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9 - Febrero - 2021
>>>> Entrevista

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>>>> Caminart

Desde su fundación, Valencia ha sido la capital de la taifa de Valencia, del reino de Valencia, de la Segunda República Española y de la actual Comunidad Valenciana. Debido a esto, en los últimos años se está trabajando en la redacción de la Carta de Valencia, la cual tendría rango de norma autonómica, y regularía la gestión, organización y competencias de la capital de la Comunidad para contribuir a esclarecer y a delimitar las competencias propias del Ayuntamiento de la ciudad, así como para establecer la dotación económica presupuestaria para llevarlas a cabo.

Valencia es una de las ciudades más antiguas de España, ya que se fundó con el nombre de Valentia Edetanorum por unos dos mil colonos romanos en el año 138 a. C., en tiempos del cónsul Décimo Junio Bruto Galaico. Esta era una ciudad clásicamente romana en su concepción, ya que se ubicó en un lugar estratégico cerca del mar, una isla fluvial atravesada por la Vía Augusta, que comunicaba la actual Andalucía (Bética) con la capital del imperio (Roma). El núcleo principal de la ciudad se localizaba en el entorno de la actual plaza de la Virgen. Allí se encontraba el foro y el cruce del Cardo y el Decumano, que eran y siguen siendo los dos ejes principales de la ciudad. El Cardo corresponde a las actuales calles Salvador-Almoina y el Decumano a la calle de los Caballeros.

Museo de la Almoina, de obligada visita.

Unos siglos después, coincidiendo con las primeras oleadas de pueblos germánicos y con el vacío de poder dejado por la administración imperial, la iglesia asumió las riendas de la ciudad y los edificios de culto cristiano fueron reemplazando los antiguos templos romanos. Con la invasión bizantina del sudoeste de la península en 554 la ciudad cobró una importancia estratégica, instalándose en ella contingentes militares visigodos. Tras la expulsión de los bizantinos en el 625 se inicia una etapa oscura, mal conocida por la historia y apenas documentada por la arqueología, que parece testimoniar un tono de vida urbana muy bajo. Durante el período visigótico fue sede episcopal de la iglesia católica, sufragánea de la archidiócesis de Toledo que comprendía la antigua provincia romana Cartaginense en la diócesis de Hispania.

El mayor auge de la ciudad empezó con los reinos de taifas (siglo XI), uno de los cuales era el de Valencia. La ciudad creció, y en tiempos de Abd al-Aziz (siglo XI) se edificó una nueva muralla de la cual se conservan restos por toda Ciutat Vella. El noble castellano Rodrigo Díaz de Vivar (el Cid Campeador) entró en Valencia, quedando la ciudad en manos de tropas cristianas entre los años 1094 y 1102 estableciendo un señorío independiente en Valencia. Tras la muerte del Cid, su esposa Jimena, convertida en señora de Valencia, consiguió defender la ciudad con la ayuda de su yerno Ramón Berenguer III durante un tiempo. Pero en mayo de 1102, ante la imposibilidad de defender el principado, la familia y gente del Cid abandonaron Valencia con la ayuda de Alfonso VI, no sin antes desvalijar e incendiar la ciudad. Así, Valencia fue conquistada al día siguiente de nuevo por los almorávides, que restauraron el culto musulmán. La decadencia del poder almorávide coincidió con el ascenso de una nueva dinastía norteafricana, los almohades, que se hicieron con el control de la península a partir del año 1145, aunque su entrada en Valencia se vio frenada por Ibn Mardanis, monarca de Valencia y Murcia, hasta el año 1171 momento en el que finalmente la ciudad cayó en manos de los norteafricanos.

Fracción de dinar de Al-Mamún, rey de la Taifa de Toledo y Valencia.

En 1238, la ciudad fue conquistada por Jaime I con la ayuda de tropas de las órdenes militares. Tras la victoria cristiana, la población musulmana fue expulsada y la ciudad repartida entre aquellos que habían participado en la conquista, de lo que queda testimonio en el Llibre del Repartiment. Jaime I otorgó a la ciudad unas nuevas leyes, los Fueros de Valencia (els Furs), que años después hizo extensivas a todo el reino de Valencia. A partir de este momento, comenzó en la ciudad una nueva etapa histórica de la mano de una nueva sociedad y de una lengua, las cuales sentaron las bases del pueblo valenciano tal y como se conoce hoy en día.

Entrada triunfal de Jaime I en Valencia.

Juez y Verdugo: ¿Desde dónde viene esta pasión por el arte?

Cesar Caminart: Me gustaba la historia desde el Instituto. Era para lo que en principio iba encaminado pero para aquellos que hicimos bachillerato y cou, la asignatura de historia del arte me atrapó y en el último momento cambié historia por historia del arte, estamos hablando de cuando yo tenía 17 años. Patrimonio y arte ganaron por encima de la propia historia que ya había estudiado tanto en segundo de BUP como en tercero. Siendo menor de edad, el arte tuvo algo que me atrapó.

JyV: Recuerdo que en aquellos años tuve varios profesores de esa materia y algunos consiguieron transmitir mejor que otros la magia por aprender nuestro pasado.

C: Requiere tener mucha pasión y mucha didáctica para transmitirlo. Son muchos datos, muchos nombres y evidentemente no vas a recordarlos todos. Pero ayudándote con la voz y el lenguaje corporal tienes un gran paso dado ya.

JyV: ¿Cómo surge la idea de hacer las rutas?

C: La idea nace en el año 2011, aunque no con ese nombre. La Universidad de Valencia organizaba cursos de emprendimiento para futuros empresarios. Yo tenía la inquietud de independizarme de las diferentes empresas en las que colaboraba como guía turístico, hablamos del año 2004. Y es entonces cuando nos juntamos varias personas, Sara, Rosa, Esteban y yo, para iniciar un proyecto dedicado al patrimonio, sobretodo visitas guiadas para el público local y la gestión cultural. La iniciativa cumplió 7 años el pasado Noviembre, coronavirus mediante.

Ahora quedo yo al frente del proyecto.

JyV: Quizás era una forma de autoemplearse.

C: La mejor salida para organizar las presentaciones tal y como nos gustaría hacerlas. Apartar un tipo de visitas más enfocado a un turismo más internacional o nacional en el que todo es mas a, b y c. En Caminart se recorren todas las letras del alfabeto, por así decirlo. Se enfoca de una forma totalmente diferente. Se ahonda no solo en la historia y el patrimonio, sino que el urbanismo y la propia sociedad son parte fundamental. Enriqueces la experiencia en la que se suele explicar un monumento, las fechas y algunos datos pero sin contextualizar. Desde un principio se apuesta por un turismo transversal, con el que puedes interactuar, charlar …

Se evita el monólogo y el visitante siente que forma parte de la experiencia, aportando datos que por edad o conocimientos vividos de primera mano, pasan a formar parte para futuras visitas.

JyV: He podido conocer Caminart en acción y puedo decir que es otra historia diferente, nunca mejor dicho. Cara al turismo más generalizado, sueles obtener rincones más habituales, con datos relativamente familiares. Esas bromas de los canteros que muchos valencianos conocemos o el uso que se le daba a ciertos lugares, como la Lonja. Me pareció aburrido. Como has indicado, se trató de un acto que recordaba a Gila y su monólogo de los viajes organizados. Con Caminart sentí que le dabais una vuelta de tuerca y, recorriendo las mismas calles, nueva información expuesta de manera diferente me hizo sentir extraño en mi ciudad.

C: La intención es hacerlo dinámico y divertido. Dejar un buen recuerdo.

JyV: Háblame de las rutas.

C: Rozamos la veintena de rutas, cada una con su personalidad. Aunque muchas de ellas las hacemos bajo demanda, por las características que puedan tener. Aproximadamente, de forma mensual vamos rotando. La que destaca por encima es Camins Negres. Si la memoria no me falla, empezamos a ofrecerla en el año 2015. Es una ruta muy atractiva, es nocturna, en la que no solamente se habla de crímenes. La criminalidad desde el Siglo XV como asesinatos o ejecuciones hasta el Siglo XIX, como partes de Valencia que hasta hace unos años eran desconocidas. Si has asistido a la Facultad de Historia, si has consultado manuales, verás por ejemplo que de los antiguos burdeles hay mucha documentación pero quizás en las rutas no se trata mucho o se nombra de soslayo.

Visitamos el espacio físico, hablamos de la Casa de las arrepentidas, para aquellas mujeres que de forma voluntaria en un principio y luego ya en ciertas fechas del calendario católico cristiano tenían que recluirse para no ejercer su oficio en esos días. Hablamos de la constitución de Valencia. Como estaba estructurada, las diferentes zonas, el trabajo que hizo la Inquisición a partir del año 1480, de las primeras persecuciones, de los conversos, de aquellos judíos que habían optado por convertirse, tanto en 1492 con el Decreto de los Reyes Católicos y en adelante. Conversos ilustres como Lluís Alcanyís y su mujer Elionor Esparza, que pasaron por la hoguera o parte de la familia del humanista valenciano Lluís Vives son claros ejemplos de la forma de trabajar y la obsesión por perseguir a estas personas.

Un paseo nocturno en el que los participantes recorren las calles y espacios del centro histórico de Valencia por los que pasamos a diario y que tienen una historia oculta y oscura detrás. Entre los principales atractivos de este recorrido se encuentran los lugares donde se hacían las ejecuciones públicas en la Edad Media y Moderna. ¿Donde estaba la horca? ¿Que eran los autos de fe? ¿El palacio de la Inquisición se puede ver en la actualidad? ¿Y el hospital psiquiátrico? Pues fue en Valencia donde se creó el primer manicomio de la historia. Pero también el espacio donde se ubicaba el burdel en el actual barrio del Carmen, el más grande y famoso de la Europa medieval, ya que Valencia en el siglo XV fue una de las ciudades más importantes y pobladas del mediterráneo occidental.

Con tantos siglos de historia a sus espaldas, cada rincón del casco antiguo de Valencia tiene su hecho histórico, su leyenda o su misterio, y la noche es el momento idóneo para deambular por las callejuelas de Ciutat Vella bajo la luz mortecina de las farolas para contar las historias desconocidas y los sucesos más siniestros de la ciudad, siempre desde el rigor histórico. El recorrido mezcla historia y cultura pero también diversión, una buena combinación para quienes busquen una noche de ocio alternativo. Esta ruta turístico-cultural nocturna comienza en la puerta de la Biblioteca Pública de Valencia, en la Calle del Hospital, nº 13, en el entorno donde se encontraba el primer hospital psiquiátrico del mundo.

Del barrio de Velluters y del lugar donde estaba el Convento de las Arrepentidas se dirigen a la Plaça del Mercat, donde se encontraba la horca, para hablar de los ajusticiamientos medievales. La muerte estaba presente en la sociedad valenciana, unas veces por enfermedad o por epidemias como la peste, y otras a causa de la Inquisición, la cual ejecutaba a las personas entre auténticos espectáculos grotescos. Además de comentar algunos de los métodos de tortura más frecuentes de la Inquisición, se hace un repaso por la vida de algunos de los personajes ajusticiados, como el de Elionor Esparza o el de Cayetano Ripoll. Tras recorrer lugares misteriosos, como el lugar donde se encontraba el antiguo cementerio de la iglesia de Santa Catalina y el entorno de la Catedral y la Plaza de la Virgen, entre otros lugares, la ruta se dirige hacia la zona oeste del barrio del Carmen, donde se encontraba el gran burdel de la ciudad, uno de los puntos más interesantes de la visita. Desde el siglo XIV al XVII, una zona de la ciudad estuvo reservada para viviendas de las prostitutas, al estilo del Barrio Rojo de Ámsterdam, y con nombre propio: "La Pobla de les Fembres Pecadrius".

