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Lección intensiva de geopolítica. I
Quítense la venda, hagan el favor. Mientras
usted disfruta de sus vacaciones o de la pausa del café
entre archivadores el tablero sigue en movimiento. Las jugadas,
como de costumbre, las protagonizas los de abajo. Unos por
ser mano de obra de este teatrillo entre naciones y otros
porque, comprensiblemente, no es plato de buen gusto abrir
el periodico y ver una nueva entrada descontrolada. Aquí
todos queremos vivir bien.
La ciudad autónoma de Ceuta atraviesa uno de
los episodios más complejos de su historia reciente tras una
entrada masiva de personas procedentes de Marruecos que ha
desencadenado una crisis humanitaria, política y diplomática
de gran magnitud. Según los datos facilitados por las autoridades
españolas, en menos de 48 horas decenas de miles de personas
cruzaron la frontera, principalmente por la zona del Tarajal,
aprovechando la escasa contención en el lado marroquí. Aunque
la mayoría regresó posteriormente a Marruecos, miles permanecieron
durante horas en territorio español, obligando a desplegar
un amplio dispositivo de emergencia para atender la situación
y garantizar la seguridad. La crisis ha tenido un elevado
coste humano. Las autoridades han confirmado la recuperación
de numerosos cuerpos de personas que intentaban alcanzar Ceuta
a nado. Las investigaciones apuntan a que muchas de las víctimas
fallecieron por ahogamiento durante el intento de cruce, convirtiendo
este episodio en uno de los más trágicos registrados en la
frontera entre España y Marruecos. Ante la gravedad de los
acontecimientos, el Gobierno de España reforzó la presencia
de la Guardia Civil y otros cuerpos de seguridad, además de
instalar una barrera flotante en la zona marítima del Tarajal
con el objetivo de dificultar nuevas entradas irregulares.
Paralelamente, el Ejecutivo solicitó una respuesta
coordinada de la Unión Europea, al considerar que Ceuta constituye
una frontera exterior comunitaria cuya protección requiere
la implicación de todos los Estados miembros. La situación
también ha provocado un intenso debate político. Gobierno
y oposición mantienen posiciones enfrentadas sobre la gestión
de la crisis, mientras que las instituciones europeas estudian
medidas de coordinación para reforzar el control fronterizo
y mejorar la respuesta ante futuras situaciones similares.
Mientras tanto, la prioridad sobre el terreno continúa siendo
recuperar la normalidad en Ceuta, atender a las personas afectadas
y esclarecer las circunstancias que permitieron una entrada
de semejante magnitud.

Un cómico haciendo mejores analisis que
la quintana.
En el contexto esta crisis migratoria, Finlandia
se ha alineado con la postura impulsada por Italia y ha realizado
varias declaraciones críticas hacia la gestión española de
la frontera, respaldado la petición de una reunión extraordinaria
de los ministros del Interior de la UE para abordar la crisis
migratoria y coordinar una respuesta común. También ha criticado
la política migratoria del Gobierno español, especialmente
la regularización extraordinaria de inmigrantes en situación
irregular, al considerar que podría actuar como un incentivo
para nuevos flujos migratorios.

La Conferencia de Berlín (1884–1885) fue una
reunión de 14 países europeos, el Imperio Otomano y Estados
Unidos para fijar las reglas del reparto colonial de África.
Fue organizada por el canciller alemán Otto von Bismarck para
evitar guerras entre potencias. Ningún líder africano fue
invitado al encuentro.
El Gobierno finlandés ha apoyado la propuesta
italiana de estudiar medidas en el marco de Schengen, argumentando
que España debe garantizar la protección de la frontera exterior
de la Unión Europea. El espacio Schengen, que cumplió
40 años en 2025, es una zona de libre circulación en
Europa que incluye a 29 países sin controles en sus fronteras
internas. Fue creado en 1985 y funciona como un solo país
para los viajes y los permisos de entrada.
Meloni ha planteado la suspensión de la aplicación
del tratado de Schengen de libre circulación con España. "Las
imágenes que llegan desde Ceuta son impresionantes y demuestran,
una vez más, que la inmigración clandestina fuera de control
representa una amenaza concreta para la seguridad de las fronteras
europeas", escribía la mandataria a través de X. A lo que
añadía que están "preparados para intervenir también con instrumentos
extraordinarios para defender las fronteras y la seguridad
de los ciudadanos, como la suspensión del espacio Schengen
con España".
España lleva externalizando su frontera
con Marruecos desde la firma del primer acuerdo de readmisión
en 1992 y la posterior construcción de las vallas de
Ceuta y Melilla entre 1995 y 1998. Delegando el control migratorio
en Rabat, el Estado español se vuelve dependiente de
la policía marroquí. Cuando Marruecos abre deliberadamente
los controles, como ocurrió en la crisis de Mayo de
2021 con la entrada de 10.000 personas o en la crisis actual,
la migración se transforma en un arma diplomática
de presión, una forma de chantaje político.
El reciente deshieilo y acuerdo político
entre España y Argelia (histórico rival de Marruecos)
altera enormemente el equilibrio en el norte de África.
Argelia es ya el principal proveedor de gas de España
en 2026. Marruecos interpreta el restablecimiento de relaciones
plenas con Argel como una amenaza a su hegemonía regional
y a su posición sobre el Sahara Occidental. La reactivación
de la presión migratoria en Ceuta funciona como un
castigo diplomático inmediato. En 2021 España se quedaba
sin suministro de gas argelino a través de Marruecos. En plena
crisis energética en España, Argelia cortó el grifo
en su gasoducto a través de Marruecos, la tubería más importante
por la que aporta gas a la Península Ibérica. Un gasoducto
importantísimo para el suministro energético español, que
en 2020 llevó por esta tubería 6.000 millones de metros
cúbicos de gas. En 2021 se cumplieron 25 años del gasoducto
Magreb, pulmón del suministro del gas en España. Los 3 actores
han tenido idas y venidas desde entonces.

