe de Camões. Habría nacido en Lisboa hacia 1524, de una familia llegada del norte (Chaves), pero eso no es seguro. Los defensores de esa teoría consideran a Simão Vaz de Camões como padre y a Anna de Sá e Macedo, madre del poeta. Por vía paterna Camões estaría emparentado con el trovador gallego Vasco Pires de Camões y por parte materna con el navegante Vasco de Gama. Vivió algún tiempo en Coímbra, donde habría frecuentado las aulas de humanidades, tal vez en el monasterio de Santa Cruz, ya que ahí tenía un tío. Sin embargo, a pesar de que la existencia de ese tío, Bento de Camões, esté documentada, no hay pruebas documentales del paso del poeta por Coímbra. En algún lugar, afirman los estudiosos de su vida, habría adquirido el gran bagaje cultural que demuestra poseer en sus obras.

Regresó a Lisboa, llevando una vida bohemia. Se le atribuyen varios amores, no solo con damas de la corte y prostitutas, sino incluso con la propia infanta María, hija de Manuel I de Portugal. En 1553, tras haber sido preso por un altercado, parte a la India, gracias a la ayuda de la humanista, Luisa Sigeo; y este es uno de los pocos hechos de su vida que los documentos corroboran. Se asentó en la ciudad de Goa donde habría escrito gran parte de su obra. Regresó a Portugal, pero por el camino naufragó en las costas de Mozambique y fue forzado, por falta de medios, a quedarse allí. Fue en Mozambique donde su amigo Diogo do Couto lo encontró, encuentro que se relata en su obra: «tan pobre que vivía de los amigos». Fue Diogo do Couto quien le pagó el viaje hasta Lisboa, a donde llegó finalmente en 1569. Pobre y enfermo, consiguió publicar Los lusiadas en 1572 gracias a las influencias de algunos amigos cercanos al rey Sebastián I de Portugal. Pero incluso la publicación de Los lusiadas está envuelta en misterio —hay dos ediciones del mismo año y no se sabe cuál fue la primera—.

En recompensa a los servicios prestados a la patria, el rey le concede una modesta pensión, pero también esa paga será entregada siempre tarde y no salvará al poeta de la extrema pobreza. En cuanto a su obra lírica, el volumen de sus rimas le fue robado. Así, la obra lírica de Camões fue publicada póstumamente, no habiendo acuerdo entre los diferentes editores en cuanto al número de sonetos escritos por el poeta. Hay diferentes ediciones líricas camonianas y no hay una completa certeza en cuanto a la autoría de algunas de las piezas líricas.

En 1578, Camões se enteró de la terrible derrota de Portugal en la batalla de Alcazarquivir, donde murió el rey Sebastián y el ejército portugués fue destruido por completo. Las tropas españolas se aproximaban a Lisboa para validar las pretensiones de Felipe II al trono portugués, momento en que el poeta escribió al capitán general de Lamego que estaba contento no solo de morir en su país sino con él. Falleció en Lisboa el 10 de junio de 1580; tenía 56 años. Un amigo tuvo que pagar la sepultura. Su tumba, que habría sido colocada cerca del convento de Santa Ana en Lisboa, se perdió en el terremoto de 1755, por lo que se ignora el paradero de sus restos mortales, los cuales no están en ninguno de los dos cenotafios oficiales que le están dedicados actualmente, uno en el monasterio de los Jerónimos, en Lisboa, y el otro en el Panteón Nacional.

La Praça de Luís de Camões, coloquialmente Ancho de Camões, se localiza en el Chiado, en la freguesía de la Misericórdia (hasta 2013 en la freguesía de la Encarnação), en Lisboa. Su toponimia se debe por haberse querido instalar una estatua a los poetas de Os Lusíadas, una epopeya en verso escrita por el autor, inaugurada en 9 de octubre de 1867, impulsada con el fin de enaltecer el patriotismo por la Comisión Central de 1 de diciembre de 1640. En ella se localiza el consulado-general de Brasil en la capital portuguesa y el Ministerio de la Economía. La estatua de Luís de Camões es del escultor Vítor Bastos y fue inaugurada a 9 de octubre de 1867. La figura es de bronce y tiene 4 metros de altura, se asienta sobre un pedestal octogonal rodeado por ocho estatuas: Fernão Lopes, Pedro Nunes, Gomes Eanes de Azurara, João de Barros, Fernão Lopes de Cantanhede, Vasco Mousinho de Quevedo, Jerônimo Corte-Real y Francisco Sá de Menezes.

El monumento de Camões es el más antiguo de Lisboa dentro de su género, siendo únicamente más moderno que el de la estatua equestre de D. José I.

Se le considera el mayor poeta portugués, situándose su obra entre el clasicismo y el manierismo. Algunos de sus sonetos, como el conocido Amor é fogo (Amor es fuego), por el uso de las paradojas, anuncia ya el barroco que se aproximaba. El Premio Luis de Camoes es el más importante en lengua portuguesa. Fue instituido en 1988 por los gobiernos de Brasil y Portugal.

OBRA

1572- Os Lusíadas (texto completo en portugués)

Rimas:

1595 - Amor é fogo que arde sem se ver 1595 - Verdes são os campos 1595 - Que me quereis, perpétuas saudades? 1595 - Sobolos rios que vão Irme quiero madre.