Era el mayor prostíbulo de la Europa medieval y tenía una gran fama en el extranjero.

JyV: Valencia es pequeña en tamaño pero inmensa en su historia …

C: Valencia es inagotable en patrimonio, mucho más de lo que podemos llegar a abarcar precisamente por eso, porque es una ciudad que se puede ver desde numerosos ángulos. No solamente desde el punto de vista de la historia del arte sino que apuntando a izquierda y derecha, moviéndote en 360 grados puedes percibir muchísimos matices que pueden pasar inadvertidos.

Dibujo de 1.563 del pintor Anton van den Wyngaerde donde se observa con detalle el puente. Al fondo, a la izquierda, tenemos en la actualidad, la bajada de carruajes. Esta bajada llegaba al nivel del agua cuando discurría el río Turia por la ciudad.

Elionor Esparza era descendiente de judíos conversos y miembro de una prominente família de la ciudad de Valencia (España). Casada con el médico Lluis Alcanyís, descendiente de una familia de judíos conversos de Xátiva establecidos en Valencia, fue un eminente médico de la época, autor de un opúsculo que fue entonces una verdadera novedad en el panorama del combate de las plagas y epidemias que diezmaban periódicamente a las poblaciones del antiguo reino, Regiment preservatiu i curatiu de la pestiléncia, sobre 1490, uno de los exponentes de la ciencia judeo-conversa valenciana, que la Inquisición se encargaría de liquidar en el primer tercio del siglo XVI. Se puede seguir el calvario que acompañó a los esposos desde su procesamiento (el promotor fiscal de la Inquisición presentó ante el tribunal la clamosa insumatio contra Elionor, es decir, la acusación y petición de cárcel, el 13 de febrero de 1504, y se supone que también contra Lluís) hasta la ejecución, quemados vivos en el lugar destinado a tal menester situado en el cauce del río Turia, al lado del actual Jardín Botánico. Elionor fue quemada viva el 14 de septiembre de 1505, mientras que el presidio de Lluís duró hasta el 24 de noviembre de 1506, siendo ejecutado al día siguiente mediante el mismo procedimiento, después de confesar bajo torturas.

Elionor Esparza (Valencia. 1452-1505), fue quemada viva frente a la puerta de los Apóstoles de la Catedral de Valencia por “pertinaz, negativa y relapsa".

Juan Luis Vives (en valenciano, Joan Lluís Vives; en latín, Ioannes Lodovicus Vives) nació el 6 de marzo de 1492 (o 1493) en la ciudad de Valencia entonces perteneciente al reino de Valencia en la actualidad Comunidad Valenciana en España. La familia Vives era importante dentro del núcleo de comerciantes judíos, religiosos y económicamente acomodados en la ciudad de Valencia. Para proteger la vida de sus familiares así como sus propiedades y evitar así mismo el riesgo de ser expulsados, se vieron obligados a convertirse al cristianismo. Sin embargo, siguieron practicando el judaísmo en una sinagoga que tenían en su casa y de la que era rabino un primo hermano de Juan Luis, Miguel Vives. Pero la Inquisición descubrió a Miguel y a su madre en la sinagoga en plena liturgia, iniciándose así un proceso contra la familia Vives a manos de la Inquisición.

En 1509, su padre, preocupado por el cariz que tomaba el asunto, decidió enviar a su hijo a estudiar al extranjero. Así, el otoño de 1509 Vives partió rumbo a París para perfeccionar y ampliar sus conocimientos en la Universidad de la Sorbona, centro de atracción de muchos estudiantes de la Corona de Aragón y en el que enseñaban muchos profesores españoles. Terminó sus estudios en 1512 alcanzando el grado de doctor y se trasladó a Brujas (Bélgica) donde vivían algunas familias de mercaderes valencianos, entre ellas la de su futura mujer, Margarita Valldaura. Recibió la noticia de que su padre había sido condenado y quemado por la Inquisición en 1526, y su madre Blanca March, muerta en 1508, desenterrada y sus restos quemados en 1529. Inmerso en una depresión anímica, se trasladó a Inglaterra después de rechazar una oferta para enseñar en la Universidad de Alcalá de Henares. Vives no aceptó por miedo a que la Inquisición le persiguiera y porque tampoco disponía de medios económicos que le permitieran viajar hasta su destino.

Estatua de Juan Luis Vives en Valencia, por Josep Aixa Íñigo.

Los últimos años de su vida los dedicó a perfeccionar la cultura humanística del señor de Nassau y Breda y su esposa, Mencía de Mendoza. Se convirtió en un reformador de la educación europea y en un filósofo moralista de talla universal, proponiendo el estudio de las obras de Aristóteles en su lengua original y adaptando sus libros destinados al estudio del latín a los estudiantes; sustituyó los textos medievales por otros nuevos, con un vocabulario adaptado a su época y al modo de hablar del momento. Su libro destinado a la enseñanza del latín se editó en 65 ocasiones entre 1538 y 1649. Se han realizado más de 600 ediciones. Propuso también la reforma de la Sorbona, depurando su educación filosófica, dotando de una gran calidad a su educación. En 1539 su salud era ya muy delicada: padecía de dolores de cabeza y una úlcera estomacal. La artritis degeneró en fuertes dolores y el 6 de mayo de 1540 moría en su casa de Brujas a causa de un cálculo biliar. Fue enterrado en la iglesia de San Donaciano. Con la posterior destrucción de este templo y las reformas urbanísticas, su tumba desapareció.

JyV: La historia acaba dejando su impronta. Son miles los acuerdos, los negocios, las conspiraciones, batallas, ascensos y caídas de poder …

C: Necesitariamos al menos el mismo tiempo para hablar de cada año.

JyV: ¿Cómo surge el fenómeno del mayor burdel de Europa?

C: Supongo que coincide en el tiempo con que la ciudad se convierte en una de las más importantes del Mediterraneo. Recordemos que el Siglo XV, es el siglo de oro valenciano, a todos los niveles, no solamente a nivel literario, que quizás es lo más conocido, sino también a nivel cultural, demográfico y económico por la pujanza de los gremios, que son al fin y al cabo el fruto de la ciudad, lo que la hace crecer. Se relaciona en muchos casos con la construcción. Vivimos en un eterno bucle. Tenemos una pujanza y este sector arrastra directa o indirectamente a todos los oficios relacionados, en esa época se abre la Lonja, donde los mercaderes hacían negocios y con una población que alcanzaría los 75.000 habitantes, doblando a la ciudad de Barcelona en aquella época. El contraste fue el Puerto de Valencia, que nunca se mantuvo a juego con el resto de la ciudad y es tan solo a finales del Siglo XV cuando deja de ser deficitario. Desde el año 1325 ya se conoce la existencia de la prostitución y la demanda a su vez de que no ejercieran en los llamados "bons carrers", es decir, en las zonas más céntricas y concurridas y se les pone un emplazamiento en concreto, alejado de la ciudad, donde actualmente se monta la Falla Na Jordana.

Según cuenta la leyenda, el arzobispo Mayoral construyó el Pont del Moro por pudor, porque la gente que transitaba entre Alboraya y El Cabañal pasaba por el camino de la Patacona y lo que hoy es la calle de Gran Canaria y, siendo el barrio una auténtica laguna, las mujeres tenían que levantarse las faldas, mostrando las pantorrillas, a lo que se puso freno construyendo el puente.

JyV: Supongo que una buena base de datos para estar bien informado es fundamental.

C: Después de tantos años con esta labor, que a su vez, es una pasión acaparas una buena cantidad de libros. En el paso por la Facultad adquieres muchos. Hay miles de ediciones de miles de editoriales, manuales universitarios, la propia bibliografía de esos manuales. La biblioteca de la Universidad o las bibliotecas públicas municipales son los lugares donde sueles buscar la información. E Internet, donde consultas el trabajo de profesores que te han dado clase en la Facultad y otros de otras Universidades, son artículos de libre acceso donde te puedes ir documentando. Intentas siempre acudir a fuentes fiables.

JyV: ¿Ha editado Caminart por su cuenta algún libro?

C: El primero que nos encargaron fue Valencia, ciudad de la seda, a petición de la Conselleria de Turismo, una pequeña obra que salió en 2016 y en la que condesamos toda la historia de la seda en Valencia, su conexión con la ciudad actual, museos donde se pueden visitar los trabajos, artistas que todavía trabajan con la seda en talleres donde por ejemplo se realiza la vestimenta de las falleras o abanicos que se realizan con ese material. Luego ya tenemos Mercados de Valencia, un encargo específico de la Editorial Sargantana, donde se recogen todos los mercados municipales de la capital asi como el único mercado privado, el Mercado de la Valvanera. Sobre todo en los años 80, se abandonó la costumbre de los tenderetes de madera para pasar a un mercado cerrado.

Está situado en el barrio de La Creu Coberta, del distrito de Jesús, aunque emocionalmente para muchos es el mercado del barrio popular de L’Hort de Senabre, ya que se halla en el linde de los dos barrios y su entrada principal mira a Senabre. El Mercado de la Valvanera es una pequeña joya arquitectónica, adelantada a su tiempo, muy bien valorada pero “poco conocida”.

JyV: Gracias a Internet puedes descubrir fotos antiguas de la ciudad de Valencia. Una de las que más me impresionó fue la construcción del Mercado Central, donde se ven los pilares del sótano.

C: Es una imagen muy icónica, podemos ver la cimentación y la fachada aún no se distingue. Y muchísimos años después tenemos un parking enorme con surtidores para vehículos eléctricos. El Central es el mercado, junto al de Mossen Sorell, de referencia en Ciutat Vella. No es el más antiguo en el tiempo. El del Grao, que ahora está a punto de finalizar, si sería el más antiguo, sobre 1910.

Recreación del futuro interior del mercado del Grao.

JyV: ¿Qué tipo de público acude a las rutas?

C: En las rutas que hacemos los fines de semana, viernes por la tarde, sábados y domingos, el público que suele venir es local. Utilizamos el término turista pero sería mejor hablar de paseantes o excursionistas, gente de la propia ciudad de Valencia o del área metropolitana. Hemos atendido a gente de Madrid. Con el AVE se plantan en Valencia, le interesan este tipo de rutas, que ha conocido en Madrid o en Toledo, donde también se realizan. Es un público de un nivel cultural medio-alto, es gente que ya tiene unos conocimientos previos, que leen historia, que les gusta la fotografía antigua, que necesita conocer su ciudad o la ciudad a donde va, bajo ese punto de vista. Es público que va desde los 20 años a la mediana edad. O jubilados. No hacemos distinción con la edad porque dentro de los grupos de 15 o 20 personas que organizamos podemos ver a 4 amigos de 20 años, 3 matrimonios y alguna persona suelta de más edad.

JyV: El día que os conocí en persona, hice una ruta por el día y otra, Camins Negres, por la noche. El grupo de la mañana, desde luego, más variado no podía ser. En otras rutas más enfocadas al turismo de masas los integrantes son más homogéneos.

C: Es cierto que cuando es una visita concertada si te suele venir un grupo más parejo. Una asociación de jubilados, de amas de casa …

En tiempos de los romanos, la playa deValencia comenzaba en la plaza de Honduras. Cuando hicieron las obras para el parking de J. J. Domine aparecieron restos del puerto de mar de Tomàs Güelda, de finales del XVII. Siguiendo la costa, el parking se halla a unos dos kilómetros al norte de la desembocadura perdida y a ocho de la nueva, la que trajo el Plan Sur.

