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8 - Agosto - 2019
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El virus de los antivacunas avanza por EE. UU. Los brotes de sarampión se convierten en una constante en ciertas áreas del país.

El Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos ha alertado que el número de casos de sarampión en lo que va de año ya ha superado al total de contagios en el 2018 y las autoridades sanitarias vuelven a poner una vez más en el punto de mira a los movimientos a favor de la libertad de los padres a decidir sobre la salud de sus hijos. Uno de ellos es A Voice for Choice, que preside Christina Hildebrand. Desde California, Hildebrand rebate con la seguridad de quien ha repetido muchas veces el mismo mensaje que «el sarampión es una enfermedad altamente contagiosa también entre vacunados» y hace mención a algunos de los estudios sobre la «ineficacia y los peligros de las vacunas» que su organización utiliza como argumentario. «No importa el número de investigaciones científicas que se publiquen negando la relación entre la triple vírica (vacuna del sarampión, paperas y rubeola con el autismo). Los médicos no pueden pasarse todo el día en Internet negando teorías de la conspiración y menos contrarrestar el poder de las ocurrencias seudocientíficas de famosos como Gywneth Paltrow», explica Arthur Caplan, director de la división de Bioética de la Facultad de Medicina de New York University. Autor de libros sobre ética y políticas de vacunación, el doctor Caplan alerta de la «falsa apariencia de seriedad» de entidades como la de Hildebrand y, muy especialmente, de la del Centro Nacional de Información sobre Vacunas.

Christina Hildebrand. En la Edad Media habria que verla ...

Detrás de la enorme presión que ejercen estos grupos, el profesor ve motivaciones económicas ya que algunos se lucran con la venta de productos naturales «como si un complejo vitamínico pudiese reemplazar la eficacia demostrada de una vacuna». «Si estamos siendo más activos y visibles es por la necesidad de defender una decisión que debería ser libre e individual ante la aprobación de leyes más estrictas», sostiene Hildebrand refiriéndose a la norma del 2015 que en California obliga a que todos los niños sin excepción tengan su calendario de vacunas al día para poder ir a la escuela. La OMS ha señalado la desconfianza en las vacunas como una de las 10 grandes amenazas mundiales del 2019 para la salud y hace tan solo unos días Facebook y YouTube anunciaban medidas para controlar los contenidos de los antivacunas ante su proliferación en la red. Mientras, legisladores de Nueva York proponen seguir los pasos de California y eliminar cualquier excepción al programa de vacunaciones, incluso la que alude a motivos religiosos. En la metrópoli neoyorquina los contagios se dan principalmente entre la comunidad judía ultraortodoxa de Brooklyn.

Los casos siguen aumentando también más al norte, en el condado de Rockland, a pesar de estar vigente el estado de emergencia de 30 días que decretó el Gobierno local a finales de marzo para prohibir el acceso a espacios públicos a cualquier menor sin vacunar bajo multa de hasta 500 dólares. Un grupo de padres presentó una demanda alegando que esta ley solo puede aplicarse en casos extremos como catástrofes naturales o durante disturbios.

La práctica totalidad de los contagiados en este condado de poco más de 300.000 habitantes son también ultraortodoxos. «Viven casi aislados del resto de la población pero con familiares en Brooklyn. De ahí la relación entre los dos brotes, originados por un contagio en Israel», explica José Guillermo Rosas, ejecutivo adjunto del Condado. Asegura que los rabinos están cooperando en campañas de vacunación y que la mayoría de ellos insisten en que su doctrina no se opone a las vacunas. De ser así, los motivos por los cuales algunos piensan que una comunidad que no utiliza Internet es reacia a inmunizarse habría que buscarlos en grupos como PEACH, que llevan tiempo centrados en barrios ultraortodoxos mediante la distribución de revistas. Ahí se llega a afirmar que las vacunas no serían aptas para judíos al contener «sangre de mono, rata y cerdo». Hildebrand denuncia que son ellos los que están sometidos «a la persecución social como si fuésemos unos locos irresponsables con la salud de nuestros hijos cuando hemos tomado una decisión tras la consulta de mucha información».Una información que, a pesar del descrédito de la comunidad científica se extiende sembrando la duda y poniendo en riesgo la salud pública. Para expertos como el profesor Caplan, el mejor antídoto para combatir este fenómeno es un marco legal más severo «porque la libertad de elección de los padres no puede estar por encima del derecho humano a la salud de sus hijos».