Teatro:

1587 - El Rey Seleuco 1587 - Auto de Filodemo 1587 - Anfitrión 1587 - Indie Occcirente

Su primera gran novela fue Levantado do chão (1980), un retrato fresco y vívido de las condiciones de vida de los trabajadores de Lavre, en la provincia de Alentejo. Con este libro Saramago consigue encontrar su voz propia, ese estilo inconfundible, límpido y casi poético que lo distingue. En los siguientes años, Saramago publica casi sin descanso: Memorial do convento (1982), donde cuenta las más duras condiciones de vida del pueblo llano en el oscuro mundo medieval, en épocas de guerra, hambre y supersticiones.

Este libro fue adaptado como ópera por Azio Corghi, y estrenado en el Teatro de la Scala de Milán, con el título de Blimunda, el inolvidable personaje femenino de la novela. También Corghi adaptó su obra teatral In nómine Dei, que con el nombre de Divara fue estrenada en Münster. De Azio Corghi es también la música de la cantata La muerte de Lázaro, sobre textos de Memorial del convento, El Evangelio según Jesucristo e In nómine Dei. Fue interpretada por vez primera en la iglesia de San Marco, de Milán. En 1984 Saramago publica El año de la muerte de Ricardo Reis y en 1986 A jangada de pedra (La balsa de piedra), donde cuenta qué sucedería si la península ibérica se desprendiera del continente europeo. Ese año, cuando tenía sesenta y tres, conoce a quien sería su esposa hasta el final de sus días, la periodista española Pilar del Río, natural de la localidad granadina de Castril, nacida en 1950, quien finalmente se convierte en su traductora oficial en castellano.

Tras la muerte de José Saramago aumentaron un 70% las ventas de sus libros en España. El 13 de julio de 2010, la mayoría de los concejales, de centro-derecha, del equipo de gobierno del Ayuntamiento de la ciudad de Oporto, la segunda ciudad más importante de Portugal, votaron en contra de la propuesta para poner el nombre del escritor José Saramago a una calle de la ciudad. Su viuda Pilar del Río preside actualmente la Fundación José Saramago. El 28 de enero de 2011 se estrenó José y Pilar, un documental dirigido por Miguel Gonçalves Mendes, coproducido por El Deseo (España) y O2 Filmes (Brasil), que nos acerca a los últimos años de vida de la pareja, mostrándonos el José Saramago más íntimo así como los compromisos, personas y lugares que marcaron sus últimos años de vida, con especial atención a Tías, Azinhaga o Castril.

Sendero de la Cerrada del Río Castril.

El 9 de septiembre de 2011 el Instituto do Cinema e do Audiovisual (ICA) presentó el documental como candidato a los Oscars en la categoría de mejor película de habla no inglesa. La Fundación José Saramago anunció en octubre de 2011 la publicación de una novela inédita, Claraboya, escrita a principios de los años cincuenta. Tras esta novela no publicada, Saramago "mantuvo un silencio creativo de dos décadas". En el año 2002, fue considerado persona non grata en Israel por comparar la política de este país en los territorios ocupados con los campos de exterminio nazis de Auschwitz. Retiraron todos sus libros de las librerías israelíes. En 2009 fue inaugurado en la ciudad española de Albacete un centro cultural que lleva su nombre, la Casa de la Cultura José Saramago, donde se instala la Universidad Popular de la ciudad. La Cafetera, de Radiocable, inicia todos sus programas indicando la hora peninsular, y la hora canaría con la fórmula "Son las [...], las [...] en la casa museo de José Saramago, en Tías, Lanzarote"

La novela El Evangelio según Jesucristo (1991) lo catapulta a la fama a causa de una polémica sin precedentes en Portugal —que se considera una república laica—, cuando el gobierno veta su presentación al Premio Literario Europeo de ese año, alegando que «ofende a los católicos». Como acto de protesta, Saramago abandona Portugal y se instala en la isla canaria de Lanzarote. En 1995 publica una de sus novelas más conocidas, Ensayo sobre la ceguera, novela que fue llevada al cine en el 2008 bajo la dirección de Fernando Meirelles. En 1997 publica su novela Todos los nombres, que gozó también de gran reconocimiento. En 1998 gana el premio Nobel de literatura, convirtiéndose en el primer escritor —y hasta ahora el único— de lengua portuguesa en ganar este premio. Desde entonces compartió su residencia entre Lisboa y la isla canaria, participando en la vida social y cultural de ambos países cuyas estrechas relaciones justificó en una entrevista para proponer su idea utópica de creación de una Iberia unida. Ateo declarado, colaboró ocasionalmente en prensa, aportando su punto de vista, siempre agudo y comprometido. En definición suya, "Dios es el silencio del universo, y el ser humano, el grito que da sentido a ese silencio". Una de sus últimas obras fue Las intermitencias de la muerte, cuenta de un país cuyo nombre no será mencionado y se produce algo nunca visto desde el principio del mundo: la muerte decide suspender su trabajo letal, la gente deja de morir. De ahí en adelante, se relatarán situaciones inimaginables o no, ya que nadie muere pero siguen envejeciendo. La frase que cierra su última novela, Caín, es «La historia ha acabado, no habrá más que contar». Tanto su casa, como la biblioteca privada, se encuentran abiertas al público todo el año en el pueblo de Tías. Por los pasillos, es fácil toparse con Pilar del Río, su mujer, quien aún frecuenta la vivienda y preside la Fundación José Saramago. Allí, entre otras cosas, está la colección de relojes que el escritor portugués detuvo a las cuatro, como símbolo de amor hacia ella, pues se conocieron a esa hora.

