www.juezyverdugo.es --- contacto@juezyverdugo.es

 

12 - Septiembre - 2026
>>>> Destacado

 

 

 

 

 

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Un collar GPS instalado sobre un joven elefante africano ha acabado revelando mucho más que un recorrido extraordinario. Su viaje de casi 12.000 kilómetros ha permitido visualizar rutas migratorias que llevan siglos existiendo y que hoy chocan con un paisaje completamente distinto: fronteras nacionales, vallas, carreteras y explotaciones agrícolas.

Un viaje que empezó como un experimento de seguimiento. En junio de 2023, los conservacionistas colocaron un collar GPS a un joven macho de elefante conocido como Z16 al norte del parque nacional Sioma Ngwezi, en Zambia. El objetivo era comprender mejor cómo se desplazaban los elefantes dentro del inmenso paisaje protegido de Kavango-Zambeze (KAZA). Dos años después, los científicos comprobaron que el animal había recorrido cerca de 12.000 kilómetros, atravesado cuatro países y cruzado seis parques nacionales, convirtiéndose en uno de los registros más completos jamás obtenidos sobre los movimientos de estos gigantes africanos.

Lo realmente llamativo no era la distancia recorrida, sino la forma de su trayecto. Z16 no caminó al azar: utilizó corredores naturales como Sobbe, atravesó Namibia, Botswana y Zimbabue y regresó repetidamente a determinadas zonas siguiendo rutas sorprendentemente consistentes. Para los investigadores, el recorrido sugiere que los elefantes siguen utilizando caminos migratorios transmitidos durante generaciones, mucho anteriores a las fronteras políticas que hoy dividen el sur de África, aunque un GPS no pueda demostrar si esos itinerarios forman parte de una memoria colectiva o responden a otros mecanismos de orientación.

Z16 es un joven elefante macho africano con un collar GPS que recorrió casi 12,000 kilómetros (7,500 millas) a través de cuatro países y seis parques nacionales en un período de dos años.

El viaje de Z16 también mostró que este comportamiento no representa a toda la especie. Los datos de casi 300 elefantes equipados con collares GPS en cinco países indican que los grandes viajeros suelen ser los machos adultos, mientras que las hembras que lideran las manadas permanecen dentro de territorios mucho más reducidos.

Como ellas representan la inmensa mayoría de la población, esta diferencia cambia por completo la manera de entender la conservación: un paisaje puede parecer perfectamente conectado porque unos pocos machos cruzan fronteras, aunque las familias nunca lleguen a hacerlo.

Para los elefantes, una frontera política no significa nada. Las antiguas vallas veterinarias levantadas por los humanos sí. Los investigadores comprobaron que muchas hembras nunca atraviesan estas barreras, incluso cuando llevan años abandonadas o deterioradas. Los científicos creen que los grandes ríos marcan los límites naturales de sus territorios y que las vallas siguen suponiendo un obstáculo físico para las crías, además de conservar el recuerdo de cuando estaban electrificadas y vigiladas.

Las barreras biológicas y naturales se han convertido en la estrategia más efectiva en África para mitigar el conflicto entre elefantes y comunidades locales, evitando que los paquidermos destruyan cultivos agrícolas y protegiéndolos de la caza por represalia. A diferencia de las vallas eléctricas convencionales, que fragmentan el hábitat e interrumpen las rutas migratorias, se han diseñado soluciones ingeniosas basadas en el propio comportamiento animal. Colmenas de abejas, guindillas o simples zanzas.

El corredor de Sobbe, utilizado varias veces por Z16, apenas tiene unos pocos kilómetros de anchura, pero conecta enormes espacios naturales repartidos entre varios países. Mantenerlo abierto no consiste únicamente en proteger el hábitat de los elefantes. También implica convivir con agricultores que cada noche defienden sus cultivos con tambores y hogueras para ahuyentar a los animales, además de ofrecer compensaciones, empleo y beneficios derivados de la conservación para que las comunidades acepten compartir su territorio con una de las mayores poblaciones de elefantes del planeta.