Casi 170 millones de niños en todo el mundo, incluidos más de 2,5 millones en Estados Unidos y medio millón en el Reino Unido, no recibieron la primera dosis de la vacuna contra el sarampión durante los pasados ocho años, lo que abre la posibilidad de brotes globales de la enfermedad, indica un informe de Unicef divulgado el 25 de Abril. “El caldo de cultivo de los brotes mundiales de sarampión de los que somos testigos hoy en día se estableció hace años”, dijo Henrietta Fore, directora ejecutiva de UNICEF —el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia—, a través de un comunicado. “El virus del sarampión siempre encontrará a niños sin vacunar”, agregó.

Entre las razones de esta preocupante tendencia, Unicef citó la falta de acceso a la vacuna, los sistemas de salud deficientes, así como el temor o el escepticismo respecto de las vacunas en general. El ascenso del movimiento en contra de la vacunación, cuyos miembros son conocidos como antivacunas, en Estados Unidos y el resto del mundo podría estar ligado al rechazo del tratamiento. Simon Stevens, director del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, calificó el rechazo como “una grave y creciente bomba de tiempo de salud pública”. El rechazo ha sido alentado por la difusión de información falsa, a menudo en plataformas de redes sociales, sobre supuestos vínculos entre las vacunas y el autismo, una teoría rotundamente rechazada por científicos y médicos. “Con los casos de sarampión que casi se cuadriplican en Inglaterra en solo un año, es extremadamente irresponsable que cualquier persona divulgue historias que infundan miedo sobre las vacunas, y las compañías de redes sociales deberían tener un enfoque de tolerancia cero hacia este contenido peligroso”, dijo Stevens.

El sarampión, una enfermedad viral altamente infecciosa que es más contagiosa que el ébola o la tuberculosis, es todavía una causa de muerte importante entre niños pequeños en todo el mundo, afirmó la Organización Mundial de la Salud. Más de 365 niños mueren de sarampión cada día, de acuerdo con Unicef, y la enfermedad también puede causar ceguera, sordera o daño cerebral. Dos dosis de la misma vacuna combinada —sarampión, paperas y rubéola (conocida como triple viral)— son necesarias para proteger a los niños de la enfermedad. Para que una comunidad completa esté protegida, incluidos los bebés y otros que todavía no han sido vacunados —conocido como inmunidad de rebaño—, se necesita de una cobertura de inmunización del 95 por ciento. Sin embargo, la cobertura global es mucho más baja: en 2017, la cobertura en todo el mundo fue reportada en un 85 por ciento para la primera dosis y en un 67 por ciento para la segunda, indicó Unicef. Casi 169 millones de niños en todo el mundo no recibieron la primera dosis, con un promedio de más de 21 millones de niños que no la recibieron cada año desde 2010 hasta 2017. Más de 2,5 millones de niños en Estados Unidos, y más de medio millón en Francia y el Reino Unido, no recibieron la primera vacuna contra el sarampión entre 2010 y 2017. ¿Podría ser la cifra tan elevada que afecte la inmunidad de rebaño del Reino Unido? Depende, dice Anna Schurich, una profesora de Inmunología en el King’s College de Londres. “Si tienes zonas de padres que no vacunan a sus hijos y todos viven cerca, entonces incluso números relativamente bajos de niños no vacunados pueden volverse problemáticos, debido a que podrían infectar potencialmente el uno al otro”, dijo. “Si los niños no vacunados están muy apartados, entonces el riesgo es, por supuesto, más bajo”, agregó.

El Reino Unido eliminó el sarampión en 2016, dijo el gobierno. Sin embargo, aunque la enfermedad ya no es endémica del país, el Reino Unido ha experimentado brotes recientes de sarampión, y los niveles de inmunidad entre principalmente personas jóvenes permanecen más bajos de lo requerido. "El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas que conocemos, así que puede necesitar solo una persona infectada en un área con tasas de vacunación bajas para causar un brote”, indicó el servicio de Salud Pública de Inglaterra, un organismo gubernamental, mediante un comunicado en Enero. Brotes de la enfermedad han sido reportados en ciudades británicas como Leeds, Liverpool, Birmingham y Surrey desde Octubre de 2017, de acuerdo con el Servicio Nacional de Salud. Sin embargo, Mánchester parece ser un punto focal de la enfermedad en el país, con 47 casos de sarampión desde principios del año. El año pasado, la ciudad tuvo en total tres casos, informó la BBC.