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Falleció a los ochenta y siete años de edad, el día 18 de junio de 2010, en su residencia de la localidad de Tías (Lanzarote), a causa de una leucemia crónica que derivó en un fallo multiorgánico. Había hablado con su esposa y pasado una noche tranquila. Saramago escribió hasta el final de su vida, incluso se dice que llevaba treinta páginas de una próxima novela. Las cenizas del novelista portugués fueron depositadas el 18 de junio de 2011 al pie de un olivo centenario, traído de su pueblo natal y trasplantado en el Campo das Cebolas frente a la Fundación José Saramago Casa dos Bicos de Lisboa, al cumplirse el primer aniversario de su muerte.

La Fundación José Saramago es una institución cultural privada con sede en la Casa dos Bicos, en la ciudad de Lisboa, aunque también cuenta con una delegación en Azinhaga, pueblo natal del escritor. Constituida por el propio escritor, en junio de 2007, tiene como objetivos la defensa y difusión de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la promoción de la cultura en Portugal y en todo el mundo, y la defensa del medio ambiente. La Casa dos Bicos, sede de la institución, ofrece una exposición permanente dedicada a la vida y obra de José Saramago, titulada A semente e os frutos, así como otras actividades culturales como presentaciones de libros, representaciones de obras de teatro, conferencias y coloquios. En Tías, Lanzarote, se puede visitar A Casa José Saramago, residencia del escritor y Pilar del Río hasta 2010.

El premio Nobel de literatura José Saramago creia que Portugal acabaria por convertirse en una comunidad autónoma más de España, con el mismo rango que Cataluña, Galicia o Castilla-La Mancha, integrándose así en un país nuevo, que se llamaría "probablemente" Iberia para que el nombre de España no ofendiese "los bríos de los portugueses".

La utopía ibérica de Saramago, de 85 años, fue lanzada en una entrevista de cuatro páginas en Diário de Noticias, en la que el autor de La balsa de piedra afirmó que los portugueses aceptarían la "integración territorial, administrativa e estructural" con España si fuese bien explicada: "Con diez millones de habitantes, (Portugal) tendría todo que ganar en cuanto a desarrollo, y no sería una cesión ni acabar con el país, continuaría de otra manera. No se dejaría de hablar, de pensar y de sentir en portugués, (...) y no seríamos gobernados por españoles, habría representantes de los partidos de ambos países en un parlamento único con todas las fuerzas políticas de Iberia".

Predicando con el ejemplo, el escritor creó la fundación ibérica José Saramago, con sedes en Lisboa, Azinhaga (su pueblo natal), Lanzarote (donde vive hace 14 años) y Castril, el pueblo granadino de su mujer, Pilar del Río, quien ejercerá como presidenta vitalicia. En la provocadora entrevista, Saramago acusó además a la Iglesia católica española de haber "emprendido una vergonzosa campaña" contra el Gobierno Zapatero, y denunció que el diario italiano La Repúbblica "ha censurado" unas frases suyas sobre "el genocidio de Israel en Palestina" en una entrevista publicada hacía unos días.

La utopía ibérica de José Saramago resurge cada cierto tiempo. El alcalde de Oporto, Rui Moreira, afirmó: "Siempre creí, desde que Portugal y España tienen democracias, que deberíamos tener un Iberolux, como un Benelux. España y Portugal deberían tener una estrategia coordinada, ya que durante muchos años vivimos de espaldas y con enormes sospechas y desconfianzas".

Moreira decía esto pocos días después de que un aliado histórico de Portugal, Reino Unido, haya dejado la Unión Europea; y en un momento en el que se negocia en Bruselas un presupuesto comunitario para los años 2021-2027 en el que España y Portugal tienen necesidades parecidas.

Pero el iberismo tiene mucho recorrido. La escritora, periodista y traductora Pilar del Río, buena conocedora del concepto, recuerda el prólogo de José Saramago a un libro de César Antonio Molina de hace 30 años –Sobre el iberismo y otros escritos de literatura portuguesa. Akal. Madrid, 1990–.

"Como cualquier otro portugués antiguo y moderno, fui instruido en la firme convicción de que mi enemigo natural es, y siempre habría de serlo, España", escribía el Nobel de Literatura. Pero algo vino a modificar su relación, "primero con España, después con la Península Ibérica: la evidencia de la posibilidad de una nueva relación que sobrepusiera al diálogo entre Estados, formal y estratégicamente condicionado, un encuentro continuo entre todas las nacionalidades de la Península, basado en la búsqueda de la armonización de los intereses, en el fenómeno de los intercambios culturales, en fin, en la intensificación del conocimiento".

"José no hablaba de Estados", explica Pilar del Río, directora también de la Fundación Saramago: "Le interesaba poco. José lanzó una idea, el trans-iberismo, que es la balsa de piedra. Decía que somos un conjunto geográfico, no político, llamado Península Ibérica, con las islas, en el que hay dos Estados y diferentes culturas con la posibilidad de entendimiento con el continente americano. La persona que mejor lo entendió fue Ernest Lluch".

Pilar del Río en A Casa, sede de la Fundación José Saramago y mascarón de proa de la promoción del conocimiento y la obra del Nobel.