En 1403 los jurados de la ciudad debatieron sobre una propuesta que habría cambiado la historia de València tal y como la conocemos. La intención era abrir un gran canal para hacer que el agua del mar llegara hasta la ciudad, de tal forma que el río estuviera siempre lleno y la ciudad pudiera ser portuaria. Lo relata José Hinojosa Montalvo en De Valencia a Flandes. La nave della fruta. “El proyecto no pasó de tal en vista de las posibles dificultades que acarrearía la obra (posibles inundaciones del cauce, mayor insalubridad, etc…) y los elevados costes financieros de la obra”, escribe. El dinero, como siempre, como medida de todos los límites. Así que se optó por instalar embarcaderos.

Detalle del dibujo de Wyngaerde de 1563 sobre la Albufera, con la desembocadura al fondo.

Tras el convenio firmado por el Puerto de València y el Ayuntamiento, parte de estos terrenos donde hubo una vez un río se transformarán en un gran parque de 195.600 metros cuadrados que se llamará, cómo no, Parque de la Desembocadura, aunque no desemboque en nada. De ellos, más de la mitad, 87.998 metros cuadrados, se dedicarán a espacio deportivo. Todo apunta a que allí instalará el Levante su ciudad deportiva. Pero los vecinos quieren un poco más, quieren que el Puerto abra el cauce, cree una nueva desembocadura y haga honor al nombre del parque. Es sólo quitar unos kilómetros de asfalto. No será la desembocadura original, perdida hace siglos; no será la oficial, inaugurada en los años 60 con el Plan Sur; será la desembocadura perfecta de la València que nunca fue, la postal idílica, convirtiéndola en una zona de recreo deportivo, con espacio para remo, deportes acuáticos; el final feliz a una historia de amor tortuosa.

JyV: Háblame del Festival Intramurs.

C: Hemos colaborado con ellos en varias ediciones. La primera vez incluimos una ruta por la muralla árabe en su programa y ya en adelante nos hemos encargado de las visitas a las exposiciones o talleres dentro de la muestra. En 2019 el festival se movió entorno a la Muralla de Luz pero en los anteriores si hubieron muchísimos talleres abiertos, exposiciones y participación en la calle. En esa edición se nos pidió una ruta más patrimonial, tanto de la Valencia más desconocida , dentro de la propuesta Muralla de Luz, como de los restos visitables, partes de la muralla árabe en locales comerciales o solares, que son parte de la historia de la ciudad de Valencia. Enseñar la diversidad cultural del Festival a la gente que estuviera interesada.

JyV: El nombre del Festival viene precisamente por esa intención de mostrar la vida dentro de las murallas.

C: Correcto. Y es uno de los festivales más importantes que tenemos en estos momentos en la ciudad. Se celebra siempre hacia mediados de Octubre.

El proyecto Muralla de Llum tenia un carácter reivindicativo al poner en evidencia lo que queda de la traza de la muralla islámica con más de diez siglos de historia, y el estado en que se encuentra. Para el desarrollo del proyecto, sus promotores animaron a la participación del vecindario, así como una parte importante de voluntarios activos.

En la imagen, la Torre del Ángel, uno de los pocos vestigios de la Valencia musulmana.

JyV: En vuestras redes sociales os podemos ver encaramados a terrazas o lugares donde habitualmente no se suele acceder.

C: Una de las que tuvieron más éxito en nuestras redes es la llamada Finca del Porquer por ser su propietario José Martí Hernández, empresario dedicado a la cria de cerdos. En la actualidad suele referirse a él como Edificio los Sótanos por un establecimiento comercial denominado Gran Almacén Los Sótanos propiedad de Luis Feliu Ferrando. Este establecimiento comercial vendría a tener su equivalente como unos actuales grandes almacenes. La entrada al edificio la tiene por la calle San Vicente Mártir número 16 y en el dintel de la entrada pone: Assicurazioni Generali ya que esta empresa de seguros fue propietaria del inmueble.

En el caso de la Estación del Norte, se nos encargó una visita para arquitectos y gracias a Adif, que tuvo a bien el abrirnos el acceso, pudimos disfrutar de las vistas. Nos encanta acceder a este tipo de lugares. Hemos subido a la torre renacentista del Palau de la Generalitat o a las terrazas de la Catedral de Valencia. Lugares que son dificilísimos de acceder. Luego también tenemos, el suelo, el cielo y el subsuelo …

Refugios antiaereos, cuevas, cellers o bodegas …

Cualquier cosa que esté bajo tierra nos encanta también …

JyV: Cuando comenzaron a abrirse los refugios de la Guerra Civil comienza un nuevo interés de la ciudadanía por esa época. Con unas instalaciones, olvidadas, abandonadas. En muchos casos integradas dentro de edificios, como en el caso del Ayuntamiento, y del que se conocía su existencia y al que se le estaba dando otros usos, como almacén y otros que aparecen como en el caso de los situados en la Gran Vía del Marqués del Turia.

C: El caso más conocido es el de Ripalda, que se usaba como casal fallero y que se podía visitar de forma habitual hablando con los falleros, antes de que abrieran el del Ayuntamiento y el de Serranos. El primero que pude visitar estaba en Alcoy, hablamos del año 2007. Con visitas programadas, con un horario … Que es lo que tendrían que tener todos, sobre todo, los refugios que son públicos.

A lo largo de las llamadas Grandes Vías han ido apareciendo 3 refugios antiaéreos construidos durante 1938 por la Junta de Defensa del gobierno republicano. El primero, que apareció en 2007 durante la construcción de la línea de metro T2, está a la altura de las calles Cádiz y Sueca, en la parte denominada Germanías. Recientemente, con las obras de remodelación de la Gran Vía Marqués del Turia, que se llamó durante la guerra civil Gran Vía Buenaventura Durruti, han aparecido dos refugios más; uno de ellos entre las calles Ciscar y Joaquín Costa, y el otro entre las calles Pizarro y Gregorio Mayans, éste último se encuentra en bastante buen estado como muestran estas fotografías.

Aquí puede observarse el exterior de este refugio. La fotografía fue publicada en la revista británica "Weekly Illustrated" durante 1938. Los refugios antiaéreos disponían de grandes letreros anunciando su presencia, servían para facilitar su localización cuando las sirenas atronaban en la ciudad anunciando la llegada de los bombarderos de la aviación fascista. Lamentablemente, una vez finalizadas las obras de remodelación de las Grandes Vías, los refugios de la guerracivil, han vuelto a ser cubiertos por la tierra, privando así a la ciudadanía del conocimiento de esta arquitectura de guerra, y del recuerdo de lo ocurrido cuando Valencia, la población civil, fue bombardeada por aviones de la Alemania nazi y de la Italia fascista, que ayudaron al ejercito sublevado encabezado por Franco a ganar la guerra contra la República.

Los estragos de la metralla de las bombas fascistas todavía son visibles en distintos monumentos del Cap i Casal como el Ayuntamiento, utilizado por el gobierno republicano.

JyV: ¿Cuál era el proceso para su construcción?

C: Necesitaban el proyecto técnico de un arquitecto, como cualquier obra de hoy en día. Los refugios que eran públicos, que dependían de la Junta de Defensa Pasiva, tenían que contar con CNT y UGT, que eran los dos sindicatos que se encargaban de inspeccionar todo hasta el detalle. Las nóminas, los contratos … Muchas veces estos arquitectos estaban afiliados al sindicato y por eso a veces nos encontramos con el problema de que cuando vamos a buscar los informes de los refugios públicos, como el de la Calle Serranos, el de Ripalda o el de la Calle Espada, no encontramos los expedientes de obra porque se harían desaparecer para que no hubiera una relación directa entre el arquitecto y su afiliación a un sindicato y pudieran sufrir una persecución política una vez finalizada la guerra. Eran proyectos muy bien pensados, con 4 o 6 meses de trabajo, pagados por los vecinos, que ponían 2, 3 o 4 pesetas para su construcción.

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JyV: Son lugares que durante muchos años han sufrido el desden por parte de algunos políticos.

C: El refugio de Germanías, en la época en la que se descubrió y por temas políticos, estamos hablando de la Republica, de la capitalidad de Valencia … Son temas espinosos. Puede molestar más o menos pero sigue siendo parte de la ciudad. En ese momento no interesó. Se documentó, se fotografió y se volvió a tapar. Lamentablemente tenemos mucho que ofrecer en Valencia. Yo creo que es parte de la historia y debe ser visible. Tiene que tener un sentido muy didáctico, independientemente de los bandos, es parte de la historia y ya conocemos el dicho. Aquel que olvida su historia …

JyV: Estuve en Berlín en el año 2000 y allí tratan el tema de una forma natural desde hace años. El nazismo fue un fenómeno global. Estuvieron presentes en Africa, por gran parte de Europa, Estados Unidos …

C: Y en Latinoamerica ...

JyV: En Alemania se persigue el enaltecimiento del nazismo, está mal visto y es considerado vulgar. En España sigue siendo un tema tabú en muchas familias.

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JyV: ¿Habéis visitado los colectores o el sistema de alcantarillado?

C: Lamentablemente todavía no, ya que muchos de ellos, requieren equipación especial por temas de seguridad, medidores de dióxido de carbono … La persona que si ha estado dentro de algún colector es Roberto Tortosa, que es el autor de Valencia Insólita, tanto del blog como de los dos libros que tiene publicados.

Nos encantaría conocer el tramo conocido como Vall Cobert. El tramo del Valle Viejo o Valle Cubierto conservado en el subsuelo del edificio situado en la calle Conde Montornés esquina con Gobernador Viejo se trata de una conducción hidráulica rodeada de unos 3,90 metros de luz en los puntos de mayor anchura y una altura máxima de 2,20 metros, que discurre en sentido norte-sur entre la calle Conde de Montornés y la sacristía de la Iglesia de Santo Tomás, paralelamente al trazado de la muralla de época almohade, la construcción de la que parece remontarse al plano de los jurados de la ciudad de 1402 para el cubrimiento de los valladars.

En Mayo de 2020 el ayuntamiento desbloqueó el proyecto de rehabilitación integral de la muralla árabe. Está previsto sacar a la luz el antemural, la liza y la fosa que discurría por delante y que posteriormente se utilizó para canalizar la acequia de Rovella y que se conoce como Vall Cobert.

La acequia de Rovella es una de las ocho acequias de la Vega de Valencia que están bajo la jurisdicción del Tribunal de las Aguas de Valencia. Su trazado, sufrió una notable alteración al suprimirse el que penetraba en la ciudad por el Portal de la Corona y seguir un nuevo tramo que aquí se iniciaba siguiendo la calle Guillem de Castro, Xàtiva y Colón, para volver a conectar con su antiguo trazado en la calle Hernán Cortés y, cruzando la gran vía Marqués del Turia, por la calle Maestro Gozalbo y la avenida del Reino de Valencia, alcanzar la avenida de Peris y Valero y, por la calle de Pedro Aleixandre, llegar a la plaza de Montolivet. Esta acequia no tenía su misión principal en el riego de la huerta valenciana, sino para ser utilizada en el servicio de alcantarillado histórico de la ciudad hasta la construcción de los nuevos colectores, los cuales se realizaron a partir de 1975.