El aumento de la enfermedad en el Reino Unido sigue la desconcertante tendencia en todo el mundo. Estados Unidos, por ejemplo, tiene reportes de 695 casos de sarampión este año —la cifra anual más alta registrada desde 2000—, dijeron funcionarios de salud federal el 24 de Abril. Unicef advirtió en Marzo que el sarampión ha crecido globalmente: los países sin casos reportados de sarampión en 2017 experimentaron un brote de cientos de casos el año pasado. Brasil —donde la ausencia de casos de sarampión en 2017 fue seguida de una cantidad pasmosa de 10.262 casos en 2018— encabezó la lista. Después, le siguió Moldavia, con 312 casos en 2018, y Montenegro, con 203. El sarampión puede ser la enfermedad, pero con demasiada frecuencia el verdadero contagio es la desinformación, la desconfianza y la complacencia. En algunos casos, las personas no toman la enfermedad con la suficiente seriedad, debido a que no ven a menudo el peligro en su entorno inmediato. En otros casos, podría deberse a que consideran las vacunas como inseguras o contra natura.

El movimiento antivacunas ha estado en crecimiento en Europa, más notoriamente en Polonia, según un informe de la Unión Europea publicado el año pasado. El número de rechazos a las vacunas en el país creció de 4893 en 2007 a 23.147 en 2016, menciona el informe. La República Checa, Finlandia y Suecia también han experimentado un descenso brusco en la confianza en las vacunas, de acuerdo con el informe. Sin embargo, otros países europeos están tomando una postura diferente. En Italia, un declive en las vacunaciones en todo el país y un brote de sarampión alentó al gobierno a prohibir que alrededor de trescientos niños en la ciudad de Bolonia asistieran a la escuela en Marzo, al hacer cumplir una ley que señala que los niños inscritos en planteles educativos deben tener diez vacunas. Era una decisión muy diferente a la medida temporal adoptada por las autoridades el año pasado —después de años de que el gobernante Movimiento Cinco Estrellas contribuyera a fomentar la confusión sobre las vacunas— que permitió a los niños permanecer en la escuela mientras que sus padres dieran fe de que habían sido vacunados. Una nota del médico no era necesaria.

Ni contra el tétanos, la polio o el sarampión: Ethan Lindenberger pasó sus primeros 18 años sin ninguna vacuna. Pero en diciembre, contra el consejo de su madre, fue a vacunarse, un acto de rebeldía que le ha valido una invitación al Congreso de Estados Unidos, donde ha explicado su caso. Desde que lo relató por primera vez en público en noviembre pasado, el joven se ha convertido en un héroe de los activistas en favor de la inmunización en Estados Unidos. El auge del movimiento antivacunas ha provocado varios brotes de sarampión en lugares como Francia, Italia, Brasil y Ucrania.

"Crecí con una madre que cree que las vacunas son peligrosas y que hablaba abiertamente sobre sus puntos de vista tanto en Internet como en persona", testificó este estudiante de secundaria el martes ante senadores estadounidenses, junto a expertos y un funcionario de salud pública. "Fue una progresión lenta hasta que empecé a ver las pruebas", dijo Lindenberger, en traje y corbata ante el comité de Salud del Senado. "Me intrigaba que tanta gente refutara a mi madre".

Era en Facebook donde su progenitora se informaba sobre el tema. Él, en cambio, comenzó a informarse en los Centros para el Control de Enfermedades (CDC), autoridad sanitaria en Estados Unidos, así como en organizaciones de salud pública y en revistas científicas. Pero cuando le mostraba a su madre artículos científicos que señalaban, por ejemplo, que la vacuna MMR (contra el sarampión, las paperas y la rubéola) no causaba autismo, ella le respondía: "Eso es lo que quieren que pienses".