"Saramago está diciendo que miremos a los otros, que nos abramos al mundo", prosigue Pilar del Río, viuda del escritor, "y sitúa a la Península como un remolcador de Europa para mantener relaciones de igualdad. José Saramago defendió el trans-iberismo más que el iberismo, que no es otra cosa que preservar y unir a los pueblos ibéricos a través de la cultura, no de la política. Saramago no quería que Portugal se anexionase a España, defendía la riqueza y la grandeza cultural ibérica y los diálogos multiculturales dentro de la Península. Él leía siempre a los autores en sus lenguas. Le encantaba la literatura gallega y era inconcebible para él leer a Rosalía de Castro, por ejemplo, en castellano".

Así, Saramago escribía en aquel prólogo al libro de César Antonio Molina:

"Admitiría que América Latina quisiera olvidarse de nosotros, sin embargo, si se me permite profetizar, preveo que no iremos muy lejos en la vida si escogemos caminos y soluciones que nos lleven a olvidarnos de ella [...] Escribiré sólo las dos palabras que tengo fijas en el espíritu y que condensan este manojo de ideas desglosadas en concepto: trans-iberismo. No iríamos muy lejos si no empezásemos por conocer a fondo, de un modo crítico y objetivo, el solar literario ibérico. Nos perderíamos, como sucedió tantas veces en el pasado, en los embelecos de una retórica vacía y oficialista, que sería la responsable de los nuevos malentendidos que llegarán a sumarse y a agravar los antiguos. Sólo aquellos que todavía se mantienen asidos a prejuicios nacidos de un nacionalismo más defensivo que racional, más hecho de mesianismos que de objetividad, porfiarán en cerrar los ojos. Pero esos, si alguna vez los llegan a abrir, se hallarán, ese día, inmovilizados en la historia, solos".

"La balsa de piedra", explica Pilar del Río, "tiene que ver con las varias culturas que hay dentro de la Península Ibérica, en un movimiento para encontrarse con otros y tratando de establecer la cuenca cultural del Atlántico Sur. Del mismo modo que ha existido la cuenca del Mediterráneo, frente a los grandes dominios del Atlántico Norte, el Atlántico Sur tenemos mucho que decir y podemos ser un puente entre los países de América y los países de África que quieran sumarse". "Frente a eso", prosigue Pilar del Río, "está la idea de hacer un Estado único, y eso le importaba poco a José. Se trata de tener relaciones múltiples, Portugal puede establecerlas con gallegos, catalanes... Es la pluralidad, la multiculturalidad de tener cinco idiomas en este territorio. Somos ricos. José decía que lloraba cada día que se moría un idioma".

Entre 1580 y 1640, Portugal estuvo, como España, bajo los Austrias –Felipe II, Felipe III y Felipe IV–. Pero el iberismo es otra cosa, como también explica el traductor y profesor de la universidad de Évora Antonio Sáez Delgado –autor de De espaldas abiertas, relaciones literarias y culturales ibéricas, 1870-1930–: "El iberismo es un cajón de sastre de muchas cosas: sobre todo desde la segunda mitad del XIX, cuando florece de una manera más evidente". Sáez Delgado establece tres tipos de iberismo: "Uno sería el económico, que plantea cuestiones de fronteras, aduanas, impuestos, que es donde se acomoda mejor la propuesta del alcalde de Oporto; luego está el político, que levanta más ampollas, porque encuentras desde planteamientos anexionistas vinculados a una monarquía hasta una imagen de una península federal de naciones; y, por último, un tercer tipo de iberismo, el cultural, que es el más extendido y el que aparece cuando hablamos de Fernando Pessoa, Miguel de Unamuno, José Saramago...". El profesor de la Universidad de Évora explica que "el iberismo cultural no levanta los recelos que sí levanta el iberismo político, porque las élites cultas no molestan socialmente". "Lo del alcalde de Oporto", explica Sáez Delgado, "tiene que ver con la idea de que los dos países encajados en la UE formen un lobby ibérico ante la UE, no solo desde el punto de vista económico, sino también social, con los derechos de los ciudadanos, la educación, la cultura... Tener una voluntad y posibilidad de entenderse y presentarse con una sola voz pero con acentos diferentes".

De izquierda a derecha. Carlos I, Felipe II, Felipe III, Felipe IV y Carlos II. Un estudio confirmó que los matrimonios entre tíos y sobrinas (2) y primos (7) a lo largo de dos siglos agudizó una serie de malformaciones que desembocaron en la esterilidad de Carlos II y la llegada de los Borbones. Cuestión de mandíbula.

La propuesta, explica Sáez Delgado, "también incide en el engranaje interno del Estado español, con las circunstancias del encaje territorial, las identidades peninsulares... Es uno de los objetos de reflexión. Cuando Pessoa hace sus planteamientos iberistas, decía que Iberia sería protagonista del imperialismo futuro de la cultura. Hacía una lectura sociocultural de la Península, como también hacían los catalanes de principios del XX, hablando de un bloque atlántico, Galicia y Portugal; el central, el castellano; y el tercero, el mediterráneo. Era otra manera de acercarnos a la comunidad ibérica". "También es fundamental hacer una pedagogía atractiva", prosigue Sáez Delgado, "explicar que esto es atractivo, que no tiene que ver con invasiones culturales ni imperialismos identitarios, sino con la ciudadanía. La pluralidad es una de las marcas del ADN de la Península. Había también iberismos imperialistas de Castilla, pero se trata de plantear el reconocimiento de las identidades. Relaciones multidireccionales, radiales, que hacen como espirales y rizos".