Agosto de 2015. Acequia de Rovella en el tramo Calle Hernán Cortés en la primera fase de las obras de reforma previo proceso de entubado. Al finalizar las obras no la volveríamos a ver.

Sus aguas arrastraban las aguas negras para utilizarlas en el fertilizado de los campos y arrozales del sur de la ciudad En la actualidad la toma se trasladó al nuevo Azud del Repartiment, donde toma aguas que cruzan bajo el nuevo cauce a la margen izquierda y discurren por un nuevo trazado subterráneo hasta llegar al primitivo cauce de la acequia a la altura del viejo azud. La acequia que da aguas al Jardín Botánico atraviesa la ciudad como alcantarillado y viene a emerger en la llamada acequia del Valladar, en el entorno de la huerta del Pou d´Aparisi, y más abajo, desde el Valladar riega las huertas de la Punta.

JyV: ¿Que ayudas aportan las instituciones a la hora de realizar la actividad?

C: Comenzamos como una cooperativa constituida de forma legal, con todos los socios dados de alta, pagando nuestros impuestos, nuestro IVA y estando habilitados como guías oficiales de la Comunidad Valenciana. No suelen haber complicaciones. Llamas por teléfono, solicitas la visita, indicas el día, la hora y el número de personas. En los espacios privados a veces sí que es más complicado porque puede suceder que el espacio tenga sus propios guías, puedes llevar al grupo pero la explicación no la podemos realizar nosotros. Como hemos indicado antes, quedo yo al frente del proyecto, cotizo en autónomos y trabajo organizando todo el papelo, horarios, citas ...

JyV: Volviendo al tema de los refugios, por ejemplo, cuantos habrán en fincas privadas …

C: Pues muchísimos. Sobre todo en fincas con una construcción anterior a los años 30, de la propia comunidad de vecinos o incluso pactando con comunidades vecinas, excavando y preparándolos para una manzana entera. Refugios anti metralla se realizaron algunos, aun antes de que llegara la capitalidad de la República en Noviembre del 36, sótanos habilitados para que cuando cayeran las bombas, aunque la onda expansiva podía ser peligrosa, las esquirlas, si impactaban en el cuerpo, podían ser mortales. Basta con ver la facha principal del Ayuntamiento y la esquina con Periodista Azzati, con marcas más grandes que nuestro puño.

Imaginemos, si podía dañar de esa manera a la piedra, que le haría a un cuerpo humano, que pesa a que no muriera en el acto, si lo hacía desangrado, como hubieron muchos casos.

La casa consistorial de València no era sólo el Ayuntamiento, era una nueva sede del Gobierno de la República. Por ello, se convirtió en un objetivo estratégico a derribar por los golpistas reaccionarios. El 28 de mayo de 1937 varias bombas cayeron sobre el edificio y en los alrededores.

JyV: La Calle Caballeros es la ruta de los palacios urbanos. Muchos de ellos alojan negocios de diferente tipo.

C: La mayoría de palacios todavía se mantienen, se han ido "maquillando" ya que han ido sufriendo reformas en los siglos 18, 19 o 20 y la estructura de semisótano, planta baja, primer piso, parte noble … La sigue teniendo. Los pasos siguen siendo los mismos. Las entradas se pueden haber modificado. Aún conservan el guardaejes, el rebaje para el paso del carro y una característica piedra de rodeno en el suelo, que se colocó mucho en el 18 y más en el 19, muy habitual en las calles de Valencia. De las canteras de Santa María del Puig y de la zona de Teruel salían hacia la ciudad.

En las obras de pavimentación en el entorno de la muralla árabe que se hizo en 2013 se perdió ese legado y solo quedan pequeños tramos en la Calle Sagrario del Salvador y en la Calle En Pina.

En Marzo de 1860 llegan al Puerto de Valencia tres buques cargueros con los raíles para el ferrocarril, que había contratado la delegación en Londres y se inician los trabajos en las canteras del Puig con la intención de proporcionar piedra lo antes posible para las ampliaciones. La montaña de la pedrera del Puig, era el último reducto hacia el este de la sierra de Espadán y su roca era arenisca silícea compacta con algo de mica y de color rojo, más conocido popularmente como rodeno. Se comenzó con la limpieza y desbroce de la montaña, y una vez comenzada la explotación, las laminas de mica que aparecían, hacían que se produjera mucho material de desecho o ripio, que era preciso limpiar para continuar la explotación.

Hoy en día en aquellos terrenos se pueden ver instalaciones deportivas y el paso de la autopista.

Cantera del Puig y conectada por vía férrea directa al Puerto de Valencia.

Junto a las 168 viviendas del Bloque de Portuarios de la ciudad de Valencia, puede verse un pequeño testigo mudo de la Valencia antigua, de lo que allá hubo: el desaparecido barrio o poblado del Clot, un entramado de casas del Marítimo de familias pescadoras, principalmente, del que hoy en día tan solo queda parte del adoquinado de las calles que lo conformaban y una casa.

JyV: Es fascinante. Habré pasado por allí cientos de veces y nunca te fijas en esos detalles.

C: Hay que saber mirar, tener esa curiosidad … Como hemos comentado, mirar a todos los lados.

JyV: ¿Habéis recibido algún premio por vuestra actividad?

C: Sobre todo el agradecimiento y reconocimiento de las personas que vienen a nuestras rutas, que dejan sus comentarios en nuestro TripAdvisor, que participan en nuestras redes sociales, es lo que más me gusta, porque es el testigo directo de los que han conocido nuestras rutas, que han comprobado la calidad de las mismas.

Las palabras de agradecimiento, el haber "descubierto la ciudad de una forma completamente diferente, repetiremos", dicho por un residente local, es muy satisfactorio. Es el mejor regalo que podemos recibir.

JyV: ¿Habéis realizado algún tipo de reivindicación sobre algún tema que desde vuestro punto de vista profesional no se esté haciendo bien o se debiera hacer mejor. Por ejemplo, en el mantenimiento de algún monumento.

C: Lo hemos hecho a través del tejido asociativo. Sobre todo, la Casa del Señor, que es uno de los bienes integrantes que forma parte del conjunto rural conocido como La Alquería dels Moros, que es un bien de interés cultural en el barrio de Benicalap. Es una reclamación que llevábamos, no solamente nosotros, si no otros colectivos anteriormente, que desde hace más de 20 años están solicitando. Estamos hablando de una de las alquerías rurales más importantes que tiene Valencia. Se ha recuperado la mencionada Casa del Señor y esperemos que se ponga en valor. Que habra al público y que se pueda visitar. Hay muchísimo patrimonio todavía que tiene pendiente una intervención. Un ejemplo claro seria la Ceramo de Benicalap, de la cual hicimos un documental web en 2015, dividido en varios capítulos, donde explicamos la historia y el proceso.

Hay mucho por descubrir. Se tiene que invertir en cultura, en patrimonio. Y en sanidad.

Una inversión de más de 1,5 millones de euros ha permitido recuperar el edificio denominado la Casa del Señor, perteneciente al conjunto patrimonial de l'Alqueria dels Moros, en el marco del Plan de Intervención en Edificios Municipales de Valor Patrimonial y Social, que el Gobierno municipal puso en marcha en el año 2015, y que ha permitido invertir un total de 2,7 millones de euros.

La Alquería del Moro sufrió un desplome en uno de sus edificios Las causas más probables del derrumbe de la cubierta fueron el deterioro del inmueble y las lluvias.

JyV: En el caso de Bombas Gens o las naves de Juan Verdeguer, es realmente impactante, el cambio que sufren en la transformación. Se convierten en la vivienda de animales poco agradables, trastos, basura, maleza … Incluso vehículos sacados de una película de época.

C: Es evidente que para la recuperación del patrimonio, con lo público no se puede llegar a todo. Es imposible. Se necesita también la iniciativa privada. Y tiene que haber un equilibrio. Una buena comunicación entre la administración y aquellos propietarios que tengan bienes y quieran hacer algo para recuperarlos y ponerlos en valor. A través de una fundación o a través de las múltiples variables legales que pueda haber para llevar a cabo estos proyectos. En Bombas Gens tenemos un refugio fabril para los trabajadores, ya que durante la guerra fabricaban material bélico. Otro ejemplo lo tenemos, aunque no está abierto al público, en MACOSA. En ambos casos, cambiaron su producción para ayudar al bando republicano y fueron objetivos susceptibles de la aviación italiana que bombardeaba Valencia. Eran refugios para 10 o 15 personas a lo sumo.

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JyV: ¿Qué puedes contarme de las Torres de Serranos y las Torres de Quart?

C: Hasta hace bien poco, las imágenes de las guías turísticas estaban presididas por estos dos elementos. En algunas estaba la Lonja. Eran la imagen más visible en las postales y en el imaginario colectivo, mucho antes de la existencia de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias. Realmente eran portales de acceso pero sin la muralla, han adquirido el aspecto de torres, de fortificaciones. Son lugares muy interesantes, dos de las puertas de acceso a la ciudad, de las cuatro que tenía más importantes, cada una orientada a los puntos cardinales y las otras ocho que había, que eran secundarias. Tenemos los restos de una de ellas, la llamada puerta de los Judíos, Portal dels Jueus, y que sustituía a la antigua cerca defensiva de época islámica, también conocida como de Sant Andreu (San Andrés) o de Santa Caterina de Siena (Santa Catalina de Siena).

Esta pequeña parte de la nueva muralla realizada en el siglo XIV, una muralla cuyo perímetro total aproximado fue de unos cuatro kilómetros, fue construida en 1391. Tenemos una primera referencia de la que se tiene conocimiento, aunque puede que fuese anterior, por la "Fábrica de Murs i Valls", la institución encargada de su construcción y mantenimiento durante cinco siglos. Los restos del portal, por el cual en tiempos pasados entraban los productos provenientes de la huerta para su posterior venta en la ciudad, aparecieron durante las obras de la línea 3 del metro, momento en el cual se musealizaron y se integraron con la plaza y la entrada a la estación de Colón, estando catalogados como Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Monumento, del Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos del Ayuntamiento de Valencia.

Portal dels Jueus, intregrado en la ciudad.

Junto al portal se encontraba la casa del "peatger" o portaler, que era el encargado de controlar las mercancías y productos de la huerta que entraban a la ciudad para su venta. A partir del siglo XVI, se prohibió el paso de mercancías por el Portal dels Jueus y sólo se permitía el acceso a los que lo hacían sin finalidad comercial. Hacia 1689 la puerta fue tapiada y así permaneció hasta su demolición en 1890, sólo abriéndose en contadas excepciones.

Las Torres de Serranos a finales del Siglo 16 hasta finales del 19 fueron prisión de nobles y caballeros y también para presos comunes, debido a la necesidad constante de prisiones en la ciudad y en muchos casos la aglomeración y masificación de las mismas. Ha alojado presos de ambos sexos, presos de bandos contrarios, ha sido almacén de municiones. Serranos se restauró a principios del 2000 y Quart unos pocos años después. En ambos casos, su cara principal está orientada a la vía pública, soportan mucho tráfico rodado, mucha polución que la piedra va absorbiendo, con lo que cada ciertos años conviene un mantenimiento regular.

Personalmente me decanto por Quart. La autoria pertenece a Pere Bonfill pero se esconde la mano de Francesc Baldomar y su ayudante Pere Compte, mestres en el noble art de la pedra, estamos en el Siglo XV, entre los años 1441 y 1460. Quizás Compte ha trascendido más a nivel nacional e internacional, que es a su vez el autor de la Lonja. El empleo de ciertas técnicas constructivas fue muy innovador. La planta está ligeramente desviada respecto al eje principal, lo que se denomina talud inclinado. Mantiene restos de grafitis históricos de la época, con el color rojo característico, que Serranos no tiene.