Lindenberger se volvió famoso en Noviembre, cuando publicó un artículo en el sitio web de noticias Reddit titulado: "Mis padres son un poco estúpidos y no creen en las vacunas. Ahora que tengo 18 años, ¿adónde voy a vacunarme? ¿Puedo vacunarme a mi edad?". Ethan recibió miles de respuestas, hasta el punto de que su publicación se hizo viral y se recogió en varios medios de comunicación. Muchas vacunas son teóricamente obligatorias en Estados Unidos para ir a la escuela. Pero 47 de los 50 Estados permiten exenciones por razones "personales", "filosóficas" o "religiosas", incluyendo, Ohio, donde vive el joven. En California, Misisipi y Virginia Occidental solo se permite por motivos médicos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es necesario que el 95% de la población esté vacunada para alcanzar el umbral de inmunidad del grupo ante una enfermedad. El senador republicano Lamar Alexander, presidente del comité de Salud, ironizó sobre la tensión que el tema debe de generar en el hogar del joven. "Me gustaría ser invitado a la cena de Acción de Gracias en su casa", dijo. "Saludo su espíritu crítico", afirmó otro senador, el demócrata Tim Kaine. La madre de Lindenberger no testificó públicamente. "Sigo tratando de ser lo más respetuoso y amable posible con ella y de mostrarle la verdad", dijo Ethan tras la audiencia. "Creo que ella entiende que esto es importante para mí. Eso es suficiente para la relación", añadió. De hecho, el joven, que vive con su padre y quiere ser pastor, cree firmemente que el rechazo a la inmunización por parte de su madre se basó en un buen sentimiento. "La gente realmente no reacciona a los números y los datos", dijo el joven. "Mi madre reafirmaba que su posición era correcta porque conocía casos, pero las correlaciones no son lo mismo que la causalidad". Y apuntó: "Las fuentes que difunden desinformación deben ser la principal preocupación del pueblo estadounidense". Según Lindenberger, las historias personales tienen que tener la réplica de historias igualmente personales sobre las muertes y las complicaciones de enfermedades infecciosas contra las cuales existen vacunas. "Convencer a los padres de que (...) sus hijos corren peligro es la mejor manera de hacer que las personas cambien de opinión", dijo. Él mismo tiene cuatro hermanos y hermanas menores, y trata de persuadirlos. "Hasta ahora ha habido una inclinación sustancial hacia mi lado", ha asegurado.

Pero no es el único. "Mis padres son algo estúpidos y no creen en las vacunas. Ahora tengo 18 años, ¿dónde puedo vacunarme?” Así, con esa sincera y rebelde declaración de intenciones, abre un popular hilo de Reddit —una red social estadounidense— donde un adolescente pide consejo recién cumplida la mayoría de edad para resolver una tarea de la que sus progenitores ignoraron durante casi 20 años: actualizar la cartilla de vacunación de su hijo. “Nunca he sido vacunado de nada, ¡sabrá Dios cómo sigo vivo a día de hoy! ”, continúa Ethan Lindenberger, autor del hilo que recibió más de 1.200 comentarios de usuarios que ayudaron a este joven estadounidense a obtener la inmunidad que le fue privada durante casi dos décadas.

¿Y por qué no le vacunaron cuando tocaba? Pues como buenos antivacunas, los Lindenberger no vacunaron a ninguno de sus cinco hijos —Ethan entre ellos— porque consideran que causan trastornos como el autismo, algo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha desmentido en varias ocasiones. “Mis padres piensan que las vacunas son una especie de conspiración del gobierno”, escribió en Reddit el joven. Gracias a la ayuda de los usuarios de la red social y a su valentía para enfrentarse a sus padres, Ethan se pinchó todos los medicamentos que necesitaba su cuerpo para protegerse de enfermedades como la hepatitis o sarampión, rubéola o paperas. Y, así, logró también que todos estemos mucho más protegidos porque asegura que la red de vacunación que nos protege a todos continúe siendo efectiva. En Australia, por ejemplo, algunos "descarados" adolescentes están inmunizándose de forma secreta sin el conocimiento de sus padres que censuran ese tipo de comportamientos. Según el diario Courier Mail, varios “jovencitos confusos” de más de 15 años se están aprovechando de las leyes del estado nororiental de Queensland que permiten vacunarles sin contar con el permiso de sus progenitores. Es lo que los doctores australianos ya califican como la ‘Generación V’. Y es que estamos ante los descendientes de la primera gran generación de los antivacunas.

¿Como surgió el movimieno antivacunas? Todo comenzó cuando Andrew Wakefield, un antiguo cirujano e investigador, publicó un estudio en el que relacionaba la inmunización de la vacuna triple vírica, contra el sarampión, las paperas y la rubéola, con el desarrollo del autismo en los niños. Más tarde se descubrió que dicho artículo era una farsa debido a que el estudio no solo contó con una muestra de 12 niños sino que su metodología también tenía demasiados sesgos. Sin embargo, el estudio fungió como un detonante que activó la alarma en los padres que hasta ese momento habían confiado en la seguridad de las vacunas. Para tranquilidad de todos, investigaciones posteriores se dieron a la tarea de analizar la seguridad de la vacuna triple vírica y su relación con el autismo, los resultados coinciden: la vacuna triple vírica no causa autismo. Sorpresa.