"Como decía Saramago", afirma Pilar del Río, "hay que proponer las inmersiones lingüísticas, que se enseñen las lenguas, para que a partir de ese momento, aunque no sepamos hablarlo, sí podamos entenderlos". ¿Cómo se entiende el Grândola, vila morena? "Se entiende porque a continuación dice Terra da fraternidade, y eso es bonito porque queremos encontrar amigos", contesta Pilar del Río.

El colaborador de la BBC en Cisjordania, José Vericat, conversó en Ramala con el escritor portugués José Saramago, ganador del premio Nobel de Literatura en 1998. Sus recientes críticas a Israel en el conflicto del Medio Oriente, comparando los territorios palestinos a los campos de concentración nazis, desataron una encendida polémica.

-¿Que propósito tiene su visita?

- La intención ha sido de enviar aquí una delegación de miembros del Parlamento Internacional de Escritores para manifestar solidaridad a los narradores, poetas, dramaturgos palestinos. -¿Que puede tener este conflicto palestino-israelí de particular? Vamos a ver, esto no es un conflicto. Podríamos llamarlo un conflicto si se tratara de dos países, con una frontera y dos estados con un ejército cada uno. "De lo que se trata es de una cosa completamente distinta: Apartheid. Ruptura de la estructura social palestina por la imposibilidad de comunicación.

-¿Qué piensa de Israel?

- Un sentimiento de impunidad caracteriza hoy al pueblo israelí y a su ejército. Se han convertido en rentistas del holocausto. Con todo el respeto por la gente asesinada, torturada y gaseada. Los judíos que han sido sacrificados en las cámaras de gas quizás se avergonzarían si tuviéramos tiempo de decirles cómo se están portando sus descendientes.

Durante su visita a Ramala, Saramago presentó sus saludos a Arafat.

Porque yo pensé que esto era posible; que un pueblo que ha sufrido debería haber aprendido de su propio sufrimiento. Lo que están haciendo con los palestinos aquí es en el mismo espíritu de lo que han sufrido antes.

Yo creo que ellos no conocen la realidad. Todos los artículos que aparecieron en contra mía han sido escritos por personas que no han ido nunca a saber cómo viven los palestinos, es decir ellos no quieren saber lo que está pasando aquí. Sería lógico que estuvieran aquí los cascos azules. Pero el gobierno israelí no lo permite. A mí lo que me indigna, y no puedo callarme, es la cobardía de la comunidad internacional que se deja callar. Ni siquiera hablo de Estados Unidos, del lobby judío, de todo eso que es más que conocido. Hablo de la Unión Europea. Europa, la cuna del arte, de la gran literatura, todo eso. Y todos asistiendo a esto, a este desastre y nadie interviene.

"Un sentimiento de impunidad caracteriza hoy al pueblo israelí y a su ejército. Se han convertido en rentistas del holocausto. Con todo el respeto por la gente asesinada, torturada y gaseada."

-¿A usted le sigue pareciendo pertinente la analogía entre el sufrimiento de los palestinos hoy en día y el sufrimiento de los judíos que tuvo lugar durante el régimen nazi y en particular los campos de concentración?

Eso de Auschwitz ha sido evidentemente una comparación forzada a propósito. Una protesta formulada en términos habituales quizás no provocaría la reacción que ha provocado. Claro que no hay cámaras de gas para exterminar a los palestinos, pero la situación en la que se encuentra el pueblo palestino es una situación concentracionaria. Nadie puede salir de sus pueblos.

Yo lo he dicho y dicho está. Pero si a vosotros os molesta mucho eso de Auschwitz yo puedo sustituir esa palabra y en lugar de decir Auschwitz digo crímenes contra la humanidad. No es una cuestión de más víctimas o menos víctimas, no es una cuestión de más trágico o menos trágico, es el hecho en sí.

Esto que está pasando en Israel contra los palestinos es un crimen contra la humanidad. Los palestinos son víctimas de crímenes contra la humanidad cometidos por el gobierno de Israel con el aplauso de su pueblo.

¿No cree que sus declaraciones tienen un efecto contraproducente?

Aquí no hay ningún efecto contraproducente. Hay críticas y hay críticas. Hay críticas que son conocidas y por lo tanto no tienen ningún efecto, es decir, se hacen y se repiten infinitamente.

"Eso de Auschwitz ha sido evidentemente una comparación forzada a propósito. Claro que no hay cámaras de gas para exterminar a los palestinos, pero la situación en la que se encuentra el pueblo palestino es una situación concentracionaria."

¿Qué piensa sacar de su entrevista con la parte israelí?

No espero mucho. Aquí se ha dicho que yo era víctima de, además de mi ignorancia histórica, de la propaganda barata de los palestinos. Yo contesté que, suponiendo que soy realmente víctima de la propaganda barata de los palestinos, tengo que decir que prefiero eso a ser cómplice de la propaganda cara de Israel.

¿Qué ha escrito usted que tenga más relevancia con este conflicto?

Una novela que yo publiqué hace cinco o seis años, Ensayo Sobre la Ceguera, ha vendido aquí sesenta mil ejemplares. Hasta estos días yo era aquí bestseller. Ahora mis libros están siendo retirados de las librerías.

Es una novela que narra cómo todo el mundo se vuelve ciego. Porque mi opinión es que todos somos ciegos. Ciegos porque no hemos sido capaces de crear un mundo que valga la pena. Porque este mundo como está y como es no vale la pena. Esa sí que podría tener [relevancia] si los políticos se interesaran por la literatura. Si hay algo sobre lo que reflexionar es sobre la capacidad que tenemos, o que no tenemos finalmente, de inventar un modo de relación humana donde el imperador sea el respeto humano y el respeto al otro.