El modelo de Guillém Sagrera para las escaleras de caracol con ojo de la Lonja de Mallorca inspiraron a Compte para la Lonja de Valencia, que muestra la revolución comercial durante la Baja Edad Media, del desarrollo social y del prestigio conseguido por la burguesía valenciana.

Las lonjas de comercio en la Corona de Aragón se construían siguiendo el mismo esquema: una sala de planta rectangular sostenida por columnas. La de Valencia fue precedida por la Lonja de Barcelona (1380-1392) y la Lonja de Palma (1420-1448), con unos pilares helicoidales donde se sostienen las bóvedas de crucería de tres naves.Entre los años 1541 y 1551 se edificó la lonja de Zaragoza del mismo tipo, pero ya con estilo renacentista. Considerando que el esquema arquitectónico era siempre el mismo, el Consejo General de la Ciudad, en 1469, insistió en la belleza del edificio que debía ser: «muy bella, magnífica y suntuosa, la cual sería honor y ornamento de esta insigne ciudad».

JyV: Subir al Miguelete es un esfuerzo …

C: 214 escalones. Aproximadamente la mitad que para subir a la cúpula de la Catedral de Florencia, que son, si no me equivoco, 441. Allí si es difícil el ascenso porque hay tramos muy estrechos y escalones bastante altos.

JyV: El contraste entre la Valencia antigua y la moderna es evidente. ¿Crees que conviven bien?

C: Podemos diferenciar Ciutat Vella, lo que era la Valencia intramuros, la zona amurallada del crecimiento urbanístico que se produce a mediados del Siglo 19 y la anexión de algunos núcleos, sobre todo en la zona costera, como son el Cabanyal, Poblats Marítims o Benicalap y Campanar, que eran poblaciones completamente independientes. Muchas de ellas si es cierto que han perdido su esencia por el crecimiento urbanístico de los años 60 y 70 del pasado siglo, que a nivel personal, creo que fue muy agresivo, muy poco respetuoso con la arquitectura tradicional.

Sé que hay arquitectos que están muy a favor de este tipo de lenguaje, moderno, contemporáneo, que case pared con pared, una medianera entre una finca histórica y una moderna. Se pueden hacer cosas completamente nuevas, pero respetando la tipología. No tienes por qué realizar una obra excesivamente escandalosa respecto al edificio que tienes al lado. Un caso es el proyecto, que de momento hemos visto de forma virtual, en el solar contiguo a la Casa del Relojero.

El Ayuntamiento de Valencia aprobó en 2019 en la junta de gobierno, el proyecto para rehabilitar la Casa del Relojero y construir un edificio colindante, con el propósito esto último de recuperar la trama urbana perdida junto al Micalet, con toda seguridad el lugar de más tránsito de turistas de Valencia. De este modo finalizan dos décadas de debate sobre una parcela y el inmueble ruinoso. A finales de 2020 se aprobó el concurso de obras del inmueble. El edificio tuvo sentido porque allí vivían los encargados de cuidar el reloj de la ciudad, situado al pie del Micalet. El reloj original fue jubilado en 1689, tras dos siglos y medio.

JyV: Aquel efímero edificio que se construyó era un escándalo visual. No hacía falta entender para darse cuenta del contraste con el entorno.

C: Uno de los ejemplos más claros que tenemos se ve en la Plaza del Ayuntamiento. Cuando llevamos grupos siempre nos señalan una finca. Distorsiona con la que justamente hace esquina con la Calle de las Barcas, se edificó en los años 60 y tiene un lenguaje que distorsiona desde los años 40 hasta el final del Siglo 20. En la Plaza de la Reina, al lado del edificio que nosotros conocíamos como Almacenes La Isla de Cuba, actual Edificio Monforte, que paso a ser Tienda de discos Viuda de Miguel Roca, tenemos una fachada que rompe con toda la arquiectura que tenemos en la Calle de la Paz.

En el transcurso de las obras de renovación de la red de agua potable se produjo el descubrimiento de lo que pudo ser el Portal de la Trinitat, inserto en la muralla del siglo XIV.

Plano de 1608, de Mancelli, donde se observan las puertas de la ciudad.

Recorremos la ciudad en busca de los portales.

Muchos de esos desaparecidos portales sufrieron transformaciones, reconstrucciones y nuevas versiones. Dos ejemplos. Los restos hallados del Portal de la Trinitat se levantarían probablemente sobre una puerta precedente de la muralla musulmana, y el portal de Quart, en su origen fue sólo un torreón rectangular, como otras puertas de la ciudad. Otras entradas sufrieron algún pequeño traslado de unos metros por necesidades específicas.

Hablamos de dos tipos de edificaciones. Un portillo o “Portal Xic” y los cuatro “Portals Grans”: Puerta de Serranos (norte), Puerta de San Vicente (sur), Puerta de Quart (oeste) y la Puerta del Mar (este).

La puerta más monumental, en la cara norte de la ciudad, aunque algunos planos induzcan a error es la puerta de Serranos, aquella por donde las grandes personalidades del momento eran agasajadas a su entrada en la ciudad. Fue la más representativa del esplendor de Valencia. Es una obra maestra del gótico civil, construida por Pere Balaguer en el último decenio del siglo XIV, quien recibió un «sueldazo» por «molts e diverses treballs per ell sostenguts, e per moltes e bones obres e profits apparents que ha fetes e fets en tot lo temps que ha durat la obra del dit portal e torres».

El siguiente acceso a la ciudad era la Puerta del Real. Su nombre responde al enlace que creaba, tras cruzar el puente homónimo, entre la ciudad y el palacio donde residían primero los líderes musulmanes y, tras varias reformas, los reyes de la Corona de Aragón. Su evolución fue contraria a la del Portal de la Trinitat, ganando cada vez mayor presencia física, como evidencian las fotos de mediados del siglo XIX. Junto a esta puerta, el 20 de febrero de 1865, Cirilo Amorós comenzaba el derribo definitivo de la muralla.

Sillares de origen romano junto al Pont de la Trinitat.

La que hoy llamamos Puerta del Mar es una construcción levantada en 1946 que jamás ha funcionado como acceso. Eso sí, se erigió en el mismo lugar por el que históricamente los vecinos de los Poblats Marítims ingresaban en Valencia, donde estaba el antiguo Portal de la Mar, otro que integraba la lista de los 'grans'. La actual construcción es de Javier Goerlich, quien inspirándose en la Puerta del Real, diseñó este monumento que homenajeaba a los caídos por la patria en la contienda civil, con la lógica y notable carga propagandística, censurada en su parte superior a tenor de la Ley de Memoria Histórica. En la actual calle Colón, a la altura de la Plaza de los Pinazo se pueden observar los cimientos del Portal del Jueus, una obra fechada en 1422. Salieron a la luz con motivo de las obras del metro. Por él se llegaba al «fossar dels jueus», el cementerio de hebreos que tocaba en uno de sus ángulos con la judería. Para entender mejor esos restos, es recomendable bajar a la parada de metro, donde hay paneles explicativos y una vitrina con algunos objetos recuperados en la excavación arqueológica.

En la intersección de las actuales calles Játiva y Paseo de Ruzafa se encontraba el Portal de Ruzafa, que también varió sus formas en múltiples ocasiones, desde 1356, cuando ya se concibió en la muralla cristiana, hasta su desaparición. Antaño conducía a una población extramuros cuya huerta era fructífera como pocas.

El Portal de San Vicent, en su origen, sólo era un vano horadado en la muralla cubierto con un arco de medio punto. Se levantaba en la actual Plaza de San Agustín. Al cruzar su umbral se accedía a la calle más larga de la ciudad, la antigua Vía Augusta que sin interrupción alcanzaba el corazón de Valencia. Su postrera modificación se produjo a comienzos del siglo XIX, al calor de los cánones estéticos del momento, similares a los que retomaría Javier Goerlich en el ya citado monumento de la plaza de la Puerta del Mar.

El Portal de Torrent, llamado más tarde dels Innocents, por su proximidad con el Hospital homónimo (comenzado en 1409) y actual Biblioteca Pública del Estado Pilar Faus, es el octavo recuerdo. Portal 'xic', dispondría de una estructura similar al Portal dels Jueus, con dos bastiones proyectados hacia el exterior unidos por la parte superior mediante bóvedas pétreas que cubrían la puerta.

El entorno incluye restos expuestos al aire libre.

Llegamos a la plaza de la Encarnación, en la intersección de Guillem de Castro con la calle Carniceros. Allí se levantaba el Portal del Coixo, también documentado como de «les setze claus» o de la Encarnación, por su proximidad con el desaparecido convento de mismo nombre. Y ya se divisa el Portal de Quart perfectamente. Este se remonta al origen de la muralla, pero entonces era una torre cúbica con su correspondiente puerta. La construcción extraordinaria que contemplan comenzó a construirse en 1441 y, a falta de algunos detalles, se finalizó en poco más de dos décadas. Era la salida más directa para emprender el camino a Castilla. Las torres funcionaron como cárcel durante más de tres siglos (1626-1931), y, al igual que sucedió con las de Serranos, esa utilidad facultó su supervivencia.

El Portal dels Tints, en la confluencia de Guillem de Castro con la calle Corona conducía hacia la morería, barrio en el que principalmente se desarrollaba el curtido y el tinte de pieles. Era poco más que un vano rematado con un arco en la propia obra de la muralla.

El Portal Nou o de Santa Creu, luego también llamado de San José se ubicaba en la plaza que hoy alberga los monumentos falleros de Na Jordana. Empezó a construirse en 1391, casi simultáneamente al de Serrans, aunque no se finalizó hasta 1471. Derribado en 1865.

Guardaba notables similitudes con el de Quart que se comenzó más tarde pero que obtuvo prioridad respecto al Portal Nou, y no sólo por enlazar con un camino más importante (el de Castilla). El Portal Nou daba acceso al famoso «bordell de les fembres pecadrius», un lugar tan lucrativo como de moral controvertida, del que hablamos en esta misma entrevista.

JyV: ¿Por qué no somos capaces de tener una plaza que tenga 500 años? La Plaza Redonda se reformó en 2011, el Ayuntamiento perdió el antiguo mercado de flores subterráneo de la tortada de Goerlich y ahora aprobó en 2019 el pliego de condiciones del proyecto para la Plaza de la Reina, que incluye la reforma del aparcamiento, zonas de ocio y la marca de la muralla romana.

C: En los años 60 aún quedaban líneas de fincas en la Reina. Sobre todo desde la Calle Puñaleria hasta la Calle del Miguelete

Realmente, por plaza histórica, pese a las reformas que ha sufrido, nos queda la Plaza de la Virgen, que actualmente mantiene la estructura aunque se eliminaron unas líneas de fincas donde se situa el Palau de la Generalitat y la plaza se abre hacia la actual Calle Navellos. Pero mantiene la tipología porque es el centro real de la ciudad. Debajo está el foro romano. Esa plaza, pública y a través de las diferentes culturas a lo largo de los dos mil años desde la fundación de Valencia, todavía mantiene esa funcionalidad de foro.

El origen de la Plaza de la Virgen, vista desde el Miguelete, se remonta al foro de la época romana, situado en la confluencia de las dos grandes vías propias de toda ciudad romana: el cardo, que se correspondería aproximadamente con la actual calle de San Vicente Mártir, y el decumano, correspondiente a la posterior calle de Caballeros.