Este señor con cara de besugo es Andrew Wakefield.

En 2004 la revista The Lancet publicó un estudio en el que se comparaban distintos indicadores de salud en alrededor de 1.290 niños con trastornos del espectro autista y en cerca de 4.470 sanos, todos inmunizados con la vacuna triple vírica. Los investigadores hallaron que dicha inmunización no aumentaba el riesgo de que los niños desarrollaran un trastorno del espectro autista. Poco después se publicó otra investigación realizada a gran escala en The Journal of the American Medican Association realizada en 95.727 niños estadounidenses con hermanos mayores. De ellos, 994 fueron diagnosticados con un trastorno del espectro autista, 1.929 tenían un hermano mayor con la alteración y 134 de este último grupo padecían autismo. Todos los pequeños fueron inmunizados entre los años 2001 y 2012 con dos dosis, una dosis o ninguna de la vacuna triple vírica. Finalmente, el 84% de los niños con hermanos mayores no afectados por el autismo fueron vacunados a los dos años y el 95% a los cinco años. En el caso de los pequeños cuyos hermanos tenían autismo, el 73% fue vacunado a los dos años y el 86% a los cinco años.

Los resultados mostraron que la inmunización con la vacuna triple vírica no estaba relacionada con un mayor riesgo de desarrollar un trastorno del espectro autista, ni a los dos años ni a los cinco. Tampoco se encontró que los niños con hermanos afectados por el trastorno tuvieran un riesgo mayor por vacunarse. Sin embargo, estos no son los únicos resultados que comprueban que la vacuna triple vírica no causa autismo. Otra serie de estudios dirigidos a analizar el mercurio contenido en forma de timerosal en esta vacuna, no han encontrado evidencias que relacionen la exposición a esta sustancia con el desarrollo de un trastorno del espectro autista. Otra investigación, esta vez publicada en The New England Journal of Medicine, analizó en 1.047 niños algunas variables neuropsicológicas como el lenguaje, la memoria verbal, el rendimiento escolar, la atención, las funciones ejecutivas, la regulación de la conducta y la inteligencia. También valoró al primer y séptimo mes de vida los niveles de hiperactividad, atención, los tics, tartamudeos y funciones ejecutivas, así como el grado de exposición al mercurio prenatal. Los investigadores concluyeron que la exposición al mercurio no está relacionada con cambios en el desarrollo neurocognitivo de los niños.

Y mientras tanto, según ha podido descubrir la revista Wired, Amazon recomienda y muestra entre los más vendidos en su web libros de teorías antivacunas y pseudociencias que podrían acabar matando a alguien. ¿Por qué hace esto? No es que Jeff Bezos se haya unido a este grupo. La culpa la tienen los algoritmos de recomendación y la manera en la que los usuarios pueden puntuar los productos o subir los libros para ponerlos a la venta. Básicamente, a la hora de colocar los productos y de sugerirlos, los algoritmos solo toman en cuenta las estrellas que han recibido, las buenas críticas, etc. Esto hace que en este caso libros como estos que en su mayoría no han sido escritos por médicos ni tienen ninguna base científica consigan llegar al número 1. Casi el 100% de este tipo de títulos ni siquiera se han vendido tanto, pero los leales a esta causa se dedican a dejar buenas críticas para que llegue a más gente. Y además, quienes suben los libros a Amazon pueden elegir la categoría en la que quieren que aparezca, como por ejemplo “medicina” aunque sea una farsa. Así es como si buscas “vacunas” en Amazon, los primeros libros que salen son historias de la vida de personas que no se han vacunado, o las supuestas consecuencias que tiene vacunarse. Y eso no es todo, porque en la versión americana de Amazon aparecen también títulos que dicen que el cáncer se puede curar tomando zumo de naranja. Los expertos han pedido ya a la compañía de Bezos que haga algo para evitar que esta situación continúe ya que es un peligro para la salud nacional y mundial ya que el alcance que tiene esta página es increíblemente amplio. Google y Facebook se están haciendo cargo de no promocionar webs, vídeos o productos relacionados con este fenómeno. Ahora le toca a Amazon.