¿Cuál es el papel de la literatura en este conflicto?

Ninguno. Esa idea de que los escritores tienen que salvar el mundo... Ya nos gustaría, claro está. Si fuera por el arte y todo lo que hemos hecho de hermoso en el pasado, si eso sirviera para algo, no estaríamos como estamos. La intervención que los escritores puedan y deben tener es por el hecho sencillo de que son ciudadanos. Claro que también son escritores. Si se nos pide algo, o por iniciativa nuestra tenemos algo para decir, lo escribimos. Pero además de tener lo que tengamos para decir, también hay lo que tenemos para hacer. Y el hacer es intervenir en la vida no sólo del país de uno sino también del mundo.

OBRA

Novelas:

- Tierra de pecado (1947).

- Manual de pintura y caligrafía (1977): novela filosófica acerca de la figura del artista.

- Levantado del suelo (1980): historia de varias generaciones de campesinos portugueses, testigos de las penurias del campo y de un tiempo aciago, que culmina con el triunfo de la Revolución de los Claveles.

- Memorial del convento (1982): la traducción de Basilio Losada mereció el Premio Nacional de traducción.

- El año de la muerte de Ricardo Reis (1984).

- La balsa de piedra (1986): la península ibérica se desprende del resto de Europa y comienza a navegar por el Atlántico.

- Historia del cerco de Lisboa (1989).

- El Evangelio según Jesucristo (1991): original visión de la vida del fundador del cristianismo.

- Ensayo sobre la ceguera (1995): una extraña epidemia condena a una ciudad a la ceguera blanca.

- Todos los nombres (1997): novela acerca de don José, un kafkiano burócrata que al encontrar en el registro civil la ficha de una mujer, de la que no conoce siquiera la cara, queda perdidamente enamorado y sale a buscarla.

- La caverna (2000): novela que parte del mito platónico y critica el consumismo.

- El hombre duplicado (2002): dos hombres milimétricamente idénticos se encuentran; el libro explora la angustia del ser anónimo perdido en una sociedad masificada.

- Ensayo sobre la lucidez (2004): investiga los límites de la democracia.

- Las intermitencias de la muerte (2005): acerca de un país donde la gente deja de morir.

- El viaje del elefante (2008).

- Caín (2009).

- Claraboya (2011): escrita en 1953 y publicada póstumamente.

- Alabardas (2014): inconclusa; publicación póstuma.

Relato:

- Casi un objeto (1978).

- El cuento de la isla desconocida (1998).

Infantil/Juvenil:

- La flor más grande del mundo (2001): una primera versión de este relato, "Historia para niños", apareció en Las maletas del viajero (1973).

- El silencio del agua (2011): fragmento ilustrado de Las pequeñas memorias (2006).

- El lagarto (2016): versión ilustrada por J. Borges de un texto del mismo nombre, incluido en Las maletas del viajero (1973).

Diarios:

- Cuadernos de Lanzarote 1993-1995 (1997).

- Cuadernos de Lanzarote II 1996-1997 (2002).

- El cuaderno (2009): recopilación del blog de Saramago.

- El último cuaderno (2011): recopilación del blog de Saramago.

- El cuaderno del año del Nobel (2018).

Memorias:

- Las pequeñas memorias (2006).

Poesía:

- Poemas posibles (1966).

- Probablemente alegría (1970).

- El año de 1993 (1975).

Crónica:

- De este mundo y del otro (1971): crónicas publicadas en el diario A Capital.

- Las maletas del viajero (1973): crónicas publicadas en los diarios A Capital y Jornal do Fundão.

- Apuntes (1976): crónicas publicadas en los diarios Diário de Lisboa (1972/73) y en el Diário de Noticias (1975).

- Los cinco sentidos: el oído (1979).

- Moby Dick en Lisboa (1996).

- Hojas políticas 1976-1998 (1999).

Viajes:

- Viaje a Portugal (1981).

Teatro:

- La noche (1979).

- ¿Qué haré con este libro? (1980).

- La segunda vida de Francisco de Asís (1987).

- In Nomine Dei (1993).

- Don Giovanni o el disoluto absuelto (2005).

Ensayo:

- Discursos de Estocolmo (1999).

- Da estátua à pedra (1999).

- Comment le personnage fut le maître et l’auteur son apprenti (1999).

- Direito e os Sinos (1999).

- Aquí soy zapatista. Saramago en Bellas Artes (2000).

- Palabras para un mundo mejor (2004).

- Questto mondo non va bene che ne venga un altro (2005).

- El nombre y la cosa (2006).

- Andrea Mantegna. Una ética, una estética (2006).

- Democracia e Universidade (2010).

- Saramago en sus palabras (2010): catálogo de reflexiones personales, literarias e ideológicas.

Entrevista:

- José Saramago: el amor posible (1998), con Juan Arias.

- Soy un comunista hormonal (2002), con Jorge Halperín.

- José y Pilar (2013), con Miguel Gonçalves Mendes.

Composiciones de Azio Corghi a partir de la obra de José Saramago:

Ópera:

- 1989 Blimunda (basada en Memorial do convento; ópera en tres actos).

- 1993 Divara (basada en In nómine Dei; drama musical en tres actos).

- 2005 Don Giovanni ou Il dissoluto assolto (libreto de Azio Corghi y José Saramago; acto único).