Una calle estrecha pero con mucha vida. Situada en pleno centro de la ciudad de Valencia, la vía conocida como Zaragoza unía la distancia entre las plazas de Santa Catalina y la del Micalet. En 1970 se abría al público la actual plaza de la Reina, enclave de paso hoy en día y que pronto vivirá una nueva modificación urbanística. Lejos de la idea de que se trataba de una zona degrada, la calle Zaragoza representaba la vía comercial del centro de Valencia. Tiendas como joyerías exquisitas y bazares de todo tipo abiertos en una calle adoquinada en la que de tanto en tanto vivía el paso del tranvía. Los muebles de Casa Janini, delegada en Valencia de la austriaca Konn, los abanicos de Colomina, que llegaron a emplear piel de cabritilla, puntillas de Bruselas y plumas de marabú, destacaban junto a los escaparates de joyerías exquisitas. Frank Göerlich, comerciante austriaco, establecido también en la citada calle, importaba cristal de Bohemia, porcelanas, objetos de decoración y publicaciones como Wiener Ilustrierte y Moderne Kunst, que buscaban profesionales de la arquitectura. Fue quien impulsó la construcción del primer pasaje comercial cubierto en el interior de una manzana de viviendas: el Pasaje Giner, que hoy a pesar de múltiples intervenciones, perdura. Las señoras eran fieles a El Buen Tono, la perfumería datada en 1880, decorada con dos placas de escayola de acentuado modernismo francés: L'Eté y L'Hiver, que ofrecía borlas de plumón de cisne para empolvarse la nariz y las mejillas.

La confitería Burriel, la Casa del Aluminio, el Bazar Giner con todos los juguetes que un niño puede soñar; los Almacenes España que instalaron una gran jaula con pájaros exóticos; Las Columnas donde las señoras aprendían a tejer tapices y alfombras, son nombres que perduran como El Dulivio (paraguas, carteras y abanicos) frente al Miguelete.

Calle también con atracción cultural; allí abrió sus puertas Casa Nicolás, dedicada a artículos de Bellas Artes, de donde saldría para independizarse Luis Viguer, hoy en la cuarta generación, en la calle de la Corretgería. Y no olvidemos la librería Chiriella, que se especializó en cuentos infantiles y catecismos, ni la papelería Matías Real, la de los mapas mudos de España, los punteros, las pizarras de hule y la tiza.

1.- Original Plaza de la Reina

2.- Primeros derribos.

3.- Mapa de las calles derribadas.

La plaza de la Reina ya existía por aquel entonces. Un pequeño triángulo de extensión para unir la calle de la Paz, la calle del Mar y la calle San Vicente. A partir de ella nacía la calle Campaneros, otra de las vías que desapareció con la reforma y que hoy en día se corresponde con la fachada derecha de la plaza si la contemplamos desde la calle San Vicente. Entre la calle Campaneros y la de Zaragoza se encontraban dos estrechas calles que servía de unión entre las dos paralelas. Si por la fachada izquierda llega a la plaza la calle Corretgería y por la derecha se encuentra la calle Cabillers, la unión entre ambas era la calle de la Puñalería, mientras que la calle Borriol se encontraba casi en la zona central de la actual céntrica plaza. En 1931 se iniciaron los derribos de estas fincas. Los trabajos no fueron rápidos, se alargaron hasta la década de los 60 por diversos conflictos con los propietarios de las fincas a derribar. En 1970 se estrenó esta nueva plaza de Valencia, más amplia. El primer nombre fue plaza de la Reina, pero se modificó a plaza Zaragoza hasta el último cambio a la nomenclatura actual de plaza de la Reina. En 1973 y 1976 este enclave de la ciudad acogió la Ofrenda de flores de la Virgen de los Desamparados durante las Fallas de Valencia, dado que la plaza de la Virgen estaba en diversas obras.

JyV: En el caso de la Plaza de la Virgen, en el proyecto de apertura ¿Cuál era la reacción de la gente? ¿Aceptaban el cambio?

C: Aunque creamos que las leyes sobre patrimonio tienen siglos de existencia, realmente, las primeras normas o la legislación que se hace al respecto es durante la época de la Segunda República, en 1931, cuando muchos de los monumentos y edificios que son bienes de interés cultural, son catalogados como Monumentos histórico-artísticos nacionales. El Portal de Serranos, el Portal de Quart, la Lonja de los Mercaderes … Los principales monumentos empiezan a ser protegidos. Pero no es hasta los años 80 con la Ley Nacional de Patrimonio Histórico de 1985 y luego la valenciana del 98, con las modificaciones que se han hecho y la modificación que está pendiente, es cuando existe realmente un interés por la protección del patrimonio. Entonces, yo creo que, en aquella época, salvo en casos especiales como con una iglesia de gran valor como San Juan del Hospital que en el siglo XX sufre saqueo durante la Guerra Civil, poco después de la contienda se plantea derribar el edificio pero un informe de Elías Tormo de 1943 a favor de la conservación trae como consecuencia la declaración de Monumento Nacional.

El derribo de la Plaza de la Virgen se vio más como un enfoque de modernización y de progreso.

Mas adelante en el tiempo, tenemos que estar siempre atentos. Tenemos el caso del antiguo Cine Metropol. Estamos en los años 30. Y cuando te quieres dar cuenta algunos de estos símbolos de estos edificios que tienen valor histórico, ya no solo arquitectónico, dejándolo aparte, el valor histórico y social, porque forma parte de un pueblo, se le pone la etiqueta y si no saltas y no te pones delante para defenderlo existe el riesgo de que desaparezca. Y cuando desaparece, es para siempre. Luego, una reconstrucción de una fachada, por ejemplo, de manera que se parezca, no es conservar. Es un error. Y es un error a estas alturas del Siglo XXI bastante estúpido.

Se descubrieron unas termas bastante destruidas y un tramo de muralla romana de la época republicana. En 2009, se volvió a intervenir y se paralizó el proyecto de construcción. La maleza se apoderó del solar. La trama urbana de València de La Seu-Xerea, el trazado de calles existente por el curso del tiempo y la historia, es Bien de Interés Cultural desde 1993 y se encuentra protegido motivo por el cual se deben mantener las edificaciones.

Fueron descubiertos a finales del siglo pasado, cuando se realizó una excavación en 1996 en la que apareció un tramo de la muralla romana de la época republicana (s. II-Ia.C.) de 20 metros de largo por 4,2 de ancho, siendo concretamente la parte oriental de una torre o de una puerta, que se encuentra en el lado oeste del inmueble. Junto a la torre se encontraron sillares, algunos de hasta 1,5 metros de largo; restos de una domus, la fachada de una vivienda unifamiliar; restos cerámicos entre los que se encontraron una urna ritual, un trozo de mármol con una inscripción, vasijas de cocina o palos de hueso para el pelo; y un tesorillo compuesto por 195 denarios de plata.

Desde 1996 al 2013 los restos fueron Bien de Relevancia Local -tras ser catalogados como tal al ser hallados e investigados según consta en ficha municipal-, correspondiendo su salvaguarda al entonces Ayuntamiento gobernado por el PP que lideraba Rita Barberá, quien no hizo absolutamente nada.

Las Corts Valencianes finalizaban en 2019 los trabajos de acondicionamiento del solar, consistentes en limpieza y cubrimiento de restos arqueológicos respetando la trama urbana de Ciutat Vella, tal como estipula la legislación urbanística vigente.

Las obras de canalización de València aportan 20 hallazgos y más de 350 cajas de material histórico:

JyV: ¿Cuál es tu rincón favorito?

C: El triángulo de la Lonja de los Mercaderes, la Iglesia de los Santos Juanes con les covetes y el Mercado Central, sin ninguna duda. Es el lugar que más patrimonio protegido alberga de la ciudad de Valencia por metro cuadrado. Los tres elementos son Bien de Interés Cultural, Monumento Histórico Artístico y la Lonja es además Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1996, es la zona que tiene más valor y la que hay que cuidar más.

El futuro Mercado Central.

JyV: Cuándo surgen polémicas como la del Metropol siempre surge la figura del técnico. Siempre se dice que "estamos a expensas de las decisiones de los técnicos, esperemos que los técnicos decidan …". ¿Tanta importancia tiene la voz de estas personas que incluso puede prevalecer frente a la opinión de un vecino o de un político?

C: Pues se ve que sí. Si no los técnicos, con todos mis respetos, porque hay amigos y colaboradores que son arquitectos, algunos arquitectos, no voy a meter a todos en el saco. Pero realmente, para este tipo de intervenciones, la ley dice que se tienen que hacer informes pluridisciplinares, de los que necesariamente tiene que estar la figura del historiador del arte, entre otras figuras, que es la parte que llevamos nosotros. Si como historiadores hacemos un informe y ponemos de manifiesto que existen unos valores históricos, etnológicos y sociales, se tiene que tener en cuenta dentro del informe técnico del propio arquitecto.

JyV: ¿Cómo es posible que les covetes hayan estado cerradas durante tanto tiempo?

C: Yo las recuerdo aun con actividad en el 95. De hecho recuerdo que hice un trabajo sobre la Lonja, estaba cursando COU y fui con unos compañeros. Habían dos personas bastante mayores, creo recordar que hacían llaves y ya antes de la Declaración de Patrimonio de la Humanidad en el 96 ya no quedaba ninguno. Solian ser lo que se llamaba tienda de viejos, tenían su pequeño negocio. Sabes que los espacios van desde 20 metros cuadrados que era la más grande, eran dos unidas, hasta dos o tres metros, algunas son simples cubículos, como una pequeña paraeta. Supongo que esas personas, por jubilación, por cese de negocio, paulatinamente se fueron cerrando y se fueron abandonando. La propia degradación no llamaba la atención y no animaba a montar nada en su interior. Estamos hablando de 25 años de abandono.

Ahora una pareja de diseñadores jóvenes han adquirido la más grande y junto con otros propietarios han constituido una asociación y solicitado al Ayuntamiento su puesta en valor para poner negocios, que a su vez sean compatibles con la declaración del propio BIC. Negocios tradicionales, habituales de un centro histórico. No se puede poner un cajero automático, no se puede poner una tienda de comida rápida. La altura ronda los dos metros, desde fuera engaña. De anchura, estiras los brazos sin problemas. Tienen luz pero agua no y la limitación es el propio muro frontal de la fachada barroca de la Iglesia de los Santos Juanes.

Constituyen un valioso ejemplo del patrimonio cultural valenciano, y su historia se remonta a 1700, año en el que la ciudad cedió a la parroquia los terrenos sobre los que, en 1702, el arquitecto Julio Capuz comenzó a levantar los locales y la terraza que los cubre.

Los Presupuestos Municipales para 2021 incluyen la rehabilitación de la plaza de Brujas y todo su entorno, en el marco del PEP (Plan Especial de Protección) de Ciutat Vella. A este proyecto quedan vinculados unos de los elementos más singulares y propios de la arquitectura y la tradición de la ciudad de Valencia, les Covetes de Sant Joan.

A los seis meses de la presentación del proyecto para la regeneración urbana del entorno de la plaza Ciudad de Brujas, el Mercado Central, La Lonja y la Iglesia de los Santos Juanes de València, un particular, Luis Avelino, sacó a la venta dos covetes de los Santos Juanes. Las había comprado hacía más de 30 años, cuando ya habían entrado en desuso y llevaban años cerradas. Entendía que era el mejor momento para venderlas y las puso a buen precio: 40.000 euros por 16 metros cuadrados utilizables, unos 2.500 euros el metro cuadrado. Una pareja de diseñadores adquiere las 'covetes' de los Santos Juanes a la venta.