La escritora madrileña Almudena de Arteaga contó en 2010 una increíble historia, tan sorprendente como poco conocida, en la novela «Los ángeles custodios». La vacuna de la viruela no llegó a las Américas en tubos de ensayo, sino en los cuerpos de 22 niños gallegos, emigrantes prematuros que cruzaron el Atlántico a comienzos del siglo XIX acompañados por el doctor Francisco Javier Balmis, Isabel Cendal -responsable de un orfanato de La Coruña- y el joven cirujano José Salvany. El productor Robert Fonollosa, director general de Four Luck Banana, conoció la historia por un artículo periodístico y comprendió enseguida, al igual que la autora de «La princesa de Éboli», que ahí había un relato apasionante. Así nacieron estos «22 ángeles», que La 1 estrenó a finales de 2016. «La historia es brutal. Comencé a investigar y encontré el libro de Almudena. Lo que más me llamó la atención fue la única mujer que había en el barco. Todo el proyecto se fundamentó en su personalidad, en la valentía de Cendal, quien consiguió 22 niños, en hospicios y en aldeas, y luego tuvo el arrojo de embarcarse con un montón de marineros, en aquella época». Fonollosa destaca que es «la primera expedición filantrópica de la historia, pagada por el Reino de España».

María Castro da vida a Isabel Cendal, mientras que Pedro Casablanc es el doctor Balmis y Octavi Pujades, José Salvani. Completan el reparto Carlos Santos, Javier Mejía, Jaime Pujol, José Sospedra, Toni Miso, Fran Nortes, José Manuel Seda, Mariana Carballal y los niños Camilo Redgrave, Tiago Rodríguez, Xoel Rupar y Nuno Vilela, entre otros. Miguel Bardem («Prim, el asesinato de la calle del Turco») dirige la película, escrita por Alicia Luna, ganadora de un Goya y de un premio al Mejor Guión Europeo por «Te doy mis ojos». Además de Luck Banana y TVE, TVG y Sunrise Pictures también participan en el proyecto, rodado durante cuatro semanas en localizaciones de Galicia, Valencia y Madrid.

El papel de Isabel Cendal fue capital desde el primer momento, como encargada de encontrar a los «22 ángeles» y de ocuparse después de ellos durante la travesía. Los pequeños debían tener ocho años y estar libres de enfermedades. Robert Fonollosa explicó que aunque hoy parezca imposible separar a niños tan pequeños de sus familias, «hay que tener en cuenta el contexto histórico». «Eran zonas rurales en las que había gran escasez. Les prometían una vida mejor y su marcha suponía una boca menos que alimentar, dentro de familias con varios hijos, muchos de los cuales se morían». Aunque ya no se cuenta en la película, Cendal acabó fundando una escuela de enfermería que todavía sigue en funcionamiento en México. El presidente de la República aún entrega cada año un premio que lleva el nombre de Isabel, una personalidad española mucho más reconocida allí que en España.

La historia de Cendal continuó otros tres años, ya que repitió la operación en varios países de Asia, como Filipinas y China, adonde partió ya con niños mexicanos como portadores de la vacuna. Luego enseñaba a los médicos a conservarla y a vacunar a la población, una labor impagable. Bastante novelesco es también el periplo del barco que «hace el papel» de la fragata «María Pita». Los productores encontraron la réplica perfecta en San Petersburgo. De allí se trajeron «el barco de madera navegable más parecido, prácticamente idéntico». El día que llegó al puerto de El Ferrol, «se tragó una de las peores galernas que ha habido en esa zona en los últimos años, el pasado mes de febrero. Vino intacta de milagro», añade Fonollosa.

En Septiembre de 2018, saltó a la palestra el director de cine alemán David Sieveking. Podría haber sido responsable de una película sobre la vacunación que fuera beneficiosa para la salud pública. Sin embargo, su documental Eingeimpft, o sea, "vacunado", que toma el título de su libro Eingeimpft (Ed. Herder, 2918), acabó como objetivo de duras críticas. "Es una catástrofe", dijo al respecto y con preocupación Martin Mahner, científico responsable de la Sociedad para la Investigación Científica y las Paraciencias (GWUP, por sus siglas alemanas).

En esta organización, acostumbrada como está a combatir a quienes discuten los principios científicos desafiando, por ejemplo, a quienes dicen poseer facultades paranormales, no perdieron el tiempo en salir en defensa del sistema de vacunación en Alemania, un sistema que muchos vieron en entredicho en la película de Sieveking. La GWUP y la Federación de Consumidores Alemanes crearn incluso una página web sobre la película con título homónimo a la cinta, www.eingeimpft.de, para contrarrestar las dudas que pudiera generar el largometraje en los espectadores.