El viaje de Z16 demuestra que todavía existen rutas capaces de conectar buena parte del sur de África, pero también pone de manifiesto sus limitaciones. Los corredores ecológicos solo aliviarán la presión sobre las zonas con mayor densidad de elefantes si consiguen que también los recorran las hembras y sus crías, no únicamente los machos solitarios. Por eso los investigadores centran ahora su atención en casos excepcionales, como el de una hembra que recientemente consiguió cruzar varias vallas en Namibia: si deja de ser una excepción, significará que esos antiguos caminos todavía tienen futuro.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------

La naturaleza no tiene fronteras. Y, de hecho, generarlas puede tener efectos devastadores en la fauna, pues corta rutas migratorias, separa manadas, limita artificialmente los lugares en los que conseguir alimentos… De esto se dieron cuenta hace unos años Angola, Botsuana, Namibia, Zambia y Zimbabue, cinco naciones africanas que, en un singular esfuerzo, decidieron derribar los límites entre sus países para crear el Área de Conservación Kavango-Zambeze.

Este parque transnacional de casi 520.000 kilómetros cuadrados, el mayor del mundo, aúna 36 parques nacionales y otras muchas áreas protegidas, permitiendo que la fauna de las cuencas de los ríos Okavango y Zambeze fluyan sin restricciones. Esto ha redundado en el bienestar de sus cientos de miles de animales, entre los que se cuentan cocodrilos, leones, leopardos, hienas, rinocerontes, babuinos y jirafas. Concretamente, el espacio alberga un cuarto de millón de ejemplares, entre los cuales se encuentra el 44% de todos los elefantes del continente.

Sus cielos, además, son hogar de más de 500 especies de aves, mientras que entre sus atracciones más imponentes se encuentran tres catalogadas como Patrimonio de la Humanidad: las cataratas Victoria, el delta del Okavango y las pinturas rupestres de Tsodilo.

Conocidas desde antaño por las tribus limítrofes como Mosi-oa-Tunya ("el humo que truena"), las cataratas Victoria hacen honor a su nombre tribal por el ruido que originan las aguas del río Zambeze al caer. Pero ni siquiera esto para a los bañistas más valientes, que se atreven a darse unos larguitos en lo más alto de la misma, sabiendo que a escasos metros se encuentra un salto de 108 metros de altura, la "piscina del diablo". No obstante, son más los que prefieren visitar esta maravilla desde el aire, en helicóptero.

El delta del Okavango, por su parte, es un humedal dentro de un desierto, donde la naturaleza se desarrolla en su forma más silvestre, sin intervención humana: los hervíboros encuentran pastos verdes, sus depredadores deambulan esperando el momento oportuno para cazar, los nenúfares cubren el agua, y las bandadas de aves llenan cada amanecer de sonidos. Es, sin duda, una de las joyas para los amantes del safari.

Por último, Tsodilo es un conjunto de cuatro montañas repletas de arte rupestre, hasta el punto de que los arqueólogos lo denoniman ‘el Louvre del desierto’. Se encuentra, de hecho, en el desierto de Kalahari, al oeste del delta del Okavango, y en sus cuevas se han encontrado restos de artefactos humanos de 70.000 años de antigüedad.

El Área de Conservación Kavango-Zambeze ocupa un 17% de terreno angoleño. Otro 30% pertenece a Botsuana; el 14%, a Namibia; el 25%, a Zambia y el 14%, a Zimbabue. Debido a ello, para atravesarlo se hacen necesarias cinco visas, aunque la idea es que en el futuro pueda recorrerse este espacio con una sola.

Para evitar burocracia e ir sobre seguro, hay quienes eligen llevar a cabo este safari contratando viajes organizados. Ratpanat es una de las agencias que recorren el terreno desde hace años; su ruta del Okavango Premium, que atraviesa zonas de Namibia, Botswana y de las cataratas Victoria en 21 días de trayecto, incluye vuelos escénicos en avioneta y ultraligero, la posibilidad de conocer a tribus locales y la experiencia de una noche de acampada luxury bajo las estrellas. Wilderness Safaris también es una compañía confiable para conocer estos sobrecogedores paisajes, al igual que Nuba, decana en el viaje de lujo en España.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------

NUBE DE

ETIQUETAS

NOVEDADES EDITORIALES