JyV: ¿Qué hay de cierto en esa leyenda urbana de las catas previas a una construcción y la ocultación de restos?

C: Seguramente, antes de los años 80, cuando aparece ya el SIAM, el servicio de investigación arqueológica municipal o la propia Consellería de Cultura, ya por ley, sobre todo en el Centro Histórico, que está protegido, tiene que tener la figura del arqueólogo, que estará supervisando las obras, por si aparece un trocito de cerámica, un cuerpo, los restos de una construcción, por lo menos para documentarlo, fotografiarlo y si tiene valor, integrarlo en el entorno. En ciertas épocas donde no habían este tipo de controles, incomodaba mucho que pudieran aparecer este tipo de restos con valor, por el coste económico y los retrasos que podían suponer y a horas intempestivas hacían las primeras excavaciones para tapar rápido y evitar imprevistos. Hay que esperar que fueran casos contados y que no fuera lo mas normal.

JyV: ¿Cómo se suele actuar frente a una excavación? ¿Por qué hay tantos solares vacios con restos?

C: En un principio se sacan a la luz los restos y tenemos un tiempo de trabajo, de catalogación y documentación. Si se realiza bien, se tapa con un geotextil y arena encima para protegerlo, de forma definitiva o para futuras campañas. En el momento que excavas y aparece el geotextil, sabes que debajo hay un resto arqueológico. Puede ser que la empresa que llevase los trabajos, quiebre y no pueda continuar. Y la madre naturaleza hace su trabajo.

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César Guardeño en los medios:

Los lugares olvidados de la Guerra Civil. Donde habita el olvido de las administraciones, un grupo de ciudadanos desinteresados pone su esfuerzo, su tiempo y trabajo para recuperar la otra memoria histórica de la guerra civil.

80 años del último bombardeo sobre València.

El mal estado de los puentes históricos del viejo cauce ha causado la queja de la Asociación Círculo por la Defensa del Patrimonio. Recibimos en Puertas Abiertas al portavoz de la Asociación Círculo por la Defensa del Patrimonio, César Guardeño.

¿Sabías que hay marcas que indican hasta donde llegó el agua en la riada de 1957? Valencia como plató de cine, el desaparecido Palacio Real o los distintos oficios que se realizaban en Ciutat Vella son algunos de los temas que quedan en el tintero. Si tienes interés, la solución es muy sencilla. Apúntate a las rutas guiadas de Caminart.

Las alturas alcanzadas durante la riada en algunos lugares de la ciudad fueron muy variadas. Desde los 40 centímetros en la avenida Reino de Valencia, pasando por los 80 centímetros en los jardines del Real (Viveros), 2,25 metros en la plaza de Tetuán, 2,70 metros en la calle Pintor Sorolla, 3,20 metros en los jardines del Parterre, 4 metros en la calle de Las Rocas, hasta los 5,20 metros en la calle Doctor Olóriz.

Valencia ha sufrido, a lo largo de su historia, numerosas riadas. Se sabe, por ejemplo, que en los registros de los 636 años transcurridos desde 1321 (con los “Llibres de Consell”), hasta 1957, se han contabilizado 25 episodios de riadas en Valencia, en los años 1321, 1328, 1340, 1358, 1406, 1427, 1475, 1517, 1540, 1581, 1589, 1590, 1610, 1651, 1672, 1731, 1776, 1783, 1845, 1860, 1864, 1870, 1897, 1949 y finalmente 1957. También se sabe que entre 1321 y 1957 se registran 22 desbordamientos del Turia, 11 crecidas y 15 noticias de inundación.

Rodaje de Dolor y Gloria en Paterna.

CaminArt, Camins de Cultura i d’Art, es una empresa moderna e innovadora, formada por guías oficiales de Turismo con formación académica en Historia, Historia del Arte y Turismo. Ofrecemos servicios culturales y turísticos, mediante visitas guiadas, para difundir la historia y el patrimonio de la ciudad de Valencia. Una nueva forma de enseñar y divulgar nuestro valioso legado cultural. Somos guías especializados en arquitectura, historia, cultura, arte y patrimonio valenciano. Esta especialización nos ha permitido ofrecer un amplio catálogo de rutas temáticas por estilos arquitectónicos, épocas, barrios y diferentes enfoques y temas desde la historia de la sociedad, siendo pioneros en muchos de estos recorridos.

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El próximo viernes 20 de febrero se celebrará el 156 aniversario del derribo de las murallas de la ciudad de Valencia. Se trata de un acontecimiento que transformó de manera irrevocable aquel panorama urbanístico configurado en el ocaso medieval. No sólo el lienzo defensivo fue víctima de aquella decisión, pues diez de las doce puertas que lo jalonaban sucumbieron durante diversas obras vinculadas a esta tarea inicial. Lejos de cualquier posible prejuicio conservador, las autoridades promovieron con celeridad un multitudinario acto anunciado a bombo y platillo que debía celebrarse en los alrededores de la Puerta del Real, ubicada frente al puente homónimo. Si el sábado 18 de febrero el gobernador civil Cirilo Amorós recibía un telegrama real autorizando aquel proyecto tantas veces postergado, el lunes 20 de febrero, a las 16.30 horas y ante una muchedumbre entusiasmada, el propio Amorós asestaba el golpe inaugural del derribo tras un breve y emocionado discurso. Inmediatamente la explosión de júbilo se confundió con el fragor producido por los picos y palazos de más de un centenar de hombres. Aunque entre ellos se hallaban zapadores-bomberos, la mayoría eran trabajadores del arte de la seda a los que diversas vicisitudes les habían conducido a un forzoso paro.

Las sucesivas ampliaciones de la muralla, de menor a mayor, visigoda, árabe y cristiana, y los tramos reconocidos en la actualidad.

Quizá hoy lo consideremos una aberración patrimonial, pero es preciso ponerse en la piel de aquellos hombres. Varios factores impulsaron la demolición. Algunos visibles, otros velados. Entre los más evidentes puede resaltarse la pérdida del valor funcional de la muralla, en Valencia y en otras ciudades. Los avances armamentísticos en artillería pesada y explosivos de largo alcance no sólo mostraban el carácter obsoleto de la fortificación, sino que también obligaban a tomar medidas que oprimían aún más el recinto urbano. Era preciso crear una zona militar cada vez más amplia, exenta de cualquier construcción. La muralla constreñía el natural desarrollo urbano, generando un anillo sin edificaciones por fuera del recinto, agravando las diferencias entre el casco urbano y las poblaciones periféricas.

Primera muralla y las cuatro primeras puertas.

En el contexto valenciano deben añadirse unas pésimas condiciones higiénicas agravadas con diversos brotes de cólera-morbo asiático, así como el hacinamiento de una clase obrera sin trabajo. Paralelamente, el imaginario colectivo se había contaminado del afecto por las alteraciones que la urbe venía desarrollando, muchas vinculadas al controvertido concepto de modernidad. En aquella época resultaría compleja la defensa de una armadura que, más que proteger, ahogaba a la población. No deben olvidarse los intereses creados en torno a la explotación de un abundante terreno que se revalorizaría tanto por las nuevas viviendas como por las incipientes infraestructuras de transporte que el progreso estaba generando.

Ya en 1856, las autoridades valencianas enviaron un escrito a Las Cortes solicitando la demolición de las murallas, puesto que Valencia no estaba considerada como plaza fuerte. Pronto se inició un pleito entre el Ayuntamiento y la Capitanía General en torno al titular del usufructo de aquellos terrenos que se liberarían tras la demolición de la muralla. La municipalidad valenciana ganó el litigio y sólo las Torres de Cuarte -entonces prisión militar- permanecieron en poder del estado. Valencia, al igual que otras muchas ciudades, transformó su percepción de las murallas «de collar de perlas a cinturón opresor», en palabras de la experta María del Mar Serrano. En 1862 el viajero francés Antoine de Latour describía el recinto amurallado valenciano con estas palabras: «Valencia posee todavía bellas murallas almenadas. Su recinto que, parecido a la cintura de una bella matrona se ha ido ensanchando con el progreso de los siglos, bajo los godos, los árabes, los cristianos, data, en su forma y extensión actuales, del reinado de don Pedro IV de Aragón y del año 1356.». Sólo cuatro años más tarde, en 1866, Domingo Andrés y Sinisterra publicaba un opúsculo titulado 'El derribo de las murallas de Valencia en los años 1865 y 1866', en el que defiende la demolición para el mayor ornato y engrandecimiento de la ciudad, definiendo la muralla desaparecida como antigua y deleznable. El mismo autor indicaba que la apertura de la ciudad les transportaba «a las márgenes del Sena en París, o a las del Támesis en Londres, o al Prado y Retiro en Madrid», aseguraba Domingo Andrés y Sinisterra.

La Sala de la Muralla, que tiene un acceso independiente al Centro Julio González, alberga los cimientos de la antigua muralla medieval construida en la segunda mitad del siglo XIV y está dedicada fundamentalmente a exposiciones de fotografía y dibujo.

La fase inicial contemplaba la apertura de un espacio entre la ciudadela y la puerta de San José, posibilitando la creación de un nuevo barrio en la zona norte de la ciudad. El Portal del Real y el de San José, demolidos ese mismo año, anunciaban el destino del resto de las puertas de la ciudad, a excepción de las de Quart y Serranos, salvadas por su utilidad como cárceles. Las autoridades se comprometieron, en el mejor de los casos, a colocar placas en aquellos lugares más significativos condenados a la desaparición. Todo en aras, según el gobierno municipal, del «ensanche, ventilación y las mejores condiciones higiénicas a la ciudad». En la segunda mitad del siglo XIX muchas ciudades derribaron las murallas por viejas e inservibles, con el discutible argumento de obstaculizar el desarrollo urbano. Valencia no fue una excepción.

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Seguro que en más de una ocasión paseando por Valencia has atravesado el Portal de Valldigna. Se trata de un emplazamiento algo atípico dado que no tiene puerta. Esta fue retirada en el año 1400 dejando el hueco del portal tal y como se conserva en la actualidad. Está situado en el distrito de Ciutat Vella en el barrio del Carmen. Construido sobre la propia muralla árabe se utilizaba para acceder a la morería de Valencia. Se bautizó con este nombre por el Real Monasterio de Santa María de la Valldigna al encontrase la casa del Abad enfrente del portal desde 1319. Para evitar su demolición el entonces director de Bellas Artes, don Manuel González Martí, lo declaró monumento histórico-artístico ante la idea de los propietarios de edificar la casa y construir otra de nueva planta.

En el siglo XV llegó a España la imprenta. Aunque Segovia y Valencia se disputan el haber instalado la primera del país, para situar con certeza su localización sólo se dispone información segura y cierta a través de las impresiones realizadas en Valencia tal y como indica el historiador del libro español D. Pedro Bohigas, quien reafirma que el número de impresos en Valencia era por esas fechas superior al de cualquier ciudad de España.

La imprenta, situada junto al Portal de Valldigna, la inauguró un comerciante alemán llamado Jacobo Vizlant que representaba a la familia de los Ravensburd. De este taller se hizo cargo Lambert Palmar, quien editó en 1474 la primera obra literaria de España: “Obres e trobes en lahors de la Verge Maria”.