"Una película puede en 90 minutos crear más inseguridad que lo que puede aclarar una página web y el conocimiento científico mundial. Aceptamos el reto", se lee nada más cargar la página de la GWUP y la organización de consumidores germanos. La película no despertó gran interés del público. A que no lo haga parecen decididos en la GWUP. Algunos de sus miembros llegaron a presentarse en cines para distribuir folletos sobre la vacunación en detrimento de la obra de Sieveking. El cineasta y autor vió en esta iniciativa una campaña en su contra.

La película, un documental autobiográfico, cuenta la historia personal de la familia de Sieveking y de cómo en su hogar se lidia con las vacunas llegado el momento de decidir qué hacer con el primero de sus hijos. Su compañera sentimental, la compositora Jessica de Rooij, no quiere vacunar a su hija Zaria. La madre primeriza tiene miedo de posibles efectos secundarios. Sieveking está a favor de la vacunación de su hija. En vista de las visiones enfrentadas en casa de los padres, se impone la idea de encontrar un compromiso entre las partes. "Mi película es una película sobre una decisión sobre las vacunas, sobre encontrar una solución cuando en una pareja uno quiere vacunar a los niños y el otro no", dijo Sieveking. "La madre se preocupa por el contenido de la vacunas y los efectos no deseados. Entonces yo empiezo a buscar argumentos para la vacunación, porque yo estoy muy a favor de la vacunación. Entonces recibo información crítica sobre la vacunación, me pongo en contra y luego evoluciono a una posición que es que para las enfermedades más importantes uno debe vacunarse", aclara el cineasta y escritor. Entre tanto, llegan a pasar dos años hasta que vacunan a su hija.

La crítica no fué blanda con Sieveking. La prensa se hizo eco en general de muchos reproches procedentes de la comunidad científica. Los hay que calificaron la cinta de "tendenciosa" por contener "informaciones falsas". En el diario Süddeutsche Zeitung, por ejemplo, se llegó a afirmar en un editorial que "cada niño que por culpa de esta película permanezca sin vacunar, es algo de lo que se debe hacer responsable al director y a quienes le apoyan". Señalados están ahí las empresas públicas Radiodifusión Bávara y Radiodifusión de Berlín-Brandeburgo. Ambas han apoyado el proyecto de Sieveking. El editorial del Süddeutsche Zeitung lo escribía Kathirn Zinkant, bioquímica y reportera de temas científicos del periódico bávaro. El texto iba titulado: "Hechos alternativos son la esencia del populismo".

El director, en plan autodidacta, busca empaparse por su cuenta de bibliografía sobre inmunología y vacunación. Lee, realiza entrevistas, asiste a conferencias y hasta viaja a África para ver el trabajo del antropólogo danés Peter Aaby, quien ha teorizado sobre los llamados "efectos no específicos de las vacunas" a partir de su experiencia en países en vías de desarrollo. La hipótesis de este investigador, que no es médico, plantea que las vacunas vivas atenuadas – en las que se utiliza una forma debilitada del germen que causa la enfermedad – tienen ventajas respecto a las inactivadas – que contienen una versión muerta del germen. En estas últimas suelen estar los adyuvantes, sustancias que contribuyen a que el organismo reaccione mejor a la vacuna.

En las vacunas inactivadas se encuentran, por ejemplo, las muy debatidas en la película de Sieveking sales de aluminio. "La película da la impresión de que no habría que utilizar vacunas inactivadas porque son malas", dijo Natalie Grams, médico al servicio de la GWUP. Ella es la responsable de la web crítica con la película de Sieveking. Creyendo tal vez que esa sustancia tiene que ver con el metal en su forma más conocida, a De Rooij se la oye decir en la película: "¡Quiero que la niña permanezca libre de metales!". Sieveking pasa buena parte de la película con Aaby. El metraje da mucha importancia a su investigación, y eso molesta en la GWUP, donde gustaría ver expuestas más hipótesis sobre la vacunación. Sieveking se defiende. "Yo no he hecho un film que presenta todo el conocimiento científico sobre la vacunación. Yo he hecho una película de una familia que busca tomar una decisión sobre las vacunas", sostiene, al tiempo que defiende su trabajo. "La gente que yo he entrevistado se ha ocupado durante años con el tema de las vacunas", abundó. "Aaby sostiene que las vacunas, además de proteger a los niños contra los gérmenes para los que están hechas, fortalecen el sistema inmunitario en general, haciendo posible que los vacunados, por ejemplo, tengan menos enfermedades intestinales. También dice que el nivel de supervivencia en los niños vacunados con vacunas inactivadas es más limitado. Pero él nunca dijo que hubiera que dejar de vacunar. Él plantea la idea de cambiar el calendario de vacunación. Pero esto es algo que lleva años estudiándose", explica Grams. "En Alemania tenemos la Comisión sobre Vacunación [STIKO por sus siglas alemanas] que provee las recomendaciones oficiales sobre vacunación, y no se debería poder tomar decisiones diferentes a las que plantea este comité científico, que es lo que hace Sieveking", abunda Grams.