Música sinfónica:

- 1995 La Morte de Lázaro (basada en In nómine Dei, O Evangelho segundo Jesus Cristo y Memorial do convento; cantata dramática para voz recitante, coro mixto, coro de voces blancas, instrumentos de viento-metal y percusión).

- 2001 Cruci-Verba (basada en O Evangelho segundo Jesus Cristo; para voz recitante y orquesta).

- 2002 De paz e de guerra (texto de José Saramago; para coro y orquesta).

Premios:

- Orden de Saurí, Primera clase. Es la máxima distinción de Panamá.

- Beca de Honor de la Residencia de Estudiantes de la Universidad Carlos III (España).

- Caballero de la Orden de las Artes y las Letras (Francia).

- Comendador de la Orden de Santiago de la Espada (Portugal).

- Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma del Estado de México (México).

- Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Madrid (España).

- Doctor Honoris Causa por la Universidad de Brasilia (Brasil).

- Doctor Honoris Causa por la Universidad de Buenos Aires (Argentina).

- Doctor Honoris Causa por la Universidad Carlos III de Madrid (España) en enero de 2004.

- Doctor Honoris Causa por la Universidad de Castilla-La Mancha (España).

- Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional de La Plata (Argentina).

- Doctor Honoris Causa por la Universidad de El Salvador (El Salvador).

- Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional de Costa Rica (Costa Rica).

- Doctor Honoris Causa de la Universidad de la República (Uruguay) en diciembre de 2000.

- Doctor Honoris Causa por la Universidad de Mánchester (Reino Unido).

- Doctor Honoris Causa por la Universidad de Salamanca (España).

- Doctor Honoris Causa por la Universidad de Sevilla (España).

- Doctor Honoris Causa por la Universidad de Turín (Italia).

- Doctor Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Valencia (España) el 21 de enero de 1999.

- Doctor Honoris Causa por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (España) el 18 de junio de 1999.

- Doctor Honoris Causa por la Universidad de Santiago de Chile (Chile año 2000).

- Doctor Honoris Causa por la Universidad de Granada (España) (18/05/2001).

- Gran Premio de Teatro, de la Associação Portuguesa de Escritores.

- Grande Premio de Romance e Novela (da Associação Portuguesa de Escritores), 1991 (Evangelio según Jesucristo).

- Miembro honorario de la Academia Canaria de la Lengua.

- Miembro correspondiente de la Academia Argentina de Letras.

- Miembro de la Academia Europea de Yuste (Yuste, España).

- Miembro de la Academia Universal de las Culturas (París).

- Miembro del Parlamento Internacional de Escritores (Estrasburgo).

- Miembro del Patronato de Honra de la Fundación César Manrique (Lanzarote, Canarias).

- Miembro honoris causa del Consejo del Instituto de Filosofía del Derecho y de Estudios Histórico-Políticos de la Universidad de Pisa (Italia).

- Premio Arzobispo Juan de San Clemente (Santiago de Compostela).

- Premio Brancatti (Zafferana, Italia), 1992 (Ensayo sobre la ceguera).

- Prémio Camões (1995). Premio Cidade de Lisboa, 1980 (Levantado del suelo).

- Premio de Consagração de Carreira da Sociedade Portuguesa de Autores, 1995.

- Premio de la Crítica (de la Associação Portuguesa de Críticos), 1985 (El año de la muerte de Ricardo Reis).

- Premio Dom Dinis (Fundação da Casa de Mateus), 1986 (El año de la muerte de Ricardo Reis).

- Premio Ennio Ennio Flaiano (Italia), 1992 (Levantado del suelo).

- Premio Europeu de Comunicació "Jordi Xifra Heras" (Gerona). Premio Grinzane - Cavour (Alba, Italia), 1987 (El año de la muerte de Ricardo Reis).

- Premio Literario Internacional Mondello (Palermo, Italia), 1992 (Ensayo sobre la ceguera).

- Premio Literario Municipio de Lisboa, 1983 (Memorial del convento).

- Premio Nobel de Literatura (8 de octubre de 1998).

- Premio Pen Club portugués, 1983 (Memorial del convento).

- Premio Pen Club, 1985 (El año de la muerte de Ricardo Reis).

- Premio Penne (Mosca, Penne, Italia).

- Premio Rosalía de Castro (Vigo).

- Premio Scanno (Universidad Gabriele d'Annunzio, Chieti).

- Premio Vida Literária de la Associação Portuguesa de Escritores, 1993.

- Presidente de Honor no ejecutivo de la empresa Sintratel.

- Socio Honorario de la Sociedad Portuguesa de Autores (Lisboa).

- The Independent Foreign Fiction Award (Inglaterra), 1993 (El año de la muerte de Ricardo Reis).

- Hijo Predilecto de Andalucía, 2007.

En el corazón de Lisboa, en el Campo das Cebolas, en la Baixa, al pie de la Alfama, mirando al estuario del Tajo, se yergue la Casa dos Bicos, un viejo y hermoso edificio lisboeta que en su historia de más de 400 años albergó casi de todo en esta ciudad: desde un palacete de príncipe a un almacén de bacalao o un conjunto de dependencias municipales. Hoy es la sede de la Fundación Saramago, el lugar desde el que se pretende que irradie el espíritu del único escritor de lengua portuguesa con un Nobel de literatura.