Cada vez la industria impresora cobró más fuerza. A finales del siglo XV a Valencia se le consideraba el primer centro editorial de España. Más de una treintena de impresores se instalaron en la capital del Turia, entre los que cabe destacar a Lope de Roca, Nicolás Spindeler, Juan Rosenbach, Pedro Hagenbach, Leonardo Hutz, Cristóbal Koffma, Joffre, Maciá, Romano o el flamenco Juan Mey, entre otros. En los siglos XV y XVI convivieron impresores, encuadernadores, curtidores e ilustradores.

En la localidad valenciana de El Puig tenemos el único Museo de la Imprenta y de la Obra Gráfica de España. Se inauguró en 1987 con el objetivo de mostrar la evolución de la imprenta, desde sus inicios en el siglo XV hasta la actualidad. En él podemos observar grandes colecciones de tipografía, obras gráficas, libros y diferentes máquinas de imprimir gracias a las cuales se muestran las técnicas y métodos de trabajo que han ido evolucionando hasta nuestros días.

¿Sabes que El Puig fue el único municipio valenciano que se enfrentó a Jaume I? Al parecer el rey era muy religioso y cuando necesitaba conquistar un territorio lo conseguía mediante el diálogo en vez de emplear la violencia. Sin embargo El Puig no se lo puso tan fácil y pese a luchar en vano, entró en combate. De esta batalla nace la leyenda del origen del murciélago en el escudo de la Generalitat. Se dice que una noche los musulmanes habían planeado una emboscada para coger por sorpresa a Jaume I y así conseguir expulsarle. Mientras dormía, el rey escuchó un tambor que le despertó y fue a buscar la procedencia de aquel sonido.

El responsable era un murciélago que se había quedado encerrado dentro del instrumento. Jaume I, que era muy supersticioso, se lo tomó como una advertencia así que decidió formar a toda su caballería. Cuando los musulmanes llegaron se encontraron con el ejército por sorpresa y perdieron. Como muestra de agradecimiento Jaume I situó al murciélago arriba del escudo, por encima de todo.

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¿Donde podemos ver los restos históricos de Valencia? Veamos algunos enlaces:

Un recorrido por la Valencia musulmana de la mano de un personaje inventado, identificado como un chambelán de un emir de Balansiya, que describe su ciudad desde el presente retrocediendo en el tiempo.

Recorrido por los restos de la muralla musulmana de Valencia.

La historia de las antiguas murallas de la ciudad de Valencia, es la historia de tres murallas, la romana, la musulmana y la cristiana. En la actualidad solo se conservan restos de las murallas musulmanas y cristianas.

Se autodenomina como el primer hotel-monumento de Valencia porque alberga elementos de las culturas que dejaron huella en la ciudad, como algunas piezas del Circo Romano, un mosaico y restos de la muralla árabe de Valencia. También conserva los arcos y la escalera originales del antiguo Palacio del Marqués de Caro, declarado BIC. En la remodelación se hizo un gran trabajo por respetar e integrar todos estos elementos aportando al mismo tiempo un aire contemporáneo al hotel. El resultado ha sido habitaciones distintas y con una historia, como la Torre árabe, integrada en una torre de vigilancia de la muralla; o la Cocina del Palacio. En su semisótano, se encuentra el restaurante Alma del Temple y en el lobby el Meta Bar donde también, a modo de pequeño museo, se exhiben restos arqueológicos encontrados en la restauración del hotel como azulejos góticos y candiles árabes.

Una parte de los históricos, y valiosos, restos de la muralla árabe de Valencia pueden ya observarse desde el interior de varias tiendas de la calle Caballeros. Los locales han habilitado unos grandes ventanales para poder disfrutar de este pedazo de lienzo islámico de la antigua Balansiya.

Un tesoro escondido en un horno, un estudio de tatuajes y una tienda de alquiler de bicis.

Excelente trato y calidad en el producto. Y un tramo de la muralla árabe.

Café infanta nace como una apuesta el 15 de Marzo de 1992. Una apuesta por la historia y por la nostalgia, ya que, en sus cimientos alberga restos de la muralla árabe que rodeaba gran parte del Barrio del Carmen, donde se ubíca este genuíno café. Desde el principio se respetó su lugar y construcción, aprovechando la suerte que este ofrecía para vestirlo de acuerdo con su atigüedad. El Agua de Valencia, diferentes sangrías y bebidas, así como su restaurante, han sido la clave del éxito de este lugar repleto de añoranza, el Café Infanta.

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La casa de las compuertas del Assut de l'Or es el último resto que queda de la que fue la acequia más moderna del sistema tradicional de riego. El Assut de l’Or se encuentra en la zona limitada al área de sobrantes de las acequias de Rovella y Favara, donde también se encontraban una serie de ullals, que manan agua en la zona. Esto creó una zona de humedales que se constituyeron como huerta en una época reciente. En esa zona se encontraba la acequia de l'Or, que tenía su propio azud, el Assut de l’Or, catalogado como bien de relevancia local con categoría de espacio protegido. El rastro de la acequia de l'Or, promovida en 1822 por los agricultores de Alfafar para aprovechar las aguas sobrantes al final del río Turia, se pierde en 1975 con el plan Sur. El desvío del río para evitar las devastadoras y recurrentes riadas que sufría la ciudad obligó a trasladar aguas arriba la toma de la acequia de l'Or, en concreto, al azud del Repartiment, en el término de Quart de Poblet.

Desde allí nacen en la actualidad las acequias de Favara, Rovella, Rascanya y de l'Or -Canal de Riego del Turia-, cuya comunidad de regantes sigue activa y cultivando los arrozales de la Albufera, al sur de la ciudad. Aunque el antiguo trazado de la acequia de l'Or quedó inutilizado para los agricultores la canalización sigue usándose para desaguar pluviales. Algunos tramos fueron expropiados durante la construcción de la Ciudad de las Ciencias y más recientemente con motivo del desarrollo urbano del sector de Moreras, a espaldas de Natzaret. El edificio, protegido por el PGOU de Valencia y rehabilitado en 1990, ha quedado rodeado por los modernos edificios de hormigón blanco de Santiago Calatrava. En su interior y en el exterior tiene un cartel que marca hasta dónde llegó la riada de 1957.

Interior y exterior de la edificiación. El camino actual transcurre por la antigua carretera hacia Nazaret.

Frente al azud tenemos unos bancos donde tomar el sol y descansar.

El aprovechamiento de sobrantes está en el origen y en el nombre mismo de la acequia. Se la llamó del oro porque el agua con detritus domésticos -por aquel entonces libres de detergentes y productos químicos- y del matadero de Valencia que les traía el Turia era el mejor abono para el campo. Era agua con estiércol incorporado y "aquello se consideraba oro".

Ni rastro de la Avenida de Francia, centros comerciales, viviendas ...

Aguas arriba, nunca mejor dicho, tenemos el azud de Rovella y la Casa de l'Aigua, actualmente en desuso.

Aprovecha la visita y acude al cercano Museo de Historia.

Muy cerca, tenemos una columna, o lo que queda de ella, proveniente del derribado mercado de flores, proyectado por Goerlich en la Plaza del Ayuntamiento.

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Callejeando por Valencia es un espléndido compendio de información.

Boveda que cubre el cajero de la acequia de Rovella, durante unas obras en la calle Sanchis Bergón.

Derramador, en una imagen de 1915.

Y en la actualidad, cercano a la calle Burriana.

Cajeros de la acequia, distribuidos por el Jardín Botánico.

Sorpresa. ¿Reconoces el lugar?

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El Azud de la Acequia de Mestalla se encuentra entre los municipios de Manises y Paterna, en la comarca de la Huerta Oeste, de la provincia de Valencia. Está considerado Bien de interés cultural.

Se puede datar la obra actual del siglo XVII. Se trata de un muro compacto y recto construido con grandes sillares y argamasa que se dispone de forma ligeramente oblicua sobre el río Turia, después de un meandro que le permite aprovechar mejor el envite de la corriente para derivar el agua hacia su margen izquierda. Allí se encuentra un pequeño tramo de canalización excavada en el terreno que conduce el agua hacia la almenara que evacúa los sobrantes captados que no corresponden a esta acequia y la boca que da acceso propiamente dicho a la acequia de Mestalla. La almenara, de grandes dimensiones, conserva la cimentación de sillares. La compuerta metálica es de la segunda mitad del siglo XX pues fue destruida la anterior por la riada de 1957, tal como sucedió también con la casa de las compuertas y las propias compuertas de las bocas.

Conserva los arcos de las bocas de la acequia. Ocupa el quinto lugar de las nueve acequias que nacen desde el río Turia, ubicándose en el límite de los términos municipales de Manises y Paterna, a unos 500 metros río arriba del puente que une ambos términos municipales. El azud de Mestalla se dispone transversal a la dirección y sentido de la corriente sin apenas inclinación para conducir las aguas hacia la embocadura del nacimiento de la acequia en contraposición con lo que ocurre en los azudes de Montcada, Tormos o Mislata. Su perfil es escalonado con cinco escalones construidos con losas de piedra caliza trabadas de unos 20 centímetros de espesor y de forma rectangular. El arranque del azud se produce en la orilla derecha desde un contrafuerte de base triangular incrustado en el desnivel del margen.

En el fondo del lecho del río se dispone un conjunto de argamasa de cal y canto formando un espacio escalonado para permitir el asiento de las piezas de sillería de piedra caliza machihembradas en el talón que impiden el deslizamiento debido a la fuerza de la corriente. El árido empleado en la construcción de esta base es bastante irregular y procede de la erosión del río debido a su canto rodado. La coronación del azud está resuelta con piedras calizas de dos metros de longitud y unos 50 centímetros de ancho trabadas a los lados. El muro de encauzamiento de la acequia es de fábrica de sillar calizo trabada y con entalladuras verticales practicadas en las piezas para el alojamiento y deslizamiento de las compuertas. El suelo del espacio delimitado por la almenara se resuelve con un enlosado de piezas iguales que las utilizadas para formar el graderío del azud. También forma parte de este conjunto de construcciones hidráulicas los restos de la casa de las compuertas, un puente de paso sobre la acequia que por su aspecto y conservación podría tener más de 400 años, los restos de un antiguo molino, etc.

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Al cierre de esta entrevista, el pasado día 9, se adjudicaba la reurbanización del entorno de la Lonja y del Mercado Central por 5,8 millones. "Con este proyecto mejoramos el paisaje urbano en el entorno del Mercado Central y ponemos en valor este gran entorno emblemático con la Iglesia de los Santos Juanes, Lonja de la Seda y Mercado Central y la intervención en Les Covetes", ha explicado la vicealcaldesa Sandra Gomez. "En la Plaza Taula de Canvis incluimos una zona de juegos, ya que su escala y ubicación resultan idóneas para ese tipo de recuperación de espacio público", ha añadido. "Con los diferentes pavimentos que se incluyen en el proyecto, acompañaremos los recorridos de las personas y se dotará de un entorno adecuado a cada uno de los elementos patrimoniales", ha apuntado Gómez, quien ha resaltado que "en el caso del entorno del Mercado se pavimentará con adoquín recuperado como elemento de conexión con la memoria histórica".

Figuración de la reurbanización del entorno del Mercado Central

La adjudicación de las obras de reforma del entorno del Mercado Central y la Lonja se produce mientras otra de las grandes intervenciones urbanas previstas en el corazón de la ciudad sigue estancada como consecuencia de los recursos. La reforma de la plaza de la Reina, de hecho, ya se adjudicó hace algunos meses, pero los trabajos no han podido iniciarse como consecuencia de los recursos que se han presentado contra el proceso administrativo.

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