Natalie Grams, médico al servicio de la GWUP.

En una de las escenas finales de la película, después de que la hija se haga una herida en la mano mientras paseaba por el campo, los padres apuntan la necesidad de vacunar a la pequeña contra el tétanos – usando una vacuna inactivada. Sieveking, además, explica la conveniencia de vacunar luego contra el sarampión – utilizando una vacuna viva atenuada. "Los efectos positivos de las vacunas vivas neutralizan los efectos negativos de las vacunas inactivadas", se oye decir a Sieveking. Él parece no esperar que un comentario así genere efectos sobre el público.

"Todo el mundo sabe que nosotros no somos científicos", dice el cineasta. Sieveking asegura que, con su documental, él quería lanzar un cierto debate público. "Yo tenía la esperanza de que, con mi película, se pudiera iniciar un intercambio fructífero entre los antivacunas o los que tienen críticas a las vacunas y la otra parte, y construir así una especie de puente para que ambas partes pudieran hablar", reconoce el cineasta.

Sin embargo, se ha topado con un consenso en la opinión pública según el cual, al parecer, hay debates que conviene no tener. "Para las autoridades es importante mantener las cuotas de vacunación. También está ahí la industria que quiere vender sus productos. Y por eso pueden trabajar juntos para que no haya inseguridad en la gente", asume Sieveking. Él lamenta que se le esté arrinconado con duras críticas a su película como si fuera un "loco antivacunas" cuando dice no serlo.

Uno de los problemas de su película, según Grams, es que el largometraje da la impresión de que los padres pueden saber más en materia de vacunación que los profesionales y de que existe una cierta libertad de vacunar. "Como padres, uno no puede decidir algo mejor que las personas que se han formado en ese área y que investigan en ese área desde hace años. Del mismo modo que uno no puede reparar su coche ante una avería seria o construir un avión. Pero es que se ha llegado a la idea de que se puede decidir como uno si fuera experto en vacunación", lamenta Grams. "Además, si cada uno se vacunara como quisiera, todo el sistema se ve afectado, porque si no vacuno contra el sarampión a mi hijo durante 10 años, entonces se genera un riesgo en el que mi hijo se pueda poner enfermo en ese tiempo, y también hay riesgo de contagio para los otros niños que no se pueden vacunar porque tienen un sistema inmune demasiado débil o porque tienen, por ejemplo, cáncer", abunda.

La tasa de vacunación en Alemania ronda el 96%. Una película como la de Sieveking, que se interroga de un modo casi naíf sobre las vacunas y el sistema de vacunación, parece que ni conviene a las autoridades ni convence en el debate público. "No se desea que haya una discusión sobre el tema. No lo sabía", concluye Sieveking.

Nota de prensa: Diciembre 2021:

Este viaje permanecerá como el más memorable en los anales de la historia. En 1803 partieron del puerto de La Coruña nueve hombres, una mujer y 22 niños con la misión de llevar la vacuna de la viruela desde España a todos los rincones de la América hispana y Filipinas. Nunca antes se había realizado una campaña sanitaria de similares características, de manera filantrópica y con alcance mundial. La expedición estuvo en activo durante casi nueve años, recorrió decenas de miles de kilómetros, vacunó a centenares de miles de personas contra una de las enfermedades más mortíferas de la humanidad, y dejó asentadas las bases para unos primerizos sistemas públicos de salud. Sus integrantes, sin embargo, corrieron distinta suerte, desde los más altos reconocimientos hasta la muerte y el olvido. La historia que aquí nos cuenta Javier de Isusi (Premio Nacional de Cómic 2020, Premio Euskadi de Literatura en modalidad de Ilustración 2021) es la epopeya de ese puñado de héroes casi anónimos.

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