Su compañera sentimental, la escritora y periodista Pilar del Río, alma de la fundación, explicaba el lunes —entre el olor de Mistol de las últimas limpiezas y los cartones de los últimos embalajes— lo que quiere que sea esta fundación: "No va a ser una institución literaria, preocupada de la obra de Saramago: para eso están las editoriales. Queremos que esto sirva para lo que Saramago concibió sus libros: para desasosegar. Para pensar, para lanzar ideas...".

Será, pues, un centro cultural sui generis, que gozará de actividades puntuales desde septiembre. Pero también será una biblioteca y un lugar de investigación donde se almacenan los originales, las pruebas, la correspondencia y las notas del autor portugués. Hoy, coincidiendo con la inauguración oficial, se abre al público una exposición, titulada A semente e os frutos, que muestra el recorrido vital de Saramago: desde sus fotos de infancia a sus minuciosas agendas en las que, allá por los setenta, apuntaba las horas de las reuniones de las células comunistas.

El edificio también cuenta con el despacho que iba a ser de Saramago —quien, fallecido hace dos años, en plena ejecución de las obras, jamás llegó a utilizar— y la recreación del viejo despacho donde el escritor, en una máquina de escribir Hermes, redactó sus primeros libros.

Hay fotos, dibujos, ediciones de sus libros, ediciones de los cientos de traducciones, entrevistas al escritor, películas. Pero Pilar del Río pretende convertir este edificio con nombre propio en algo vivo, en un latido de la misma ciudad que bombee compromiso con la vida y la sociedad. "La palabra que más se repite por aquí es responsabilidad", explica. Durante este mes la entrada será gratis. Después costará tres euros para los portugueses y cinco para los extranjeros. "Yo estoy contra la cultura del gratis total. No por el dinero. No. A mí me gustaría que existiera el trueque. Pero si no existe, es mejor así. Por responsabilidad, también, para que todo el mundo contribuya a sufragar esto, que vivirá sin subvenciones, gracias a los derechos de autor de Saramago y a algunas empresas que nos apoyan".

Frente al edificio, en la plaza, debajo de un olivo traído de su tierra reposan los restos del escritor. Él, que no llegó nunca a ver la obra arquitectónica terminada, quiso quedarse para siempre cerca de la Casa dos Bicos, del señorial edificio que de joven miraba con asombro en sus primeros paseos por Lisboa. Pilar del Río lo recuerda: "Él decía que todo escritor sueña algún día con el Nobel porque, quiérase o no, es una cosa que pasa. Y añadía que lo que nunca soñó fue en habitar la Casa dos Bicos”.

“Una casa hecha de libros” Así definió José Saramago la vivienda en la que pasó la mayor parte de sus últimos 18 años. Hecha de raíz para las necesidades de dos familias, la Saramago-Del Río a un lado, al otro la Pérez-Fígares-Del Río, cómplices en el proyecto arquitectónico y en la vida. Así, cruzado el portón de entrada, un pequeño patio da acceso a las dos viviendas y a las zonas comunes. Enfrente está la puerta de la casa de José Saramago.

Cuando José Saramago llegó a esta finca, el suelo era un erial, pero con agua, tierra traída en camiones para ayudar la secura de lo que parecía piedra, mucho mimo y constancia fueron creciendo los árboles que se iban plantando. Sin demasiado criterio al principio, dejándose llevar por emociones, palmeras, porque son de aquí, pinos canarios, un granado de Granada, dos membrilleros: uno como homenaje a Antonio López, que trató de atrapar la luz sobre un membrillo; otro para Víctor Erice, que filmó la imposibilidad del proyecto en una película que Saramago colocó entre sus preferidas: El sol del membrillo. Luego se plantaría un olmo, en homenaje al sobrino Olmo que nació en Lanzarote; un alcornoque, semilla que Saramago colocó en una maceta y creció tanto que enseguida hubo que trasplantar al jardín y hoy es un árbol que hace sombra a los demás, y, sobre todo, los olivos, dos olivos portugueses, dos andaluces, aunque un olivo andaluz voló —literalmente voló— un día de tormenta.

Los olivos son el paisaje de Saramago. En su Azinhaga natal eran “los árboles” por excelencia, extensiones de paisaje cubiertas de olivos centenarios, rugosos, que daban aceitunas, aceite, trabajo y frescor en verano, que permitieron al niño José Saramago ver un día un lagarto verde y entender que había acabado el tiempo de la infancia y que desde ese día sería un hombre de palabra porque por vez primera se la pidieron y él la dio. Este episodio está contado en Las pequeñas memorias, el libro de los primeros recuerdos, esos que acompañaron a Saramago siempre, porque, decía, todos seremos mejores si vamos de la mano del niño que fuimos. En la Azinhaga recuperada que para José Saramago fue Lanzarote, estos olivos tenían un valor sentimental que es mejor sentir que describir, eran queridos, acariciados, valorados.

Azinhaga y sus bucólicos paisajes.

Al final del jardín está la piscina donde Saramago solía nadar por las tardes. Luego se sentaba junto a la piedra grande que quiso que se quedara en medio de todo. Le gustaba sentir el viento, saberse vivo, mirar el mar, pensar que el mundo puede tener remedio, que la humanidad que transportamos debe prevalecer sobre la maldad, subir a casa y escribir eso mismo en el blog, o antes, en sus Cuadernos de Lanzarote, el día a día de un hombre que nunca se cansó.

Le gustaba sentir el viento, saberse vivo, mirar el mar, pensar que el mundo puede tener remedio, que la humanidad que transportamos debe prevalecer sobre la maldad.

 

José Saramago entrevistado por Ángela Olalla

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