La alianza subyacente es un eje que se consolidó
con los Acuerdos de Abraham (iniciados en el primer mandato
de Trump), donde EE. UU. e Israel reconocieron la soberanía
marroquí sobre el Sáhara Occidental. Con Trump y la sintonía
estratégica con el gobierno de Netanyahu, el rey Mohamed VI
se siente lo suficientemente respaldado a nivel internacional
como para tensionar las fronteras de la Unión Europea en Ceuta
sin temor a sufrir sanciones o aislamiento internacional de
calado. La entrada masiva de personas está diseñada para generar
un impacto visual inmediato y desestabilizar la política interior
de España, polarizando a la opinión pública y desgastando
al Gobierno central. Quienes hablan de "invasión" ignorando
estos factores caen en la trampa del agresor geopolítico:
compran la narrativa de la debilidad fronteriza en lugar de
señalar la estrategia de chantaje deliberado que utiliza a
seres humanos vulnerables para condicionar la política exterior
de una democracia europea y erosionar la soberanía nacional.
Se crea un relato a la medida.
Un informe del Comité de Asignaciones (Appropriations
Committee) de la Cámara de Representantes que acompañaba a
un proyecto de ley de presupuestos incluyó un texto en el
que describía a Ceuta y Melilla como ciudades "administradas
por España" situadas en "territorio de Marruecos". Además,
sugería que el Departamento de Estado, con Marco Rubio a la
cabeza, apoyara un diálogo entre España y Marruecos sobre
el futuro estatus de ambas ciudades.

Esa referencia no figuraba en el articulado
de la ley, sino en el informe explicativo que acompaña al
proyecto. Este tipo de informes orientan a la Administración
estadounidense, pero no tienen fuerza de ley ni modifican
por sí mismos la política oficial de Estados Unidos. El Gobierno
español rechazó esa formulación. El ministro de Asuntos Exteriores,
José Manuel Albares, reiteró que Ceuta y Melilla son parte
integrante de España y que su soberanía no está en cuestión.

El pasado Abril, dentro del borrador presupuestario
del Congreso de los Estados Unidos, se aprobaron 20 millones
de dolares en financiación militar a Marruecos. Se
mencionó su reivindicación histórica
sobre Ceuta y Melilla. El pasado 3 de Julio, Trump en uno
de sus alocados discursos:
"Pronto aprenderán. Igual de pronto
que cuando renunciaron a Cuba, Guam, Filipinas, Puerto Rico
.. Y fueron todas nuestras. Nos hicimos con todo.".
Unos días mas tarde, el 8 de Julio, el
Supremo vetaba las devoluciones en caliente de migrantes interceptados.
Dentro del contexto de la última regularización.
El día 15, Francina Armengol, Presidenta del Congreso
de los Diputados, recibe en el Congreso a niños Saharauis.
Cinco días después, Pedro Sanchez visita Argelia, rival
regional de Marruecos. Mejorar las relaciones diplomáticas
de la crisis por el Sahara y aumentar las importaciones de
gas. El dia 30 Marruecos celebra el Día del Trono.
Jornada de menos custodia fronteriza. Israel felicita a su
amigo por redes Horas después, 50.000 personas entran
a Ceuta, muchas a nado. Se difunden imágenes de la
inacción de la policía marroquí en las
carreras desesperadas de sus compatriotas, saltando desde
camiones en la frontera.
Y volvemos a Meloni.
Nuestra vecina pide nuestra expulsión
de Schengen. La inmigración irregular se duplica en
la bota. Sin duda, declaraciones en caliente.
La Casa Blanca difunde imágenes de Ceuta
y culpa a las políticas de "extrema izquierda
española". El embajador de Israel en Estados Unidos
apunta que Ceuta y Melilla son colonias de España.
Lo mismo dijo en 2019 el hijo de Netanyahu.
Óscar Camps de Open Arms, señala
como el Partido Popular Europeo ha liderado durante años
la estrategía de pagar a terceros países para
comerse la porquería fuera de las fronteras de la Unión
Europea.
¿Y el Papa que dice?
Ceuta se encuentra al límite debido a la llegada
de decenas de miles de migrantes desde Marruecos. Sobre el
terreno, la sensación es la de una ciudad sometida a una presión
sin precedentes: calles abarrotadas, comercios cerrados por
precaución, vecinos que reconocen sentir miedo y un amplio
despliegue policial y militar que sin embargo no da abasto.
La evolución de los próximos días será determinante tanto
para las relaciones entre España y Marruecos como para la
política migratoria de la Unión Europea.
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